HASTA SIEMPRE GENTE

Nunca fui muy adepto a las despedidas, sin embargo, mi último texto hace ya más de seis meses, lo escribí con desgano y después, tan solo abandoné. Sin embargo en todo el tiempo que fui parte de la comunidad, me he sentido a gusto más allá de algunos traspiés, lógicos, como en la vida. Pero quería despedirme de una buena vez, y cerrar por fin una etapa de mi vida.

En un principio me sirvió como medio de expresión, pasaba una parte de mi vida turbulenta y la página en blanco virtual me sirvió para volcar muchas cosas y hacer catarsis. Encima, recibí las firmas de los lectores, de ustedes, que algunos traspasaron la barrera del anonimato blogger y se convirtieron, de una manera u otra, en parte de mi vida. De todos, me sigo hablando siempre y seguido con una de esas personas (Atenea, a la cual le dedico este post por ser una especie de constante y el cable a tierra de muchos delirios) y esporádicamente con otra persona (El Magnífico), a los cuales le agradezco dejarme entrar en sus vidas, de trascender de la comodidad de un “alias” y convertirse en seres humanos reales.

Después, con esta noción de “comunidad”, se fueron dando otras cosas, que en su momento estuvieron bien, pero de a poco le perdí el entusiasmo. Que devolver firmas, que generar periodicidad con los escritos, que contestar comentarios, que las reuniones blogger, y otros tantos etcéteras que no son, necesariamente malas cosas, sino cosas que yo ya no pude soportar.

Necesitaba aislarme del mundo virtual, y abocarme de lleno al real… tanto que empecé a laburar en un diario, en la sección policial. Conocí una realidad que antes solía leer y ahora me toca escribir y relatar en un programa de radio, y más allá de lo obvio, me cambió la cabeza. Caminar por una villa acompañado de gente que vive allí, hablar con madres y padres cuyos hijos fueron asesinados, con supuestos inocentes y supuestos culpables. Me endureció bastante la mirada, y a la vez, te das cuenta que existe un mundo de mierda, pero de mierda de verdad, y que uno no vive en eso. Lo rodea, si, realidades alternativas, pero los que tenemos acceso a un blog, podemos tener roces con aquellos que viven eso, pero ni loco lo pasamos así.

Después de un par de años, me enamoré y pude decir “te amo” de nuevo… y no solo decirlo, que es una franca pavada, sino sentirlo. Amo a una mujer hermosa en todo aspecto, y creo que el 2008, junto con el blog, fue una excelente transición. Pase momentos lindos y momentos feos en pos de un año 2009 que empezó medio tibio y se puso con todo. Hoy siento que soy un tipo nuevo, y en este tipo nuevo, no hay espacio para algo como un blog, porque no tengo las energías, las ganas, no tengo nada para decir nuevo, más allá de esta despedida.

No voy a volver, y me parecía pertinente despedirme de aquellos que me supieron leer y a los que leí con gusto. No es un hasta luego sino un hasta siempre, porque doy por finalizado esto sin extrañar nada, simplemente lo recuerdo como algo bueno que tuvo que ser y duró lo que tenía que durar.

Gracias por acompañarme, por darme sus opiniones, generar debates, y ayudarme en la etapa “Blogger” de mi vida. Quería dedicarles este pequeño texto y hacer un esbozo de reflexión, que no sé si quedó bien o mal, pero es lo que me salió.

Gracias de nuevo a todos, que tengan una hermosa vida llena de buenos momentos.

CUENTO CUMPLEAÑERO

Es bastante extraño como un simple poema (viniendo de Julio Cortazar no es simple, pero bueno) puede disparar una historia, al menos a mi me pasa que me encuentro leyendo textos que después terminan siendo cuentos u otros poemas. El arte me ha regalado momentos invaluables en mi vida, y trato de devolver el favor profanando el título de artista con estas cosas que escribo.

Hoy es mi cumpleaños, y haciendo un cambio de roles, quiero regalarles a ustedes (a poco tiempo de cumplir un año en esta comunidad también) este texto, inspirado en el poema “Bolero” de Julio Cortazar.

