Carta a mi alma gemela
Siempre me enseñaron a luchar por lo que quiero, a no claudicar; pero algunas veces es mejor voltear la pagina y seguir adelante, algunas veces es mejor renunciar al amor por amor, esta es una carta de despedida que escribi a mi “alma gemela” espero les guste… aunque mi decision no puede ser necesariamente la correcta.
“Nuestras almas se transforman en dos, estas nuevas almas en otras dos y así en algunas generaciones estamos esparcidos en buena parte de la tierra… somos responsables por reunirnos nuevamente por lo menos una vez en cada reencarnación” Paulo Coelho (Brida, Pag. 44)
El reloj marca las 4:43 de la mañana, solo el sonido de los árboles al revolverse con el viento fresco de la madrugada es perceptible, el viento roza mis mejillas, y coloco tu canción en mi memoria “Pasos de gigante” suena bajito y dulce para no despertarte.
Llevo conmigo ahora vacías las 2 cajetillas de cigarros que abrí mientras te veía irte a dormir.
La última copa de whisky aun espera ser consumida y la vela que encendí esta a punto de acabarse.
Es absurdo ya lo se, pero todas las noches alguien tiene que sostener un lado del universo para que no caiga sobre ti.
Pienso que alguien debe velar tus sueños y encaminarlos a que siempre sean felices, alguien debe defender que las pesadillas no te toquen, aunque este armado solo de copas de whisky y cigarrillos para batirse contra todo el que intente irrumpir tu descanso.
Alguien debe tener la luz encendida; quererte y protegerte mientras duermes.
Pasa la noche larga y solitaria y se avecina la madrugada fresca y tenue, tu canción aun no acaba (o se repite cada vez que finaliza).
Frágil y tierna te vez al dormir; cada noche descubro algo tierno en ti mi amor, te sonrió, mientras te das vuelta en tu cama y susurras en sueños lo mucho que anhelas encontrar ese amor (tu alma gemela), lloro y sonrió a la vez y no se como explicártelo.
Te susurro al oído que estoy aquí (aunque ahora no me puedas ver), que aun velo tus sueños cada noche hasta que el despertador retumbe en tu habitación, pero se que no me oirás, solo tu corazón sabrá escucharme cuando este dispuesto a hacerlo.
La música suena ahora finamente como un vals, (me gustaría que bailaras conmigo) es absurdo por que estas dormida pero neciamente lo intento; ¿quieres bailar? Pregunto – estas dormida y no puedes negarte; me sonríes y extiendes tu mano hacia mi mano y con el otro brazo te tomo de la cintura, dócilmente recuestas tu cabeza sobre mi hombro.
Bailamos lentamente y sin prisa, girando nuestros cuerpos por prados verdes y extensos llenos de flores multicolores, valles interminables de girasoles y rosas; las aves contemplan nuestro baile y aplauden con sus alas, ¡no despiertes mi amor! que yo cuidare tus pasos.
El sonido de los primeros automóviles se oyen a lo lejos, ya puedo apreciar el amanecer y me estremezco de dolor, por que dentro de unos minutos despertaras y no recordaras nada.
El mundo volverá a ser el de siempre, lleno de ocupaciones, ruidos y preocupaciones, la gente pensara menos en sus sueños.
Oigo una ventana abrirse, las primeras personas hablar, el coche del panadero pasar, por la acera el viejo repartidor de periódicos se aproxima, la mañana se acerca con una brisa fresca de mar.
El reloj marca las 5:55 a.m; En unos minutos, tu despertador sonara y esta canción acabara, no recordaras que bailaste conmigo y que me sonreíste, te iras a trabajar y yo a dormir.
Estoy llorando mi amor y es de ternura, mis lagrimas son dulces; es que me gusta bailar contigo, siento tu rostro sobre mi pecho y mi mano tomando tu cintura, mientras giramos al encuentro del amanecer.
Mis lagrimas humedecen tus mejillas, mi dolor se hace mas profundo sabiendo que aun no puedes recordarme, que los ojos de tu corazón no pueden ver lo mucho que nos amamos siglos atrás.
La canción va finalizar, y otra noche mas habré pasado procurando hacerte recordar nuestro amor eterno; se que no debo claudicar mi amor, pero el destino que guía nuestra existencia me sentencia a marcharme si no logro tu recuerdo; existe más de un alma gemela al que debemos procurar encontrar y yo deberé partir en busca de esa otra alma que me espera.
Pronto mi guardia acabara y el día se pondrá de pie, ya escucho las ultimas notas de la canción, voy a secarme las lagrimas y resignar mi dolor; voy a situarme al cuerpo por que llega el día.
No se cuantas veces mas nos veremos cada domingo, talvez sea la última, pero cada vez que te vea sin palabras te diré “buenos días mi amor” aunque no sepas de donde venga; aunque solo veas un ser humano frente a ti.
Aunque hoy solo te diré “Adiós mi amor, se feliz”
ASK

Muy bueno ayer entré y vi la hoja en blanco, y hoy me conmovió este relato…