Cerrando Historias

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Play > la música empezó a sonar: …Es difícil contar la vida / No hay como empezar / Pero una huella en el alma / es un buen punto de partida …

I
¡Es el momento! -pensó- ¡es el momento! y fue acercando su cuerpo lentamente hacia ella; sus pasos se hicieron cada vez más lentos; tomo aire e intento controlar los latidos de su corazón que aumentaban con cada segundo; su respiración estaba acelerada y las preguntas tratando de adivinar qué sucedería merodearon su mente. Pronto el roce de sus dedos le produjo escalofríos, cerró los ojos, trago saliva y se detuvo en medio de la calle; pocas personas pasaban por ahí por lo cerca que se encontraba de las rieles del tren, pero a ellos les gustaba esa emoción, algunas tardes solían caminar sobre las rieles jugando a ser equilibristas. La miro a los ojos y tomo sus manos, eran suaves y delicadas, el contacto le produjo otra ráfaga fría en su cuerpo; su corazón cada vez más agitado encontraba placentera la adrenalina que producía el temor de un nuevo amor. Vacilo en como comenzar, finalmente dijo,

- Hay algo que no me deja tranquilo desde que te conozco, intente explicarlo viendo una psicóloga, pero entendí que no es algo que está en mi cabeza sino en el fondo de mi pecho, que dialoga conmigo con latidos y que cada vez que te miro se vuelve un loro parlanchín – ella sonreía al escucharlo – hoy quiero pedirte que aceptes ser mi …

Ella soltó su mano y antes que pronuncie algo más tapó su boca, él no pudo completar la frase. Ella lo miró con la mano aun en sus labios, se acercó a él, tan próximo que podía sentir su respiración, quito la mano de su boca y…

Un estruendoso sonido se oyó y la tierra vibro, el bufido del tren y las campanas que alertaban su proximidad no pararon de sonar…

Despertó agitado, las luces del amanecer dibujaban sombras sobre las cortinas de su habitación, a tientas cogió el celular y miro la hora, eran las 7:06, recordó que debía estar a las 8.00 en el auditorio del Hotel, aún estaba a tiempo –pensó. Se sentó sobre la cama intentado recordar cada detalle del sueño, era la tercera vez que soñaba con esa escena de su vida; siempre terminaba con ella a punto de decirle algo o besarlo cuando el ruido del tren interrumpía y lo despertaba.

Un mensaje de Facebook llego a su celular: “Hoy es cumpleaños de …”, que casualidad – se dijo.

II
Imaginaba que habría en aquella isla lejana que se veía frente a su ventana, estaba rodeada de árboles y vegetación muy frondosa y una franja de arena blanca dibujaba sus orillas. Pequeñas embarcaciones de madera con turistas salían todas las mañanas hacia allá. Desde su habitación podía oír los pasos apresurados que llenos de emoción desfilaban hasta el muelle. Ella solía pararse en el balcón y verlos partir con todo ese torrente de sentimientos que contagiaban su alma.

El timbre del celular distrajo su pensamiento, era el sonido de un mensaje entrante, dio unos pasos hasta la mesa de noche donde estaba el celular, se sentó sobre la cama y reviso su correo. Un ligero escalofrió recorrió su cuerpo al ver el remitente, el mensaje decía:

“Recuerdo nuestras caminatas por las rieles del tren, tu sonrisa cómplice, tu mirada soñadora, tu corazón bueno, tu dicha contagiante espero que hoy sigas así, como suelo recordarte siempre, Feliz Cumpleaños!!!”

Ella sonrió al recordarlo y decidió escribirle una respuesta.

III
Disfrutaban del almuerzo en la terraza del hotel, la conversación se enfrasco en los temas del seminario dictado por la mañana en el auditorio. Intento poner atención pero en su cabeza solo una frase se repetía:
“… espero que el camino nos vuelva a juntar, aunque sea en la calle, cruzando la pista, pero que nos vuelva a juntar! …“

Se preguntó – ¿Qué habría querido decir con esa respuesta a su saludo?, ¿seguirá pensando en él?, ¿Por qué no contesto a mi segundo correo? Habían pasado 8 años desde la última vez que la vio y cada vez que la recordaba aun podía sentir sus dedos tapando su boca. Ensimismado en su pensamiento, imagino como seria ese reencuentro: él cruzando la calle apresurado, con el semáforo en ámbar a punto de cambiar a rojo, de pronto ver los ojos de ella cruzarse en sentido contrario, querer detenerse, ir tras ella, pero la muchedumbre lo empuja hasta la acera, se apresura en volver pero los autos se ponen en marcha y se lo impiden; ella termina perdiéndose entre las personas que caminan por la acera de enfrente; despierta de su pensamiento con miedo, toma un sorbo de agua, mira a su alrededor procurando olvidar ese fatídico reencuentro que acaba de imaginar.

A lo lejos ve a un sujeto que lo mira con atención, está sentado solo junto al bar. El sujeto al verse descubierto baja la mirada y oculta su rostro detrás de la pantalla de la laptop que trae consigo. Debe tener entre 35 o 40 años, lleva una camisa blanca, pantalón caqui y zapatos marrones; hay un vaso de cerveza a medio llenar y un cuaderno de apuntes sobre su mesa. Escribia algo en el computador por instantes.