PROLOGO INNECESARIO

¿Qué alma imprudente hubiera pensado que de tan profunda superficialidad nacería algo eterno? Un instante clavado en la memoria de un ser que poco y nada recuerda del día anterior, que admira la belleza y comprende lo extraño con la misma naturalidad que bebe su jugo de naranjas. Entre caricias de papel mache y noches hechas de volutas de humo se gestaron universos de coordinadas inexactas, seres tan ficticios como las ideas que los invadían Y entre la inherente realidad humana que los cohibía, un prólogo a un poema de Cortazar que nadie reclamó se hizo presente en voces que trasmutaban, se confundían con las voces de cientos de personas que antes habían pasado por allí, y con la mirada carente de sentimientos, moviendo las manos sin prisa, con displicencia, las múltiples voces recitaron:

Qué vanidad imaginar
que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito que
solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.

Y este fragmento:


La lenta máquina del desamor
los engranajes del reflujo
los cuerpos que abandonan las almohadas
las sábanas los besos

y de pie ante el espejo interrogándose
cada uno a sí mismo
ya no mirándose entre ellos
ya no desnudos para el otro
ya no te amo,
mi amor.

Y los días se confundieron, la música de jazz le hizo honor al escritor argentino, ellos tuvieron hambre y comieron sin pensar en pecados capitales. Y el poema “bolero” hizo eco en el empapelado floreado, horrible, de aquel cuarto, trinchera eterna de la esencia efímera del tiempo, un bolero, como el poema, un bolero triste.

PRIMERO DE ENERO DEL DOS MIL NUEVE

Bienvenido 2009, por fin se acabó el 2008! He aquí mi pequeño regalo de reyes, espero que hayan puesto los zapatitos, el agua y el pasto. Una historia, cuento, catalóguenlo como quieran (¿Quién soy yo para romper fantasías? jajajaja) una de las muchas que escribí en este virgen año nuevo que transitamos, que me agarra prolífico y lleno de estudios médicos. Ja! Mientras algunos piensan que la diversión es irse a las montañas o al mar, no conocen el placer de las polisomnografías o de los pinchazos en la médula para sacarte muestras de líquido.

Es un poco extenso, pido perdón por anticipado si los aburrí, y gracias a los que leyeron. Y brindo por un año lleno de buenas cosas.

PRIMERO DE ENERO DEL DOS MIL NUEVE

“Vamos a volver a hablar, cuando el tiempo sea el indicado”, dijo Mariam, mientras hacía ademanes con sus manos, revoleaba los ojos y se caía en el sillón de dos plazas, volteada por la marihuana que había fumado dos minutos antes. Yo no entendía mucho tampoco, pero mi vicio se abocaba al alcohol, vino tinto, no del malo, el de cartón, ese provocaba nauseas, sino alguna botella con nombre elegante que me vendía la ilusión de calidad. Fumé un cigarrillo atrás de otro mientras ella, en su estado mental alterado, dejaba de lado las palabras y se acomodaba cada vez más en el sillón. Primero quitó sus zapatos, ví cuatro pies porque la vista se me nubló por un inmensa nube de humo verde. De su boca olía mucho mejor que en boca de todos los otros borrachos y fumados de la fiesta, que tenía lugar afuera, en el patio, un mundo diferente.

Mariam se quitó la blusa, y lo que la sutil transparencia blanca revelaba, se hizo presente, el corpiño con encaje, también blanco. A cada movimiento de inspiración y exhalación sus pechos se elevaban y amenazaban escaparse de su cárcel de algodón y lycra. Yo simplemente la observaba, parado, fumando otro cigarrillo y con la botella verde de vino en la mano, como un fantasma invisible que ella no veía.

Robert, uno de los de la fiesta, cayó rendido en una reposera y durmió profundamente. Soñó con un viaje que nunca haría a las montañas, y en ese paisaje le confesó a su mejor amigo que estaba enamorado de él. Cuando despertó fue con su novia y le hizo el amor, aterrorizado por esa imagen que su inconciente la había revelado.

Después fue la pollera, que ante el impulso de su mano bañada de colores raros en sus uñas y media docena de pulseras trepando por sus antebrazos, quedó colgada de una extraña estatua extraña proveniente de algún país centroamericano. Cruzo sus piernas y encendió el segundo cigarrillo de marihuana de la velada. Lo ofreció con un ademán bastante desinteresado, y yo acepte, vaya a saber uno porque. Se llevó un dedo a la boca y con la otra mano jugó con un mechón de su cabello. Le dije que se veía sexy, pero no respondió. Cierto que volveríamos a hablar cuando fuese el momento indicado.

