PEQUEÑA SEMBLANZA SOBRE LOS LAMENTOS DE UN TERRATENIENTE ARGENTINO.

Mas que enojado estoy dolido. Un sentimiento de desazón me invade el corazón. De decepción.

Sentir que tantos siglos de trabajo han sido inútiles. Eso es lo que me pasa. ¿De que valieron entonces tantos años de lucha? ¿De que valió fundar una patria que finalmente te responde con ignorancia y lo que es peor, con traición? Porque si hay que retroceder en la historia para hacerles recordar a estas generaciones que todo lo ignoran nuestra labor, será necesario entonces volver, refrescarles las mentes para que de una buena vez por todas sepan quienes fuimos. Porque entonces tendremos que reconocer que todos los planes educacionales por nosotros creados e impuestos han fallado.

Pero, ¿ porque no comenzamos por el principio?

Antes de que todo fuera tal como es, aquí, en estas tierras, reinaba solo la barbarie y la desolación. Pues entonces tuvimos que poner manos a la obra. Una tarea, convengamos, odiosa, ya que luego la historia, o digamos algunos historiadores cargados de ideología, trataron de estigmatizar esa labor. Porque, ¿que hubiese pasado si esa tarea no se hubiese realizado y de la manera en que se efectuó? Tendríamos un presidente como el de alguna republiqueta vecina. Una persona, si es que se puede llamar a eso persona, con plumas en al cabeza nos gobernaría. Es por eso que ese general que ahora nos mira desde un billete de cien, sacrifico, casi, su vida, terminando con todos los bárbaros, para que ustedes tuvieran un país, una nación. No fue fácil fundar. Tener que soportar atisbos de revoluciones, de revueltas y modificarlas en pos de una patria grande no es tarea de improvisados. Mandar hacia alta mar a uno y que envenenado termine en el fondo del mar. Cambiarle el origen a otro y ocultar por años su identidad indígena, para luego influir en su exilio y posterior muerte en suelo extranjero. Dejar deslizar que la bandera que tanto amamos fue ideada por un débil y amanerado señor. Eso, compatriotas, no es fácil.

El tiempo nos fue dando la razón. Piensen en el estado de degeneración en el que hoy nos encontramos. Y piensen entonces que peor hubiese sido sin nuestro fundamental aporte.