IV
Las vacaciones habían acabado, no quiso almorzar a pesar de la insistencia de sus padres. Paso la mañana contestando los saludos de cumpleaños que por Facebook enviaban sus amigos, también contesto el saludo que él había enviado, hubo un segundo correo que llego de parte él que prefirió no leer; como era costumbre nunca respondía el segundo correo; sus conversaciones siempre eran 3, prefería dejarlo así; sobre todo ahora que se encontraba a un 1 mes de casarse.

El timbre de la puerta sonó y se dirigió a abrirla,
- Hola hija, ya volvimos del almuerzo, ¿Cómo vas con las maletas?
- Todo bien, ya término.
- Recuerda que debemos estar a las 3.00 en recepción para el check out, faltan 15 minutos.
- De acuerdo – dijo – y cerró la puerta.

Extrañaría mucho a sus padres ahora que ya no viviera con ellos, luego de casarse se marcharía, por eso había decidió hacer este viaje, para cerrar esta etapa de su vida, para disfrutar por última vez solo los tres.

V
Intrigado se levantó de la mesa, mientras sus compañeros seguían intercambiando ideas sobre el seminario, ya eran las 2:45 de la tarde y el restaurante estaba a medio llenar, algunos turistas conversaban haciendo sobre mesa, otros tomaban cervezas disfrutando la maravillosa vista del hotel con el mar atlántico frente a ellos, el turquesas de sus aguas y el multicolor de los botes pesqueros adornaban la escena.

Se acercó al bar por detrás del misterioso sujeto que distraído en su computador no había notado su movimiento, camino lentamente a sus espaldas intentando ver el monitor de la laptop, oyó una canción:

> Las historias de amor son así / con dolor y con desorden / la tranquilidad y la estabilidad son el final feliz de cualquier película, de cualquier libro… /

El sujeto escribía algo, quizá una novela o un cuento, no podía leer claramente que era, solo una frase resaltada en negrita, ”… espero que el camino nos vuelva a juntar, aunque sea en la calle …” era la frase que ella había escrito como respuesta a su saludo, ¿qué casualidad? –Se preguntó- miró el cuaderno que entre garabatos subrayaba: Esteban, Andrea, Bahía Azul, año 2008, rieles, tren… quedo pasmado, era su nombre y el de ella, el nombre del hotel donde se hospedaba y otros datos que solo ellos sabían, quiso preguntar: ¿quién era? ¿Por qué sabia tanto sobre ellos? ¿Qué hacía ahí?, pero temió generar un lío, tenía a su jefe y a sus compañeros de trabajo a pocos metros de él.

Intrigado se dirigió a su habitación donde había dejado el celular cargando, debía preguntarle si ella conocía a ese sujeto. Hubiese sido mejor llamarla –pensó- pero no tenía su número solo quedaba enviarle un correo y esperar que conteste.

Al pasar por la recepción decidió preguntar por el huésped de la habitación 219, había visto ese número en el llavero que estaba sobre la mesa del sujeto. La recepcionista atendía a una pareja de turistas que se registraban, mientras los niños que venían con ellos jugaban sobre el piso del lobby. Él espero siguiendo con la mirada lo que hacia la joven recepcionista a modo de apresurarla.

VI
Caminaron los tres detrás del botones que llevaba sus maletas, era la hora de hacer el check out, su padre se dirigió a la recepción a cancelar los servicios, mientras ella y su madre se acercaron a la puerta, evitando al grupo de niños que jugaban en el lobby.

Uno de los niños prendió un juguete a control remoto, el pequeño tren hizo un bufido fuerte al encenderse, como el ruido de los trenes reales. Dos cuerpos se estremecieron, los escalofríos retornaron.

> …esta lección ya no es para mí / digan adiós si hay que hacerlo…/ Cierren su historia de amor…/ Terminen su libro… /

La canción termino. Coloque el punto final y cerré el computador, era un cuento bastante bueno, me dije.

Video del post

Aun te miro

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La aurora anuncia su llegada con el canto de los pájaros que se oye desde fuera.

Es hermoso saber que he pasado una noche más contemplando tus sueños. El televisor aún permanece prendido y suena una y otra vez el sound track de la película que pusiste por la noche; no sabes que ha acabado, te quedaste dormida apenas comenzó, es así todas las noches.

Solo muevo la cabeza y sonrió al mirarte, ¡tontita! –Digo- en silencio.

La luz tenue del nuevo día ingresa poco a poco, proyectando sombras sobre las cortinas de tu habitación. El tocador con tus cremas y los cosméticos se reflejan sobre el espejo con un manto de polvo esparcido; tus zapatos debajo de la cama descansan tirados cansados de andar tras tus penas, la lámpara de noche parece resignarse a estar apagada y en el closet tus vestidos esperan la oportunidad que les vuelvas a dar vida.

Todo parece haberse detenido en esta habitación.

Siempre creí que llegue a tu vida para deleitarme con tu mirada, para amar lo que eres, para hacer feliz tu corazón… pones cada noche la misma película pero nunca vemos el final, mientras tu duermes a mí me gusta contemplarte y cuidar de tus sueños. Quiero mantener el mundo perfecto para ti! te lo mereces. .. ¿Aunque nunca lo entendiste no? … ¿Quién entiende al amor?, ¿quién entiende esta vida?, yo aquí a tu lado y tú sin saberlo.

