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Poema a la hormiga culona

Luis Carlos Díaz Otero
Luis Carlos Díaz Otero – Neiva, Colombia

Era un día de venta de culonas
Aquí en Bucaramanga
Y ese día… una famosa y célebre matrona
Llegó a donde ese bicho se vendía.
¿A cómo la hormigas, Caballero?
Preguntó con voz dominadora,
Y presuroso contestó el ventero:
¡A ochenta mil la libra, mi Señora!.
¿A ochenta mil la libra? ¡Qué descaro!
¿A ochenta mil la libra? ¡Intolerable!
¡Qué animalito para estar más caro!
No me parece un precio razonable.
Más… la Dama pensando en la rebaja
Le propuso al ventero con presteza:
¡Oiga Señor! ¿a como me la deja
Quitándole a los bichos la cabeza?
El ventero se irritó profundamente
Al oír tan exótica propuesta
Y a la Dama arrogante y exigente
Le dio esta filosófica respuesta:
La hormiga de aquí de Santander,
Perdone que le diga con franqueza,
¡SE COTIZA AL IGUAL QUE LA MUJER!,
POR LO DEMÁS Y NO POR LA CABEZA

HORMIGAS CULONAS
INGREDIENTES
Las hormigas culonas constituyen desde tiempos inmemoriales delicioso y nutritivo regalo al paladar. Esta variedad de himenóptero de color amarillo oscuro, cabeza gruesa, tórax delgado, y abdomen extraordinariamente abultado con relación al resto de su cuerpo, provista de grandes tenazas y cuatro alas vistosas; es originaria de una bien delimitada región de Santander.
PREPARACIÓN
Su preparación consiste en quitarles la cabeza, patas y alas, colocándolas a asar en lozas delgadas que permitan su manipulación para evitar que se quemen en el proceso, durante el cual se les rocía con agua sal.

MÁS INFO (sacada de Wikipedia)

Usos culinarios

Las hembras preñadas de algunas especies del género Atta (hormigas arrieras) en la región de Santander (Colombia) constituyen una especialidad culinaria, denominada hormiga culona u hormiga santandereana. Han sido comidas durante siglos, como una tradición heredada de culturas precolombinas como la Guanes. Las reinas son las únicas comestibles. Ellas son colectadas durante unas nueve semanas cada año, en la temporada lluviosa, que es cuando salen en vuelo nupcial. Este alimento es usado tradicionalmente como regalo de bodas, por la creencia de que estas hormigas son un manjar afrodisíaco.

Para su elaboración son descartadas alas y patas, se sumergen los cuerpos en agua salada y se tuestan en sartenes cerámicas. Los principales centros de producción de estas hormigas son las municipalidades de San Gil y Barichara. Desde allí su comercio se extiende a Bucaramanga y Bogotá, donde se venden en paquetes durante la estación. Este producto también se exporta, principalmente a Canadá, Gran Bretaña y Japón. Estudios sobre este alimento muestran que tiene altos niveles de proteínas, muy bajos niveles de grasas saturadas, y en general es muy nutritivo (Alfonso Villalobos et al, 1999). La colecta de reinas resulta una fuente temporal de ingresos para los campesinos pobres del área. Sin embargo, este recurso parece estar siendo sobreexplotado, lo que causa preocupación sobre su estado de conservación (Santamaría et al. 2005)

De todos los insectos comestibles en México, la hormiga Atta es la que más se come. Generalmente se come a la hembra la cual llaman nucú y es la de mayor tamaño y el macho un poco más pequeño es llamado bitú, o viento, porque aunque tiene inflado el abdomen y siempre está hueco. La hormiga embarazada o reina sirve para platillos culinarios en varios estados del sur, como Guerrero, Oaxaca, Chiapas, Veracruz, Hidalgo, Yucatán. Dependiendo de la región se cocina asada, frita, en botana, en salsa picante, en salsa de tomate, con guaje y sazonada con sal y limón. La tradición comestible de este género, por los pueblos mexicanos, data de antes de la Conquista del Imperio mexica, junto con la tradición del Taco de los Aztecas. En el Códice Florentino se observa a estas hormigas bajo tierra, y la colonia en sus deberes de protección, cultivando un hongo que comerán posteriormente.

La olla de barro

[Cuento. Texto completo] Anónimo hindú

Era un lechero acaudalado y que contaba con varios trabajadores en su lechería. Llamó a uno de ellos, Ashok, y le entregó una olla llena de mantequilla para que la llevase a un cliente de un pueblo cercano. A cambio le prometió algunas rupias extras. Ashok, muy contento, colocó la olla sobre su cabeza y se puso en marcha, en tanto se decía para sí: “Voy a ganar dos rupias. ¡Qué bien! Con ellas compraré gallinas, éstas pronto se multiplicarán y llegaré a tener nada menos que diez mil. Luego las venderé y compraré cabras. Se reproducirán, venderé parte de ellas y compraré una granja. Como ganaré mucho dinero, también compraré telas y me haré comerciante. Será estupendo. Me casaré, tendré una casa soberbia y, naturalmente, dispondré de excelente cocinero para que me prepare los platos más deliciosos, y si un día no me hace bien la comida, le daré una bofetada”.

Al pensar en propinarle una bofetada al cocinero, Ashok, automáticamente, levantó la mano, provocando así la caída de la olla, que se hizo mil pedazos contra el suelo y derramó su contenido. Desolado, volvió al pueblo y se enfrentó al patrón, que exclamó:

-¡Necio! ¡Me has hecho perder las ganancias de toda una semana!

Y Ashok replicó:

-¡Y yo he perdido mis ganancias de toda la vida!

FIN

Fuente: Ciudad Seva


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