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Historia de O – D/S en el SW, de P. para V.

Parece una sopa de letras, pero es un breve relato verídico que hoy quiero compartir con ustedes.


Historia de O es una famosa novela (y película) erótica, D/S es DOMINACIÓN Y SUMISIÓN, SW es, como ya saben, sexo swinger. P. es el que escribe, y V. es una amiga de la casa, a quien dedico este cuentito.
Como ya dije, esto sucedió realmente y yo fui, a la vez, protagonista y testigo…
Noche de viernes en un boliche swinger de Buenos Aires. Después de un día gris me dispongo a cerrar la semana con un toque de buen sexo. Me acomodo en la barra y pido un trago mientras mis ojos se acostumbran a la penumbra y empiezan a buscar caras conocidas y -mejor todavía- desconocidas.

Como a la hora, hace su entrada una pareja a quienes veo por primera vez y que inmediatamente llaman mi atención. Ella, una morocha alta y muy sexy, señora de cuatro décadas, ropa casual de marca. El, unos años más y unos centímetros menos, todo de negro, calvo, actitud resuelta. Pasan junto a mí dejando una nube de perfume importado y se dirigen, sin mirar ni saludar a nadie a una mesita frente a la pista, delante de los sillones y a un costado de los reservados.

Parecen no notar que han captado todas las miradas a su alrededor, o más bien lo asumen con naturalidad. Piden una botella de champagne y observan el show de strip sin inmutarse. Beben despacio y sin dirigirse la palabra. Ella se quita la chaqueta y la cuelga en el respaldo de la silla. Tiene unos hombros y un escote deslumbrantes.

Junto a mí, en la barra, se sienta Marcos -compañero de fulbito y como yo, swinger soltero- que con actitud de agente secreto se arrima a mi oído y me cuenta:

-Son de Uruguay. gente de mucha plata, parece. Vienen cada tanto pero no hacen amistad. Están medio piruchos… Y luego de una pausa para generar curiosidad agrega: -Curten la onda D/S


-Ah -digo yo haciéndome el canchero, de-ese…

-”Dominación y sumisión”, aclara, sin que yo se lo pida…

Mientras saboreo mi tequila, me acomodo mejor para mirar. El show terminó y algunas parejas comienzan a bailar en la pista mientras otras van desfilando de la mano hacia la penumbra que que se extiende detrás de los sillones. Dentro de un ratito el sexo de a dos, de a tres o de a varios va a ocupar la escena, pero ahora es interesante observar como se van formando los grupitos, como las miradas de invitación y de búsqueda cruzan como flechas en todas direcciones y como hombres, mujeres y parejas se ofrecen, se seducen, se eligen y se ponen de acuerdo sin pronunciar palabra, usando el idioma universal de los gestos.

-Hola, dice una voz de mujer a mis espaldas. La conozco. La saludo con un beso y también a su marido, que me estrecha la mano. Se perfectamente que me estan invitando -aunque no lo digan-, y en cualquier otro momento hubiera aceptado contento, me encanta su manera de cojer despacio, sin enloquecerse y disfrutando cada momento. Pero no puedo quitarme de la cabeza a la morocha. Necesito saber…aún no se bien qué, pero la curiosidad es más fuerte que la comodidad de lo conocido, así que apuro el trago y con una excusa cualquiera dejo la barra -y a la pareja- y cruzo la pista dirigiéndome a las mesas…

Cuando llego a la mesita junto a los sillones, y me quedo ahí a unos pasos, descubro que no soy el único. Otros cuatro hombres están cerca, mirando, como lobos al acecho. Demasiado cerca. Mientras tanto, la pareja sigue en la misma posición, sin mirarse ni hablarse -ahora estoy suficientemente cerca para ver los detalles- como suspendidos en el tiempo, como ajenos a todo lo que los rodea, incluyendo los hombres que van tomando posición. Es una escena curiosa y tensa, porque se adivina que algo va a suceder, pero a nadie parece llamarle la atención fuera de la pareja y los cinco hombres a su alrededor (incluyendome a mí)

Entonces sucede algo que rompe el tenso equilibrio. Ella deposita su copa en la mesita, y por primera vez mira a su hombre. En ese momento se me ocurre que es una especie de señal. El, como respondiendo a una orden silenciosa, se pone de pie, la toma de la mano, y juntos caminan hasta el borde del sillón semicircular en un rincón, a dos metros detrás.Luego él se sienta y suelta su mano. Ella queda entonces, de pie al lado del sillón, dándonos la espalda -maravillosa espalda- y de frente a él. Así permanece, inmóvil, erguida, hermosa, silenciosa, como una escultura, mientras su pareja, sin dejar de mirarla enciende un cigarrillo y se recuesta todavía más en el sillón, con la actitud de quien se dispone a disfrutar de un buen espectáculo.

