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Me debe una noche, mujer

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Me debe una noche mujer,
una noche en algún rincón del mundo,
donde el deseo y el anhelo se hagan tangibles,
o se conviertan en ríos de lágrimas y frustraciones,
aun así acepto el riesgo, porque me debe una noche.

Una noche donde mire sus pupilas mientras discurren conversaciones,
donde su sonrisa encandile mi alma,
su dejo me agite el corazón,
su mirada se pierda en la mía,
y confirme si fue ud, la mujer que se erigió en mi recuerdo.

Me debe una noche mujer, una mesa con tul de seda blanca,
una vela, que riña con la luna por iluminarnos,
dos copas de vino, para embriagar al amor esperado;
dos rosas al alba que tranquilicen mis emociones,
un vaso de hielo que calme mi pasión,
una luna chismosa que te cuente mis memorias.

Me debe una noche mujer, solo quiero verla sonreír
enamorarme de sus gestos, de su dermis en la sombra;
tocar su corazón y entender sus vaivenes
que como olas hicieron navegar la incertidumbre
del amor y el desamor, del sueño o el olvido.

Me debe una noche mujer, el destino no tiene fecha
pero ande reservándolo en su vida, que yo la guardo en mi anhelo.
Venga con el corazón sereno, con esa mirada tierna, con su sonrisa franca
con el deseo a punto de florecer, con los recuerdos bonitos
Venga con todo eso, pero venga.

Me debe una noche mujer, deje su historia en el librero,
esta noche construyamos una nueva,
traiga su corazón aliviado, para acariciarlo con poesía
sus recuerdos tristes, para tacharlos con sonrisas
sus desamores, para colmarlos de cariños.

Me debe una noche mujer,
no lleve fragancia, quiero percibirla suya
quiero reconocer su aroma, su dejo y sus gestos
separe esta cita en su vida,
a las 20:00 pm .. Suyo el amor.

“Solo ama como a una flor”

Viernes 14 de Agosto 8:30 p.m.

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¿Cómo puedes querer así? me preguntaron (juzgándome por los escritos en mi blog).

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Solo ama como nunca lo has hecho, solo ama como a una flor… (y conté)

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(1) Había germinado un día de una semilla llegada de no se donde (…) el Principito había vigilado cuidadosamente desde el primer día aquella ramita tan diferente de las que el conocía (…) la flor no acababa de preparar su belleza al abrigo de su envoltura verde. Elegía con cuidado sus colores, se vestía y acomodaba uno a uno sus pétalos.

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Hasta que una mañana, precisamente al salir el sol se mostró esplendida…

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Que hermosa eres – le dijo el principito

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Y le entrego su tiempo, su cuidado, su amor (la regó, la abrigo, la oyó quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse).

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Simplemente era su flor !!!, pero tuvo que dejarla para viajar a la tierra.

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Cada vez que observaba al cielo, al mirar las estrellas (su planeta era una estrella), decía; “las estrellas son hermosas por que una flor no se ve…”

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Hay muchas flores en el mundo y todas merecen ser amadas. Busca tu flor con el corazón, lo esencial es invisible a los ojos…

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Una composición muy bella que me llego de una flor, dice: (dedicada a todas las flores (mujeres) del mundo y a las dos flores que ame y a la que aun busco…)

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Talvez aparezcan los que le dedicaran un par de miradas atraídos por sus colores y seguirán su camino. Pero en algún momento aparecerá quien NO la considere una flor mas, tenga todo el tiempo necesario para deleitarse observándola en cada milímetro, descubra nuevas sensaciones de acariciar suavemente los pétalos, y no siga de largo si no que decida que es una flor demasiado hermosa para no conservarla.

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Así con profundo cuidado y amor, cavara en torno de su raíz, y poniendo todo su cariño y atención la llevara a su propio jardín donde en cada momento pueda tenerla cerca para quererla, apreciarla, dejarse cautivar por ella…para amarla.

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Así también tu vida puede ser como esa flor. Talvez pasen cientos o miles a tu lado sin percatarse de tus valores, de tus sentimientos, de tu propia existencia. Hasta que alguien con la capacidad interior necesaria te descubrirá en medio del mundo. Y posara en ti sus ojos. Y te hará parte de su mundo. Sin que para ello debas cambiar o mostrarte en forma distinta.

