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Hacía mucho calor, faltaban dos días para mi cumpleaños número veintitrés y estaba subiendo a un micro, para irme a vivir a otra provincia, otra vida. Recuerdo en particular la cara de mi abuela, que se fue unos meses después que yo volví, lágrimas, adrenalina. Jamás pensé que mi destino estaba arraigado a la lejanía de la tierra que me vio dar los primeros pasos de infante.
Conviví, trabaje de cualquier cosa, entre obras de construcción hasta repartiendo volantes, enero y febrero revolearon la utopía de un nuevo comienzo, me estrellaba contra la pared. Pasaron nueve días en los cuales no tenía nada que comer. Absolutamente nada. Era hora de volver y empezar de nuevo.
Las caras fueron diferentes, los rostros que me esperaban, empezar de cero no es tan sencillo, jamás lo había hecho (aunque viví la ilusión de hacerlo varias veces), pero allí estaban mis amigos, mi soporte, que me devolvieron la frescura de la vida que casi dejo atrás para siempre. Y empecé a vivir de otra manera, el 2008, dos mil ocho, segundo milenio, mi vigésimo tercer año respirando el aire de mi barrio, buscando trabajo, conociendo gente, admirando en su justa dimensión lo que significa un plato de comida.
Abrí un blog y me animé a exponer un poco de lo que soy, me dio grandes beneficios, muchos regalos, y alguna que otra decepción, pero vale, la vida tiene esa naturaleza dual, y todo lo que compone a la vida, entonces, es dual, sin lo malo no sabría apreciar lo bueno.
Conocí muchas personas, algunas calaron hondo, otras me decepcionaron profundamente. Algunas me dieron felicidad y hermosos momentos, otras me vendieron la noción de felicidad, que se desmorono, fiel a la naturaleza de las mentiras. Aprecio cada cosa que pasó este año, me ayudaron a ser el hombre que escribe estas palabras.
Baile, reí, lloré, bebí, comí, goce, sufrí, conocí, creí conocer, no conocí, quiero conocer. Trescientos sesenta y cinco días de descubrimiento, un 2008 en el cual renací.
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Sí que es un resumen digno de leerse.
No podría hacer una síntesis así.
Me confieso inútil para un ejercicio similar.
El suyo amigo.
Selente.
Alas