Eso parece ser lo que estaban esperando, porque ahora sí se arriman, primero uno, luego otro, y comienzan a tocarla primero suavemente. El cabello, los hombros, los brazos. Luego las caricias se vuelven más urgentes, más atrevidas. Alguien la rodea desde atrás y comienza a tocarle los pechos, otro usa ambas manos para masajearle la cola, primero sobre la tela del vestido, luego directamente sobre la piel. Todo sucede rápido, como una energía contenida que al ponerse en marcha ya no se detiene. Cuatro hombres -yo todavía observo sin intervenir- se afanan para quitarle la ropa sin dejar de acariciarla y besarla. Pronto queda totalmente desnuda rodeada por ellos y de frente a su pareja que no le quita los ojos de encima.




Es más hermosa de lo que pensé. Desde mi posición no puedo verle la cara, pero en la postura y la actitud de su cuerpo se adivina una entrega que sólo puede definirse con una palabra: SUMISIÓN. Se deja hacer de todo por hombres a los que no conoce ni conocerá nunca. Parece carecer de voluntad.

Eso los excita aún más y ahora prácticamente la alzan en el aire y la depositan en el sillón, donde uno a uno empiezan a penetrarla, incluso de a dos a la vez. Casi no puedo creer lo que ven mis ojos, porque todo esto sucede mientras su hombre la observa imperturbable y Ella misma tambien lo mira a él.

Cada uno satisface su apetito en su cuerpo sin siquiera pedirle permiso, sin importar lo que Ella (o ÉL) puedan opinar. Simplemente agotan su sexo y se dan todos los gustos hasta llegar al climax, y luego se apartan, sin una palabra, como ladrones luego de saquear un tesoro.

Mientras me acerco, ahora dispuesto a sumergirme en ese misterio, la miro y veo en su expresión algo que me inquieta: Está siendo tratada de una forma que bien podría definirse como un abuso sexual consentido, sin embargo no hay en sus ojos ni miedo, ni rechazo, ni verguenza.

Vuelvo a recordar esas palabras: DOMINACIÓN Y SUMISIÓN. Pero…quién domina a quién? Quién es sometido y quien es el que impulsa esta situación tan extraña como excitante?No tengo mucho tiempo para pensar en estas cuestiones porque ahora soy yo quien tiene que tomar su lugar en el banquete.

Me bajo los pantalones y me coloco el preservativo -mi erección está a punto- justo cuando alguien la acomoda de espaldas en el sillón y se inclina sobre Ella para besar sus pechos. A punto de penetrarla, se me ocurre que tal vez quiera escapar de esa situación y que a lo mejor no lo hace por miedo a ese hombre silencioso que parece dominarla sólo con gestos. Aunque esa mirada de complicidad…

Pero es recién al entrar en Ella -sin aviso, sin preparación, sin ningún contacto más allá de la union de los cuerpos- que comprendo el misterio: está gozando de la situación. Gozando mucho. Sumisión NO es sufrimiento.

De una manera que escapa a mi comprensión masculina, Ella está disfrutando de ese sometimiento casi cruel del que es objeto. Una mujer que podría caminar entre los demás como una reina se humilla entregando su cuerpo al uso y abuso de hombres a los que no mira a los ojos.

Como una esclava. Ni siquiera como una puta. Una puta al menos negocia su tiempo, una esclava simplemente se entrega sin expresar ninguna voluntad. Eso hace Ella: no asume ninguna iniciativa, no se niega a nada, no espera nada…solo mira a su hombre. Lo mira fijo mientras es rodeada, abrazada, besada, manoseada, penetrada.