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Alégrate de haber nacido flor y espera la llegada de ese gran día. —

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“Si alguien ama una flor, basta que la mire para ser dichoso. Puede decir satisfecho: Mi flor esta allí en alguna parte…”

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* Colaboración de Paola Astudillo

(1) El Principito – Antoine de Saint-Exupery

Cuando conozca el amor

Esta noche hablo de amor y no sé si lo he conocido todavía

He buscado durante toda mi vida, entenderte cada día

Hubo instantes que creí haberte hecho mía

Lo cierto es que luego descubrí con melancolía

Que aun mi corazón no te sentía.

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Esta noche hablo de amor y te busco todavía

He leído y estudiado cada poesía

Para comprenderte algún día

Pero se que cuando llegue el día

Perderé mi inspiración para escribirte como lo hacía.

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Esta noche hablo de amor y el día

Que lo encuentre ya no habrá melancolía

O acaso si!!! por que a partir de ese día

Ya no hablare de amor como lo hacía.

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Las casualidades del amor

-Solo la casualidad puede aparecer ante nosotros como un mensaje-

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(1) Tomas apareció ante Teresa en el restaurant como la casualidad absoluta. Estaba sentado junto a un libro abierto (a Teresa le encanta leer) levanto la vista hacia Teresa y sonrió; “un coñac” – pidió.

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Teresa fue a la barra a buscar el coñac y giro el botón de la radio para que sonase aun mas alta, reconoció a Beethoven (su compositor favorito).

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Mientras le llevaba el Coñac trataba de interpretar aquella casualidad ¿Cómo es posible que precisamente mientras le lleva el coñac a ese desconocido que le gusta, oiga a Beethoven? (…)

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Luego, la llamo para pedirle la cuenta… ¿me lo puede apuntar a mi habitación? – Pregunto él.

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Si – dijo – ¿Qué numero tiene?

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Le enseño la llave con una plaquita de madera inscrita el numero 6

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Es curioso – dijo ella – La numero 6

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¿Qué tiene de curioso? Pregunto él

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(Se había acordado que su casa cuando niña era la numero 6, pero dijo otra cosa).

Ud. tiene la habitación número 6 y yo termino de trabajar a las 6.

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Y yo parto a la 6 – dijo el desconocido… Y se marcho

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Teresa sabia que el amor se estaba aproximando y había exacerbado su sentido de la belleza, ella ya nunca olvidara aquella música, cada vez que la oiga se conmoverá.

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En frente había un parquecillo, Tomas estaba sentado en un banco amarillo desde el cual se veía la entrada al restaurant.

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Ella salió del restaurant muy nerviosa y lo vio, precisamente en aquel banco había estado sentada ayer con un libro en su regazo. En ese momento supo que aquel hombre desconocido le estaba predestinado.

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La llamo y le pidió sentarse junto a él.

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Luego Ella lo acompaño a la estación y al despedirse él le dio su tarjeta con su número de teléfono.

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-Mucho más que la tarjeta que le entrego a ultimo momento fueron las instrucciones de la casualidad (el libro, Beethoven, el numero 6, el banco amarillo del parque).

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Fueron posiblemente aquellas casualidades las que pusieron su amor en movimiento y se convirtieron en una fuente de energía que ella no agotara hasta el fin de su vida.-

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Nuestra vida diaria nos bombardea por casualidades, encuentros casuales con personas y acontecimientos, que llamamos coincidencias, Pero muchas veces no las notamos.

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La casualidad llego a mi vida una tarde de invierno, cuando en una reunión la sentaron junto a mí, fue un sueño maravilloso, nuestras sendas se cruzaron aunque fuera por solo un instante fugaz y fuimos muy felices.

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Hoy me pregunto ¿Qué habrá sido de ti? si tu mirada aun me llega desde el fondo del olvido, y al caminar miro tu retrato en todo lado confundiéndote con no se quien, ni donde y se me pierde tu figura en la calle y le digo adiós y no la sigo.

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Porque temo que cuando vea que no eres tú, no pueda amarla como te ame a ti…

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“No es la necesidad, sino la casualidad, la que esta llena de encantos. Si el amor debe ser inolvidable, las casualidades deben volar hacia el desde el primer momento, como los pájaros hacia los hombros de San francisco de Asís”.

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¿Crees en las casualidades del amor?

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(1) La insoportable levedad del ser – Milán Kundera

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La escena en video: