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CRITICA. ADELANTO. “HERMANOS”: EN LAS BUENAS Y EN LAS MALAS

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FICHA TÉCNICA: TÍTULO ORIGINAL: BROTHERS. EN ARGENTINA: HERMANOS.PAÍS: EE.UU. AÑO: 2009. ESTRENO EN ARGENTINA: 18 DE FEBRERO 2010. GÉNERO: DRAMA. MÚSICA: THOMAS NEWMAN. FOTOGRAFÍA: FREDERICK ELMES. GUIÓN: DAVID BENIOFF (REMAKE: SUSANNE BIER, ANDERS THOMMAS JENSEN). DIRECTOR: JIM SHERIDAN. REPARTO: JAKE GYLLENHAAL, NATALIE PORTMAN, TOBEY MAGUIRE, MARE WINNINGHAM, SAM SHEPARD, CLIFTON COLLINS JR., BEILEE MADISON, TAYLOR GEARE, PATRICK FLUEGER, CAREY MULLIGAN, JENNY WADE. DURACIÓN: 109 MIN.

CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 8,50 (BUENA)

Este film, de próximo estreno en nuestro país (está previsto para el 18 de febrero en Capital Federal), está enmarcado en la Guerra de Afganistán y sus consecuencias psicológicas y sociales alrededor de los soldados que la protagonizan. Hay que destacar que “Hermanos” es una remake de su par danés, rodado en 2004 y que en este 2010 nos llega de la mano de la dirección de Jim Sheridan (el mismo de “En el nombre del Padre” y “Mi pie izquierdo”)

La historia trata de Sam Cahill (Tobey Maguire, de la zaga Spiderman, El buen alemán, Una guerra de película), un Capitán de Marina que es enviado asiduamente a Afganistán a peligrosas misiones. Sam está casado felizmente con Grace (Natalie Portman, Closer, Las Bolena, Regreso a Cold Mountain, La Guerra de las Galaxias), tiene dos hijas hermosas y es el marido perfecto y orgullo de su padre, también ex militar. Sin embargo su hermano menor Tommy (Jake Gyllenhaal, Secreto en la Montaña, Sospechoso, Zodíaco, El día después de mañana) es lo opuesto. Acaba de salir de prisión, lleva una vida errante, sin rumbo o destino definido.

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En una de esas complejas misiones su helicóptero es atacado y derribado y el Ejército lo da por muerto o desaparecido. La vida de la familia cambia por completo. Tommy, de a poco, comienza a sentar cabeza y ayuda a Grace con su casa y sus hijas, se encariña con ellas y las niñas con él. Grace encuentra en él el consuelo y la contención que estaba necesitando para superar el peor momento de su vida. Claro está, que luego ocurre algo que cambiará nuevamente sus vidas y sacudirá la psiquis del espectador, planteándole  interrogantes difíciles de responder.

Obviamente, no puedo contar el resto de la trama, pero puedo adelantar que el film impacta con la virtud de no caer jamás en el golpe bajo, en el sentimentalismo. Muestra lo justo y necesario para que la historia avance y nuestros planteamientos aparezcan.

Cabe remarcar que el trío interpretativo se muestra sólido, principalmente Natalie Portman que logra transmitir todas las emociones que va sintiendo a lo largo del film: amor, esperanza, calma, desconsuelo, desolación, tristeza, sorpresa, esperanza, miedo, curiosidad, o cualquier estado al alcance de su amplio bagaje actoral. También se luce Tobey Maguire padeciendo lo peor de la guerra y sus consecuencias inimaginables, el transmitirle al espectador que su desesperación no es comprendida por su familia, que su sufrimiento es inconmensurable. El reparo con Maguire es que cuesta sacarlo de nuestra imagen como el Hombre Araña. Cuesta verlo como militar, como padre de familia. Quizá es un prejuicio del que suscribe. Jake Gyllenhaal también se muestra verosímil en todo momento aunque su papel no luce como los otros dos.

Y párrafo aparte para la pequeña Bailee Madison, interpretando a la mayor de las hijas del matrimonio que ha debido enfrentar un par de escenas dificilísimas en una niña de su edad, y lo ha hecho en forma brillante.

El final, abierto, es como un puñal que se nos clava en forma descarnada. Y que nos hace sentir en ese preciso segundo una ráfaga del vacío y desequilibrio que puede sufrir una persona que fue sometida a tal castigo físico y emocional.

“Hermanos” es una de esas películas recomendables pues no son presuntuosas, ya que fueron concebidas con los objetivos bien claros. Y si bien es Made in Hollywood o una remake que pudiera sacarle algún crédito, demuestra con sobrados motivos, que fue hecha para formar parte de la galería del mejor cine.

