Posts etiquetados como ‘ELLAS SOLAS.’

ELLAS SOLAS.

Caminaba por la plaza principal de la ciudad donde vivo, buscando un banco a la sombra, para sentarme a leer el libro que estoy por terminar. Una tarde tranquila, agradable, con sol pleno, a pesar de estar a finales de agosto.
Había gente caminando, paseando, niños jugando, perros corriendo. Mientras leía, observaba la gente que andaba por la plaza.
La plaza 25 de Mayo es la principal, la más grande, rodeada de árboles enormes, llena de canteros con flores, estatuas, muchos pájaros y se disfrutaba el hermoso día de sol.
Empecé a caminar por la avenida más importante, miraba vidrieras y el teléfono empezó a sonar dentro de mi cartera, lo busqué y atendí.
Mi amiga Marisa, estaba organizando una reunión para el viernes, hacia tres días había vuelto de una pequeña luna de miel con su marido, llevan diez años casados, los dos son buenas personas, agradables, tienen dos hijas y están pasando un momento complicado. Necesitaban un tiempo solos, tomar un descanso de la rutina y ver que sentían. Los dos trabajan, se ven poco y últimamente pelean mucho. Ellos pensaban que no había más nada que hacer, que separarse era lo mejor, pero ninguno de los dos quería dar el primer paso y decidir un divorcio, poniendo en juego todo lo que habían logrado en estos años juntos.
Seguí caminando, mirando vidrieras, entré en un kiosco a comprar una botellita con agua y chicles, caminé hasta el trabajo de Diego, mi marido desde hace 16 años.
Esperando que Diego salga de la oficina, me apoyé al automóvil y tomé otro trago de agua. Se abrió la puerta lateral de vidrio oscuro y salieron Javier y Sergio, al pasar al lado mío, se acercaron, me dieron un beso y continuaron caminando. A los pocos minutos apareció Diego, con un traje gris oscuro, camisa celeste, corbata azul con rayitas grises y zapatos negros. Se estaba poniendo los lentes para sol, cuando me vío. Lo miré y pensé . . . “que lindo tipo”
Empecé a caminar por la avenida más importante, miraba vidrieras y el teléfono empezó a sonar dentro de mi cartera, lo busqué y atendí.
Mi amiga Marisa, estaba organizando una reunión para el viernes, hacia tres días había vuelto de una pequeña luna de miel con su marido, llevan diez años casados, los dos son buenas personas, agradables, tienen dos hijas y están pasando un momento complicado. Necesitaban un tiempo solos, tomar un descanso de la rutina y ver que sentían. Los dos trabajan, se ven poco y últimamente pelean mucho. Ellos pensaban que no había más nada que hacer, que separarse era lo mejor, pero ninguno de los dos quería dar el primer paso y decidir un divorcio, poniendo en juego todo lo que habían logrado en estos años juntos.
Seguí caminando, mirando vidrieras, entré en un kiosco a comprar una botellita con agua y chicles, caminé hasta el trabajo de Diego, mi marido desde hace 16 años.
Esperando que Diego salga de la oficina, me apoyé al automóvil y tomé otro trago de agua. Se abrió la puerta lateral de vidrio oscuro y salieron Javier y Sergio, al pasar al lado mío, se acercaron, me dieron un beso y continuaron caminando. A los pocos minutos apareció Diego, con un traje gris oscuro, camisa celeste, corbata azul con rayitas grises y zapatos negros. Se estaba poniendo los lentes para sol, cuando me vío. Lo miré y pensé . . . “que lindo tipo”
_ Hola amor!! _ dijo él mientras me daba un beso.
_ Hola . . . ¿que tal? _ le dije.
Mientras yo subía al auto, él colocaba el maletín en el asiento trasero y dijo.
_ Bien, tenes que pasar por alguna parte?
_ No, vamos a casa.
Él manejaba mientras yo le acariciaba el pelo.
_ Que sorpresa, ¿qué haces por acá ?
_ Nada, salí a pasear , miré vidrieras, me quiero comprar un par de botas taco chino, están liquidando . . . no vi nada lindo.
_ Y si! por eso liquidan, no se lo venden a nadie.
Convivir es complicado, algunas personas se adaptan más fácil a las situaciones cotidianas de la vida. Nosotros nos fuimos adaptando , acostumbrando al otro, a sus locuras y sus manías, somos diferentes, solamente buscamos o tratamos de buscar un equilibrio entre lo que cada uno quiere, le gusta o necesita.
Diego terminó de ducharse y empezó a preparar una picada. Cuando terminé de bañare él había cortado chorizo, queso, pancito, acomodado aceitunas, papitas, maní, mientras comíamos compartimos una cerveza.
Sentada en la mesada de la cocina le conté.
_ El viernes nos juntamos de Marisa, con las chicas . . . .


Flag Counter

  • Sin Comentarios
  • 2 votos

IMPORTANTE. Los contenidos y/o comentarios vertidos en este servicio son exclusiva responsabilidad de sus autores así como las consecuencias legales derivadas de su publicación. Los mismos no reflejan las opiniones y/o línea editorial de Blogs de la Gente, quien eliminará los contenidos y/o comentarios que violen sus Términos y condiciones. Denunciar contenido.
AgenciaBlog