ARGENTINA 4, ESPAÑA 1: UNA ATENDIBLE FORMA DE PEDIR PERDÓN
ARGENTINA GOLEÓ A ESPAÑA POR 4 A 1, CON UN POKER DE SUS DELANTEROS: MESSI, HIGUAÍN, TÉVEZ Y AGÜERO. EN EL CONJUNTO DE DEL BOSQUE ABUNDARON LOS RELEVOS Y EL JUEGO RELAJADO, QUE ACABÓ SEPULTANDO EN EL RESULTADO LAS ASPIRACIONES DE HACER UN BUEN PAPEL. UN COLMADO MONUMENTAL DESPIDIÓ CON UNA OVACIÓN A LA SELECCIÓN QUE SOPAPEÓ CON GOLES AL “INTOCABLE” CAMPEÓN DEL MUNDO.
Finalmente “La final que no fue” (según titularon algunos medios españoles) se jugó, y para sorpresa de la mayoría terminó con una goleada… de Argentina. Y si bien dio la impresión que el equipo albiceleste se tomó el encuentro muy en serio, y los españoles no tanto, creo que a ningún español le habrá gustado recibir cuatro mazazos en propia puerta. Por más que Del Bosque haya optado por rotar y no poner a todos los titulares disponibles juntos. Aunque se haya guardado a Casillas y haya puesto sólo unos minutos a Xavi… cuando ya no estaban en campo ni Iniesta ni Villa. Pero eso ha sido, en todo caso, problema de Del Bosque.
El conjunto de Batista se tomó muy en serio el derby y salió a ganarlo desde el principio. Por eso las dos habilitaciones de Tévez para Messi e Higuaín, sorprendieron no sólo al público sino también al propio seleccionado europeo. Aunque claro, la factura de las definiciones fueron excepcionales y merecedoras del relato. Messi recibió por la izquierda, penetró como una flecha, y ante el achique de Reina la “pinchó” por arriba en una glamorosa culminación de una jugada que había iniciado él mismo y que había terminado de armar Carlos Tévez. El segundo tanto, otro pase en profundidad del jugador del Manchester City, para que Gonzalo Higuaín enganchara hacia afuera ante la salida de Reina y la cruzara en un ángulo cerradísimo, para que el balón entre pegado al segundo palo. Definición de exquisito goleador. La tercera conquista se debió a la voluntad inquebrantable de Tévez, que no dio por perdida ninguna pelota y aprovechó en forma excepcional, un grueso error de Reina (se resbaló), para estampar un duro 3-0 en los primeros cuarenta y cinco.

España sintió el golpe, aunque de a poco fue tomando el balón, y Argentina retrocediendo. Sobre el final de la etapa, dos disparos desde afuera de David Villa, encontraron como destino los palos del marco argentino, que sin embargo, no servían para disimular su anemia ofensiva.
En el segundo tiempo Argentina, cómoda, siguió resguardada en su campo y esperando a ver qué podía generar la selección roja, que con Xavi, Navas, Pedro y Llorente, se prodigaba para llegar al descuento que se le negaba una vez más gracias a otro palo en un disparo de Cazorla, y a un par de atajadas de Romero. Aquí debo hacer la salvedad, que cuando los españoles toman el dominio del balón es casi imposible sacárselo, transformándose en equilibristas de la posesión. Parece en ciertos instantes que están cercados por la marca y que la perderán, sin embargo, siempre aparece un empeine, un tobillo, o una puntita de botín para mantenerla bajo la suela. Verdaderamente es un placer observar esa faceta del campeón del mundo, quizá incluso, en forma más vistosa que en Campeonato de Sudáfrica. Sin embargo, en ofensiva no estuvieron finos, y Argentina lo aprovechó.

Sin embargo, en el minuto 38 Llorente descontó tras gran jugada colectiva (no podía ser de otra manera) y el resultado parecía cerrarse de forma más decorosa. Aunque luego, una genialidad del recién ingresado D’Alessandro y un centro perfecto de Heinze (que en defensa tuvo muchos problemas), le permitió a Agüero anotar el póker, de cabeza, para el delirio de toda la hinchada que se acercó al Monumental.
Luego del encuentro Sergio Agüero dijo que el triunfo sirvió para cerrar una etapa. Sin embargo yo pienso que puede ser útil para abrir otra. Un nuevo proceso que nos sirva para volver a las fuentes y confiar en nuestras fuerzas. Pero sobre todo, para entender que al talento hay que ayudarlo con trabajo y planificación táctica, que todo no puede dejarse librado al talento natural que todo criollo posee. Y este encuentro ante España es la muestra cabal de nuestro potencial.
Me gustaría hacer sobre el final una reflexión sobre este partido, por cuanto, sin querer, he desatado una enorme polémica en los lectores españoles del blog, cuando luego del mundial titulé un artículo “Una mentira llamada España”. Se me atacó por decir que esperaba mucho más del publicitado fútbol español. Y aunque no discutí jamás la legalidad y justicia de la consagración “roja”, puse reparos y advertí que tampoco España era la apoteosis y el éxtasis del fútbol. Y creo que hoy, quizá, los hechos me dieron un poco la razón.
España hace un culto por el respeto del balón y su juego siempre busca la estética, basados en un dominio exquisito y un orden táctico admirable, pero tampoco son “La NBA del fútbol” como nos quieren hacer creer.
Hace poco más de dos meses nos íbamos del Mundial de Sudáfrica sufriendo cuatro lacerantes estocadas en el corazón que nos dejaron malheridos. Hoy nos las pudimos sacar una a una de nuestro cuerpo, logramos levantar la cabeza, y mirar el futuro con otra esperanza. Enhorabuena.









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