Sólo un desprevenido hubiera confundido esa mirada con un gesto de súplica. Es otra cosa. Sumisión NO es súplica. Somos parte de un arreglo íntimo y secreto entre dos personas que apenas podemos sospechar. El tampoco deja de mirarla ni un instante. Sin perder su aplomo, y sin demostrar emoción, se acerca y le acaricia el cabello como consolándola. O tal vez felicitándola…quien sabe. Ella responde a su gesto con una sonrisa tan tenue y tan fugaz que nadie la advierte. Salvo yo, que no puedo quitarle los ojos de encima mientras sigo galopando hacia mi propio orgasmo.

Inmediatamente después de acabar, siento el extraño impulso de acariciarla, de hacer algo que le guste a Ella, incluso de disculparme, sin saber muy bien de qué… pero me contengo al ver su expresión. Está seria, pero parece satisfecha. Y sigue mirando fijo a su hombre.

Luego de un momento interminable, El le ofrece su mano. Ella se pone de pie, como una autómata, como en trance. Boca entreabierta, melena muy revuelta, pezones visiblemente duros, recoje cuidadosamente ropa y zapatos y tomando la mano de EL, camina descalza, desnuda, abriéndose paso entre un grupo de hombres que estaban parados en el pasillo y que al verla venir y al pasar junto a ellos tocan su cuerpo desnudo.

Así caminan casi 10 metros, él delante, aparentemente ajeno a lo que ocurre a sus espaldas. Ella detrás, tomada de su mano, desnuda e indefensa, atraviesa esa última prueba de sumisión sin levantar la vista, dejando toda su piel a merced de manos y bocas -no todas masculinas- que surgen de la penumbra y la besan y manosean sin ninguna inhibición. Todo dura unos pocos instantes pero el erotismo y la violencia contenida de la escena es casi insoportable.

Finalmente llegan al reservado, y Ella se sienta y comienza por fin a vestirse mientras El se coloca de pie a su lado, cortándole el paso a los demás y dejando claro que todo terminó. Minutos después, emergen del reservado -ahora Ella camina delante- cruzan la pista y nuevamente sin mirar ni saludar a nadie, salen a la calle. Tan elegantes y misteriosos como cuando llegaron.

Yo observo todo sentado en el sillón, con los pantalones todavía en los tobillos. Fascinado, hipnotizado por esa mujer que me ha hecho asomar a un mundo que no comprendo pero me resulta inquietante. Ya no podré, en lo que queda de la noche, dejar de pensar en Ella. En Ellos. Esa entrega. Esa aceptación de lo inaceptable. Ese placer donde no debería haberlo.

No debería..?…

Esa mirada.Una pregunta me queda flotando en la memoria.¿Cuál será su límite..?

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El beso partido (relato en primera persona)

Noche de Septiembre, casi primavera. Invitado a cenar en casa de una pareja, Ella profesora de gym, alrededor de treinta años. El, parece un poco más joven.

Cenamos pizza casera -rica- y vino blanco helado en una terracita/balcón desde donde se veían las luces de Libertador y más allá el río con reflejos de luna.

Hablamos de todo un poco -menos de sexo- mientras duró la cena, después entramos al living, comimos helado, ella se puso a bailar descalza y él abrió la segunda botella. Mientras yo buscaba un buen cd para poner, ella desapareció un momento y luego volvió a aparecer asomándose desde la puerta del cuarto. Ahora en bombacha y corpiño.

Entramos -los tres- al dormitorio entre abrazos y carcajadas. El vino había hecho su trabajo y el deseo se nos hizo más urgente. Nos desnudamos de pie haciendo equilibrio y en tiempo récord, y nos trenzamos ella y yo en un beso adolescente.

Se acostó de espaldas sobre las sábanas y tomando mi mano, me invitó: vení, besame. Me acomodé sobre su cuerpo desnudo, la abracé despacio y me sumergí en su boca. A veces besar es como hacer el amor. Primero suave, dulce, pausado. luego más y más rápido, más caliente, más inquietas las lenguas, más generosos los labios.

Encontré en su boca el perfume del vino blanco y la dulzura fresca del helado de limón. Fué un beso largo, de toda la boca, de todo el cuerpo, de todos los sentidos. Una húmeda y deliciosa sensación que erizó cada rincón de mi piel, mientras ella se excitaba más y más y comenzaba a apretarme contra su cuerpo desnudo rodeándome con piernas y brazos.

