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Semana 35: Día 238: El recorrido oficial de la Ultra Buenos Aires

Mayo 25, 2012 en Reflexiones, carrera por Martín Casanova

Entre todos los compromisos por sus constantes eventos deportivos, la gente de Salvaje finalmente estableció el recorrido de la Ultra Buenos Aires. Son 100 km, y siempre barajamos la posibilidad de armar un circuito chico para que cualquiera se sumase a correr lo que quisiese. Bueno, como que al final es así y no es así.

La Ultra va a tener un recorrido de 25 km, empezando desde la Plaza de Marcos Paz (Belgrano y 25 de Mayo) hasta la entrada del Club de Parapente. Ida y vuelta es la mitad de la carrera. Vamos a tener el cronómetro y un gazebo en la largada, así que cualquiera que venga por sus propios medios nos va a encontrar fácilmente.

El recorrido del circuito es:

Largada Plaza de Marcos Paz (200 mts de asfalto) hasta llegar a un camino de tierra firme (entoscado). Ahora que paró de llover va a estar más transitable (todos los otros caminos posibles estaban bastante anegados). En el km 13 llegamos hasta la ruta 6, de asfalto, y corremos por la colectora. En el km 21,5 ingresamos a Plomer, por camino de tosca, y frente al Club de Parapente pegamos la vuelta. Ah, el Google Map es una cosa maravillosa.

Nos vamos a manejar con autos, así que quienes me quieran acompañar 25 km saliendo desde la largada no tienen que volver a la ciudad en Parapente.

Estoy muy nervioso. Pero a la vez muy contento de poder hacer esto. Estoy muy agradecido con la gente de Salvaje que está poniendo recursos para que pueda cumplir este sueño helénico. Lamentablemente no pudimos cerrar las posibilidades de los auspicios/donaciones, pero se abrió una puerta para hacerlo cuando corra la Espartatlón. Así que los contactos no fueron en vano (y si la idea es donar cierta cantidad de dinero por cada kilómetro que corra, con 246 se van a tener que poner bastante más).

Les recuerdo, para los que no se manejen con auto, que a Marcos Paz se puede llegar en colectivo (el 136 desde Primera Junta), o en el recientemente “desconsesionado” tren de la Línea Sarmiento, hacia Merlo, para combinar luego con el que va a Lobos (hasta la estación de Marcos Paz). Consultar primero los horarios, porque tienen poca frecuencia.

Mañana quizá haga un posteo temprano, antes de largar, y deje la reseña de este desafío para el domingo. Ahora me voy a Once, a tomar el tren, para pasar el resto del día en Marcos Paz, intentando bajar un poco las revoluciones…

Semana 34: Día 237: Llegaron las remeras de la Ultra Buenos Aires

Mayo 24, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

Lloren, chicos, lloren.

No, no lloren, es mía. Es todo lo que daba el presupuesto.

Me informan que otro medio para llegar a Marcos Paz es el 136 desde Primera Junta. Debe ser un buen tirón, pero no es una ciudad tan aislada de la Capital como algunos creen.

Al final decidimos que Marcelo, mi eterno co-equiper, me va a acompañar (y hacer de liebre) en la última parte. Llegará tipo 2 de la tarde, y a partir de ahí me ayudará a mantener el ritmo hasta la meta. Ayer corríamos juntos, 10 km, el diez por ciento de la Ultra Buenos Aires, y me dio bastante cagazo… Pero bueno, es cuestión de no aflojar. Nunca lo hice, no voy a empezar justo este sábado.

26 de mayo, 9 de la mañana. Calculo que empezaremos al costado de la plaza de Marcos Paz. Busquen un grupo de gente con un perro caniche. Es Oso Rulo, y me va a acompañar a cruzar la meta, cuando haya corrido los temidos 100 km…

Semana 34: Día 236: Queda poco tiempo para la Ultra Buenos Aires…

Mayo 23, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

Me encanta que haya gente que pregunte si se pueden inscribir en la Ultra Buenos Aires, y cuánto hay que pagar. Y lo preguntan en serio. El día que organicemos una carrera en serio, hacemos un desastre (pero en el buen sentido).

