CRÍTICA: EL PLAN B: ¿LA MEJOR OPCIÓN?
TÍTULO ORIGINAL: THE BACK-UP PLAN. EN ARGENTINA: EL PLAN B. PAÍS: EE.UU. GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA. GUIÓN: KATE ANGELO. MÚSICA: STEPHEN TRASK. FOTOGRAFÍA: XAVIER PÉREZ GROBET. DIRECTOR: ALAN POUL. REPARTO: JENNIFER LOPEZ, ALEX O’LOUGHLIN, MICHAELA WATKINS, ERIC CHRISTIAN OLSEN, ANTHONY ANDERSON, NOUREEN DEWULF, MELISSA MCCARTHY, JENNIFER ELISE COX. DURACIÓN: 106 MINUTOS.
CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 6.50 (DISCRETA)
El cine hollywoodense, y en especial, ese que se dedica al entretenimiento, ofreciéndonos ese género tan especial que son las comedias románticas, está extrañanado a su reina indiscutida. Me refiero a Meg Ryan, que parece que la crisis de los cuarenta la golpeó fuerte, y no se atreve a contar historias de gente de cuarenta enamorándose (no se por qué alguien que transita esos años no puede vivir una gran historia de amor). Así entonces, con Meg en su propio laberinto, parece que la híper famosa Jennifer López, JLo para los amigos, está decidida a apropiarse de ese cetro vacante.
Si bien, la buena de Jennifer no es una gran actriz (tampoco una cantante de relevancia, es decir hace bien las cosas, pero dudo que pase a la historia por descollar en alguno de esos géneros), se las arregla para componer personajes cálidos, queribles, que enganchan a la platea, más allá de sus innegables y llamativos atributos físicos. En esa instancia se estaciona permanentemente en el mismo papel de chica-buena-soñadora (The Wedding planner, Sucedió en Manhattan, etc) que parece otorgarle grandes réditos.

En esta historia compone a Zoe, una divertida mujer que posee una tienda de mascotas, que viendo cómo su vida ha llegado a un momento cúlmine y no ha podido encontrar a su “príncipe azul”, decide inseminarse artificialmente para cumplir su sueño de tener un hijo. Pero claro, el “plan” en parte, “se arruina”, cuando conoce imprevistamente a Stan (Alex O’Loughlin, actor australiano, estrella televisiva estadounidense), un atractivo vendedor de… quesos, que rápidamente se enamora de ella y le plantea una situación que no estaba para nada en las intenciones iniciales de Zoe.
El guión, a primera vista, parece ser atractivo, pero el film se pierde en resoluciones demasiado previsibles y escenas un poco inverosímiles, que a veces se salvan del naufragio, debido al carisma exhibido por los dos protagonistas de la historia. Es una pena que el director Alan Poul (de las galardonadas series de HBO “Roma” y “Six Feet Under”) no haya podido imprimirle un poco de vértigo y mayor consistencia al relato, que por momentos aburre y cae en algunos pozos irrecuperables.
De todas formas, para los amantes del género, creo que “El Plan B” será una opción por demás de entretenida, ya que cuenta con los estereotipos clásicos de las comedias románticas. Amor, personajes secundarios simpáticos, una mascota querible, buena música, excelente fotografía y una atractiva pareja protagónica con química. Advierta usted, querido lector, que entre los puntos importantes que enumeré no se encuentra el guión. Y es que no estoy exigiendo gran cosa.
Basta repasar algunos títulos recientes, como “Tu última oportunidad” (con Dustin Hoffman y Emma Thompson), para ver qué es lo que yo pido de una buena comedia romántica, sin caer en lo clichés habituales, de los cuales abusan los directores.
Sin embargo, “El plan B” no lo dejará varado en medio de la tormenta. No será un refugio cálido y con servicio de catering, pero al menos, le alcanzará un paraguas para protegerse de la lluvia.




Más allá de la aceptación por parte del espectador de la trama (y de las licencias que se tomó su director Robert Schwentke –el mismo de Plan de vuelo o la próxima a estrenarse “Rojo”, con Bruce Willis y Morgan Freeman- con respecto al libro original), el tema que se nos plantea es el que nos mueve a la emoción. La posibilidad de la eternidad, que tanto desespera al hombre, aquí se nos muestra abiertamente, pero esto no significa la solución de la muerte. Son desgarradoras las escenas donde el personaje de Eric Bana conoce a su madre, que perdió de chico, y sin la posibilidad de modificar el pasado, debe resignarse al disfrute de esos instantes junto a ella. Incluso McAdams se lo dice en un diálogo: “Unos segundos junto a ti equivalen a una vida entera”. Las escenas culminantes del film también invitan a la emoción y a la reflexión, pero claro, no podré describírselas por obvias razones.





