MATA HARI, LA MUJER LEYENDA – Capítulo 3
Bailando por un Sueño
Luego de separarse de su marido, Margaretha reapareció nada más ni nada menos que en París. Fiel a sus orígenes, versera vieja y medio cagada de hambre, nuestra amiga tomó el toro por las astas y se despachó con una autobiografía que dejó patitieso a más de uno. Lo primero que hizo fue cambiarse el nombre por uno mas glamoroso que el Margaretha original y resurgió con el mítico MATA HARI (“Ojo del Amanecer”), a lo que agregó un pasado en No le hizo asco a nada y aplicó todos los pasitos típicos de baile calienta-braguetas y del streaptease que había aprendido en Baila que te baila, Mata se convirtió en un verdadero boom parisino; interpretaba las sagradas danzas indias del “devandasisher” y el “kandaswami” lo que resultó un golazo de media cancha y si hubiera existido la medición del rating para los streapteases habría batido todos lo récords. Ella, para acrecentar su fama (y de quilombera nomás), seguía viento en popa con las mentiras: “Mi madre, que fue una gloriosa bayadera del templo de Kanda Swany, murió a los catorce años, el día de mi nacimiento. Los sacerdotes me adoptaron y me pusieron Mata-Hari, que quiere decir “Ojo del Amanecer”, contaba sin que se le moviera un pelo. Y asimismo sostenía – sin vergüenza alguna – que en la pagoda de Siva había aprendido los sagrados ritos de la danza. Los señores parisinos estaban embobados con ella y así Mata Hari seguía contoneando su hermoso cuerpo sensual, misteriosamente y prácticamente desnuda… Y digo prácticamente porque lo único que jamás mostró fueron sus senos, a los cuales indefectiblemente cubría con dos cúpulas de bronce al mejor estilo Madonna. Porque? En un reportaje realizado para “Intrusos en el Espectáculo”, Mata Hari confesó que no mostraba sus lolas porque su ex marido, el Rudolf, en un ataque de furia, le había arrancado el pezón izquierdo de un mordisco… (Ayyyy! Que impresión que me dio!!!). Ajjjj…! bueno, sigamos con la historia… Pero, como Mata ya no era una pendeja y como a todas las mujeres, la atacó la inexorable Ley de Mata se convirtió en una afamada y exótica cortesana. Fue amante de políticos y empresarios, todos ellos millonarios y portadores de un bulto que la volvía loca… el de la billetera. El encanto pseudo-oriental, el misterio y sus danzas cachondas la convirtieron en un trofeo deseado por los poderosos de la época y en el símbolo de la mujer sensual que perdura hasta el presente. Pero, la cosa se iba a complicar…

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Bue… ahora están contentos con los atuendos de Mata Hari???? No se pueden quejar eh?
En la segunda foto se la ve bastante desprovista de ropa!