4- ANA DE CLEVES: El bagayo flamenco
Destino: Divorciada
Nuevamente en banda, Enrique comenzaba a dudar de su buen criterio para elegir compañeras, así que, aunque le gustaba escaparse a cazar (animales y féminas por igual), esta vez sus “asesores” se desayunaron con la novedad de que, en lugar de separarlo de la esposa, debían encontrarle una. Rápidos para los mandados, despacharon de inmediato al pintor de la corte (Holbein) hacia el continente, con la misión de retratar a toda joven encantadora, perteneciente a una casa real importante y de ser posible, a la que no le apestara el aliento (como plasmar aliento sobre lienzo era un tema que el artista debía resolver por su cuenta). Huelga decir que, conociendo el destino de sus antecesoras, casi todas se negaban siquiera a considerar la posibilidad de dejarse pintar, no digamos ya de casarse con “el monstruo de la lujuria negra”. Pero estaba la virtuosa Ana, de Cleves (un ducado encajado en lo que antes era Flandes y hoy sería una partecita de Alemania y Holanda), quien acatando las interesadas órdenes de su familia, posó nomás para el cuadro. Seguramente Holbein, harto de vagabundear por Europa, aplicó lo más parecido al photoshop que existía en esa época, porque el rey quedó encantadísimo con el resultado. Así que ya con los esponsales concertados, la inexperta cleviana fue enviada a Inglaterra para convertirse en reina, esposa y madre… aunque esto último iba a ser jodido, pues al ver a la dama en persona, el rey se sintió desilusionado (o espantado por su aliento, no lo sabemos). Igual se casó con ella, pero en los seis meses que duró el matrimonio (calvario), no le tocó ni un pelo “pubiano” a su todavía “núbil” consorte. Ulteriormente, el rey tomó al toro por las astas (ya que no a la reina por los pechos) y le solicitó “respetuosa pero firmemente” el divorcio. La petrificada Ana, que conocía muy bien el destino de quienes contrariaban la voluntad de su marido, aceptó volando y sin chistar; inclusive, le escribió a su hermano, gran duque de Cleves, aconsejándole que no se calentara, que no tomara ningún tipo de represalia y asegurándole que ella iba a estar de maravillas teniendo al rey no ya como marido, pero sí como un buen “padre y hermano”. Es decir, Ana podía ser una especie de marsopa extranjera, estéticamente ofensiva, e incluso padecer de halitosis, pero no era nada tonta, ya que logró sobrevivir al rey algunos añitos…
FUERA ESPOSA NUMERO CUATROOOOO!
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Perdon…no se si entendi bien…esto significa que el Quique y la Ana…nunca culearon???????
O la Ana se depilaba con cera vegetal y por eso el Quique nunca le toco un besho pubiano?
Aclaren por favor!