Mayo 8, 2011 | Por tipocualquiera | # Enlace permanente |
Tan solo abrió los brazos y esperó el impacto, sabía que ese tirador no fallaría, ya lo había visto disparar y acertar sistemáticamente a cada uno de los blancos móviles que se le habían cruzado delante de la mira…
Cuando lo vio ahí parado con los brazos abiertos en esa actitud entre desafiante y de resignación frente a la mira de su rifle, luego de que la adrenalina reemplazara a la sorpresa de verlo en esa actitud pensó, un tiro fácil…
Esta vez no dudó, el mundo estaba en agonía y con él, la civilización que el hombre había construido, hoy los pocos sobrevivientes al caos ya no buscaban un incentivo para vivir, tan solo había que encontrar un buen motivo para morir…
Afirmó la culata de su arma contra el hombro tal y como lo había hecho en más oportunidades de las que podía recordar, enfocó el centro de la mira sobre el lado izquierdo del pecho de su próxima víctima…
Hizo un último recorrido con su mirada, como buscando reafirmar el motivo que lo hizo tomar esa brutal decisión y observó que el sol brillaba en toda su plenitud, hacía ya tiempo que no se veían nubes en el cielo, provocando una gran sequía que azotaba al mundo, la tierra se había convertido en un cálido desierto, bordado en algunos lugares por una rala vegetación moribunda que se nutría de algún que otro manantial subterráneo que aún perduraba, era el último vestigio de vida vegetal sobre este diezmado planeta. Este es un buen día para morir se dijo…
Dentro de sí brotó un impulso que lo llevó a cometer un acto que nunca antes había hecho, lentamente comenzó a subir el punto fijo de su mira que le permitía observar nítidamente, a pesar de los aproximadamente quinientos metros que lo separaban de su blanco, el rostro de lo que hasta ahora era tan solo una figura más sobre la que descargar la furia de su arma. Otra vez la sorpresa al ver la sonrisa instalada en ese rostro sin nombre y la sensación de paz que le transmitía su expresión…
En ese momento recordó todas las veces que estuvo al borde la muerte, todos esos accidentes que lo llevaron al borde del abismo, pero que por algún inexplicable motivo siempre lo habían dejado intacto, como si algo o alguien lo rescatara indemne en el momento exacto. Siempre pensó que esos momentos límites fueron, de alguna manera, los que lo habían sostenido en el intento por sobrevivir todos estos años a pesar, de no entender el porque querer sostener esa pesada existencia…
Sostuvo con firmeza su arma, el dedo apoyado en el gatillo, hizo un movimiento de hombros como para aliviar la tensión en ellos y sin dejarse influenciar por esa visión que había tenido del rostro de su víctima, se aprestó a efectuar el disparo que le permitiría aliviar en parte el dolor que recorría sus entrañas…
En la calma tarde y en la lejanía se escuchó el sonido seco de la pólvora al estallar, esperó el impacto en su pecho… Su sonrisa se borró de golpe, la paz que lo envolvía se convirtió en angustia y se arrodilló en el polvo, al notar furioso que la bala no había dado en el blanco…
Un solo disparo que dio en medio de su frente, lo dejó tendido con el arma a su lado, en el piso del refugio que lo había resguardado…
Hoy anda solo sobreviviendo, como tantos otros, buscando un motivo para poder morir…
Tipo, valió la pena esperar mas de cuatro meses un post tuyo.
Esta historia podría transcurrir en la fría estepa rusa durante la segunda guerra o en un futuro donde la muerte fuera más frecuente que la vida. Pero mirando entre líneas puedo ver también una alegoría a la soledad, y la muerte de las ilusiones.
Excelente Tipo!