Al Vaticano no le Gusta que se Masturben

Siempre intentando exponer mi lado apostólico y dando así continuidad a las eternas y seculares discusiones tanto cóncavas como convexas que buscan abordar un místico proxenetismo filosófico sobre las tolerancias impúdicas y rijosas que afectan a las personas con o sin conducta moral, ahora me entero que el lunes pasado, el Vaticano condenó oficialmente los intrínsecos parágrafos del libro editado por la religiosa americana Margaret A. Farley, por considerar que estos contenían apartes que apoyaban la posición de la referida monja sobre la tolerancia de la unión homosexual, la masturbación y el divorcio seguido de un nuevo matrimonio… ¡Milagroso!

Pues bien, es así que me entero que en una nota oficial, la esclerosada Congregación para la Doctrina de la Fe solicitó a todos los católicos que no consulten más el libro “Just Love. A Framework for Christian Sexual Ethics”, que en una traducción libre y simples significa: “Apenas Amor. Estructura de la Ética Sexual de los Cristianos”, porqué, según dicho comunicado, su contenido no corresponde a la posición de la Iglesia…, mismo ignorando que no exista Ética en esas cosas del “vamos ver”.

La nota divulgada por la asesoría de impensa de la Santa Sé, destacó: “Su contenido no está en conformidad con la doctrina de la Iglesia”… ¡Carismático posicionamiento!

Al incauto lector le puede parecer medio extraño, pero para esta Congregación, el libro, que fue publicado en 2006, contiene “errores doctrinales cuja publicación causó confusión entre los fieles”, razón por la cual decidió realizar un posterior “examen con procedimiento urgente”, lo que acabó por confirmar que las “proposiciones de la obra son equivocadas”… Salvo que quien las tenga afirmado, sea manco o ciego.

Se sabe que las autoridades del Vaticano solicitaron a Farley, en una carta fechada en 5 de julio de 2011, que corrigiera “las tesis inaceptables” de su libro, lo que ella no aceptó realizar… Por tener sus propias e incontinentes razones, pienso yo.

Lo que el infiel vulgo no sabe, es que la religiosa, que también es profesora de ética, defiende con uñas y dientes la masturbación, -a lo que parece comprobada in loco-, ya que esta permitiría “a las mujeres descubrir su propia capacidad para el placer, -algo que algunas féminas no descubrirán jamás-, y ni siquiera canecerían en sus cotidianas relaciones sexuales con sus maridos, amantes, allegados, o tico-tico non fubá, ni que la vaca tosa”, alegó la sabia sacerdotisa.

“La masturbación generalmente no implica en ningún problema de carácter moral”, argumenta ella, y lo que para mí, confirma lo que muchos de los aburridos humanos realizan para aliviar su soledad.

Al hablar sobre la homosexualidad, ésta escabrosa monja que apoya el casamiento entre personas del mismo sexo, pide con cierto fervor que tales relaciones sean respetadas, ya que considera que las personas deben “tener la posibilidad de la escoger o no”… Y le diré que muchos también, señora.

Pero al platicar con relación al divorcio, Farley dice que, delante de las transformaciones “inesperadas” vividas por la sociedad de hoy y por las parejas, la “indisolubilidad del matrimonio” puede ser colocada en cuestión… Bueno, mejor que lo digan los escamados del maridaje.

A veces, el casamiento puede “disolverse” y el compromiso para toda la vida “mudar de manera legítima”, afirma la ardorosa religiosa. Ella explica que parejas con hijos quedan marcadas para siempre por la -mala- experiencia, pero eso no implica en “la prohibición de un nuevo matrimonio”.

Sin embargo, delante de las posturas liberales de la monja, las autoridades de la Iglesia católica citaron cada uno de los puntos abordados y se refirieron al catecismo y a los Evangelios para rebatir tales posicionamientos.

“La masturbación es un acto inherente y gravemente desordenado”, reitera la Santa Sé, que recuerda que “el uso deliberado -y manual- de la capacidad sexual fuera de las relaciones conyugales normales contradicen su finalidad, sea cual fuere el motivo que lo determine”… Aunque todos sepan de memoria que éstas sirven muy bien para aliviar los nervios en ciertos momentos.

La condenación del Vaticano fue aprobada por el papa Benito XVI, mientras que la semana pasada, el Consejo Nacional de la Conferencia de Líderes de Mujeres Religiosas (LCWR, por su sigla en inglés), que cuenta con 1.500 delegadas para representar las 57.000 monjas, criticó la condenación del Vaticano, la cual calificó como “sin fundamento” y el fruto de “un proceso obsoleto”. Frente al protesto, el sesudo Vaticano divulgó la dicha nota de cuatro páginas editada en cinco idiomas.

Y bueno, al querer dar énfasis sobre cosa alguna, agrego de manera entusiasta y santa, que en crecientes momentos de crisis y necrosis, solamente nos puede ayudar el uso de creses sobre algunas cruces… ¿No es espeluznante?