En sí, la comedia romántica lo llevará a entretenerse por una hora y media sin demasiadas ambiciones, aunque su factura y su forma de contar los acontecimientos la señalen como una cinta diferente en su estilo. Entre las críticas podría señalar que le falta un poco de ritmo en algunos momentos específicos y picos de emoción que toda película debe tener. Los personajes secundarios no alcanzan relieve y le quitan volumen a la historia y los momentos cómicos no son tales, sino apenas pueden leerse como simpáticos. Sin embargo, a pesar de estos reparos, el film se deja ver, se saborea, y nos queda alguna que otra enseñanza positiva. Algo que por estos tiempos cinematográficos flacos, no se edifica como algo meramente insignificante.


TÍTULO ORIGINAL: “THE PROPOSAL”. EN ARGENTINA: LA PROPUESTA. PAÍS: EE.UU. GÉNERO: COMEDIA ROMÁNTICA. AÑO: 2009. GUIÓN: PETER CHIARELLI. FOTOGRAFÍA: OLIVER STAPLETON. MÚSICA: AARON ZIGMAN. DIRECTOR: ANNE FLETCHER. REPARTO: SANDRA BULLOCK, RYAN REYNOLDS, MALIN AKERMAN. DURACÍON: 107 MIN. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 7.50 (BUENA)
Pero no en el guión, donde a Margaret (Sandra Bullock, Crash, Amor a segunda vista, La casa del lago, Miss Simpatía, 28 días), una déspota editora literaria, le denegan el visado en Estados Unidos y va a ser deportada a su país, Canadá. Para evitarlo, asegura estar prometida con su asistente, Andrew (Ryan Reynolds, X-Men Orígenes, Hasta que la muerte nos separe, Blade Cazador de vampiros), al que ha tiranizado durante años, cercenándole su posibilidad de crecer dentro de la editora. Bajo el chantaje de ser despedido, Andrew acepta el engaño mientras ella lo acompañe a su casa de Alaska, al nonagésimo cumpleaños de su querida y particular abuela (Betty White). Hasta aquí la trama de este film que no es especial, ni original, ni destila imaginación por ningún costado.
Si hablamos de lugares comunes y situaciones forzadas, por supuesto que las habrá. Bastará con ver la escena de Margaret con el pequeño perrito, o la salida de las duchas y su encuentro con Andrew, que parece muy tirada de los pelos. Pero acaso para filmar un film de estas características haya que llenar algunos casilleros ineludibles para poder exhibirla. Sino, no se justifica la inclusión de algunas escenas que están completamente demás.
Por el resto, y a pesar de cierta previsibilidad, es interesante el perfil que la directora Anne Fletcher (la misma de “27 vestidos”) logra adosarle al personaje de Bullock. Margaret se va dando cuenta de lo vacía que es su vida y de las cosas que va perdiendo en su camino por culpa de su intransigencia, quizá forjada por el sufrimiento padecido de niña. Andrew logra sumergirla en su pequeño mundo familiar y le muestra que la vida puede tener otros colores, otras emociones. Este condimento es lo que va cambiando el carácter de Margaret y de esta comedia que por momentos se separa de la comedia tradicional, a pesar de su final.






Como es de preveer, ambos protagonistas se llevan muy mal, alimentando la clásica relación “amor-odio” que ya todos sabemos cómo termina. La historia tiene un comienzo lento, camina por una sinuosa cornisa y cuando parece que va a naufragar, se produce un cambio radical que capta nuestra atención y nos divierte y entretiene hasta su remanido final.
Una de las principales causas de ese cambio es la química que estableció su pareja protagónica. Katherine Heigl se muestra radiante y decidida, brindándole a su personaje un perfil definido. Su personalidad controladora, neuróticamente detallista y hasta diría idealista, choca contra la desfachatez de los discursos de Gerard Butler, quien también se mueve como pez en el agua y nos ofrece un personaje querible y divertido. De esta manera, Butler demuestra su ductilidad interpretativa que lo muestra sólido y verosímil tanto en cintas de acción (300, Rock’nrolla), como en comedias románticas (Pos Data Te amo) o de aventuras (La isla de Nim).









TÍTULO ORIGINAL: THE OTHER END OF THE LINE.
Línea más, línea menos, ésa es la trama de esta nueva comedia rosa que sin embargo se deja ver con afabilidad y entretención, a causa de puntos bien definidos. Si bien, cae en varios lugares comunes (“… la cenicienta del país lejano que va a conocer a su “príncipe” que está del otro lado del océano…”) y que vimos millones de veces en cintas de este género, sin embargo se diferencia de la media gracias a una dinámica impuesta por su director (el sorprendente James Dodson de “Detrás de la línea enemiga”) que le brinda un ritmo interesantísimo y que ayuda al espectador a sentirse atraído visualmente en todo momento.
Es cierto, la historia, es predecible y uno se da cuenta para dónde van a ir los protagonistas desde el mismo principio, pero Dodson se las ingenió para transformar estos 106 minutos en un rato agradabilísimo de una comedia romántica sin elevadas pretensiones.