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CRITICA. ADELANTO. “UN SUEÑO POSIBLE”: SANDRA BULLOCK SE REINVENTA

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FICHA TÉCNICA: TÍTULO ORIGINAL: THE BLIND SIDE. EN ARGENTINA: UN SUEÑO POSIBLE. AÑO: 2009, ESTRENO EN ARGENTINA: 25 DE FEBRERO 2010. GÉNERO: DRAMA. GUIÓN: JOHN LEE HANCOCK (LIBRO: MICHAEL LEWIS). MÚSICA: CARTER BURWELL. FOTOGRAFIA: ALAR KIVILO. DIRECTOR: JOHN LEE HANCOCK. REPARTO: QUINTON AARON, SANDRA BULLOCK, TIM McGRAW, JAE HEAD, LILY COLLINS, KATHY BATES, KIM DICKENS, RAY McKINNON, RHODA GRIFFIS, CATHERINE DYER,  ANDY STAHL Y ELENCO. DURACIÓN: 126 MINUTOS.

CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 9 (MUY BUENA)

 

Confieso que, desilusionado, me presté a ver esta película de próximo estreno en Argentina (previsto para el 25 de Febrero de 2010) donde la protagonizaba Sandra Bullock. Y digo que “desilusionado” pues acababa de ver “All about Steve” (Alocada obsesión), también protagonizada por nuestra conocida Sandra, donde me aburrí olímpicamente, al extremo de decidir la no inclusión de la crítica de esta película en el DIARIO DE HOY, para no destrozarla. Sin embargo, The Blind Side comienza en forma tibia y tímida, pero minuto a minuto su interés va “in crescendo” hasta atraparnos en forma irremediable.

Es más, la actuación de la ahora rubia, Sandra Bullock, es tan convincente que nos lleva de la mano a través de toda la historia provocando nuestra curiosidad, haciéndonos emocionar y obligándonos a guardar un halo de esperanza dentro de un panorama que muchas veces se muestra desolador.

La historia es una novela basada en hechos reales y cuenta la vida de Michael Oher –Big Mike- (Aaron Quinton, casi en su debut cinematográfico), un joven afroamericano sin hogar, que se encuentra a la deriva. Sin instrucción, sin incentivos de vida, con su padre recién fallecido, y su madre drogadicta, está a expensas de un destino que en la mayoría de las veces, termina de la misma fatal manera.

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Sin embargo Michael es rescatado por Leigh Anne Touhy (Sandra Bullock, Crash -Vidas Cruzadas-, All about Steve, Premonición,  Miss Simpatía, La propuesta), quien junto al apoyo de su marido, Sean Tuohy (Tim McGraw, que es una de las estrellas americanas más importantes de la música country, vendedor de más de cuarenta millones de de discos), quien lo adopta como su hijo, le brinda una educación acorde y la posibilidad de desarrollarse en el deporte. Michael resulta ser que tenía un talento de aquellos para jugar fútbol americano resultando una de las estrellas de la NFL (National Football League, que viene a ser como la Liga de Fútbol Americano). Asimismo, Michael también influirá en los miembros de la familia Touhy, que atravesarán una etapa de descubrimiento y superación personal.

Es claro que en el plano interpretativo, los lauros se los lleva Sandra Bullock que logró interpretar con eficiencia a la Leigh Anne original con la rigidez y calidez (características opuestas pero que forman parte de la personalidad de la responsable de esta historia) necesarias. Y demuestra que cuando se aleja de los estereotipos que abusa en las comedias románticas que integra, para adentrarse en dramas más complejos, es mucho más actriz de lo que muchos creen. Y que a nadie extrañe que termine con un Oscar en sus manos.

Pero lo dicho, al margen de Bullock, debemos rescatar la labor del joven Aaron Quinton que si bien había tenido una fugaz primera experiencia en un film de Jack Black llamado Rebobine, por favor, se muestra aquí como el protagonista de The Blind Side. Con una mirada silenciosa que es capaz de transmitir cientos de sentimientos, con una calidez interpretativa que se compra al espectador desde el primer minuto, logra elaborar un personaje con los matices que eran imprescindibles.

Párrafo aparte para Kathy Bates (Misery, Pos Data Te amo, Titanic, Tomates verdes fritos) que compone a la Sra. Sue que ayudará a la preparación escolástica de Michael. Bates una vez más captura un personaje secundario y con dos o tres escenas, le basta para demostrar su enorme calidad.

En definitiva, Un sueño posible, es una historia de superación personal (esas que gustan tanto los estadounidenses) que si bien está enmarcada en el fútbol americano (lo que podría hacer fracasar su éxito en nuestras tierras), logra establecer un vínculo emocional con el telespectador y hacerlo reflexionar sobre las oportunidades, o la falta de éstas, de ciertos seres humanos, que están a la espera de un destino que puede salvarlos o condenarlos al más cruel de los olvidos.