Ahora la luz refleja el viejo sofá al lado de tu cama, una manta yace doblada sobre él, sonrió al verlo porque sé que es para mí, para estar abrigado, has repetido noche a noche este ritual, pareces aferrarte a algo que ya no existe.

La puerta se abre y entra ella moviendo la cola, de un brinco sube a tu cama y lame tu rostro, ladra como dándote los buenos días, abres los ojos y sonríes al verla, acaricias su cabeza mientras ella se acuesta a tu lado. Volteas a mirar el sofá, todo ha quedado como la noche anterior, la manta está en el mismo lugar perfectamente doblada. Una lágrima desciende por tu mejilla. No he llegado. Pero lo sigues haciendo cada noche, anhelando que una mañana al despertar me encuentres dormido como antes cogiéndote de la mano, pero Dios lo quiso así, hoy te cuido desde el cielo.

Tu llanto se acentúa y el dolor inunda tu garganta, cubres tu rostro con la sabana y gritas de impotencia, yo me apresuro a secar tus lágrimas pero no puedo, intento abrazarte pero todo es en vano, impotente te observo sin poder decirte que estoy ahí justo en ese momento intentando apaciguar tu dolor, persistiendo en sacarle una sonrisa a tu corazón, pero tú no me ves… una brisa tibia ingresa por tu ventana y con ella susurro a tu oído… Amor!

Video del post.
Historia de un sueño

Una escalera a ti

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Sábado

21:13 Tum tum tum miro el reloj aun no es la hora, vuelvo a recostar mi cabeza sobre el asiento del auto, cierro los ojos intentando aplacar este nerviosismo que mi corazón se empeña en recordármelo con su golpeteo.

- Mamá, tengo todas mis cosas en el camión, me voy.
- Ya hijo, contestas sin mirarme, sigo parado en la puerta de la cocina, viéndote lavar una y mil veces la misma tasa, sin querer voltear refugiando tu tristeza en el lavadero, me acero e intento abrazarte, volteas, te secas las lágrimas me abrazas fuerte, cuídate mucho hijo, dices, mientras me besas en la mejilla y la humedeces con tus lágrimas.

21:16 Una sirena rompe el silencio, me levanto creyendo que la policía o el serenazgo descubrieron mi propósito, me quedo un rato mirando la calle oscura, hasta que el sonido desaparece, vuelvo a recostarme.

- Rin rin rin, sonó el teléfono, veo el número de casa en la pantalla, seco mis lágrimas y ensayo una voz
- Aló – digo – ¿Hola Hijo?, ¿cómo estás? Me respondes con tu dulce voz.
- Bien, todo bien y esbozo una sonrisa fingida como creyendo que ella lo verá, no tengo el valor de decirle que estoy destrozado, tratando aun de combatir las penas del corazón, las que me hicieron alejarme para recomenzar una nueva vida.

21:19 Tum, tum, tum, las palpitaciones se hacen más frecuentes, algo suena y me incorporo a revisar, es un perro que pasa y husmea por las llantas del auto, lo puedo ver por el espejo retrovisor, todo está en calma, la oscuridad con su manto nos ha hecho invisibles, me quito el reloj y lo escondo en la consola central del auto, no quiero que las manecillas fosforescentes me delaten, vuelvo a recostarme, ahora cruzo mis manos sobre mi pecho, cierro los ojos.

- Hola hijo, pasa, ¿ya almorzaste?, Es lo primero que preguntas al verme frente a tu puerta.
- Yo, con mi sonrisa de oreja a oreja y mi corazón de algodón de azúcar corro por el estrecho pasadizo que da a la cocina donde me esperas, te abrazo y mi alma recupera la paz.

21:23, Tomo el timón del auto para reincorporarme, saco el reloj de la consola para mirarlo, solo faltan 7 minutos pienso, repaso en mi mente si tengo todo: la escalera, la soga y los guantes, todos en la maletera, la mochila con la caja de rosas en el asiento del copiloto, todo anda en orden, intento relajarme una vez más cerrando los ojos.

- Tan tan ta tan, tan tan ta tan, suena la música, te ves hermosa con tu vestido celeste; vamos hijo -dices sonriendo- tomas mi brazo e ingresamos por el pasadizo central de la iglesia, te veo secar tus lágrimas, siento tu corazón junto al mío, están contentos, ya dejarás de preocuparte; hoy comienzo una nueva familia, pienso mientras caminamos.

21:26, Recostado juego con mis manos sacándome conejos, están húmedas de la emoción, toco la cicatriz en mi mano izquierda a la altura del dedo índice.

- Corremos por el pasadizo del hospital naval, desesperados por llegar donde te dejamos hace unas horas, las lágrimas caen en la loseta del piso como rocío de lluvia, la garganta me asfixia en dolor, el corazón late tan fuerte como puede, ¡por favor Dios, que sea mentira!, ¡que sea mentira!, ruego, ¡no nos puedes hacer esto!, ¡ahora no, por favor Dios!
Llegamos, vemos al doctor en la puerta con el rostro desencajado, mirando al suelo, rompemos en llanto, la agitación se agudiza, el dolor en el pecho se intensifica, los golpes tum tum tum se repiten sin intervalos, me pregunto ¿qué hubiese pasado si te hubiesen puesto las plaquetas que me sacaron, haciéndome una herida en la mano?
21:31, El recuerdo me perturba, seco mis lágrimas, han pasado muchos meses de esa escena, encontré consuelo con ir a verte, llevarte flores y charlar hasta que el ocaso me despida; eres el único tónico que calma mi alma que retumba día a día como campana de iglesia los domingos.