Entonces, en ese mismo momento, algo se interpuso entre su boca y la mía. Era él. No su boca, su miembro, y estaba lo suficientemente duro y recto como para deslizarse rozando nuestros labios. Me quedé quieto, sin respirar, sin abrir los ojos -no hacía falta- y sin decir nada.

Besame -repitió ella- pero ahora esa palabra significaba otra cosa. Yo no hice nada, así que ella volvió a comerme la boca mientras El sostenía su sexo en el mismo lugar, entre las dos bocas pegadas. Y el beso continuó unos momentos más, invadido por un visitante inesperado.

Ahora sus labios tenían otro sabor y debo decir que me sorprendí al contacto con una piel increíblemente suave e inesperadamente familiar. Hasta que él retrocedio y se retiró y yo por fin abrí los ojos para ver como ella sonreía con dulzura.

Después me recosté de espaldas en la cama y me relajé mientras dos bocas se esforzaban para complacerme.

Rato mas tarde, charlando los tres desnudos y tranquilos en la cama matrimonial, llegaron las confesiones y las preguntas.

Somos bisexuales, dijeron y pensé que la aclaración estaba de más. Yo no, les dije, porque pensé que la aclaracíon no estaba de más.

Te sorprendiste, me dijo ella con una sonrisa pícara. Un poquito, le mentí. ¿Te molestó?, preguntó él timidamente.
No le contesté en ese momento, pero no. La verdad es que me sorprendió pero no me molestó.

Esto sucedió hace algunos días, tiempo suficiente para pensar en lo que pasó, y en lo que ME pasó.

A esta altura de mi vida y mi experiencia (42 años, casi 30 de sexo) tengo bien claro lo que me gusta, lo que no me gusta y lo que me da placer.

Quiero ser con ustedes tan honesto como conmigo mismo.

Descubrí que el contacto con la piel de un hombre no produce envenenamiento, ni tampoco te cambia la cabeza. No me provocó ninguna reacción alérgica ni despertó en mi ningún deseo reprimido.

Siempre estoy pasandome las prohibiciones por el forro, un poco por desobediente y otro poco porque en general esconden vivencias que suelen ser divertidas. Así que como transgresión, como novedad, como experiencia, suma. Pero ya está, ya fué. No estoy arrepentido pero no me dan ganas de ir más allá, ni de repetir.

Mi autoestima, mi hombría, mi libido y mi orgullo levemente machista no han retrocedido ni un milímetro. Me siguen gustando las mujeres tanto como siempre, y no siento por ningún hombre nada que pueda ser considerado como sexual. Uso la misma ropa y el mismo desodorante de antes, y sigo pensando que los Village People son un mamarracho.

La identidad sexual, las preferencias, lo que uno elige y lo que uno hace o deja de hacer, en la cama y en la vida, es un asunto demasiado profundo y complejo como para darse vuelta al primer ventarrón. Lo que somos, lo seguiremos siendo, para bien o para mal.

Claro que vamos incorporando cosas y cambiando a lo largo de la ruta, pero estoy convencido que esos cambios se van dando desde dentro hacia afuera, y no al revés.

Dar una vueltita en sulky no nos hace gauchos, y entrar de paseo a una mezquita un día de vacaciones, no nos convierte al islam.

En resumen, que esta pequeña experiencia no me cambió en nada, y si lo pienso bien, no veo porqué habría de hacerlo.

Después de todo, no fue más que un beso. Un beso extraño, inesperado, intenso e inquietante.

Y seguramente irrepetible.

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Guìa pràctica SWINGER – HOY: Como convencer a tu pareja



La INICIACIÒN SWINGER

CÓMO CONVENCER A TU PAREJA EN 5 SENCILLOS PASOS:
(si es que vos ya tenés ganitas)

PASO 1: HABLARLO DE A DOS. El sexo swinger como tema.


Sacar el tema con cualquier excusa. Una película, una amiga/o que probó y le gustó, etc. Una vez que se abrió el tema, hablarlo a fondo, siempre en teoría, sin referirse a nuestra pareja, pero con la mayor claridad y sinceridad posible.

No guardarse ninguna duda y nunca dar nada por sentado, aunque parezca obvio. Respetar siempre la opinión del otro, aunque no coincida con la nuestra y, sobre todo, no insistir con el tema si la reacción es negativa.