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CRITICA. “EL SECRETO DE SUS OJOS”: CINE EN ESTADO PURO

TÍTULO ORIGINAL: “EL SECRETO DE SUS OJOS”. PAÍS: ARGENTINA. AÑO: 2009. GÉNERO: DRAMA, THRILLER, SUSPENSO. REPARTO: RICARDO DARÍN, SOLEDAD VILLAMIL, GUILLERMO FRANCELLA, PABLO RAGO, JAVIER GODINO, JOSÉ LUIS GIOIA, MARIO ALARCÓN, MARIANO ARGENTO, RICARDO CERONE, DAVID DI NÁPOLI Y ELENCO. GUIÓN: JUAN JOSÉ CAMPANELLA, EDUARDO SACHERI. MÚSICA: FEDERICO JUSID, EMILIO KAUDERER. FOTOGRAFÍA: FÉLIX MONTI. DIRECTOR: JUAN JOSÉ CAMPANELLA. DURACIÓN: 126 MINUTOS. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 10 (EXCELENTE)

Resulta cuanto menos peligroso ir a ver un film que tiene grandes críticas, que está cosechando premios ante jurado que se presente (siempre que este no sea San Sebastián), y que disfruta la recomendación de un “boca a boca” tan efectivo como efectista. Es por eso que confieso mis reparos al ingresar a la sala a ver este film, temiendo una nueva decepción. Pero está claro que esto no sucedió.

La película seduce desde el primer minuto, con esos fragmentos aparentemente inconexos que nos ofrecen insuficientes pistas de lo que vamos a comenzar a ver. La cinta, a través de constantes flashbacks, cuenta la historia de Benjamín Espósito, un perito mercantil que trabaja de secretario en un Juzgado de Instrucción de la Ciudad de Buenos Aires, y que recién retirado, decide escribir una novela basada en un caso que lo conmovió y marcó veinticinco años atrás. Caso del cual fue testigo y protagonista. Su obsesión con el brutal asesinato acontecido en 1975, lo empuja a revivir los hechos, trayendo al presente no sólo lo descarnado del delito, o la imagen perturbadora del delincuente, sino también su particular relación con Irene, su jefa en el juzgado, interpretada por una brillante Soledad Villamil.

En la oficina también trabaja “Sandoval”, el personaje que esculpió Guillermo Francella, componiendo a un alcohólico lejos de los clichés burdamente edificados en esa clase de papeles. A decir verdad, el encasillamiento al que se entregó el capocómico argentino, le recortó la posibilidad de crecer como un actor capaz de abordar otros géneros como el drama. Y “El secreto de sus ojos” fue la oportunidad perfecta para él, y cabe remarcar, que no la desaprovechó. Su trabajo, para asombro de muchos (entre los cuales me incluyo), fue tan verosímil como brillante.

Pablo Rago compone al esposo de la víctima, y su perfil, tan denso, complejo y profundo, es mostrado en forma palpable gracias a una interpretación solidísima.

Pero, sin dudas, la historia descansa en dos pilares inexpugnables, que hacen salir a flote con una emoción lacrimal, al presuntuoso guión. Claro está, que inclinarse por Ricardo Darín lejos está de ser una apuesta. El actor argentino demostró en innumerables oportunidades (El hijo de la novia, también dirigido por Campanella; Nueve Reinas, El aura y tantas otras) su capacidad actoral, y esa extraña habilidad que tiene de hacer creíble cualquier personaje. Algo que, en particular, me sucede siempre con Dustin Hoffman. Darín está en esa dirección.

Lo de Soledad Villamil, a pesar de su experiencia (No sos vos, soy yo; Un oso rojo; La vida según Muriel), sí evidencia ribetes de apuesta. Sin embargo la química que establece con su par masculino, crea un clima de tensión sexual constante, de misterio, de nostalgia, de amor prohibido, que le aporta una gran cuota de frescura al film.

En definitiva, el equipo de actores elegidos por Juan José Campanella (El Hijo de la novia, Luna de Avellaneda), se muestra monolítico y eficaz. Si hasta el humorista, José Luis Gioia dibuja un papel serio y acorde al resto del elenco, en un lauro que le pertenece más que nada al director, que logra contar una historia diferente a aquellas que nos tenía acostumbrado. Alejado de la sensiblería y la emoción fácil de sus antecesoras (no por esta crítica aquellas dejan de ser buenas películas), decide jugársela en un terreno que pudo haber significado una barrera demasiado alta para sus intereses.