Ayer salió un informe en América sobre el estado de la Ruta 6. Que es la que va a Marcos Paz. Aparentemente solo el Frogger podría cruzarla (referencia para los niños de la década del ‘80). Por otro lado, un amigo me adjuntó un link sobre una planta donde se queman residuos, y el olor fétido preocupa a los vecinos marcopaceños (?), que la quieren lejos (más lejos todavía, en lo posible cerrada para siempre). Nada que me amedrente. Porque voy en tren y tengo la nariz tapada.

Seguramente hay recorridos alternativos para llegar, que yo, como peatón, desconozco por completo. Aparentemente Vicky y yo no somos las únicas personas sin auto en la Argentina, así que quienes deseen ir en transporte público pueden tomarse el terrorfífico tren de la línea Sarmiento, el que va a Merlo. Luego de 14 estaciones se hace combinación con la locomotora que va a Lobos, y la cuarta estación es la de Marcos Paz. Requiere algo de astucia combinar los distintos servicios para no quedarse esperando 50 minutos a que pase la siguiente formación, pero está todo bastante organizado en la página web de TBA.

Mientras tanto sigo avanzando con mi dieta de alta cantidad de hidratos. También estoy tomando mucha agua, y cada media hora voy corriendo al baño. Espero que no me pase esto durante la carrera…

Estos días lluviosos seguramente han dejado el recorrido bastante intransitable. Esperemos que se seque todo para el sábado. Si no la gente de Salvaje Oudoor va a buscar un camino alternativo por la colectora de la ruta 6. Sí, esa que salió en las noticias con pozos donde podrías llegar a perder tu auto adentro.

Pero me siento con fe. Creo que va a salir todo muy bien. Ni siquiera el trabajo que se acumula y acumula (felizmente) quita mi atención de este objetivo. Pasado mañana ya voy a estar haciendo el chek-in del hotel… y al día siguiente estaré sacándome toda esta ansiedad de adentro y corriendo la carrera de mi vida. Eso es, hasta que finalmente participe de la Espartatlón…

Semana 34: Día 235: Solo soy un tipo cabeza dura

Mayo 22, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

A veces tengo cuidado cuando hablo de mí. Básicamente lo hago todos los días, tecleando alguna partecita de mi vida, o de temas que me interesan. Cuando empecé con Semana 52 recibí un comentario de alguien quejándose de ciertos corredores que solo buscaban aparentar, que se obsesionaban con tener la remera de la Maratón de New York aunque no la hubiesen corrido, y remataba con que los soberbios escribían un blog. Y bueno, odiaría que alguien piense que me la creo, porque está bastante lejos de mi forma de ser.

Espero que ayer alguno haya escuchado la entrevista que me hicieron en Radio Rivadavia. Hice un gran esfuerzo por modular, por ser concreto y por explicar todo de manera simple. Y me encontré con una situación recurrente (que también viví en otras charlas radiales), y es que me hicieron sentir como que yo era un tipo que hacía cosas imposibles. Me ponían en un pedestal inalcanzable, y no es así. Soy una persona insegura, que tiene a miles de personas en pedestales, que pocas veces se conforma con lo que hace. Tengo una virtud y es constancia y determinación, pero si tengo que ser sincero, yo siento que no soy lo suficientemente constante ni lo suficientemente determinado. No siempre me alcanza, y hasta creo que podría estar dando más.

