Archivo para la categoría ‘Antioxidantes’

El Té Verde

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¿Vas a tomar un té? ¡Qué sea té verde!

El té verde contiene compuestos antioxidantes que son muy beneficiosos para luchar frente a determinados tipos de cáncer y en la reducción de los efectos del envejecimiento; además es antirreumático, hipolipemiante y adelgazante.

Las catequinas, una variedad de flavonoides, pueden ayudarte a perder peso en forma suave y segura; naturalmente, será mucho mejor si asumes una actitud conciente ante los alimentos y lo complementas con una estrategia de salud bien diseñada.

Las últimas investigaciones indican que la absorción de grasas es inhibida a nivel intestinal; esto está en línea con otras investigaciones realizadas anteriormente que demostraban que el té verde retrasa la arteriosclerosis y reduce el riesgo de enfermedades coronarias.

En relación a sus propiedades anticancerígenos, recientes estudios realizados en la Universidad de Rochester (EE UU) verificaron que el té verde posee dos compuestos capaces de bloquear una molécula que promueve el desarrollo de tumores.

Aparentemente actúa en forma inespecífica contra toda la gama de manifestaciones oncológicas, pero muy especialmente se manifiesta útil contra las variedades de páncreas, colon e intestinos.

Para obtener una buena protección se recomiendan tres infusiones de té verde al día; recomiendo especialmente que sea biológico certificado para evitar que el efecto positivo sea neutralizado por los agroquímicos que suelen rociarle cuando los cultivos son intensivos.

Si estos consejitos te ayudan a vivir mejor, yo puedo decir: ¡Misión cumplida!

Soy Pablo de la Iglesia y te envío un Universo de Bendiciones para que tus sueños se hagan realidad.

Si Ud. desea transmitir estos micros en su radio local, por favor envíe un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx

Resveratrol, el secreto de la uva

por Pablo de la Iglesia


Las semillas y la piel de las uvas, especialmente las negras, contienen principios activos que tienen propiedades protectoras de las arterias; se trata de compuestos polifenólicos sintetizados como respuesta a los agentes estresores, tales como infecciones, hongos, exceso de radiaciones o sequedad extrema del medio ambiente.

El más importante de ellos parece ser el resveratrol, sustancia que se encuentra en varias especies vegetales como el eucalipto, la mora, el cacahuete, la nuez y, muy especialmente, en las uvas.

Esta es la razón por la cual se ha hablado tanto de la “Paradoja Francesa”, aludiendo a los bajos índices de mortalidad de los galos a pesar de tener un consumo similar de grasas saturadas que otros países de la región. La razón de esta situación se ha atribuido al consumo regular de vino tinto, bebida que aporta una importante cantidad de esta sustancia protectora.

Puesto que una causa evidente de aterosclerosis es la oxidación del colesterol LDL, y se verificó que el resveratrol previene esta oxidación, apreciamos como puede proteger de la degeneración del tejido arterial. El fibrinógeno, otra sustancia aterogénica, también disminuye en presencia de resveratrol.

El efecto protector de los derivados polifenólicos de la uva no acaban en el sistema circulatorio, dado que debido a su alto poder antioxidante, estos pueden colaborar en la prevención y neutralización de los radicales libres que acaban dañando los diferentes tejidos de nuestro organismo y que afectan también al sistema nervioso, respiratorio, locomotor, inmunológico, etc.

También se han publicado trabajos que sugieren claramente la actividad antiinflamatoria, inmunomoduladora y antimutagénica del resveratrol.