El Secreto… es un drama profundo, una apuesta a los sentimientos más radicales, con el contexto político latente (plausible la decisión de no dejarse ganar por la problemática local por esos años, aunque sí se aprovechó para enmarcar la historia). Es también un collage de situaciones que se van engarzando cuidadosamente a lo largo de veinticinco años, para desembocar en un desenlace brillante, que dejará pasmado al espectador. También es un film de mensajes subliminales constantes. Mi intención no es contar la historia pero cómo no destacar el apunte dejado en la mesita de luz diciendo “TEMO”, y todo lo que ello implica en el personaje encarnado por Darín. O, en las escenas culminantes, el “dígale que al menos me hable” disparado por uno de los coprotagonistas, me parece una de las frases más espectaculares en la historia del cine argentino, demostrando que para torturar a una persona, no puede haber arma más letal que la palabra (o en este caso la ausencia de ella).

La manufactura también es impecable, en la concatenación de las escenas surgidas de los flashbacks, y en registros técnicos envidiables. La toma panorámica y de acercamiento que se hace del estadio Tomás A. Ducó de Huracán, es excepcional y digna de una clase de cine. En definitiva, yo creo que si este film hubiera sido rodado en Estados Unidos y en lugar de Ricardo Darín estaría, efectivamente, Dustin Hoffman; en lugar de Soledad Villamil, Merryl Streep; y por Francella hubiera actuado Al Pacino, sin dudas sería una cinta candidata al Oscar a la Mejor Película del Año, y esos tres papeles se llevarían los tres máximos galardones a la interpretación.

Pero claro, desafortunadamente… perdón, afortunadamente fue rodada en Argentina, y no sabemos si la Academia del país del norte será capaz de apreciar la artesanía que Campanella y su equipo, fueron capaces de rodar en este perdido país sudamericano.

Para quienes estén estudiando cine, para quienes estén transitando los primeros pasos en el séptimo arte, o simplemente para quienes metan la mano en su bolsillo y encuentren diez pesos, no lo duden un solo instante. Inviértanlos en un pasaje a la emoción. O simplemente, en una muestra casi gratis, del mejor cine en estado puro.

CINE. “EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON”: UN EXTRAÑO ENSAYO SOBRE NUESTRA EXISTENCIA

TÍTULO ORIGINAL: “THE CURIOUS CASE OF BENJAMIN BUTTON”. EN ARGENTINA: “EL CURIOSO CASO DE BENJAMIN BUTTON”. AÑO: 2008. PAÍS: EE.UU. GÈNERO: DRAMA. FANTÁSTICO. DIRECTOR: DAVID FINCHER. GUIÒN: ERIC ROTH (HISTORIA: F. SCOTT FITZGERALD). FOTOGRAFÍA: CLAUDIO MIRANDA. MÚSICA: ALEXANDRE DESPLAT. REPARTO: BRAD PITT, CATE BLANCHETT, TARAJI P. HENSON, TILDA SWITON, JASON FLEMYNG, JULIA ORMOND, ERIC WEST, ELIAS KOTEAS, ELLE FANNING Y ELENCO. DURACIÓN: 167 MIN. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 9 (MUY BUENA)

Es difícil determinar para una persona cuándo una película es buena, cuándo es mala y cuándo estamos en presencia de una obra maestra. En verdad, y en mi caso, me baso en las sensaciones que la cinta provoca en mi interior. Nunca me dejo llevar por lo que dicen los críticos, ni tampoco las masas, que levantan o bajan el pulgar a veces en forma exitista y sin mayor análisis. En el ejemplo de “El curioso caso de Benjamin Button” debo admitir que su mensaje me desbordó, se conectó con mi lado más sensible y logró hacerme replantear muchos temas relacionados con las fibras más íntimas. Ése sentimiento logra hacer disimular una serie de incidencias que hacen que cuestione ciertas características del film, que quedan, en mi criterio, merecidamente en un segundo plano.

David Fincher (Forrest Gump) nos vuelve a meter en una historia de vida increíble, donde en 167 minutos (que se nos pasan volando) cuenta, narra, esculpe, cristaliza un genial guión original que nació de un corto de Scott Fitzgerald que fue adaptado por Eric Roth. Y lo hace en forma espléndida.

Benjamin Button (Pitt) es el protagonista de esta historia, pues nace “en circunstancias extraordinarias” como él mismo se encargó de definir. Es que llega a este mundo con ochenta años de edad y de allí en adelante irá cumpliendo años como cualquiera de nosotros, pero su reloj biológico estará invertido al nuestro. A medida que avance el tiempo, él será más joven y llegará a sus últimos días siendo un bebé.