Vendría a ser una mezcla entre inseguridad y modestia, pero también porque yo alguna vez puse a los atletas en un pedestal. Se me hacía que me tenía que conformar con el cuerpo que tenía, y que nunca iba a poder correr más de 10 km. Lo cierto es que la diferencia entre entonces y ahora es que ni siquiera lo intentaba. Me quejaba, deseaba, soñaba, pero todo quedaba ahí, en una falsa intención. Muchas cosas cambiaron para mí el día en que pensé que con intentar no perdía nada. Que con fracasar y seguir intentando tampoco. Aguantar 52 semanas y nada más, no sonaba como algo demencial o imposible.

Algunas personas se me han acercado por este blog y cuando me aclaraban que también corrían, se sentían en la obligación de aclararme que ni a palos hacían lo que yo hago. Yo no soy parámetro de atleta, si bien puedo tener resultados en carreras que son buenos, estoy muy lejos de los punteros. Soy de los que se contenta con estar lejos de los últimos, en lo posible en la primera mitad (y la gloria es llegar en los primeros cuartos). Pero tampoco tiene demasiado valor, porque lo que realmente me pone contento es mejorar mis marcas, tampoco es que me desvive ganarle a una persona que no sea yo. Y no tengo pasta de campeón, ni un físico privilegiado, ni nunca voy a hacer un récord. Por fortuna son cosas que no me interesan, porque lo único que tengo que me puede diferenciar de otros corredores es que soy cabeza dura. Ya está, confesé mi secreto. No hay más que eso. Tengo que reconocer que también he tenido suerte, y que esa terquedad no me lesionó o me hizo pasar por un momento traumático que me alejó del running. Creo que el mérito ahí es de mi entrenador, Germán, que aunque supo dejarme “libre” también me cuidó, y en cierto punto de los consejos de Romina, mi nutricionista.

No creo que sea mejor que nadie. En todo caso me encantaría que me vean como un igual. Yo soy el gordito al que mandaban al arco. El que se asustaba cuando corría demasiado rápido y frenaba. El que se lamentaba por no tener un cuerpo atlético y canalizaba esa frustración comiéndose un cuarto de miñoncitos con Mayoliva. Yo estaba seguro de que jamás iba a abandonar las papas fritas saborizadas, y hasta llegué a considerar que ir a McDonald’s era otorgarme un festín. Por eso, cuando alguien me dice que ni a palos corre todo lo que yo corro, pienso que unos años atrás hubiésemos invertido los roles, y yo me hubiese maravillado de mi interlocutor. Para mí 3,5 km, la carrera obligatoria del secundario, era interminable (e imposible). Lo que yo hago requiere ser un poco cabeza dura. No hay más secretos que ese. Dejar de desear, animarse, y no rendirse con facilidad. Es algo que lo puede hacer cualquiera.

Semana 34: Día 234: La Ultra Buenos Aires, por Radio Rivadavia

Mayo 21, 2012 en Reflexiones, carrera por Martín Casanova

Hoy me llegó una buena (después de andar a las trompadas contra la vida), y es que en Casting, de Radio Rivadavia (AM 630), me va a entrevistar esta noche en relación a la Ultra Buenos Aires, y mis sueños espartatlonianos.

Este programa, conducido por Juan Marconi (cronista de Pura Química, de ESPN), está al aire de lunes a viernes, de 21 a 23, y se puede escuchar desde cualquier parte del mundo que tenca acceso a la web. Lo que me confirmó, Matías Lértora, uno de los integrantes del programa, es que me llamarían a las 22 hs. Si el tiempo empeora, me encontrarán en casa, y si el clima aguanta, habré terminado el entrenamiento del día de hoy.

Ya estoy en la recta final, y solo me queda rogar que lo de las donaciones salgan, y que cada kilómetro que corra el sábado se transforme en dinero que sea donado para una entidad. Tengo en mente alguna organización que ayude a personas que padezcan de bulimia y anorexia, es un tema que alguna vez toqué en el blog y en el cual me gustaría poder ayudar. Sería lo único que no depende de mí, y que si se da haría que toda esta experiencia tenga otro valor.