Si hay buen diálogo en la pareja, esto no tiene por que representar ningun problema, sólo será una conversación más sobre sexo y sobre un tema que, por otra parte, está sonando cada vez más entre gente inquieta y abierta a las novedades.

Hay que saber que la mayoría de las parejas nunca pasan de eso, es decir, de las palabras. De poner en palabras las fantasìas sexuales de ambos. En cambio, si la reacción es positiva, si despertamos el bichito de la curiosidad, si la cosa prende, podremos pasar al PASO 2.

PASO 2: INVESTIGACIÓN.

Open the windows -Explorer-
Abrí la ventanita y asomate al mundo virtual. Toda la info que necesitás está en la WEB. Incluso la data que más nos interesa, es decir sobre boliches o clubes swingers en Argentina, en nuestra ciudad. Lugares donde llegado el caso, se puede ir.

Navegar la RED es una buena forma de seguir interiorizandose en el tema, sobre todo al encontrar testimonios de parejas que cuentan sus experiencias. Hay varias páginas muy buenas con contenido nacional: lugares, testimonios, avisos para contactos, cronogramas, etc.

Además podemos tener una idea del perfil de la gente que participa y, en el mismo sentido, ver cuál de los BOLICHES se ajustaría más a nuestras preferencias, si decidiéramos ir.

Una buena idea, si nos gusta un lugar y su propuesta, es enviarles un mail a sus responsables para que nos incluyan en su CADENA DE MAILS, con lo cual recibiremos invitaciones a las distintas fiestas swingers y cualquier info que necesitemos.

Si éste es el caso, y habiendo seleccionado el lugar apropiado, no nos queda más que esperar que llegue el día y entonces… PASO 3.

PASO 3: ESTUDIO DE CAMPO

Investigación in situ. Si queremos ver de cerca el mar, vamos a la playa. Si nos interesa la vida del gaucho, no hay más remedio que viajar a la pampa.

Y si queremos acercarnos a la movida swinger, no hay lugar más apropiado ni más accesible que un BOLICHE . Lo digo por experiencia propia, ya que así fué como entré un día, casi por casualidad, a un mundo que desde entonces no deja de sorprenderme.

para quien quiere ASOMARSE A CURIOSEAR, la mejor opción es un boliche. Se puede entrar, chusmear un rato, e irse cuando uno quiere sin necesidad de hacer nada. Además podemos ver la acción SW en toda su diversidad para tener una idea más completa de lo que se trata y de paso descubrir si nos gusta la onda o no. Si la respuesta es si, estamos listos para el PASO 4…

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  • Fantasìas swingers: El juego homosexual

    Una de las fantasías sexuales más comunes hoy en día. Según la psicología, todos tenemos impulsos homosexuales reprimidos; excepto, claro, los gays y lesbianas que obviamente no se preocupan en reprimir nada.

    Dentro de los heterosexuales, es decir la mayoría, hay personas a las que puede resultarle estimulante o erótico JUGAR con alguien del mismo sexo, sin que esto implique pensar en una relación sexual COMPLETA.

    La CLAVE para disfrutar de estos ACERCAMIENTOS como una aventura erótica y no como una TRAICIÓN a nuestra identidad sexual es la PARTICIPACIÓN de nuestra pareja como testigo y DESTINATARIO de estos juegos.

    En definitiva, una mujer que tiene sexo con su pareja y otra mujer, no necesariamente es lesbiana, ni siquiera bisexual, sino que se permite jugar, dentro de los límites de la pareja, intercambiando MOMENTOS DE PLACER con otra mujer y explorando y descubriendo su propio erotismo.

    Es una especie de SHOW erótico entre dos mujeres con la aceptación y la complicidad de la MIRADA MASCULINA. Pero al mismo tiempo es para la mujer un PERMISO para aventurarse y descubrir una zona tal vez oculta y reprimida de su propio erotismo.

    Para los hombres, en cambio, la situación equivalente puede ser un poco más incómoda, debido a que el MANDATO MACHISTA es bastante más rígido, con lo cual son pocos los hombres que se atreven.