Yo no sabía que hacer con Mariam, ella estaba casi desnuda enfrente mío, si debía avanzar o no. Por las dudas trabe la puerta, para que nadie interrumpiera, mientras ella hacía aros con el humo y se miraba uno de sus pechos. Me causo gracia eso, que se revisara así, sin ningún tipo de vergüenza. Demasiado liberal, pensé, y eso me gustaba. Nunca había conocido a alguien así. Bebí un largo trago de vino, y me quite la remera, en un ridículo acto de libertad. Ella pareció no notarlo, se recostó en el sillón y miró el techo.

El Vasco se encerró en otra habitación, pero solo, estaba deprimido porque días atrás se había peleado con su novia, había amenazado con suicidarse, pero nadie le creía. Esa noche amenazó de nuevo, y un pibe que pocos conocían, invitado de la fiesta, si le creyó, y entró en pánico. Golpeaba la puerta y gritaba que no lo haga, “¡Vasco, la puta que te parió, no te mates!” se escuchaba por toda la casa, pero nadie le prestaba atención, el Vasco ladraba pero no mordía.

Me senté al lado de ella, le pase un brazo por los hombros y le empecé a besar el cuello. Mi otra mano moría inmóvil sobre mi rodilla, y Mariam, por primera vez en la velada, comenzó a demostrar algo. Ciertos movimientos y exclamaciones. Mientras tanto, yo recordé como habíamos llegado ahí, las dos o tres miradas sugestivas, le pregunté el nombre y le dije feliz año nuevo, pero ella no respondió a mi cortesía. Le pregunté que música le gustaba, de donde era, y todo lo respondía con frases terminantes. Hasta que me agarro del brazo y me llevó hasta allí, donde conversamos unos minutos y me dijo que no hablaríamos más. En el breve camino hacia el cuarto, dos amigos me gritaron algo, pero no los escuché bien.


Cristina hizo topless, ante la mirada atónita de todos. Acusó tener un calor insoportable, y que nadie se iba a escandalizar por ver un par de tetas. A partir de ahí tuvo tantos pretendientes como botellas de cerveza en la heladera. Estaba rodeada de hombres que la miraban, le pedían de ir a lugares más íntimos, pero ella los rechazaba, solo había tenido ganas de desnudarse porque tenía calor. A otros no les llamo la atención, y siguieron charlando.

De las caóticas sensaciones que viví estando con ella me quedo con dos: su pelvis flaca y huesuda que me golpeaba y lastimaba la panza, mientras, de alguna manera extraña, me lanzaba el humo dulzón en el rostro. No sé como hacía para fumar. La segunda fue un poco más profunda que esa, la sensación excelente de estar con alguien que, probablemente, no vuelva a ver en mi vida. Estar en una situación tan intima con alguien cuya única data es su nombre, la ausencia de compromisos, ser tan distinto pese a no saber si somos iguales. Ni lo sabré nunca, no creo que la vuelva a ver.

Afuera, la fiesta continuaba, muchos noviazgos nacieron y murieron el primero de enero del 2009, entre la una de la madrugada y las nueve de la mañana. Muchos números de teléfono se pasaron, números que jamás marcaría nadie. Muchas promesas se hicieron, que nadie cumpliría. Algunos tuvieron sexo que no volverían a tener, otros lloraron, como no lo volverían de hacer. Y esas canciones jamás sonarían como aquella noche de primero de enero.

Ella esperó para vestirse, yo no. Prendimos un cigarrillo y yo recuperé mi botella de vino, ahora caliente. No le pedí su celular, ella tampoco a mi. Me hizo un mimo con gusto a nada en la pierna, y de nuevo me lanzó el humo en la cara. “Feliz 2009” exclamó.

La fiesta terminaba. La gente se iba, se acomodaba la ropa, terminaba las últimas bebidas.

“Feliz 2009”, susurró. Y no le pude responder. Sonreí, pero no me vio, tal vez ella sabía que no volveríamos a hablar más. Así debían ser las cosas con ella.

1 año 1 post

Hacía mucho calor, faltaban dos días para mi cumpleaños número veintitrés y estaba subiendo a un micro, para irme a vivir a otra provincia, otra vida. Recuerdo en particular la cara de mi abuela, que se fue unos meses después que yo volví, lágrimas, adrenalina. Jamás pensé que mi destino estaba arraigado a la lejanía de la tierra que me vio dar los primeros pasos de infante.