A lo largo de su increíble vida conocerá a su amada Daisy (Cate Blanchett) de pequeña (cuando él aún tenía el físico de un anciano, aunque de edad era también un jovencito) y su corazón ya no tendrá otra dueña. Pero claro, hasta llegar a concretar su amor con Daisy deberá atraversar toda clase de peripecias, que comienzan con la segunda guerra mundial y la pérdida de sus primeros amigos. En realidad, Benjamin ya se había acostumbrado a ver desaparecer a sus afectos pues, abandonado por su padre (espantado por ver un bebé “viejo”), fue rescatado por la dueña de un orfanato que lo hizo suyo y lo crió. En ese ambiente, fue recibido hasta “naturalmente” por los otros ancianos quienes compartieron su infancia ante un colega (al menos en lo físico).

La película tiene varias subtramas que sirven para ir delineando el guión principal, por ejemplo la historia con su familia, o más precisamente, con su padre.

Las performances a nivel actoral son un punto importante, aunque la pareja principal no logre lucirse especialmente. Cate Blanchett recién logra darle cuerpo a su personaje en los tramos finales de su existencia y Brad Pitt encuentra en el maquillaje el aliado perfecto para ir delineando sus diferentes edades, aunque su elaboración quede a mitad de camino, pues su mirada, siempre de contemplación, edifica una personalidad demasiado indefinida para tamaño personaje. Sin embargo, la llamada “segunda línea” actoral sí logra lucirse en forma marcada, como lo son el caso de Tilda Switon y de Taraji P. Henson, quien logra por momentos incluso robarle protagonismo a la mismísima Blanchett.

Esos reparos más ciertas escenas que buscan remarcar el marco aleccionador de la cinta en forma exagerada, llevan a restarle algún que otro mérito a una película que apunta directamente a nuestra sensibilidad.

¿Cómo logra Fincher llegar a nuestro corazón? Esgrimiendo una especie de ensayo por el paso del tiempo. Haciéndonos ver que el mismo es ineludible e inmodificable y que el problema no está en volvernos físicamente viejos, sino en poder hacer todo lo que soñamos en los años que nos fueron otorgados para vivir. También lo hace con metáforas permanentes que aluden a la muerte (la reiterada aparición del colibrí, por caso), y las lecciones que el mencionado transcurrir del tiempo nos ofrece: como cuando Benjamin intenta explicarse el por qué del accidente de Daisy (toda una perla y algo que muchos pensamos siempre).

En definitiva, el mayor logro para quien suscribe es el hecho de contar una historia distinta, diría original, de una forma tan cuidada y metafóricamente tan perfecta, capaz de hacernos replantear principios básicos de nuestra vida. Y lo hace de la forma más emocionante que nos podamos imaginar. Por caso, la escena final del film (de la cual no puedo, obviamente, adelantar mucho, sólo puedo decir que es la última vez que se los ve juntos a Daisy y Benjamin) es una perla increíble de la cinta, una síntesis perfecta de este ensayo sobre el paso del tiempo, sobre el sentido mismo de nuestra existencia.

CINE. WALL-E: “YO NO QUIERO SOBREVIVIR, QUIERO VIVIR”

TITULO: WALL-E. PAIS: EE.UU. GÉNERO: ANIMACIÓN, AVENTURAS, FANTÁSTICO, ROMANCE, INFANTIL. DURACIÓN: 103 MIN. AÑO: 2008. GUIÓN Y DIRECCIÓN: ANDREW STANTON. PRODUCTORA: WALT DISNEY/ PIXAR. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 10 (EXCELENTE)

Uno intenta explicar la perfección de un film de animación y en cierta gente produce el escozor del escepticismo. Se preguntan: “¿Cómo puede ser que una película de dibujos haga reflexionar al público adulto?“. Vamos, atrévase, déjese llevar…

En el año 2700, en una desvastada Tierra, tras cientos de años haciendo aquello para lo que fue construido (limpiar el planeta de la basura), el pequeño robot WALL-E, descubre una nueva misión en su vida, cuando se encuentra con una moderna robot exploradora llamada EVA. Ambos viajarán a lo largo de la galaxia y vivirán una emocionante e inolvidable aventura.

Hasta allí, la sinopsis fría y desprovista de sentimientos de una historia que generará en el telespectador todo lo contrario. Si bien mis intenciones no son contar las partes importantes de la película sería inútil no comentarles que habla acerca de la conciencia de los seres humanos por la protección de la Tierra, de cómo se van perdiendo los valores esenciales y cómo la superficialidad va ganando terreno. En este contexto, Wall-E nos enseña el retorno al camino de la felicidad de la manera más tierna y desprovista, obviamente, de malas intenciones. Es insoslayable el mensaje que le deja a los chicos, pero es una lección fortísima de valores éticos y morales que carece el ser humano por estos tiempos. Y es una alarma desesperada al accionar de toda la humanidad del siglo XXI que está, poco a poco, destruyendo su hogar.