Pablo de la Iglesia es autor de los libros “Recuperar la Salud” (Editorial Errepar), “Esclerosis Múltiple, su tratamiento según un enfoque natural” (Ediciones Obelisco), “Estimula Tu Inmunidad Natural” (Ediciones Obelisco) y “Cáncer, su prevención y tratamiento natural” (Ediciones Libertarias –próxima publicación-); para contactar con el autor puede enviar un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx o visitar www.poreldespertar.com

Coenzima Q-10 en las enfermedades cardiovasculares

“Como cardiólogo Yo creo que la CoQ-10 es uno de los mayores avances en medicina en el siglo XX para el tratamiento de las enfermedades del corazón”.
Dr. Stephen T. Sinatra

No se trata de una vitamina, un mineral o un aminoácido, sin embargo estamos ante un nutriente muy importante para la salud y la sensación de bienestar; esto se debe a que la Coenzima Q-10 es uno de los disparadores de los procesos energéticos en nuestro organismo, y si bien el mismo lo sintetiza, difícilmente sea en cantidades suficientes para un desempeño óptimo.

Se trata de un nutriente con propiedades inespecíficas, puesto que sus beneficios abarcan una amplia esfera de condiciones, tales como antioxidante, cardioprotector o inmunoestimulante; se encuentra distribuido universalmente en todos los tejidos, por ello se lo denominó científicamente “ubiquinona” Por otra parte, se trata de un complemento nutricional cuyos efectos secundarios se manifiestan en menos del 1% de los casos (náuseas pasajeras) y que puede ser tomado por todo el mundo y a cualquier edad.

Con seguridad la indicación más importante de la Coenzima Q-10 es la de proteger al corazón; en este punto, se ha experimentado que los resultados en casos de insuficiencia cardiaca comienzan a apreciarse al cabo de ocho semanas de tratamiento. Su acción a nivel de la mitocondria de las células del tejido cardíaco facilita que estas tengan la energía suficiente para desempeñar adecuadamente su función; desde esta perspectiva ha demostrado ser un nutriente eficaz en el tratamiento coadyuvante de la hipertensión, el prolapso de la válvula mitral, la arritmia y la angina de pecho.

Muchos médicos, cuando recomiendan fármacos para el colesterol, los asocian a la CoQ10; la razón es que estos medicamentos suelen bloquear la síntesis endógena de este nutriente. Teniendo en cuenta que la CoQ10 es esencial para el bombeo del corazón, encontramos una explicación de porque estas drogas, a pesar de bajar los niveles de lípidos en sangre, aumentarían el riesgo de sufrir un infarto.

Adicionalmente, podemos agregar que, al evitar la formación de radicales libres, inhibe la oxidación del colesterol LDL y su consiguiente depósito en las arterias; como ya expresamos en otro capítulo, el colesterol LDL, no es dañino en sí mismo, el problema es que, al oxidarse, es engullido por los glóbulos blancos y degeneran en “células esponjosas”, que son las que se depositarán en las arterias promoviendo la arteriosclerosis. La angina de pecho y la hipertensión también se agregan a la lista de condiciones que pueden ser tratadas y prevenidas con este nutriente.

Un uso que suele dar resultados espectaculares, aunque lamentablemente no suele recurrirse a la CoQ10 para ello, es en la etapa previa a los transplantes; en muchos casos la mejoría es tan notable que el transplante se hace innecesario.

El fallecido Dr. Robert Atkins se pregunta en su libro “Los Vitanutrientes” lo siguiente cuando analiza la CoQ10:


Nada en la cardiología de la corriente principal se acerca a esta clase de éxito. No me explico porque la CoQ10 no se prescribe en forma rutinaria a todos los pacientes cardiacos.

En el caso de la presión arterial, algunos investigadores sugieren que, en una proporción del 85%, sus pacientes pueden dejar de depender de los fármacos con una dosis regular de 100 mg diarios de CoQ10

Si un individuo padece algún tipo de trastorno o riesgo cardiovascular es muy aconsejable que sume la CoQ10 a su estrategia nutricional; así mismo, muchos especialistas recomiendan su ingesta preventiva a partir de los cuarenta años. No se ha establecido una dosis óptima pero suele recomendarse un consumo entre los 20 y 400 miligramos; para establecer la cantidad adecuada es importante asesorarse por un profesional de la salud.