Conviví, trabaje de cualquier cosa, entre obras de construcción hasta repartiendo volantes, enero y febrero revolearon la utopía de un nuevo comienzo, me estrellaba contra la pared. Pasaron nueve días en los cuales no tenía nada que comer. Absolutamente nada. Era hora de volver y empezar de nuevo.

Las caras fueron diferentes, los rostros que me esperaban, empezar de cero no es tan sencillo, jamás lo había hecho (aunque viví la ilusión de hacerlo varias veces), pero allí estaban mis amigos, mi soporte, que me devolvieron la frescura de la vida que casi dejo atrás para siempre. Y empecé a vivir de otra manera, el 2008, dos mil ocho, segundo milenio, mi vigésimo tercer año respirando el aire de mi barrio, buscando trabajo, conociendo gente, admirando en su justa dimensión lo que significa un plato de comida.

Abrí un blog y me animé a exponer un poco de lo que soy, me dio grandes beneficios, muchos regalos, y alguna que otra decepción, pero vale, la vida tiene esa naturaleza dual, y todo lo que compone a la vida, entonces, es dual, sin lo malo no sabría apreciar lo bueno.

Conocí muchas personas, algunas calaron hondo, otras me decepcionaron profundamente. Algunas me dieron felicidad y hermosos momentos, otras me vendieron la noción de felicidad, que se desmorono, fiel a la naturaleza de las mentiras. Aprecio cada cosa que pasó este año, me ayudaron a ser el hombre que escribe estas palabras.

Baile, reí, lloré, bebí, comí, goce, sufrí, conocí, creí conocer, no conocí, quiero conocer. Trescientos sesenta y cinco días de descubrimiento, un 2008 en el cual renací.

VotarVotos participante1 año en 1 postVotarVer otros participantes

Encrucijada

Algunas veces la vida te pone en encrucijadas, caminos cruzados como el de Robert Johnson. Aquel mítico blues man (cuenta la leyenda) vendió su alma al diablo en un paraje desierto de Estados Unidos para ser el mejor músico. El precio fue demasiado alto, pero gozo de un tiempo de éxito, hoy es leyenda, su nombre trascendió. Muchas noches me quedo pensando en eso, en que pasará mañana, y la vida se ha encargado de demostrarme que no puedo predecir nada, y sé que no descubrí la pólvora con esto ni mucho menos, pero aún cuando duele, me gusta esa instancia de decisión.

En la no menos legendaria película “El séptimo sello”, de Ingmar Bergman, un caballero templario (el tampoco menos legendario Max Von Siddow) juega una partida de ajedrez con la muerte a lo largo de la película, mientras hace un camino de autodescubrimiento. Esa película que tanto me habían recomendado la pude ver horas antes de devolverla al video club, a las siete de la mañana un domingo, después del retorno de un bar aledaño a mi casa. Pensé que me iba a quedar dormido, pero me fue cautivando todo, los diálogos, las imágenes en el bello blanco y negro. Y la figura de la muerte como rival en una partida de ajedrez me pareció fabulosa.

La muerte es tal vez la encrucijada más feroz que tenemos, porque vivimos sorteándola hasta que, al final (irremediablemente) tomamos ese camino. La muerte es algo cercano a cada ser viviente, convivimos con ella, en estado latente, y creo que de alguna manera jugamos al ajedrez cada día con ella, sepamos o no los movimientos de los peones y alfiles, o como enrocar para defender al rey.

Creo que es una partida de ajedrez con uno mismo a fin de cuentas, cada movimiento nos determina que pasará o no.

Hace poco tiempo se me presentó otra encrucijada, demasiado evidente. Podía elegir el camino sencillo y pavimentado de las lágrimas y el dolor, sabía que al final habría un lago en el cual me ahogaría, para después renacer, y aunque no lo crean, era el camino más sencillo. El otro, el que conformaba la encrucijada, era rocoso, lleno de pozos y lugares peligrosos. No había lago al final donde ahogarme, porque renacería en el propio camino. Ambos caminos tenían puntos en común, el dolor y las lágrimas eran parte del primer tramo, y sabía que después habría risas, buenos momentos, paz. Los baches, que todavía me esperan, se quieren asemejar al camino sencillo, cuando veo una superficie limpia entro en pánico, algo malo esta por suceder.

Y en el medio me encontré jugando al ajedrez conmigo, no era mi doble, ni mi gemelo, era simplemente yo, sentado en una mesa, decidiendo que iba a ser de mi los próximos meses. Me conté que me esperaban baches oscuros, caídas, pero que al final sería un hombre nuevo. Moví el alfil, en pos de una jugada futura que pondría al jaque al rey, mi rey. Me conté que el camino transitado no era igual al del caballero templario ni al del blues man, era distinto, y moví un peón, después un caballo y me acerqué peligrosamente a la reina rival, mi reina.