Ayer volví a casa llevando a papá, me pare frente al jardín y sentí tu fragancia estabas ahí esa noche, mirándonos como te echamos de menos, como conversamos sobre ti. Cuando se abrió la puerta pensé verte en la cocina diciéndome, – Pasa hijo, ¿ya almorzaste?– pero todo estaba en calma sólo el sonido del refrigerador interrumpía de tanto en tanto; parece que todo se detuvo con tu partida, los sillas, la mesa, los cubiertos, tu cocina, el microonda, parece que aún aguardan tu regreso, no son útiles si tu no les das vida.

Me despedí de papá antes de embriagarme en melancolía, salí de prisa, subí al auto y me fui.

Espero me perdones, siento que estoy echando a la basura todas tus enseñanzas, he sido un buen ciudadano como tu querías, pero no puedo aguantar más, estas semanas de no verte han siso angustiantes. En las noticias dicen que no hay acuerdo por ahora entre Chorrillos y Surco, no se imaginan que con cerrar el cementerio no solo han cerrado una puerta sino corazones distendidos, conversaciones eternas, sonrisas cómplices, abrazos infinitos.

Miro el reloj, ya es hora, son 130 pasos para llegar a ti; la mochila con las flores esperan a mi costado, mi corazón retumba tum tum tum tum más ansioso todavía, extiendo mi mano sobre la manija de la puerta para abrirla, una frase se repite en mi pensamiento.

¿Hola hijo?, ¿Cómo estás?

Pdta.- Noviembre 2015, La Municpalidad de Surco (Lima) cierra el Cementerio San Pedro, Administrado por la Municipalidad de Chorrillos, argumentando falta de seguridad, hasta hoy no hay una solucion.

Una Historia Diferente II

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Continua de:
Una historia Diferente I

Las hojas de los eucaliptos caían sobre los caminantes con la brisa que soplaba aquella tarde, era refrescante andar por entre los arboles por su fresco ambiente que aplacaba el duro calor que hacía en estos meses de verano, quizá por ello ese día había estacionado el auto cerca a este bosque y no donde todos peleaban por estacionar, cerca de las aulas.

Demore un poco en salir del auto mientras arreglaba mi camisa y me rociaba un poco de perfume, después de todo era el primer día del Diplomado Internacional en …, era rimbombante el nombre del curso y auguraba que así de grandioso fuese el conocimiento que iba adquirir.

Presto me interne en medio del bosque y camine lentamente, embriagado por el aroma de los eucaliptos recordé mi niñez, en la casa de campo de papá, había un bosque muy grande donde había muchos eucaliptos, que de tiempo en tiempo soltaban cortezas que caían al suelo, Yo las recogía y me preguntaba:

¿Porque mamá compraba trozos de canela en la tienda cuando preparaba arroz con leche (mi postre favorito) si la canela andaba desperdigada en grandes cantidades en el bosque?,

– Algún día seré millonario cuando venda toda esta canela, – me decía –

Si bien eran parecidos, la corteza del eucalipto no era agradable cuando lo mezclabas con el arroz con leche, me lo enseño mamá con una paliza en las nalgas mientras botaba la olla entera del postre que yo había sazonado con corteza de eucalipto.

Ensimismado en mi recuerdo y con el dolor en la nalga que me hacía caminar como C-3PO (el Androide de protocolo de las Guerra de las Galaxias), aunque no era por la paliza de mamá sino por una inyección que me había puesto un día antes, proseguí mi camino al aula.

Dos horas más tarde estábamos en la cafetería con un grupo de compañeros que había conocido ese día, eran las 20:30 horas y me tomaba un café mientras nos hacíamos preguntas: ¿dónde trabajamos?, ¿si estábamos casados o no?, ¿en qué distrito vivíamos? y tímidamente (mientras entrabamos en confianza) algún comentario sobre alguna compañera que haya llamado nuestra atención; eran preguntas que todo grupo de hombres suele hacerse como ritual de iniciación (situarse en el lugar y saber quién eres dentro del grupo).

Estaba mirando mi café y escuchando contar sus aventuras al soltero del grupo, cuando algo a lo lejos llamo mi atención, el perfil de esa persona sentada junto a la puerta me era conocido, estaba de espaldas hacia mi pero por momentos con ese tic que tenia de jugar con los pies balanceándose sobre la silla mostraba su rostro, traía un libro en sus manos y un vaso con jugo de naranja sobre la mesa esperando ser bebido; supuse que recién había llegado porque no lo había visto cuando entre a la cafetería y estaba segurísimo de ello, porque a dos pasos de él había una simpática señorita que había tomado mi mirada al llegar y no lo soltó hasta que me dirigí a caja a pagar mi café.