Esta es una semana un poco más corta, y el viernes estaré ya en Marcos Paz con Vicky, mis padres, y quien se quiera sumar, para estar tempranito el sábado y no demorar la largada (es la única carrera que me esperaría para empezar, pero no da llegar tarde). Les recuerdo que el circuito es de 10 km, así que cualquiera que se acerque a Marcos Paz puede venir a compartir algunas vueltas con nosotros.

Semana 34: Día 233: Un paso a la vez

Mayo 20, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

He aprendido, a lo largo de este período blogger, que lo mejor es ponerse objetivos pequeños, que te permitan ir avanzando. No pude evitar planificar el viaje a Grecia, con los pasajes, qué vamos a hacer, dónde… Pero mi cabeza todavía no está del todo en la Espartatlón. Llamalo como quieras. Puede ser negación, o demorar lo inevitable. Yo de momento entreno, y participo en carreras, que es algo que me encanta. Y en el proceso, voy mejorando de a poco. Pero aunque alguna vez fantaseé cómo va a ser el tema de correr más de un día, o la largada en la Acrópolis, sinceramente lo veo como algo muy lejano, que ya va a llegar.

Ahora lo que me preocupa, por ejemplo, es la pre-clasificatoria que estamos organizando. Y aunque la Ultra Buenos Aires, de 100 km, está en marcha y nada la va a detener, también lo vivo día a día. Por ejemplo, ahora estoy en la semana previa, procurando ingerir más agua e hidratos, y empezar a bajar los niveles de fibras. Me puse a diseñar el logo de la carrera, hablar con amigos para ver si vienen, instruirlos acerca de dónde queda Marcos Paz, y hoy aproveché un importante descuento en un outlet y me compré la remera con la que voy a correr. Si bien tiene mucho que ver de planificación, estoy viviendo el presente. Lo otro ya va a llegar.

De algún modo todo esto me funciona. No quiere decir que me saltee pasos y que actúe impulsivamente. No quieta que a veces falle y me tenga que desayunar cosas como que nunca estuve inscripto en la Espartatlón (y que los griegos nunca van a reconocer su responsabilidad en eso). Pero cada problema tiene una solución (casi siempre), así que aunque casi me da un ataque cardíaco, le encontré la vuelta con la Ultra Buenos Aires.

Un poco es así cómo corro las carreras. El objetivo principal (llegar a la meta) siempre está presente. Pero de fondo. Primero viene llegar hasta el puesto de hidratación inicial. Luego el otro. Y así, con la cabeza en el presente, consciente de cada etapa. No siempre funciona, pero nueve de cada diez sí.

El siguiente paso, después de correr la Ultra Buenos Aires, será asegurarme de que la organización de la Espartatlón sepa de mis tiempos y me asegure una plaza. Después vendrá seguir entrenando y sumando kilómetros. Antes de empezar a ponerme nervioso por el viaje a Europa falta la Maratón de Rosario, ir a correr a Pinamar (aunque Yaboty me está tentando mucho…). O sea, no sufrir por los objetivos “monstruosos” que están al final del camino, sino seguir divirtiéndome con el recorrido…

Semana 34: Día 232: En la recta final

Mayo 19, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

Hoy hice el que probablemente sea mi último entrenamiento de fondo antes de los 100 km de la Ultra Buenos Aires. Me dio la impresión de que mis rodillas soportaron los 15,3 km que hice en San Isidro, en una mañana gris y con una fina lluvia. Intento leer el Wind Guru para adivinar cómo va a estar el clima el sábado que viene, pero sinceramente no entiendo nada. Creo ver que voy a tener viento norte (al menos la flechita apunta para abajo), aunque quizá signifique un huracán que te empuja al suelo. La temperatura dice que, a las 9 AM (hora de la largada) será de 15 grados (Celcius, porque si fueran Farenheit estamos sonados).