    No es raro escuchar, de parte de un hombre, la típica expresión “si cruzás ESA LÍNEA ya no volvés más, los que van no vuelven…” como jusificando el temor al cambio que sentimos todos los varones. Como si una persona adulta, hombre o mujer, no pudiera DECIDIR EN EL MOMENTO cuál es el tipo de placer que prefiere, sin que por ello se vea condicionado a adoptar esa actitud PARA SIEMPRE.

    Según mi modesta opinión, esto ocurre por que le damos un valor exagerado a la mirada y la opinión de los demás en vez de privilegiar nuestros propios impulsos y sentimientos. En cuanto a la supuesta hombría, es tan importante ser como parecer. Esto es así en muchos aspectos de la vida, incluyendo el plano sexual. Somos un poco REHENES (y me incluyo) de nuestra mirada machista, que en la mayoría de los casos refleja bastante inseguridad.

    En todo lo que se refiere al sexo y al placer, las mujeres son más abiertas y curiosas, mientras que los hombres somos más conservadores y temerosos.

    ACLARACIÓN: es importante aclarar que para una pareja HETERO, formar un trío, ya sea sumando otra mujer u otro hombre, no significa que se dispongan sí o sí a un acercamiento homosexual. De hecho LA MAYORÍA de las parejas se divierten bastante con un tercero/a sin entrar en ese juego. Sólo se trata de considerarlo como una de las variantes posibles, parte de la gran diversidad de placeres que nos ofrece la experiencia SW.

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    Fantasìas swingers : EL GANG-BANG

    EL GANG-BANG. LA FIESTA INOLVIDABLE



    Término tomado del cine porno para las situaciones de sexo entre una mujer y varios hombres (más de 2), de tal manera que en forma simultánea y relevándose a medida que van eyaculando, le dan a la mujer un estìmulo constante en todo su cuerpo.

    En el ranking de las fantasías sexuales femeninas, sin duda es la más EXTREMA Y JUGADA (no califican las prácticas sado, zoo y demás excentricidades porque no están permitidas en un boliche SW).


    SÓLO QUIERO ROCK & ROLL.

    La diferencia con el trìo no es sólo numérica. En esta modalidad, no hay lugar ni tiempo para franela, juego erótico o alguna clase de precalentamiento, como si puede haber entre una pareja y un tercero/a. Aqui es penetración pura y dura. Los hombres sólo dan, y la mujer recibe, según la posición que adopte, donde mas le guste, incluso en distintos lugares al mismo tiempo.

    Para las que se atreven, la recompensa es concreta: tantos orgasmos como puedan aguantar. Para sus novios/esposos la adrenalina y la rara excitación de ver a su mujer satisfacer a varios hombres y mostrar todo el poder de la sexualidad femenina.


    TRIBUTO A LA DIOSA

    Es importante aclarar que si bien PARECE que la mujer es dominada/ poseída, en realidad es ELLA MISMA quien decide cuando comenzar, y cuando hacer un alto para descansar, así como elegir las distintas posiciones.

    Mientras su hombre la acompaña y la contiene (casi siempre se mantiene al margen y DIRIGE EL TRÁNSITO), los demás participantes esperan su turno, y obedecen las indicaciones de éste sin dramas hasta que la homenajeada decide parar. Mientras tanto, suelen masturbarse para estar listos.

    UN ASUNTO DE CABALLEROS

    El uso de preservativo es como siempre, obligatorio y se lo deben colocar EN EL MOMENTO y a la vista de la pareja.

    Los hombres que se ofrecen para este juego conocen y respetan las reglas y por supuesto, a su manera, disfrutan mucho de éste clàsico de las fiestas swingers.


    UNA NOVEDAD QUE IMPULSARON LOS BOLICHES SWINGERS

    En algunos boliches swingers, se realizan FIESTAS TEMÁTICAS dedicadas a esta modalidad. En estas reuniones, las parejas que concurren no interactúan entre sí, sino que buscan HOMBRES SOLOS para sumarlos a sus juegos. Cada pareja busca formar su propio RACIMO. Algunas chicas logran RODEARSE de 5, 6 y más hombres (además de su pareja) y al final de la noche pueden llegar a duplicar esa cifra.

    A veces la PROPORCIÓN de chicos solos resulta insuficiente para satisfacer a todas las parejas, porque algunas mujeres parecen ABSORBER la energía que los hombres van perdiendo. La fiesta entonces llega a su fin cuando TODOS los hombres se han agotado.