En mi situación de hombre casado y feliz no me eran permitidos ese tipo de coqueterías, aunque; cuando ocurría, recordaba la canción de los hombres G, “nunca hemos sido los guapos del barrio, siempre hemos sido una cosa normal….”. Lo cierto es, que ese tipo de situaciones elevaban tu ego masculino, incluso con un esfuerzo inaudito intente caminar como Han Solo (Harrison Ford – en la Guerra de las Galaxias) aunque el dolor en las nalgas me recordaban a mi madre golpeándome con su olla de arroz con leche… además no estaba mi mejor amigo que era un experto bajando egos con su frase “Quieto Brat Pit”.

La guapa chica estaba concentrada en su revista ahora y no me prestaba atención. Yo estaba intrigado por si la persona que veía a los lejos era el mismo de la estación Canadá en la Vía expresa, habian pasado muchos años,… pedi disculpas al grupo, me pare y camine hacia él … esperando no equivocarme.

Continuara …

Me debe una noche, mujer

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Me debe una noche mujer,
una noche en algún rincón del mundo,
donde el deseo y el anhelo se hagan tangibles,
o se conviertan en ríos de lágrimas y frustraciones,
aun así acepto el riesgo, porque me debe una noche.

Una noche donde mire sus pupilas mientras discurren conversaciones,
donde su sonrisa encandile mi alma,
su dejo me agite el corazón,
su mirada se pierda en la mía,
y confirme si fue ud, la mujer que se erigió en mi recuerdo.

Me debe una noche mujer, una mesa con tul de seda blanca,
una vela, que riña con la luna por iluminarnos,
dos copas de vino, para embriagar al amor esperado;
dos rosas al alba que tranquilicen mis emociones,
un vaso de hielo que calme mi pasión,
una luna chismosa que te cuente mis memorias.

Me debe una noche mujer, solo quiero verla sonreír
enamorarme de sus gestos, de su dermis en la sombra;
tocar su corazón y entender sus vaivenes
que como olas hicieron navegar la incertidumbre
del amor y el desamor, del sueño o el olvido.

Me debe una noche mujer, el destino no tiene fecha
pero ande reservándolo en su vida, que yo la guardo en mi anhelo.
Venga con el corazón sereno, con esa mirada tierna, con su sonrisa franca
con el deseo a punto de florecer, con los recuerdos bonitos
Venga con todo eso, pero venga.

Me debe una noche mujer, deje su historia en el librero,
esta noche construyamos una nueva,
traiga su corazón aliviado, para acariciarlo con poesía
sus recuerdos tristes, para tacharlos con sonrisas
sus desamores, para colmarlos de cariños.

Me debe una noche mujer,
no lleve fragancia, quiero percibirla suya
quiero reconocer su aroma, su dejo y sus gestos
separe esta cita en su vida,
a las 20:00 pm .. Suyo el amor.

¿aun existe el amor? II

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continua de ¿aun existe el amor?

El dolor en su pecho crecía, la sensación de tristeza y melancolía invadieron su mente,

¿Cómo puede amar de esta manera una mujer?, -se preguntó-

Como puede transformar su vida, sus sueños, sus pensamientos por amor, sintió asco de su género, repugnancia por ser tan distintos, le avergonzaba pensar que su amor no era del mismo nivel que el de ella, que el desprendimiento del cual eran capaces estaba muy por encima de todo lo que los hombres podían hacer o sentir, y lo proclives que eran para olvidar las cosas y no saber retener el amor, cuidarlo, alimentarlo,… mientras meditaba la canción seguía golpeando su corazón…

Y ahora que por fin te he logrado olvidar,
hoy me vienes a buscar…

… pero es muy tarde ya,
me he enamorado de alguien más.

Yo no sabía que con sus besos
iba a reemplazar los tuyos lo aprendí de ti…

Ni que existieran otras manos que al tocarme
superaran lo que antes sentí…

Tampoco sabía que podía amarlo tanto
después de tu engaño que me hizo tanto daño,
descubrir que si…

… y todo lo aprendí de ti.

No era casualidad que él oyera esa canción aquella tarde, sus conflictos internos lo atormentaban con mayor regularidad que antes, la vida plena después de su matrimonio con planes de tener hijos y vivir placenteramente en una villa en el campo se dilataba frente a sus ojos, su corazón o su pensamiento habían caído en una espesa niebla que venia del pasado, de un amor de antaño que hoy florecía en su memoria como primavera.

Pronto su memoria lo llevo a la vieja iglesia, aquella iglesia donde años atrás había elevado su petición al universo, y que luego volvería para sellar su unión con el amor que le había llegado, recordó aquella tarde a su padre, parado en frente del pórtico con su único terno como él, (amantes de los momentos, antes que de las apariencias), solo ese día se percató que su héroe de niño había envejecido, ya sus rizados cabellos rojos habían caído y los pocos que aun tenia pintaban de blanco su cabeza, las líneas de su rostro se acentuaban con el paso del tiempo, él en los 30 y su viejo llegando a los 70, esperándolo como cuando lo recogía del colegio, parado en la puerta.

Mientras se acercaba subiendo las gradas que dan a la puerta, pensó, como un tipo tan frio como su padre había logrado infundir en su familia el amor como pilar de vida, un tipo duro pero de un alma dulce, ese era su padre. La mirada derretida cuando veía a mamá mientras lavaba la ropa en el viejo lavador que nunca funcionaba, gastándose la tarde entera frente al vetusto aparato Electrolux, pero era feliz cuando terminaba y le contaba la gran noticia a su amada, mamá solo lo miraba con dulzura para que él recibiese su premio, el amor de la luna a las estrellas y mil vueltas más hasta el infinito.