Lo que sí entiendo es que va a estar nublado, así que voy a dejar los anteojos de sol y la gorrita en la mochila. Ahora que sé que el recorrido van a ser 10 km, puedo planificar arreglarme con un puesto donde tener agua y comida. Mi duda es si voy con el Voltarén encima o si lo dejo ahí. Este ungüento me acompaña desde que se hicieron habituales las molestias en las rodillas por el aumento en el entrenamiento, y como es analgésico y desinflamatorio, ya me unto en forma preventiva. Hoy me pasé antes de empezar y al terminar, aunque casi no tuve molestias. Añoro el día en que pueda salir a correr sin sentir ningún tipo de dolor, y sé que va a llegar eventualmente. Ahora estoy sufriendo las consecuencias de esos 100 km en la montaña patagónica, y aunque podría no haberla hecho y estar entrenando ahora al máximo de mi potencial, creo que tenía que estar en un estado de debilidad para que esta Ultra Buenos Aires tenga un dejo de intriga.

La verdad es que nunca corrí 100 km en llano, contra el reloj. Las otras dos veces fue con límites mucho más holgados, en terreno con muchísima pendiente, lo que me obligaba a caminar buena parte del recorrido y tomarme las cosas con calma. Ahora estoy preocupado por el tiempo y por todo aquello que pueda llegar a retrasarme. Pero me tengo muchísima fe. Tanto que si las rodillas aguantan, creo que tengo chances de llegar en 9 horas. Sería ideal, porque cruzaría la meta a las 6 de la tarde, cuando todavía hay algo de luz (digo, 18:38, y miro por la ventana y está todo oscurísimo).

Con Vicky estamos evaluando dormir el viernes que viene en Marcos Paz, para no tener que madrugar y recorrer toda esa distancia desde casa. Los nervios aumentan, y lo mejor es no andar haciendo maratones antes de la ultramaratón. Así me aseguro estar lo más relajado posible y desde temprano. Lo de un potencial auspicio va tomando forma, en tiempo récord, y si llega a salir, va a legitimar todavía más este emprendimiento. Creo que voy a correr con todos los gastos, pero no me interesa hacer plata con esto, por eso si se da esa remota chance de que aparezca un auspiciante, todo lo que reciba va a ser donado a una entidad de mi preferencia. Pero bueno, probablemente esté contando los huevos antes de que la gallina los ponga, así que dejo el tema ahí.

Las rodillas no me duelen, y lo tomo como una buena señal. Quedan menos de siete días para la Ultra Buenos Aires, y ya empezó la etapa de la dieta rica en hidratos de carbono y baja en grasas. A guardarse el resto de la semana, ya hice todo lo que podía hacer para estar a punto.

Semana 33: Día 230: La trama se complica

Mayo 17, 2012 en Reflexiones, carrera por Martín Casanova

Voy a hacer un post de confesiones. Probablemente no sorprendan a nadie las cosas que diga a continuación, pero conviene dejarlas por escrito y hacer catarsis.

Tengo tantas ganas de correr 100 kilómetros como el pánico que me da. Me encantan los desafíos, pero sé que estoy pasándome de mis límites, que esto no va a ser gratis. Me encanta correr, es algo que me da un inmenso placer. El running para mí es terapeutico. Me da paz. Estos días de incertidumbre con los griegos solo eran calmados por mis jornadas de entrenamiento. Correr toda esa distancia junta, probablemente, me obligue a correr mucho menos en las semanas siguientes. Pero es un precio justo por lo que vale el desafío, y por pre-clasificar para la Espartatlón.

