Aun te miro

dormirpernopensar

La aurora anuncia su llegada con el canto de los pájaros que se oye desde fuera.

Es hermoso saber que he pasado una noche más contemplando tus sueños. El televisor aún permanece prendido y suena una y otra vez el sound track de la película que pusiste por la noche; no sabes que ha acabado, te quedaste dormida apenas comenzó, es así todas las noches.

Solo muevo la cabeza y sonrió al mirarte, ¡tontita! –Digo- en silencio.

La luz tenue del nuevo día ingresa poco a poco, proyectando sombras sobre las cortinas de tu habitación. El tocador con tus cremas y los cosméticos se reflejan sobre el espejo con un manto de polvo esparcido; tus zapatos debajo de la cama descansan tirados cansados de andar tras tus penas, la lámpara de noche parece resignarse a estar apagada y en el closet tus vestidos esperan la oportunidad que les vuelvas a dar vida.

Todo parece haberse detenido en esta habitación.

Siempre creí que llegue a tu vida para deleitarme con tu mirada, para amar lo que eres, para hacer feliz tu corazón… pones cada noche la misma película pero nunca vemos el final, mientras tu duermes a mí me gusta contemplarte y cuidar de tus sueños. Quiero mantener el mundo perfecto para ti! te lo mereces. .. ¿Aunque nunca lo entendiste no? … ¿Quién entiende al amor?, ¿quién entiende esta vida?, yo aquí a tu lado y tú sin saberlo.

Ahora la luz refleja el viejo sofá al lado de tu cama, una manta yace doblada sobre él, sonrió al verlo porque sé que es para mí, para estar abrigado, has repetido noche a noche este ritual, pareces aferrarte a algo que ya no existe.

La puerta se abre y entra ella moviendo la cola, de un brinco sube a tu cama y lame tu rostro, ladra como dándote los buenos días, abres los ojos y sonríes al verla, acaricias su cabeza mientras ella se acuesta a tu lado. Volteas a mirar el sofá, todo ha quedado como la noche anterior, la manta está en el mismo lugar perfectamente doblada. Una lágrima desciende por tu mejilla. No he llegado. Pero lo sigues haciendo cada noche, anhelando que una mañana al despertar me encuentres dormido como antes cogiéndote de la mano, pero Dios lo quiso así, hoy te cuido desde el cielo.

Tu llanto se acentúa y el dolor inunda tu garganta, cubres tu rostro con la sabana y gritas de impotencia, yo me apresuro a secar tus lágrimas pero no puedo, intento abrazarte pero todo es en vano, impotente te observo sin poder decirte que estoy ahí justo en ese momento intentando apaciguar tu dolor, persistiendo en sacarle una sonrisa a tu corazón, pero tú no me ves… una brisa tibia ingresa por tu ventana y con ella susurro a tu oído… Amor!

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Historia de un sueño