Cuando llego frente a él, lo beso en la mejilla, y sujetándolo del rostro con sus dos manos como cuando era niño, le dijo- Transforma tu vida en algo grandioso, irrádiala con todo tu amor –

El contesto aquella mañana, – nunca mi amor, tu eres mi única princesa, ella sonrió y lo miro amándolo más con aquella mirada.

Aquel viejo de cabellos rizados hoy le había dado una gran lección de amor y fidelidad, recordó que debía alimentar su matrimonio con las pequeñas cosas de cada día, como cuando su viejo lavaba la ropa en su vieja electrolux.

Pdta.- El amor es la oportunidad de tocar una vida, de hacerse parte de ella y hacerlo grandioso, no seamos mezquinos pretendiendo obtenerlo todo sin pensar en el daño que causamos. La canción lo dice todo no esperemos que nos toque.

¿Aun existe el amor?

Toma mi mano

Regresaba a casa siempre por aquella avenida del centro financiero, donde se podía ver mucha gente caminando; era la hora donde las personas salían de sus oficinas, la calle estaba rodeada de grandes edificios donde se situaban bancos e importantes empresas; rostros expresivos moviéndose hacia distintos lados, jóvenes contándose sus secretos, lo que pasaba en los estudios, como era el nuevo profesor de contabilidad o como se había puesto alguna compañera de clase que lucía más linda en el nuevo ciclo; cientos de vidas cruzándose frente a sus pupilas, pero él estaba enceguecido en sus pensamientos, había recorrido muchas veces estas calles y le prestaba poca atención.

Cambio la emisora de radio al salir de la oficina, por la mañana le gustaba escuchar un programa con un conductor irreverente que le alegraba el trayecto con sus bromas de mal gusto, sentía que todo en él era forzado, sin embargo apreciaba su esmero en ser alguien que no era; escucharlo hacer bromas criollas (de gente de barrio) cuando (el conductor del programa) había crecido en una zona residencial de clase alta era insufrible, pero eso no le importaba igual lo escuchaba, quizá con una mísera compasión de sentirse identificado por el esfuerzo de ser otra persona, de cambiar su destino. (Él quería ser escritor pero era Economista)

Puso una radio romántica, sentía una sensación en la piel y en sus pensamientos de que alguna señal le estaba a punto de llegar, creía mucho en que su destino se resolvería a través de las señales, pero debía ponerse en sintonía con el universo para escucharlo hablar.

Ensimismado en sus pensamientos, y con el carro detenido en el terrible tráfico de las 6 pm, una canción, se oyó por la radio, una canción que le llamo la atención por sus letras, parecía sacada de una realidad, de uno de los miles de destinos que el amor cruzaba cada segundo en alguna calle, como quien te cuenta una historia al oído una voz femenina se oía cantar, placentera y delicada expresando todo lo que el amor había sido capaz de transformar en ella.

Te conocí un día de abril, un día común,
el día que menos lo esperaba.
Yo no pensaba en el amor, ni lo creía
y mucho menos lo buscaba.

Y de pronto apareciste tú,
destrozando paredes e ideas te volviste mi luz.

Yo no sabía que con un beso
se podría parar el tiempo y lo aprendí de ti…

Ni que con solo una mirada
dominaras cada espacio que hay dentro de mí…

Tampoco sabía que podía amarte tanto,
hasta entregarme y ser presa de tus labios,
descubrí que si…

… porque lo aprendí de ti.

Había olvidado que ese sentimiento llamado amor era capaz de hacer cosas inimaginables y él no se había librado de eso, pero en ese instante la canción le mostraba lo que hacía en ellas, nunca hasta ese momento se había puesto a pensar lo que generaba el amor del lado femenino y lo que escuchaba lo sorprendía gratamente que pensó en su esposa y recordó, la conversación del último fin de semana:

Excitado del hambre, él untaba su pan con champiñones y huevos revueltos, cuando ella le empezó a contar la conversación que tuvo con un compañero de trabajo un día antes.

- Sabes, ayer almorcé con Samuel, por enésima vez me conto que no soportaba a su esposa, que siempre le andaba reclamando cosas, y por eso con la excusa de las reuniones de trabajo salía a relajarse a bares a conocer mujeres.

En ese instante la conversación era algo típico de fin de semana, él por educación la miraba como oyéndola con atención, pero tenía concentrada su mente en el café y el pan que comía; disfrutaba desayunar los fines de semana, porque el resto de días apresurados por llegar a tiempo a sus respectivos trabajos no tenían tiempo de desayunar.

Ella, prosiguió sin inmutarse.

- Cuando reproche su actitud, me dijo que tu esposo va hacer lo mismo, si ya no lo hizo, todos los hombres somos iguales.

- Indignada le respondí que tu jamás harías algo así, tú eras diferente.

- ¿no es cierto?

Cuando escucho la pregunta, soltó la servilleta sobre la mesa, pensó que esta conversación se había puesto peligrosa, tomo un poco de café mientras ella lo miraba a los ojos, esperando una respuesta sincera.