Y ahora viene la segunda confesión, que vengo guardándome, y es que no me termino de recuperar de las rodillas. Patagonia Run fue mucho más dura de lo que me imaginaba. Obviamente no estaba preparado para la montaña, ni me imaginé que iba a necesitar más potencia de piernas. Fue la prueba más difícil de mi vida, y encuentro algo de consuelo en el hecho de que la pude terminar. No lo hice en mi mejor estado, y tuvo sus consecuencias. Ahora corro y las rodillas empiezan a doler. Mucho, pero no como para detenerme. Creí que a esta altura ya iba a estar al 100%, pero ayer me di cuenta que estoy lejos todavía. Hicimos un fondo de 20 km, que fueron 4 vueltas al hipódromo de San Isidro. Al final de cada vuelta, nos hidratábamos y estirábamos un poco, nunca más de tres minutos. Eran en progresión, y quizá tendría que haberme guardado o haberlas hecho estable. El tiempo fue excelente, 1 hora 35 minutos (descontando esos pequeños descansos). Y hoy sentí dolores todo el día, al arrodillarme, al sentarme. Son señales de alarma, que colaboran con ese pánico creciente, que intento esconder.

Correr me encanta, pero estoy jugando con distancias que van más allá de lo que estoy acostumbrado. Es parte del crecimiento, y en algún momento hay que correr el techo. Pero los 20 kilómetros de ayer eran una quinta parte de lo que me toca dentro de 10 días. ¿Voy a poder seguir y completar los otros 80 kilómetros? ¿Qué consecuencias voy a tener? ¿Cuánto voy a necesitar descansar después? La meta es llegar en menos de 10 horas y media. Si no, estoy sonado. La presión está ahí presente, la oportunidad de correr la Espartatlón es una sola.

Sé a lo que me enfrento si no la puedo correr. Estos días en que no sabía cuál iba a ser mi destino resultaron muy jugosos para el blog. Hoy casualmente hablaba con mi amigo Javi, esporádico lector, que me reconoció estar en el borde de la silla, esperando las novedades de cada día. Y reconozco que mientras la cosa se complicaba, yo me decía para mis adentros que ahora iba a tener tela para cortar. Pero la verdad es que la pasé muy mal. Mucha angustia que no supe cómo resolver. Vicky me hablaba de alternativas como otras carreras en la misma fecha que la Espartatlón, o cambios en el itinerario (más días en París, menos en Atenas), y yo me sentía como Zorba, el Griego, cuyas pertenencias ya se las querían repartir antes de que él muriese. Sé que dramatizo, y puse mi energía en encontrar una salida a este dilema de la pre-inscripción. Pero prácticamente fue todo lo que pude hacer. El día se convirtió en huecos entre las respuestas de los griegos, y entrenamientos, donde los problemas se disipaban.

Sé a lo que me enfrento si no llego. No me voy a morir de tristeza, pero me puse tanta expectativa que puedo soportar no llegar, intentar la Espartatlón y tener que bajarme antes de la mitad, pero no puedo tolerar la situación de quedarme con las ganas. Quizá eso es lo que realmente me da pánico de la Ultra Buenos Aires, porque si no llego, se terminó Grecia para mí hasta el año que viene.

Por ahora, las cosas que puedo manejar, están marchando. Solo dependo de que mi punto más débil en mi carrera de fondista, las rodillas, no me fallen. Y que aguanten “nada más” que 100 kilómetros.

Semana 33: Día 229: Ultra Buenos Aires está en marcha

Mayo 16, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

Los griegos me han respondido mi carta con un brevísimo comunicado:

Querido Martin,
mientras tanto, por favor, complete y envíe la ficha de inscripción por e-mail.
Gracias,
P. Tsiakiris

Y bueno, obviamente lo hice.

Mientras tanto, ya bauticé la carrera: Ultra Buenos Aires. Con Vicky vamos a hacer remeras con el logo, que acabo de diseñar. Federico Lausi, de Salvaje, propuso Marcos Paz como sede para correr los 100 km. En este lugar ellos tienen depósito, y las distancias ya calculadas.