Pablo de la Iglesia es autor de los libros “Recuperar la Salud” (Editorial Errepar), “Esclerosis Múltiple, su tratamiento según un enfoque natural” (Ediciones Obelisco), “Estimula Tu Inmunidad Natural” (Ediciones Obelisco) y “Cáncer, su prevención y tratamiento natural” (Ediciones Libertarias –próxima publicación-); para contactar con el autor puede enviar un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx o visitar www.poreldespertar.com

Picnogenol

por Pablo de la Iglesia

Se trata de un complejo fitoquímico derivado de la corteza de los pinos marítimos. Entre sus propiedades destacan su poder antioxidante y capacidad de reducir la viscosidad de la sangre; también es un eficaz antiinflamatorio e inmunoregulador que resulta útil en las enfermedades autoinmunes como la artritis, el lupus, la esclerosis múltiple o la escleroderma.

Los estudios demuestran que es más eficaz que la vitamina E, y aunque esta no puede ser reemplazada por el picnogenol, es deseable que este ocupe un lugar en la estrategia antioxidante junto al resto de los nutrientes de primer nivel.

Destacamos la capacidad del picnogenol para fortalecer los capilares, motivo por el cual debemos tenerlo en cuenta para todo tipo de tratamiento coadyuvante y preventivo de trastornos cardiovasculares, especialmente várices, insuficiente irrigación al cerebro y aterosclerosis.

Para el tratamiento adecuado de las condiciones circulatorias se requieren dosis mínimas de 300 mg., aunque preventivamente 50 mg. pueden ser muy útiles.

Pablo de la Iglesia es autor de los libros “Recuperar la Salud” (Editorial Errepar), “Esclerosis Múltiple, su tratamiento según un enfoque natural” (Ediciones Obelisco), “Estimula Tu Inmunidad Natural” (Ediciones Obelisco) y “Cáncer, su prevención y tratamiento natural” (Ediciones Libertarias –próxima publicación-); para contactar con el autor puede enviar un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx o visitar www.poreldespertar.com

Acido Alfalipoico

por Pablo de la Iglesia

Se trata de un poderoso antioxidante similar a una vitamina que se sintetiza en pequeñas cantidades por el organismo; también se encuentra presente en el hígado, la levadura, las patatas y otros alimentos.

Se ha verificado que el ácido alfalipoico reduce los niveles de azúcar en la sangre entre un 10 y un 30%; estos resultados se deben a que esta sustancia incrementa la capacidad del cuerpo para quemar glucosa y transformarla en energía, al incrementar la eficacia de la insulina. Se recomienda con éxito en el tratamiento del dolor en los centros nerviosos y el entumecimiento resultante de la diabetes.

Una característica llamativa del ácido alfalipoico es que tiene propiedades tanto hidrosolubles como liposolubles dándole una versatilidad que no poseen otros antioxidantes; por esta razón, el Dr. Lester Packer, reputado Biólogo Molecular de la Universidad de Berkeley en California, lo ha llamado el “antioxidante universal”.

En las enfermedades cardiovasculares destacamos su rol para restablecer la función de otros antioxidantes, especialmente para las vitaminas C y E, el glutation y la coenzima Q10.

La dosis recomendada es de 100 a 200 mg. diarios, aunque llega recomendarse hasta 1200 mg. sin contraindicaciones.

Pablo de la Iglesia es autor de los libros “Recuperar la Salud” (Editorial Errepar), “Esclerosis Múltiple, su tratamiento según un enfoque natural” (Ediciones Obelisco), “Estimula Tu Inmunidad Natural” (Ediciones Obelisco) y “Cáncer, su prevención y tratamiento natural” (Ediciones Libertarias –próxima publicación-); para contactar con el autor puede enviar un correo a poreldespertar@yahoo.com.mx o visitar www.poreldespertar.com


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