Si la pregunta hubiese llegado 10 años antes, cuando ella no existía en su vida, y él la buscaba en el universo esperando encontrar al amor de su vida, (entre cientos de probabilidades como un juego de ruleta), habría dicho: Cuando un hombre encuentra a su princesa, debe sentir satisfacción en su corazón y al sentirse satisfecho no osaría en pensar o pretender conquistar a otra mujer, porque ya tiene a su princesa.

Hoy a sus 38 años ya no pensaba lo mismo, la vida le había enseñado que era más mortal del que creía ser; menos especial y más parecido a sus congéneres hombres, aunque con ciertos rasgos en su personalidad que lo llevaban a tomar las decisiones correctas y esperaba que el futuro no lo cambiase.

En los años de casados, hubo instantes en que había rememorado a personas de su pasado que había amado de manera sublime, estos recuerdos venían como fotografías a su cabeza (en ciertas ocasiones de manera reiterada) le producían batallas internas en su conciencia sobre el bien y el mal (recuerden que había desperdigado su pedido de amor al universo y no imagino que el amor vendría de manera singular o plural).

Pensó, en la frase que una psicóloga chilena (Pilar Sordo) había pronunciado en una entrevista:

“Los hombres funcionan en base a objetivos o metas, cuando los hombres no son capaces de valorar los detalles, de cuidar de sus mujeres TODOS los días, de visualizar el proceso de conquista como algo PERMANENTE (y no ver a la mujer enamorada como un objetivo cumplido), se produce la infidelidad.”

Por eso el hombre tienen que aprender a “retener y cuidar lo que tienen para no correr el riesgo de quedarse solos”

Era eso – pensó – el hombre era un animal que vivía de logros, una vez que los conseguía, partía a conseguir otros.

En su vida el mayor logro había sido ella, era su pasión, era la princesa que a los 28 empezó a buscar, había hecho de todo por conquistarla cuando la conoció; en su primer cumpleaños (ya de novios), él le regalo un libro, en la contra-pasta escribió el párrafo de una película (Shrek por siempre) que reflejaba lo que creía que ella había hecho por él al amarlo:

S (Shrek): ¿Sabes? siempre había creído que yo te había rescatado de la fortaleza del dragón.
F (Fiona): y asi fue
S (Shrek): No, fuiste tú la que me rescataste a mí.
“El verdadero amor nos rescata, nos hace felices para siempre, y nos lleva a sacar lo mejor de nosotros, aunque, en el horizonte, la salida del sol parezca la señal de la pérdida de la esperanza”

Había pasado solo 1 minuto, aun el semáforo estaba en rojo y la melodía seguía removiendo su cabeza y su corazón,

De pronto algo paso y la pasión faltaba,
nuestras noches se alargaban,
jamás pensé sentirme sola y fría y tonta
aun estando acompañada.

Después todo se volvió monotonía,
luego tantas mentiras que ya ni tú te las creías.

Yo no sabía que sin tus besos
pasaría tan lento el tiempo y lo aprendí de ti.

Y que aguantarme no llamarte
tomaría toda la fuerza que hay dentro de mí.

Tampoco sabía que podría extrañarte tanto,
ni desbaratarme y que se secaran mis labios,
descubrí que si…

… porque lo aprendí de ti.

Cada letra le llevaba a su esposa y a la conversación.. Que le diría ahora, ¿que había perdido ese sentido del amor? ¿Que ahora habían más princesas en su vida?

Continuara..

Lo aprendi de Ti -Hash

Dejame escribirte Corazón

corazon-9

El ROE (Return on Equity) es la Rentabilidad esperada de un inversor por los recursos que aporta a una empresa. El ratio mostrara al accionista a cuánto ascenderá su recompensa por el riesgo asumido.

Riesgo, dije

¿Acaso toda la vida no estaba compuesta de riesgo? – era la pregunta que resonaba constantemente en mi cabeza, mientras conducía a la clase de finanzas.
Por los parlantes del auto las letras de Calamaro…

Ella dijo “que te vaya bien”, y le dije “buena suerte y hasta luego”
y nunca más la volveré a ver, o tal vez sea en algún tiempo.
Ese manicomio estaba lleno de problemas de fronteras…

Joder, si sabes que ya no hay amor, solo te queda marcharte, ni ella ni yo hemos perdido nada, así hayamos pasado muchos años juntos – tomo un sorbo de cerveza y concluyo – Yo la quería aun, cuando decidí dejarla.
Cuando acabo la frase, una señal en sus ojos me hizo saber que alguien sostenía su corazón en el otro lado del mundo (España) …. Aunque él no lo había notado todavía.

Yo no quiero domingos por la tarde.
Yo no quiero columpio en el jardín.
Lo que yo quiero, corazón cobarde,
es que mueras por mí…
Y morirme contigo si te matas,
y matarme contigo si te mueres.
Porque el amor cuando no muere mata,
porque amores que matan
nunca mueren.

Habíamos hablado de socialismos, de sistemas de gobierno y lo mal que la pasaban en su país, cuando pregunte ¿que sentía dejarlo todo?

-Es muy triste no tener pasado, comenzar de nuevo en un país distinto al que naciste – hizo un breve silencio – Iba a volver a preguntar, cuándo dijo.

Pero no cambiaría nada porque la tengo a ella, y me hizo una señal para mirar a su esposa que alegremente conversaba con sus amigas aquella noche.

