Cerrando Historias

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Play > la música empezó a sonar: …Es difícil contar la vida / No hay como empezar / Pero una huella en el alma / es un buen punto de partida …

I
¡Es el momento! -pensó- ¡es el momento! y fue acercando su cuerpo lentamente hacia ella; sus pasos se hicieron cada vez más lentos; tomo aire e intento controlar los latidos de su corazón que aumentaban con cada segundo; su respiración estaba acelerada y las preguntas tratando de adivinar qué sucedería merodearon su mente. Pronto el roce de sus dedos le produjo escalofríos, cerró los ojos, trago saliva y se detuvo en medio de la calle; pocas personas pasaban por ahí por lo cerca que se encontraba de las rieles del tren, pero a ellos les gustaba esa emoción, algunas tardes solían caminar sobre las rieles jugando a ser equilibristas. La miro a los ojos y tomo sus manos, eran suaves y delicadas, el contacto le produjo otra ráfaga fría en su cuerpo; su corazón cada vez más agitado encontraba placentera la adrenalina que producía el temor de un nuevo amor. Vacilo en como comenzar, finalmente dijo,

- Hay algo que no me deja tranquilo desde que te conozco, intente explicarlo viendo una psicóloga, pero entendí que no es algo que está en mi cabeza sino en el fondo de mi pecho, que dialoga conmigo con latidos y que cada vez que te miro se vuelve un loro parlanchín – ella sonreía al escucharlo – hoy quiero pedirte que aceptes ser mi …

Ella soltó su mano y antes que pronuncie algo más tapó su boca, él no pudo completar la frase. Ella lo miró con la mano aun en sus labios, se acercó a él, tan próximo que podía sentir su respiración, quito la mano de su boca y…

Un estruendoso sonido se oyó y la tierra vibro, el bufido del tren y las campanas que alertaban su proximidad no pararon de sonar…

Despertó agitado, las luces del amanecer dibujaban sombras sobre las cortinas de su habitación, a tientas cogió el celular y miro la hora, eran las 7:06, recordó que debía estar a las 8.00 en el auditorio del Hotel, aún estaba a tiempo –pensó. Se sentó sobre la cama intentado recordar cada detalle del sueño, era la tercera vez que soñaba con esa escena de su vida; siempre terminaba con ella a punto de decirle algo o besarlo cuando el ruido del tren interrumpía y lo despertaba.

Un mensaje de Facebook llego a su celular: “Hoy es cumpleaños de …”, que casualidad – se dijo.

II
Imaginaba que habría en aquella isla lejana que se veía frente a su ventana, estaba rodeada de árboles y vegetación muy frondosa y una franja de arena blanca dibujaba sus orillas. Pequeñas embarcaciones de madera con turistas salían todas las mañanas hacia allá. Desde su habitación podía oír los pasos apresurados que llenos de emoción desfilaban hasta el muelle. Ella solía pararse en el balcón y verlos partir con todo ese torrente de sentimientos que contagiaban su alma.

El timbre del celular distrajo su pensamiento, era el sonido de un mensaje entrante, dio unos pasos hasta la mesa de noche donde estaba el celular, se sentó sobre la cama y reviso su correo. Un ligero escalofrió recorrió su cuerpo al ver el remitente, el mensaje decía:

“Recuerdo nuestras caminatas por las rieles del tren, tu sonrisa cómplice, tu mirada soñadora, tu corazón bueno, tu dicha contagiante espero que hoy sigas así, como suelo recordarte siempre, Feliz Cumpleaños!!!”

Ella sonrió al recordarlo y decidió escribirle una respuesta.

III
Disfrutaban del almuerzo en la terraza del hotel, la conversación se enfrasco en los temas del seminario dictado por la mañana en el auditorio. Intento poner atención pero en su cabeza solo una frase se repetía:
“… espero que el camino nos vuelva a juntar, aunque sea en la calle, cruzando la pista, pero que nos vuelva a juntar! …“

Se preguntó – ¿Qué habría querido decir con esa respuesta a su saludo?, ¿seguirá pensando en él?, ¿Por qué no contesto a mi segundo correo? Habían pasado 8 años desde la última vez que la vio y cada vez que la recordaba aun podía sentir sus dedos tapando su boca. Ensimismado en su pensamiento, imagino como seria ese reencuentro: él cruzando la calle apresurado, con el semáforo en ámbar a punto de cambiar a rojo, de pronto ver los ojos de ella cruzarse en sentido contrario, querer detenerse, ir tras ella, pero la muchedumbre lo empuja hasta la acera, se apresura en volver pero los autos se ponen en marcha y se lo impiden; ella termina perdiéndose entre las personas que caminan por la acera de enfrente; despierta de su pensamiento con miedo, toma un sorbo de agua, mira a su alrededor procurando olvidar ese fatídico reencuentro que acaba de imaginar.