Porque la historia no se detiene. No se detuvo. Los tiempos siguieron su derrotero. Luego de haber matado indios y de haber domesticado gauchos, surgió algo igualmente dramático. Resulta que abrimos las fronteras y una serie de extranjeros poblaron la nación, y no eran los mejorcitos por cierto. Nos mandaron los que sobraban en sus países, con sus costumbres e ideologías. Y una vez más tuvimos que efectuar cirugía mayor. Socialistas, anarquistas infectaron todo el país con sus pensamientos. Hasta al sur del mapa llegaron con sus cabezas contaminadas incitando así a los mansos trabajadores de esa parte de la nación. Paros, revueltas, asesinatos, tomas, asaltos. Los fusiles tronaron como escarmiento y otra vez fuimos para esa historia antipatriótica, los malos de la película. Y entonces llegó nuestro primer e histórico golpe. La primera perlita. El primer gobierno elegido por la chusma, derrotado. Pero dicen que la historia es cíclica. Luego de años de bonanza devienen otros en sentido contrario. Pero aquí vale una salvedad, un, entreparéntesis. Lo que desde ese momento se transformo en el mal verdadero de la patria. ¿Y desde donde entonces es que sobrevendrá el mal sino desde la misma mano de obra utilizada? Al monstruo lo parimos nosotros. Al traidor. Tuvimos que multiplicar los métodos. Retrocedimos para tomar fuerzas. Nunca habíamos experimentado semejante cosa. Aprendimos en la experiencia. Tuvimos que ser fuertes. Tuvimos que vivar al cáncer. Bombardear la plaza. Fusilar sin miramientos. A partir de ese momento nada fue igual y la lucha sigue. Siguió. El exilio en puerta de hierro fue largo pero no eterno. Y en el medio mucha sangre corrió. Algún que otro civil ocupando el sillón de Rivadavia sacado en puntitas de pié. Títeres depuestos. Lentas tortugas democráticas. Civiles. No fue fácil expulsar de las universidades con nuestros largos bastones a las células extranjeras enquistadas dentro, que pretendían modificar las cabezas de nuestros hijos con sus pensamientos extremos. Pero debemos, y esto que quede si fuera posible entre nosotros, reconocer que el error que cometimos fue importante. El destierro no sirvió. Tendríamos que haber sido mas contundentes y haber evitado ese resurgimiento atroz. Admito que con esa errata posibilitamos la arremetida. Tiempos duros aquellos. Nefastos asados con parquet con ideología. Banderas rojas de la vergüenza. Temeraria conjunción. Pero todo tiene un fin. El tiempo jugó a nuestro favor. Nadie es eterno. Ni el lo fue. Y fue entonces ese, nuestro momento mejor. La manteca al techo mejor tirada. Nos pusimos serios. Rectos. Daban gusto los toros campeones. Los discursos desde el altar y el púlpito, en las ferias y en las iglesias. La carne justa. La sangre derramada en los mataderos de la patria con maquina y puño cerrado. Daba gusto la bandera idolatrada. Y eso también no tuvo parangón. Los corazones tatuados a fuego con temor en las generaciones futuras. Antes y después. Fue nuestra mas querida venganza. Y supimos de la gloria en las islas. Y otra vez la historia de rojos historiadores. Negando. Juzgando. Apátridas. Extranjerizantes. Y otra vez ceder. Y una vez mas la repliega. El silencio. La reclusión en los cascos. Pero siempre, como una sombra estuvimos detrás. Cuándo de intereses nacionales se trataba un fuego desde lo mas profundo de nuestro ser surgía. Y los esperábamos ahí. A silbido limpio en el mejor de los casos, en las tribunas. Con nuestra fiel mano de obra, los fusiles de la patria y con cara bien pintada, pero de verde, como los campos llovidos. Y llegó el momento en que en los estrados de la democracia desfilamos. Tuvimos al mejor representante y con acento federal. Con sus dedos formaba una v difusa que confundía, pero con el corazón sirvió a la causa y fue de los mejores. El mundo libre nos abrazo con manos oseznas y estábamos bien preparados. Implementamos en paz las economías que a sangre y fuego habíamos impuesto en los años de plomo. Y fuimos libres. Y soportamos estoicos las debilidades de la democracia. La corrupción desmedida de los comunes con poder y su debacle. Y fue entonces que la barbarie tomo las calles y escapamos entonces a nuestros paraísos fiscales, salvados de la barbarie de los ordinarios. Y una vez mas será. Y siempre así. Corren tiempos extraños, lo sé. ¿Qué es lo que pasa? Este es especial. Otra experiencia sin parangón. Y lo vuelvo a decir: no es bronca, es dolor. Los estrados centenarios tomados por oscuros personajes. Traición grita mi corazón. ¿En que momento fue que nuestros representantes debieron descender al subsuelo del populismo desdentado para ganar batallas? ¿En que han transformado a los centenarios apellidos de la patria? ¿En meros obstaculizadores del transito? ¿Desde cuando la carencia ajena fue nuestro discurso demagógico? ¿La barba de ese orador nombrando lo que nunca debió nombrar, crecerá emulando a los héroes de playa Girón? ¿No se la habia dejado crecer durante la dictadura a caso? ¿El chaqueño Palavechino será nuestro Silvio? Se viene un tiempo malo. ¿Hemos sido derrotados? ¿Nuestras camionetas servirán como transporte de reparto de mercadería para los hambrientos entonces? ¿Quién permitió que desde los palcos los socios escucharan palabras prohibidas por siglos? Pero debo decirles que aún resta lo peor. Las próximas palabras a ser nombradas. El barbudo, desde el mismísimo estrado centenario, que tanto sirvió a la causa de la patria, con sus desfiles taurinos y generales heroicos, con birrete verde aceituna dirá abarcado totalmente por el trapo rojo extranjero y con tono de circunstancia: “¿Quién habla hoy desde el ente que gobierna de distribución de la riqueza?” mientras que desde las gradas, los nuevos dominados por el monstruo comunista responderán con efusividad: ¡¡A desalambrar!! ¡¡A desalambrar!!


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Gladis Pereyra
Agosto 20, 2009, 8:44 pm, Reportar este Comentario Gladis Pereyra dijo

SEÑOR CORRA URGENTE AL HOSPITAL MAS PROXIMO, USTED ESTA MUY GRAVE, LA FIEBRE LO ESTA HACIENDO DELIRAR, CASI CON SEGURIDAD LO SUYO ES INCURABLE PERO POR LAS DUDAS DE QUE HAYA PELIGRO DE QUE SE SALVE HAGASE ATENDER POR EL VETERINARIO.

ABROJO

Si, como dice un interno del Borda en el cd que produjo manu chao, siempre fui loco. jejejeje. Por ahi tambien he ingerido alguna sustancia que me volo un poco el coco. Si. jeje. Y ademas soy un enfermo crónico. Estoy por morirme. En minutos, horas, dias meses, años. Casi asi como usted. Ah, y soy medio animalito tambien.
¿O sera que la ensalada de soja que comi tenia restos de glifo?

gustavo
Agosto 21, 2009, 2:14 pm, Reportar este Comentario gustavo dijo

Epa señora Gladiz, se la nota un tanto crispada, relágese, estamos en una etapa de diálogo y concenso, y usted arremete como una lampalagua bicéfala, cólmese , digo …cálmese y goze, que la vida es una sola y vale la pena ser vivida cómo dice la Chiqui.

ABROJO

y si Gustavo, estamos medios crispados. No habra valla que se nos interponga, ni cabeza que esquive nuestros justicieros huevazos de ponedoras rechonchas. Esto me esta gustando.

naim-casares

Abrojito: siempre es hermoso contar con tu compañia.

Te dejo besos !

Muy bueno este texto …

ABROJO

Naim, lo hermoso es que pases y pases. Y los textos suelen ser una excusa.
buen finde.

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