Nuevamente entendí al amor, (Daniel) había dejado su país para quedarse con su corazón…

Te quiero pero te llevaste la flor
y me dejaste el florero
te quiero me dejaste la ceniza
y te llevaste el cenicero
te quiero pero te llevaste marzo
y te rendiste en febrero
primero te quiero igual…

Por poco soltó el pastel, mientras le decía cuanto la quería el día de su cumpleaños, había organizado una fiesta sorpresa en su apartamento.

Cuando ella se asomó por la puerta estaban todos sus amigos, debió pensar por que no me puse ese vestido bonito hoy, o no he retocado mi maquillaje, pero el instante en que se miraron, él con el pastel y ella con los papeles del trabajo, olvido todo… “Los corazones no hablan solo sienten”

Cuando te conocí ya no salías
con el primero que te había abandonado
No vale la pena hablar
de aquellos años pasados
Cuando te conocí ya no salías
con aquel chico casado
que te prometía que la dejaría
y todavía no se había divorciado

Cuando te conocí salías con un amigo
de los pocos que tenía
Eras lo mejor de su vida
pero fuiste lo mejor de la mía

La comida es para todos pana!! grito, y comenzó a tocar la bocina del auto para apurar a la persona que estaba delante suyo, en el autoservicio del restaurante de comida rápida aquella tarde en Caracas.

Llevaba 15 minutos y no terminaba de hacer su pedido, él siguió insistiendo con el ruido, cuando se abrió la puerta del auto y la vio a ella, camino hacia él y le increpo su actitud, Gonzalo no dijo nada, pero la siguió cuando se marchó sin pedir nada (había olvidado su hambre), al verla llegar al estacionamiento de su casa cruzo su auto frente a ella.

Me caíste bien, podemos conversar mientras fumamos un cigarro – le dijo.

Una lagrima cae por su rostro mientras nos muestra la foto de él y sus 2 hijos que la esperan en Caracas, esa noche en aquel restaurante Miraflorino de Lima, reviví el amor una vez más.

Contigo aprendí
que existen nuevas y mejores emociones.
Contigo aprendí
a conocer un mundo nuevo de ilusiones.
Aprendí
que la semana tiene más de siete días
hacer mayores mis contadas alegrías
y a ser dichoso yo contigo lo aprendí.

Me recordé cantándole a C los días que le llevo flores…. Y ella con su sonrisa de niña, me da un beso.

Ensimismado en mis pensamientos, no me habia percatado que ya estaba frente a la universidad, mientras me despalzaba a los estacionamientos, pense en cada historia:

El amor siempre estuvo ahí, presente.

Nuevamente habia despertado en mi el riesgo de amar y contarlo todo.

Cada vez que te recuerdo
te recuerdo dulcemente
con cariño y con respeto
con amor… L

Rememorando tu Amor

copa

Era ya el ocaso para nuestro amor, cuando decidiste remover las cenizas de un soplido,

Me encontraste abrigando el sueño de mi amada, una copa llena de ternura y tres cerillos de pasión.

Renaciste las memorias de tu amor, como si fuese ayer, cuando resolvimos darle aurora a nuestro idilio,

Mis ansias fueron tantas que terminaron sofocando tu cariño,

Yo cediendo el universo y tú apagando las estrellas,

Yo pintándote arcoíris y tú escondiendo el saca puntas,

Yo entregando la primavera en poesía y tú con tu llanto en otoño,

Colmaste la copa de mi amor con tu sonrisa y despertaste poesía en mi pensamiento, añore tus buenos días, sufrí con tus hasta luego,

Un día despertamos y sin decir más volteamos la esquina con dirección desconocida, no quise detenerte sabiendo que eras libre, no quise detenerte sabiéndome difunto con tu partida,

Hubo días de: te extraño? donde andas? Que haces? y las cenizas de ese amor se encendían como luciérnagas en la oscuridad de mi corazón.

Hoy estoy aquí, sosteniendo esta copa de ternura que ya no es tuya, aferrado a los 3 cerillos de pasión que cambie con tu partida,

El amanecer destella ya, las cenizas que decidiste remover caen como copos de algodón, intento ocultar mi copa, solo una a caído sobre ella, pronto esta rebalsara, y yo estaré equilibrando mi corazón por un amor que pensé olvidado.

Destinos..

images

Miras, te miro, – verde – metro a metro me alejo y quizá dejo una vida, un amor infinito, una desilusión.

Las despedidas no son duras, pasan suaves como la mañana a la tarde, no he tocado tu vida, no he deseado invadirla, no me cuesta marcharme, no habrá lágrimas de dolor o corazones compungidos.

Y con aquella mirada tal vez ha partido, un amor inmensurable, un recuerdo perdurable, una lectura frente al mar, una sonrisa en el supermercado, una flor en tu cumpleaños, un poema mientras duermes, un desayuno en la cama, el sudor después de amarte o un latido en tu vientre.

Miras, te miro, son segundos de la vida, mientras los colores del semáforo se juegan dos destinos. No hay derecho a repetir, perdido o ganado ya no hay caso preguntar.

Miras, te miro, el camino sigue ya, en un próximo momento otra oportunidad habrá y nuevamente el destino se jugará.

Miras, te miro, y solo aguardo la esperanza de no haber perdido amor.