A lo lejos ve a un sujeto que lo mira con atención, está sentado solo junto al bar. El sujeto al verse descubierto baja la mirada y oculta su rostro detrás de la pantalla de la laptop que trae consigo. Debe tener entre 35 o 40 años, lleva una camisa blanca, pantalón caqui y zapatos marrones; hay un vaso de cerveza a medio llenar y un cuaderno de apuntes sobre su mesa. Escribia algo en el computador por instantes.

IV
Las vacaciones habían acabado, no quiso almorzar a pesar de la insistencia de sus padres. Paso la mañana contestando los saludos de cumpleaños que por Facebook enviaban sus amigos, también contesto el saludo que él había enviado, hubo un segundo correo que llego de parte él que prefirió no leer; como era costumbre nunca respondía el segundo correo; sus conversaciones siempre eran 3, prefería dejarlo así; sobre todo ahora que se encontraba a un 1 mes de casarse.

El timbre de la puerta sonó y se dirigió a abrirla,
- Hola hija, ya volvimos del almuerzo, ¿Cómo vas con las maletas?
- Todo bien, ya término.
- Recuerda que debemos estar a las 3.00 en recepción para el check out, faltan 15 minutos.
- De acuerdo – dijo – y cerró la puerta.

Extrañaría mucho a sus padres ahora que ya no viviera con ellos, luego de casarse se marcharía, por eso había decidió hacer este viaje, para cerrar esta etapa de su vida, para disfrutar por última vez solo los tres.

V
Intrigado se levantó de la mesa, mientras sus compañeros seguían intercambiando ideas sobre el seminario, ya eran las 2:45 de la tarde y el restaurante estaba a medio llenar, algunos turistas conversaban haciendo sobre mesa, otros tomaban cervezas disfrutando la maravillosa vista del hotel con el mar atlántico frente a ellos, el turquesas de sus aguas y el multicolor de los botes pesqueros adornaban la escena.

Se acercó al bar por detrás del misterioso sujeto que distraído en su computador no había notado su movimiento, camino lentamente a sus espaldas intentando ver el monitor de la laptop, oyó una canción:

> Las historias de amor son así / con dolor y con desorden / la tranquilidad y la estabilidad son el final feliz de cualquier película, de cualquier libro… /

El sujeto escribía algo, quizá una novela o un cuento, no podía leer claramente que era, solo una frase resaltada en negrita, ”… espero que el camino nos vuelva a juntar, aunque sea en la calle …” era la frase que ella había escrito como respuesta a su saludo, ¿qué casualidad? –Se preguntó- miró el cuaderno que entre garabatos subrayaba: Esteban, Andrea, Bahía Azul, año 2008, rieles, tren… quedo pasmado, era su nombre y el de ella, el nombre del hotel donde se hospedaba y otros datos que solo ellos sabían, quiso preguntar: ¿quién era? ¿Por qué sabia tanto sobre ellos? ¿Qué hacía ahí?, pero temió generar un lío, tenía a su jefe y a sus compañeros de trabajo a pocos metros de él.

Intrigado se dirigió a su habitación donde había dejado el celular cargando, debía preguntarle si ella conocía a ese sujeto. Hubiese sido mejor llamarla –pensó- pero no tenía su número solo quedaba enviarle un correo y esperar que conteste.

Al pasar por la recepción decidió preguntar por el huésped de la habitación 219, había visto ese número en el llavero que estaba sobre la mesa del sujeto. La recepcionista atendía a una pareja de turistas que se registraban, mientras los niños que venían con ellos jugaban sobre el piso del lobby. Él espero siguiendo con la mirada lo que hacia la joven recepcionista a modo de apresurarla.

VI
Caminaron los tres detrás del botones que llevaba sus maletas, era la hora de hacer el check out, su padre se dirigió a la recepción a cancelar los servicios, mientras ella y su madre se acercaron a la puerta, evitando al grupo de niños que jugaban en el lobby.

Uno de los niños prendió un juguete a control remoto, el pequeño tren hizo un bufido fuerte al encenderse, como el ruido de los trenes reales. Dos cuerpos se estremecieron, los escalofríos retornaron.

> …esta lección ya no es para mí / digan adiós si hay que hacerlo…/ Cierren su historia de amor…/ Terminen su libro… /

La canción termino. Coloque el punto final y cerré el computador, era un cuento bastante bueno, me dije.

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