Alguien puso el tema “out of tears” de los Stones, y su letra me lleno cada espacio vacío. Me dí cuenta que las lágrimas que debía derramar ya las había derramado, ya no tenía lágrimas (como la letra de la canción), y con mi torre, el alfil y la reina ataqué lo que quedaba de la defensa rival, mi defensa.

Jaque mate.

Podía seguir.

Sin lágrimas.

Tantas veces morimos en el camino que no nos damos cuenta, al menos yo no, que la muerte es algo demasiado cercano. Tuve ganas de morir, de matarme, de acabar con todo esto, y lo hice. La experiencia me dio nuevas armas para renacer un poco más rápido. Sin lágrimas. Un estado puro.

Me dejé juntando las piezas del ajedrez, en esa caja mohosa cuyas piezas, por extrañas razones, se mantienen tan pulcras y bellas, y seguí caminando.

Ya me tocarán otros partidos de ajedrez con la muerte que lleva mi rostro. Hasta la partida final en la que pierda definitivamente y vuelva a la caja en donde el peón y el rey son iguales, sin estratos.

Mientras tanto estoy renaciendo, me han parido de nuevo, y cuando sea el momento de llorar lloraré. Ahora me quedo con los Stones, y a mis espaldas alguien que fui y no seré más.

No puedo decir que estoy feliz o cómodo, nacer es un proceso doloroso. Estoy contento.

Bienvenido quien quiera compartirlo conmigo.

Jugando al ajedrez conmigo, si, ese de la foto soy yo (lamento asustarlos

con mi imagen! Pero es ilustrativa al texto)

LES DESEO A TODOS UNA BUENA NAVIDAD, UN FELIZ AÑO NUEVO SI NO ME PASO POR ESTAS PAMPAS ANTES, Y QUE PUEDAN RENACER DE LA MEJOR MANERA, CADA 31 A LAS 23:59 ES UNA EXCELENTE OPORTUNIDAD PARA DEJAR DE LADO TODO AQUELLO QUE HICIMOS MAL, BORRAR Y HACER CUENTA NUEVA. YO YA LO HICE, LES DESEO A TODOS LO MEJOR.

BESOS Y ABRAZOS A QUIEN LOS QUIERA JAJAJA!

Mientras cocino

Sabía que no era ninguna ciencia, pero el ritual me llamaba mucho la atención, siempre lo hizo, la cocina siempre se me reveló como un lugar donde mi cerebro apaga su normal funcionamiento y puedo ser tan solo yo, así, crudo, nada más que Matías junto a un montón de ingredientes que pronto serán una comida. Me voy cocinando con cada especia que se revuelve en la sartén, y al terminar y servir el plato, me están comiendo en realidad. Amo cocinar, es tal vez una de las cosas que más me gusta hacer.

Agarré el arroz y lo vertí en la olla, con la proporción adecuada de agua y sal. Antes ya había picado cebolla, que me desparramó lágrimas por doquier, como si llorase una pena enorme, pese a que tengo la costumbre de poner aquella verdura bajo agua tibia, una vez pelada, para que disminuyan los efectos lacrimógenos. Siempre término derramando lágrimas cuando pico cebolla, y pienso que debería hacerlo más seguido, no soy de llorar mucho y a veces ese simple acto limpia el alma. También pique ají verde y rojo (si me lee algún cuyano sabrá que hablo del pimiento), y todos esos magníficos colores se mezclaron en la sartén que esperaba las dos cucharadas de aceite, para darle un toque a ese enorme picadillo que antes fue verdura entera, que antes fue semilla en manos de alguien. La cocina comenzaba a poblarse de aromas, que acariciaban mis sentidos, mientras (en un sentimiento bastante parecido a la alegría) pelaba las zanahorias. Mi madre nunca gustó del uso del “pela papas”, pese a que cuando se puso de novio con mi papá, en una noche de sueños de juventud pensaron en vivir juntos y mi mamá compró un pela papas. Mi padre, estupefacto, le preguntó para que era eso, y ella le contestó que era para el día que tuvieran una casa. Pero ella siempre prefirió un cuchillo, y tuve que esperar heredar el de mi abuela para poder usar uno en mi casa. Podría haberlo comprado, si, pero era uno de los pequeños nexos que me unían a ella, cuando le cocinaba, siempre había que pelar algo, y yo usaba el tan preciado objeto. Cuantas cosas pueden volver a la cabeza de uno en un momento tan simple como el de pelar una zanahoria…