Lo que sucede realmente con WALL E es que la película lo cuenta con una belleza visual, con una fotografía y un acompañamiento musical únicos, provocando en la teleplatea las reacciones más genuinas de las que se puede esperar de un ser humano: la emoción, el escalofrío, la lágrima, la carcajada, la preocupación, la angustia, la esperanza, la rebeldía. Sentimientos que en los tiempos en que vivimos parecen ir desvaneciéndose poco a poco.

Apenas empezado el film uno se pregunta cómo hará un pedazo de metal casi retorcido para edificar una historia que nos llegue y nos interese. Es así que pasados apenas diez minutos uno ya se enamoró de esa chatarra que deambula por una abandonada ¿Nueva York?, y resulta cómplice de sus aventuras.

Cómo no enarmorarse de su robótico baile al ritmo de Put on your sunday clothes, de “Hello, Dolly”, o de esos “dedos” metálicos desesperados en engarzarse con los de Eva, mirándola a través de esos dos ojos tan tristes.

Quizá la única gran crítica puede ser su mayor virtud: instalarle a los chicos un problema de los adultos. Cómo evitar el holocausto de la tierra y la humanidad, protegiendo de una vez por todas el planeta. En verdad, parece ser un tema MAYOR para los más pequeños, que en la sala quizá no lleguen a adivinar, al menos, concientemente, de qué se trata todo esto. Sin embargo su mensaje es tan loable y la manufactura (el medio) a través de la cual llega a nosotros es tan impecable, que es imposible no rendirse a sus pies.

Decir que es de recomendable, o yo diría, INDISPENSABLE visión, no sólo por parte de los más pequeños, sino de nosotros, los mayores, es entrar en obviedades. Este film, ganador del Oscar 2009 al mejor largometraje de Animación y Globo de Oro en la misma categoría, nos transporta a un mundo mágico, en donde nuestro corazón recordará momentos imborrables de nuestra infancia, y donde nuestro adulto intelecto se preguntará innumerables cuestiones que quizá no encontrarán respuestas inmediatas.

En definitiva, una obra maestra de Pixar que una vez más, se supera a si misma. Yo creía que Ratatouille había sido el punto culminante de la obra creativa de la productora, pero una vez más me vuelve a sorprender.

Es como cuando un aroma nos transporta al momento más inolvidable de nuestra niñez, nos eriza la piel y nos subyuga. Eso es lo que produce WALL-E en el frío, insensible e inmoral corazón de los humanos.

Vamos, déjese llevar…


CINE. “SIETE ALMAS”: SIETE LECCIONES DE CONCIENCIA

TITULO ORIGINAL: SEVEN POUNDS. EN ARGENTINA: SIETE ALMAS. PAÍS: EE.UU. GÉNERO: DRAMA. DURACIÓN: 118 MIN. GUIÓN: GRANT NIEPORTE. MÚSICA: ANGELO MILLI. DIRECTOR: GABRIELE MUCCINO. REPARTO: WILL SMITH, ROSARIO DAWSON, WOODY HARRELSON, BARRY PEPPER, ELPIDIA CARRILLO, CONNOR CRUISE. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 10 (EXCELENTE)

En estos tiempos de sensibilidad ausente, de falta de gestos desinteresados, de materialismo liso y descarnado, una brisa de idealismo no está nada mal.

Llámenme “sentimentalista barato”, etiquétenme “soñador de quimeras”, o como quieran descalificarme. Pero a pesar de todo lo vivido, a pesar de todo lo que veo diariamente y sufro a través de los años, todavía tengo ganas de seguir creyendo.

Will Smith, a las órdenes nuevamente de Gabriele Muccino (“En busca de la felicidad”) vuelve a demostrarme que en los perfiles dramáticos es donde dibuja sus mejores curvas. Cotidiano, sensible, creíble, afable, atrevido, multifacético actor que nos demuestra a través de este guión que la oscuridad tiene su fin, que al final del camino siempre hay una luz de esperanza. Rosario Dawson también realiza una excelente prestación y va elaborando un personaje de ribetes durísimos que nos hace estampar nuestra cabeza contra la pared. Hasta Woody Harrelson, acostumbrado a la risa y la comedia simplista se encargó de edificar otro perfil complejo y delicado que contribuye, junto a las performances de Smith y Dawson, a definir a Siete Almas como un film totalmente emocional.

Entre sus críticas, si me esforzara en encontrar debilidades, quizá podría decir que tarda un rato al principio en darle recursos al espectador para que éste comience a entender de qué trata la historia. Pero en un momento todo empieza a encajar en forma perfecta, como un rompecabezas muy bien pensado.

Hubo escenas en que vino a mi mente otra película estructurada con las mismas características: la ganadora del Oscar, Vidas Cruzadas (con Sandra Bullock, Brendan Frasier, Ryan Phillipe y elenco).