Resulta ser que Rebecca tiene un gran problema. Es “adicta” al shopping (compradora compulsiva) y las tarjetas de crédito están en llamas constantemente. Así, no hay presupuesto que aguante y las deudas alcanzan un nivel inmanejable que hace que un cobrador a domicilio del fisco la busque desesperadamente para cobrar lo que Rebecca no ha podido pagar. En búsqueda de un trabajo que la ayude económicamente, conoce al apuesto Luke, director de una famosa revista, que la ayudará ofreciéndole una columna en su publicación… financiera. Allí, Rebecca será “La Dama del pañuelo verde” que tendrá como meta aconsejar a sus lectoras acerca de las trampas fiscales que sufren los consumidores al usar sus tarjetas de crédito. Tan contradictorio como poco creíble, este recurso surte efecto y nos lleva a sobrellevar 104 minutos agradables. 



TÍTULO ORIGINAL: MÚSICA EN ESPERA. PAÍS: ARGENTINA. AÑO: 2009. GÉNERO: COMEDIA. DURACIÓN: 106 MIN. GUIÓN: JULIETA STEINBERG, PATRICIO VEGA. MÚSICA: GUILLERMO GUARESCHI. REPARTO: DIEGO PERETTI, NATALIA OREIRO, NORMA ALEANDRO, CARLOS BERMEJO, RAFAEL SPREGELBURD, PILAR GAMBOA, ATILIO POZZOBÓN, MARÍA UCEDO, ELVIRA VILLARIÑO, RAFAEL FERRO. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 6.50 (DISCRETA)
Sugiere ser una historia cotidiana, extraída de la vida real, pero no tiene ribetes demasiado sobresalientes donde el espectador quede atrapado como si fuese una telaraña. Todo es contado con una afabilidad agradabilísima, pero uno se queda esperando cuando el guión explote con alguna escena superlativa poniendo al espectador al borde de la butaca, ya sea a causa de una carcajada o del llanto. Pero se queda a mitad de camino.





Harvey es humillado en la boda por su ex mujer, quien tiene por deporte menospreciarlo y hacérselo sentir, en un ejercicio que repetía una y otra vez durante su ex vida de casada. Apenado por la decisión de su primogénita de elegir al padrastro como padrino de la boda, huye de la celebración y el destino lo lleva al encuentro con la carismática Kate.
Resulta sencillo identificarse con las actitudes de estos dos personajes y su desconsuelo, y el carisma indiscutible de ambos hace que los aceptemos rápidamente y suframos a la par de ellos.


Benjamin Button (Pitt) es el protagonista de esta historia, pues nace “en circunstancias extraordinarias” como él mismo se encargó de definir. Es que llega a este mundo con ochenta años de edad y de allí en adelante irá cumpliendo años como cualquiera de nosotros, pero su reloj biológico estará invertido al nuestro. A medida que avance el tiempo, él será más joven y llegará a sus últimos días siendo un bebé.
Las performances a nivel actoral son un punto importante, aunque la pareja principal no logre lucirse especialmente. Cate Blanchett recién logra darle cuerpo a su personaje en los tramos finales de su existencia y Brad Pitt encuentra en el maquillaje el aliado perfecto para ir delineando sus diferentes edades, aunque su elaboración quede a mitad de camino, pues su mirada, siempre de contemplación, edifica una personalidad demasiado indefinida para tamaño personaje. Sin embargo, la llamada “segunda línea” actoral sí logra lucirse en forma marcada, como lo son el caso de Tilda Switon y de Taraji P. Henson, quien logra por momentos incluso robarle protagonismo a la mismísima Blanchett.
¿Cómo logra Fincher llegar a nuestro corazón? Esgrimiendo una especie de ensayo por el paso del tiempo. Haciéndonos ver que el mismo es ineludible e inmodificable y que el problema no está en volvernos físicamente viejos, sino en poder hacer todo lo que soñamos en los años que nos fueron otorgados para vivir. También lo hace con metáforas permanentes que aluden a la muerte (la reiterada aparición del colibrí, por caso), y las lecciones que el mencionado transcurrir del tiempo nos ofrece: como cuando Benjamin intenta explicarse el por qué del accidente de Daisy (toda una perla y algo que muchos pensamos siempre).