Un poco de manteca en una sartén de bronce muy pequeña e incomoda, que tiene las manijas de bronce también y, si se es algo torpe como yo, que olvida este detalle, se puede quemar con facilidad. Mientras se derretía la manteca, nuevos aromas llegaban, se conocían con los ya presentes, y se acoplaban. Las zanahorias ya estaban cortadas en rodajas, y se fueron a parar a la manteca hirviendo, y todo empezó a chisporrotear. Aún más cuando vertí el caldo de verdura, una hermosa humareda momentánea le sirvió de lienzo a quien sabe que espíritu que andaba danzando por la cocina, juro que pude ver una pequeña cara, un rostro, que me sonreía.

Pronto todo acabaría en la cocina, hacía mucho calor y algo de transpiración se acumulaba en mi frente, que oportunamente limpiaba. Puse la mesa mientras los ingredientes ya transformados se mezclaban en una olla. La atmósfera estaba completa. Los comensales estaban en sus lugares, una comida sencilla. Los primeros bocados fueron inundando las bocas, y (un poco de ego controlado que no viene mal) me hizo bien escuchar que gustaba lo que había cocinado. Recordé la canción de Soda Stereo “Entre caníbales”, que dice: come de mi/ come de mi carne, y no sé porque lo apliqué. Será que cuando cocino pongo todo de mi, sea algo muy simple o la comida más elaborada. Disfruto todo el proceso, ritual, me exorcizo de todas las cosas que me pasaron, dejo de pensar, diría, y entro en un estado casi animal, donde solo predominan los gustos, los sabores. Es olvidarse de uno, escaparse, huir.

Y lo mejor es que cuando uno escapa a la cocina, cuando llega a ese destino hay gente que lo espera gustoso, para compartir lo que sea que haga en ese espacio.

Amo cocinar.

Hasta pronto gente

No es una despedida ni mucho menos, pero por motivos para nada malos decidí dejar un tiempito de lado este blog, al menos hasta mediados de diciembre o, cuando entre las tareas que estoy llevando a cabo ahora salga algo que me parezca digno de publicar. Quería hacer un balance de lo que me dio este espacio en los muchos meses que llevo aquí (desde el 19 de febrero, para ser muy exactos), un promedio de 54 posteos contando este que aquí presento, y más de mil firmas que no son ni más ni menos que aquellos que me han leído, ustedes.

  1. Gracias al blog pude hacer un exorcismo muy importante en lo que fue mi vida, que había tomado un giro radical y casi se me va a cualquier lado por una locura de juventud. Pase del humor más simple de los primeros escritos a poder subir poesías, cuentos, reflexiones, de todo un poco.
  2. Descubrí un nuevo concepto de comunidad, con sus momentos buenos y malos, y como definió alguien que quiero muchísimo, somos de una especie de “elite” (no papel higiénico gente, un grupo “selecto”) que ingresó desde la gesta de este proyecto que es Clarín Blogs, y aún sobrevivimos aunque nuestra presencia a veces es esporádica.
  3. Varias reuniones de todo tipo, cantobares, muestras de arte, cafés, mucha gente que vale la pena seguir hablando, compartiendo algunas cosas, más allá de la pasión por la escritura. Descubrimos a los seres humanos que existen detrás de la computadora, aunque no sea personalmente, rompimos el hechizo aunque no sea más que por mails. Hoy puedo decir que tengo amigos del blog, que extraño a uno mucho, cuyos escritos me transportaban y cuyos comentarios esperaba con ansias. Mi pequeño homenaje para vos Faro, no estoy triste por tu partida, sino ansioso por el reencuentro.
  4. Los proyectos que se dieron, los que no, los encuentros truncos, los comentarios anónimos que me hacían gracia porque pretendían hacerme enojar, los entendidos, los malos entendidos, la enorme diversidad que hace de todo esto una experiencia singular y maravillosa, aún en las cosas “malas” que pasaron, todas forman parte de este pequeño blog y de esta persona.
  5. ELLA, con mayúsculas. Por los días de sol, los días de lluvia, porque este espacio me permitió encontrarte. Lo mejor que me pasó gracias a este humilde espacio sos vos, a veces el destino juega sus cartas de manera extraña, que le vamos a hacer, más que aceptarlo y disfrutar de su magia.