La banda sonora es exquisita y ayuda en todo momento a crear los climas justos que acompañarán nuestra aventura a lo largo de la cinta.

En relación a la historia no quisiera contar mucho para no dar las pistas que ni el filme da en su comienzo. Sólo les puedo decir que Ben Thomas (Smith) es un agente del fisco que está deprimido y atormentado por un acontecimiento del pasado que lo carcome. Ben intentará redimirse y para ello arma una lista de siete personas, siete almas desesperadas de ayuda, a las que acudirá para tratar de solucionar sus problemas. Todo se complicará sobremanera cuando se enamore de Emily (Dawson), una mujer que se encontraba dentro de esa lista.

Eso es todo lo que les puedo adelantar, pues los invito a ir al cine y someterse a una lección que nos hará replantear varios estamentos éticos por los cuales nos regimos. Que nos hará evaluar el verdadero sentido de nuestras vidas.

No se si el resultado que usted obtendrá será igual al mío, pues cada persona tiene su propia opinión. En mi sólo produjo el escalofrío de lo verdadero, la emoción de las soluciones utópicas, la tristeza de las realidades inmodificables.

CINE. AUSTRALIA: “PERO AHORA ESTÁ LLOVIENDO”

TÍTULO: AUSTRALIA. AÑO: 2008. PAÍS: AUSTRALIA. GÉNERO: ÉPICO, DRAMA, BÉLICO, WESTERN. DIRECTOR: BAZ LUHRMANN. REPARTO: NICOLE KIDMAN, HUGH JACKMAN, DAVID WENHAM, BRYAN BROWN, JACK THOMPSON, BRANDON WALTERS Y ELENCO. DURACIÓN: 165 MINUTOS. CALIFICACIÓN “EL DIARIO DE HOY”: 8.50 (MUY BUENA)

Cuando me puse a pensar en los sentimientos que había despertado en mi este film, llegué a la conclusión que el gusto de la gente, amante del cine, ha cambiado. Este mismo film, quince años atrás habria atestado las boleterías, se habría transformado en un clásico lisa y llanamente. Hoy las historias épicas, que tienen pizcas un poco de todo (drama, western, romance, acción, belicosidad) son apreciadas, en el mejor de los casos, como buenas historias, pero no despiertan en las masas el grado de admiración de entonces.

Sin embargo, YO ESPECTADOR, delante de la pantalla del cine, me sentí embelezado por tamaña demostración de producción, despliegue, fotografía, y actuaciones. Cabe remarcar que Australia dura la friolera de 165 minutos pero pasan volando y dejan un sabor dulce en el paladar.

Es más, muchas veces se dice que para ver una película de estas características es necesario un día lluvioso, propicio para que nos olvidemos de todo por un rato, y abocarnos de lleno a las emociones que nos llegan a través de las imágenes.

La historia transcurre durante la segunda guerra mundial, y trata sobre una aristócrata inglesa (Sarah Ashley -Kidman-) que cansada de tener a su marido lejos de su hogar, decide ir a encontrarlo a la lejana Australia. Llegada a Darwin, una pequeña localidad de la isla, es guiada por el hostil arriero Drover -Jackman- a través de la enorme geografía australiana. Su profunda antipatía se troca cuando Sarah sufre una tragedia y el pequeño mestizo Nullah (Walters) queda a su cargo. Nullah es víctima de una sociedad segregada que lo trata como un paria y lo discrimina. De allí en adelante su “Señorita Jefa” y “El arriero” serán su contención.

La historia poco a poco irá creciendo y subyugando al espectador. Y si bien en algunos tramos cae en ciertos lugares comunes de las grandes producciones, el resultado final es altamente satisfactorio. La fotografía nos hace recordar a “África mía”, las escenas bélicas en menor medida a “Pearl Harbor”, y los segmentos románticos a alguna cinta que nos haya hecho emocionar en gran escala.

Por momentos he sentido estar viendo dos películas en una. La primera parte que transcurrió en el desafío de trasladar el ganado al puerto, y la segunda, cuando todos en el cine creían que la historia terminaba, con las escenas del ataque japonés.

El film tiene varios momentos sumamente rescatables, como la escena en la que Nullah ve fragmentos de “El mago de Oz”, a la que minutos antes, le había rendido homenaje la propia Nicole Kidman cantando -en otra escena memorable- “Over the rainbow”. La secuencia de la estampida, cuando el pequeño se ve cercado por el ganado con el precipicio detrás también ha sabido contener la respiración de toda la teleplatea. Y la escena cerca del final, cuando los protagonistas descubren qué ha sido de sus vidas (lo cuento de esta manera para no revelar el final abiertamente) es francamente emocionante.

Es indudable que “Australia” será apreciada y odiada por partes iguales. Las grandes superproducciones sufren esa bipolaridad. Para algunos será una muy buena película pero yo apuesto que con el tiempo irá transformándose en un clásico.

