MENSAJES. dibujo de mi hijo Amado.
En un santiamén, como las viejas dicen, volqué el chasis.
El contenedor zozobró, las llamas fugaron por los campos sedientos.
Desmadrado miro por la ventana el cielo inflado de gatos y las gotas de lluvia
Secan mi calor. Es la lluvia que vendrá.
En un tres por dos. Re depente. Puf.
Corté las hojas del árbol añejo. Levante una pared de cemento.
El rocío cayó en un lugar desconocido esta vez. Levante mi pared.
Conté las hojas. Desilusioné a mi soy. Caí precipiciamente. Volé la tapa de los sesos de mi ego. Murió para siempre mi anterior personalidad. Para siempre por un rato.
Sólo (Alone).
Revivirá, lo sabemos. Y el recuerdo de su origen, el aroma de su muerte, pesará eterno.
Y otra vez volverá a morir. Y así sucesivamente.
¿La poesía es una pregunta eterna o una certeza momentánea?
Y si lo fuera. ¿A quién? ¿De que?
¿Al vacío? ¿De Diós? ¿Al milagro? ¿De la nada?
La poesía es como una pregunta, eso creo.
Indaga en uno mismo y uno falsea las respuestas. Esconde la conclusión final.
Y la poesía lo sabe.
Ante la adversidad, el héroe, el hombre valiente, responde originalmente.
Pone el cuerpo, inventa, crea, hace.
Eso es lo que dicen.
Como al pasar y con desgano, escucho como a lo lejos, hablar del complejo de Edipo en la tele, mientras saboreo el pezón hinchado de mi mujer embarazada y desnuda.
La panza me mira y ríe. Algo se mueve dentro.
Apago la tele y me apresuro con el otro
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que lindo dibujo!!!
me gusta el relato y mas el final, creo que deja cierto misterio o ganas de seguir leyendo…pero todo tiene un final..
muy bonito!