Más cosas quedan en el tintero, obvio, pero quería dejarles una pequeña reflexión en base a una excelente película que se llama “La hora 25, con Edward Norton (mi blog empezó hablando de cine, fueron sus primeras palabras): hay un monólogo en donde el padre del protagonista le ofrece un escape a la cárcel que le espera al final de la autopista. Le dice que huya, que consiga una identidad nueva, que se haga de un trabajo, que no vuelva nunca más a su casa. Y cuando lo crea propicio, llame al amor de su vida, tenga una familia grande, y un día, cuando sus hijos tengan hijos, le cuente la verdadera historia de su vida, y lo cerca que estuvo esa realidad que viven de que eso no pase nunca.

Es todo una cuestión de elegir caminos, a veces huimos de los más difíciles pensando que vamos por el más sencillo, y las cosas se dan vuelta en el medio. Un simple giro puede cambiar el destino de una persona. Yo lo sé muy bien, de no ser por una decisión de elegir otro camino, nada de esto que están leyendo existiría.

Por eso no es despedida sino un “hasta luego”, espero volver antes de fin de año. Sepan disculpar si no pase por ningún blog en este tiempo, es cuestión de juntar energías, terminar un proyecto que me gusta mucho (mi musa me tiene inspirado llenando cuadernos a lo loco), y volver con todo, como fue el comienzo de esta aventura.

Seguridad

If your spirit’s broken and you can’t bear the pain
I will help you put the pieces back
A little more each day
And if your heart is locked and you can’t find the key
Lay your head upon my shoulder
I’ll set you free
I’ll be your security

Si tu espíritu está quebrado y no puedes soportar el sufrimiento

Te ayudaré a juntar las piezas de nuevo

Un poco más cada día

Y si tu corazón está cerrado y no puedes encontrar la llave

Reposa tu cabeza sobre mi hombro

Te liberaré

Seré tu seguridad

Joss Stone – Security

Hay días en los que el sol sale, cantan las aves sus canciones innatas, las cosas se dan para que todo este bien, y sin embargo uno no lo está. Son momentos, etapas, en las que uno necesita hacer un stop de la vida diaria y descansar, hay veces que esos estados no se pueden superar, hay días en los que se quiere permanecer encerrado.

Los he pasado, he tenido mis momentos de ermitaño, he tenido mis momentos bajón, he tenido mis momentos en los cuales quería salir solamente para hacer las obligaciones de cada día y volver a mi mundo, y no hacer nada. Y en esos momentos de soledad selecta, me dí cuenta también que podía elegirla porque siempre supe que era cuestión de buscar a esas personas que están a mi lado, y me iban a sacar, iban a aparecer al rescate si pedía ayuda.

Si se está mal y se busca estar en soledad, sabe que la persona que te quiere lo va a respetar, y cuando sea el momento adecuado, sabes que esa persona que te quiere va a estar para cuando lo necesites.

Porque el cariño supera barreras que no conocemos, porque es mágico, porque el que te quiere también puede entenderte, y aunque sea con palabras tímidas en un escrito, con un mensaje de texto, contemplandote en silencio o con una simple charla, siempre va a estar ahí, para lo que necesites en los días malos, porque para los buenos siempre estarán los “extras” de esta película que llamamos vida.

Y el “te quiero”, se diga o no, siempre va a estar.

Me pudrió del todo CFK

Estaba tomando sol a las ocho de la noche en la terraza de casa y… esperen, ¿tomando sol a las ocho de la noche? Cierto, el gobierno decidió adelantar el reloj una hora para aprovechar más la luz del día. Bueno, la cosa es que ahí estaba yo, escuchando la radio donde se anunciaba el fin de las jubilaciones privadas por parte del gobierno. Ya la situación era extraña al tener sol en un horario bizarro para el mes de octubre, cuando escucho, atentamente, cada análisis político y periodístico sobre este asunto. Básicamente, aquellos que el año pasado optaron (ergo, decidieron por voluntad propia) seguir en los planes privados de jubilación, deberán contentarse con lo que el gobierno decida darles, y esos miles de pesos privados de cada trabajador se esfumaran, solo quedará l correspondiente al sueldo jubilatorio. Millones de pesos que serán parte de la caja del gobierno.