Esto tiene muchísimos pro y una sola contra (personal y subjetiva). Por un lado, ya he corrido en este terreno, y aunque lo hice con obstáculos (no sería el caso esta vez), me siento cómodo al conocerlo. Además no tengo que pensar en dar infinitas vueltas para alcanzar la distancia (eran 250 vueltas a la pista del CENARD, o casi 20 al Hipódromo de San Isidro). Y lo más importante, es una zona despejada, por lo que no hay obstáculos. Si alguien quería acompañarme por San Isidro, corríamos un cierto riesgo: si llegábamos a ser muchos para entrar en la vereda, cualquier descuidado podía terminar en la calle. Aunque la idea de hacer una carrera tipo “guerrilla” (de sorpresa) tenía un toque romántico, lo mejor es adquirir permisos, pero para eso no hay tiempo.

Todo esto está resuelto en Marcos Paz. Lo único que me da pena es que si lo hubiésemos hecho en San Isidro, cualquiera podía llegar en transporte público. Este lugar está a un par de horas en auto, y para alguno el acercarse hasta ahí un día tan temprano a la mañana va a ser casi tan duro como correr los 100 km para mí. No se preocupen, están todos excusados. Menos mis amigos y familiares.

Entonces ya tenemos el lugar y el organizador. Lo que nos falta sería definir el día. Por suerte el viernes es feriado, fiestas patrias, así que ahí se van a hacer las Fiestas Mayas, de 10 km. Nos deja el fin de semana libre. Probablemente lo mejor sea hacerlo el domingo, porque históricamente las carreras se hacen esos días. Así que lo más probable es que corra el 27, y el 28 esté enviando mis tiempos oficiales a la organización. Por ahora es lo más probable, y nos deja el sábado para marcar el terreno.

Por ahora, es lo que hay. De paso aprendo un poco cómo se organiza una carrera.

Semana 33: Día 228: ¡Una luz de esperanza!

Mayo 15, 2012 en Reflexiones por Martín Casanova

Después de un día de no tener noticias (durante el cual, literalmente, caminé por las paredes, hice volteretas y todo), finalmente recibo un mail de Flavio, mi contacto en Cancillería. Me reenvía un correo del ministro Lafforgue, que transcribo a continuación:

Hemos hablado con los organizadores de la competencia. Insisten en que el error fue de Martín Casanova que nunca llegó a inscribirse. Dicen que nunca commpleto la ficha de inscripción que correpondía. No admiten que pudiera haber habido un error por parte de ellos.

De todas formas, se comunicarán con él para decirle que es posible que participe de la prueba de 100 kms en 10 1/2 hs.

Muy atte y quedamos en contacto para ver como sigue “el caso”.

¡Qué cabezones son los griegos! Pero bueno, dejo pasar ese orgullo inquebrantable porque, en apariencia, avalan la carrera que voy a hacer en poco más de 10 días, aprovechando el fin de semana largo. No podía esperarlos, así que estamos entrenando con mi coach, Germán, como si la carrera fuese una realidad. Está casi todo confirmado.

Además se abrió una posibilidad (ruego al Cielo que se dé), para que una empresa auspicie el evento. Para mí sería el círculo perfecto, porque dejaría de ser un evento egocéntrico para conseguir fondos y donarlo a alguna entidad. Ya tengo todo armado en mi cabeza si llega a pasar, pero por ahora son posibilidades y no hechos concretos. Tengo que aprender a controlar mi ansiedad…

Espero que esta semana pueda definir todo sobre esta Ultramaratón de Buenos Aires. No tiene nombre todavía, pero en principio yo la voy a llamar así. Ojalá sea -como sugirió el lector Matías Orange- el inicio de una tradición, para que todos los corredores de sudamérica puedan usarla como pre-clasificatorio para Espartatlón. Para eso, claro, tendríamos que hacerla antes de mayo, cuando todos los cupos se cubrieron. Una de las tantas ideas que, si se dan, le darían todavía más sentido a esta gesta.

Esto NO es una confirmación de que me aceptan mi inscripción. Pero al parecer, si corro los 100 km en menos de 10 horas y media, no la van a rechazar. Veremos qué dicen, en el momento en que me contacten…


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