    FAQs:

    ¿SI UNA PAREJA ENTRA A UN BOLICHE DONDE HAY GANG-BANG SIGNIFICA QUE TIENE QUE PRENDERSE?
    Nunca, ni tampoco en una fiesta gang-bang, estás obligado a hacer nada que no quieras. Ni sólo ni en pareja. De hecho siempre hay alguna pareja que no participa y sólo se dedica a mirar, ya que es una de las modalidades más interesantes e intensas para observar.

    ¿EXISTE UN GANG-BANG AL REVÉS, DE UN HOMBRE Y MUCHAS MUJERES?

    No, yo no he visto ninguno, aunque eso no significa que no existan, pero me parece que son mucho más difíciles, por dos razones:

    primero, porque en cualquiera de los clubes swingers hay hombres solos (y más cuando la consigna es fiesta gang-bang), pero casi no hay mujeres solas.

    Segundo porque una mujer se banca sin problemas varios hombres, y tanto ella como ellos lo disfrutan, mientras que un hombre, a menos que sea un superdotado sexual, tiene un límite concreto que es el de su propio orgasmo. Una vez que acaba, se acabó. La mujer en cambio se calienta más con cada orgasmo (hasta cierto límite) y por eso puede continuar más tiempo. Además una mujer puede ser penetrada por varios hombres al mismo tiempo (hay que usar la imaginación tanto como el cuerpo), mientras que un hombre sólo puede penetrar a una por vez.

    Según mi propia experiencia y conocimiento, creo que el límite de un hombre normal para dar y recibir placer es de dos mujeres al mismo tiempo. Pero eso es un trío. Un gang-bang es otra cosa. Cosa de mujeres.

    ¿TODOS LOS GANG-BANG FINALIZAN, COMO EN LOS VIDEOS PORNO, CON UNA LLUVIA DE SEMEN SOBRE LA MUJER?

    No. Esa es una escena típica del porno, supongo que para darle mas espectacularidad, para cerrar con un final más “dramático”. En todos los casos en que yo participé o presencié, la cosa termina cuando Ella se cansa y pide un break, o cuando ya no hay hombres dispuestos. Además, acabar sin “cobertura” se considera una falta de respeto (salvo que te lo pidan).

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    Fantasìas swingers: EXHIBICIONISMO Y VOYEURISMO

    EXHIBICIONISMO Y

    VOYEURISMO


    Dos fantasìas sexuales que son en el fondo la misma, o tal vez dos caras de la misma moneda, dos placeres que se complementan, que se retroalimentan. Como el Yin y el Yang, cada uno existe sólo en función del otro.

    En efecto, para que alguien experimente la inquietante sensación de ser observado (mientras se desnuda o mientras tiene sexo con su pareja) necesita que alguien al mismo tiempo se EROTICE mirando, espiando, acariciándolo con la mirada.


    FANTASEAR CON LA MIRADA

    Que mujer no ha tenido alguna vez la fantasía de desnudarse frente a la ventana o en el probador de una boutique y sentirse espiada por un desconocido..?

    Qué hombre no abandonaría todo lo que está haciendo por asomarse a la ventana para espiar a la vecina mientras se entrega al placer solitario..?

    Quién no ha soñado con tener sexo en pùblico (una playa, un parque, un baño, etc.) jugando con la ADRENALINA de ser descubierto y tal vez esperando que eso suceda..?

    De todo esto se trata, del placer de la mirada, de la propia y la ajena. De disfrutar junto a los demás de la belleza del sexo en libertad, y de sentirse libre para compartir nuestra intimidad, sin importar que no tengamos un cuerpo perfecto.

    Alguien dijo: entrar a un boliche swinger es como estar en una película porno, pero del lado de adentro, y protagonizado por gente real. Además, mirando se aprende, y en cuestión de sexo, siempre hay algo que aprender.


    ACLARACIÓN: no es cierto que las mujeres no sean voyeurs. LES ENCANTA! Cuando sienten que mirar está permitido, y siempre en compañia de su pareja, pasan buena parte del tiempo recorriendo el lugar y registrando en la retina CADA DETALLE que se ofrece a sus ojos. Ver: conociendo el mundo SW


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