Para el final, quisiera rescatar la química que establecen los actores. Tanto Nicole Kidman (que alguien me explique cómo hicieron para mostrarla bronceada después de la travesía con el ganado hacia el puerto de Darwin) como Hugh Jackman (quien reemplazó al que habían elegido primariamente, Russell Crowe) logran trascender la pantalla. Primero con su antipatía, luego con esa clara tensión sexual que se crea entre ellos, y más tarde con la relación sentimental que establecen y por la cual el espectador se desvela.

Resumiendo, para los que le gustan las grandes historias, con un extenso desarrollo, y un despliegue visual y auditivo inusual, no dejen pasar esta oportunidad de disfrutar una historia de amor en estado puro, porque cualquier momento será el momento apropiado… o ahora acaso, no está lloviendo?

DISFRUTE DEL TRAILER EN ALTA DEFINICIÓN DE “AUSTRALIA” HACIENDO CLICK AQUÍ:
http://www.youtube.com/watch?v=8FMrlyOkZUs

CINE: BATMAN: “WHY SO SERIOUS, HEATH?”

“POR QUÉ TAN SERIO, HEATH?”

BATMAN, EL CABALLERO DE LA NOCHE

TITULO: BATMAN, THE DARK KNIGHT (BATMAN BEGINS 2)

AÑO:2008

GÉNERO: ACCIÓN, SUSPENSO, FANTÁSTICO

REPARTO: CHRISTIAN BALE, HEATH LEDGER, MORGAN FREEMAN, MICHAEL CAINE, GARY OLDMAN, MAGGIE GYLLENHAAL, AARON ECKHART, ERIC ROBERTS Y ELENCO.

DIRECTOR: CHRISTOPHER NOLAN

DURACIÓN: 158 MINUTOS

CALIFICACIÓN: 10 PUNTOS (IMPERDIBLE)

Después de ver la espectacular Batman Begins, creímos que Nolan había bordado una obra maestra difícil de superar, y que largamente era la mejor de la saga gracias a una historia compacta, verosímil y frenéticamente oscura. Sin embargo el bueno de Christopher se ha empecinado en sorprendernos y dejarnos boquiabiertos en nuestra platea cinematográfica. Lo que sucede es que El Caballero de la noche ofrece aristas brillantes por todos los costados posibles. El guión en forma sencilla y lineal se podría informar de esta manera: Batman (Bale), junto al teniente Jim Gordon (Oldman), y al fiscal de distrito Harvey Dent (Eckhart) siguen en su lucha contra la delincuencia en Gothan. Sin embargo el triunvirato cae preso del caos desencadenado por la nueva mente criminal que azotará la ciudad, Joker (el Guasón, Ledger).

Contada así, parece una simple historieta de esos cómic que nos solía comprar nuestro tío cuando éramos chicos. Sin embargo la cinta de Nolan va bordando en forma tan espectacular, eslabón por eslabón, cuadro por cuadro, una sórdida historia que trasciende la habitual etiqueta de “acción” en la que solemos caer. Este camino que dura 158 minutos (que parecen 90) nos lleva a abismos insospechados del suspenso psicológico, planteándonos interrogantes morales y éticos que bien podrían estar presentes en la sociedad contemporánea. Es por eso que el mayor acierto de Nolan es hacer de una película fantástica, la más verosímil de las historias jamás contadas sobre el héroe encapotado.

Si bien Bale continúa sólido en su personaje y en él descansan las importantes dosis de desenfreno del film, es Heath Ledger el que eleva la cinta a niveles de excelencia totalmente inesperados. En el pasado Jack Nicholson “INTERPRETÓ” el papel de Joker en forma magistral. En esta nueva puesta, Ledger “ES” Joker. Su locura exasperante, su mente criminal, su oscuro perfil psicológico es llevado a un punto extremo de estereotipación. Su labor se roba la película y merece mucho más que un Oscar póstumo. Merece el reconocimiento eterno hacia un actor que demostraba un talento impresionante y cuya pérdida no hace más que dejar un vacío irremplazable.

El papel de Harvey Dent, transformándose a la postre en “Dos caras” también es notable y la bella Maggie hace olvidar rápidamente a la inexpresiva Katie Holmes. Gary Oldman, el gran Morgan Freeman y el inagotable Michael Caine, forman un trío que edifica otro estandarte inexpugnable en la línea interpretativa del filme.

Y la frutilla del guión es su quasi final, donde están enfrentados los dos barcos, llevándonos a la situación límite de elegir y cuestionar nuestros valores morales más básicos. La resolución es brillante, y la culpabilidad que asume Batman es el broche simbólico perfecto para una verdadera joya del cine contemporáneo.


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