Óptimo, se nos Viene el Imán para Sujetar Penes
Como filosofía, esto me parece ser insignificante, pero en verdad, cuando estamos del lado de la vida todo nos parece ser insignificante. En todo caso, siempre es bueno recordar que no sabemos hasta qué punto llega a ser todo insignificante cuando visto desde el lado de la muerte. Pero como yo y otro tanto aun estamos del lado de la vida, entonces resulta menester saber qué cosas, desde ese lado, son significantes, si las hay.
Claro que todo puede parecer un juego de palabras, pero mismo nos arriesgando a decirlas, si no dijéramos las palabras todas, incluso absurdamente, nunca diríamos las necesarias, si es que el estimado lector es capaz de imaginar lo que esto significa.
Es lo que diría “Perogrullo”, pues mejor filósofo que él, no hay, ya que este es uno de los personajes que con más frecuencia se cita en el lenguaje escrito y hablado, sin que nadie sepa a ciencia cierta quién fue, ni en qué época vivió, ni dónde ni cómo expresó el sinnúmero de axiomas y truismos que se le atribuyen.
En todo caso, Grullo (Don Pedro, más conocido por la apócope Perogrullo), fue un filósofo y lexicógrafo español con numerosa descendencia en todos los países donde se habla la lengua de Cervantes, nacido a mediados del siglo XV en los cerros de Úbeda o en la Luna de Valencia. Contemporáneo del célebre humanista y gramático Antonio Martínez de Cala, -más conocido como Elio Antonio de Lebrija-, ayudó a éste en la confección de la primera gramática castellana, principalmente en el capítulo de sintaxis, habiendo contribuido a la formación de numerosas frases que no por sabidas se callan. Su fertilidad en esta disciplina fue verdaderamente extraordinaria. Por espacio de quinientos años millones de hispanohablantes en cuatro continentes, han hecho y hacen uso de sus más sobadas expresiones, al grado de que puede decirse que más del cincuenta por ciento del lenguaje, tanto escrito como hablado se basa en “perogrulladas”.
Tal ves este sea el caso de un joven tatuador de Nueva Jersey, Estados Unidos, que queriendo imitarlo en preposiciones, se injertó cuatro imanes en su brazo izquierdo para que coincidieran exactamente con las dimensiones de su “iPod Nano 6”, con el fin de poder llevar siempre su iPod adherido a la muñeca como si fuera un reloj. Y aunque el lector no lo crea, el iPod sólo se le desprende de su brazo si se le da un golpe con fuerza… ¡Sorprendente!
Pues bien, resulta que Dave Hurban, de 21 años y miembro de la plataforma de artistas “Dynasty Tattoo”, tomó la decisión de injertarse cuatro imanes en su brazo izquierdo, el cual lo tiene cubierto enteramente por diversos y coloridos tatuajes, para que estos coincidieran exactamente con las dimensiones de su iPod Nano 6, según se puede ver en un vídeo que el joven ha colgado en “Youtube”.
Para ello, Dave tomó escrupulosamente las medidas de ese reproductor de música y empleó la misma técnica que utiliza para instalar “piercings” en el cuerpo de sus clientes, a lo que se dedica desde hace tres años en el estado de Nueva Jersey.
“Es como si llevaras un reloj o un anillo que no te quitaras en ningún momento”, aseguró él en una entrevista con el canal de televisión “CBS Hurban”, y quien sólo tardó treinta minutos en implantarse los imanes.
El joven tatuador explicó además que no ha tardado ni dos semanas en poder hacer ejercicio o mover la muñeca con normalidad (o sea, que se pasó dos semanas sin poder recurrir al famoso alivio manual), y que el iPod, que utiliza principalmente como reloj, puede desprenderse de su brazo si se le da un golpe con fuerza… ¡Ahhh!
Asimismo, afirmó que las reacciones que ha suscitado su ocurrencia, son todas positivas, como las que recabó en la Convención del Tatuaje celebrada en Baltimore o en su propia tienda, en la que asegura que más de 35 personas le han pedido una intervención similar, aunque todavía no sabe si comercializará la idea ni si la aplicará a otros.
Incluso su madre, “que no sabe cómo funciona la tecnología”, según Hurban, ha manifestado su conformidad con el invento… Y bueno, la opinión de cualquier madre siempre es sugestiva.
Empero, espero que el estimado lector no exteriorice malos comentarios sobre la tan loable iniciativa de Dave, ya que ciertamente ésta idea será la precursora de otras muchas que pronto vendrán, pues yo la anteveo como el primer paso para la implantación de imanes en el falo, una solución de primera para todos aquellos que quieran colocar un hierro magnético para sujetar su prótesis peneana… ¡Milagrosamente descomunal idea!
En todo caso, sería mucho más loable si estos imanes se implantaran sobre el cuero cabelludo, idea con la cual permitiría adherir una mollera cibernética para aquellos que por desgracia, dentro de su cráneo, sólo tienen un alambre para sujetar las orejas… ¡No me vengan con que eso no sería formidable!… ¿O no?