Mientras tanto, en el mundo las bolsas caen, los gobiernos rescatan bancos por sumas inconcebibles para cualquier mortal, y algunos políticos locales dicen que el sistema previsional de jubilaciones privadas no funcionan, nos comparan con EEUU (que tiene jubilaciones estatales), como si fueran el gran ejemplo a seguir. Es como decía Arturo Jauretche (que era peronista, como dicen ser quienes nos gobiernan), Jauretche decía que existe la noción de que todo lo que viene del extranjero es mejor.

Como el Polimodal, ese experimento asqueroso que diezmó la educación, que venía de fracasar en Europa.

O los cinco vagones locos de dos pisos que andan circulando y que poco y nada aliviaron la situación del transporte público.

O el tren bala que quiere poner la presidente (no jodamos, constitucionalmente no existe “presidenta” en nuestro país, es y será la PRESIDENTE) mientras las escuelas siguen sin maestros con sueldos dignos o siquiera una infraestructura adecuada.

Ahora van por las jubilaciones privadas, fondos privados, guita de cada uno, que no se puede tocar, abatiendo una reforma que el mismo kirchnerismo aceptó en el 94, cuando se reformó la constitución, época en que el matrimonio que nos preside eran dos pinguinos ignotos de una provincia en el traste del país, desconocidos en la escena política, antes del botox y los viajes con Shakira y Ale Sanz, antes de las carteras de quinientos euros (antes del mismísimo euro), antes de que Julio Lopez se convierta en el primer desaparecido en democracia de la historia joven de este país.

Y las bolsas caen che, que loco, por ahí en un tiempo tenemos el tren bala para irnos a la mierda más rápido, a las ocho de la noche, con un sol radiante.

PUNTOS DE VISTA: “Desencuentros y confusiones”

Bien, ya que este es el post número 51, vamos a modificar un poco este espacio, y vamos a dar entrada a otros bloggers para que participen. La “sección” se llama “Puntos de vista”, y trata básicamente en que hablemos de un tema en común, bajo la mirada de quien escribe.

Hoy debuta en esta sección Ana (http://blogsdelagente.com/usuarios/ana), quien da su visión de la temática “desencuentros y confusiones”. Desde ya, mil gracias por inaugurar esta sección!

Si quieren participar, están a un mail de contacto nomás, me escriben y coordinamos por mail de que hablaremos. Espero que guste la propuesta.

PUNTO DE VISTA DE MATITO

Es bien sabido que las relaciones humanas están teñidas de muchos matices, algunos de ellos son los desencuentros, las famosas confusiones que se presentan en las más inverosímiles situaciones. En la amistad, por ejemplo, es común que se de. No es raro que con mis amigos hablemos de encontrarnos a un horario, y mensaje de texto de por medio, esa hora se convierta en otra, que una de las partes termine esperando en algún bar bebiendo alguna cerveza y viendo la gente pasar, mientras la otra parte se viste y baña tranquila, porque “sabe” que estará llegando a horario.

Los mensajes de texto son como las armas perfectas para la confusión de esta modernidad tecnológica que avanza a pasos gigantes. Basta con apretar mal una tecla, a las apuradas mientras vas caminando por la calle, darle “enviar” para que el plan de ir a las siete y media de la tarde a tomar un café se convierta en las nueve y media, que en la ecuación café + charla = buen momento se convierta en café + diario del día = embole. Es que hoy la gente prefiere escribir crípticos mensajes de texto antes que llamar por teléfono, una cuestión de costos, situación que aprovecha la confusión para aparecer.

Los desencuentros y las confusiones son parte de la vida de uno, existen, existieron y existirán para agregarle humor y vértigo a las relaciones (y generar ocasionales problemas), pero siempre se convertirán en aquellas anécdotas que uno termina contando una y otra vez.

PUNTO DE VISTA DE ANA

Los hombres parecen simples. Los desencuentros se tiñen de pocas palabras enredadas. Y han encontrado en la simpleza de un mensaje de texto un nuevo lenguaje. El tema radica en que ellos no quieren decirnos mas que lo que dicen esas dos palabras y nosotros queremos agregarle el preámbulo de la constitución Nacional.

Que si las mujeres no nos desencontramos? No creo que con tanta frecuencia. Nosotras pensamos varios minutos cada respuesta, elegimos cautelosamente las palabras, controlamos las comas….

Yo diría que antes que nos vuelvan locas, pensando, buscando y descifrando. Que la próxima respuesta sea el llamado.


IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog