Archivo para la categoría ‘parejas liberales’

LOS MEJORES DESEOS (sexuales) PARA EL AÑO 2009

Para todos mis amigos/as, estos son

mis deseos para el año que comienza:

Que tus orgasmos sean más largos, mas profundos, más frecuentes y más ricos que en el 2008.

Que vivas en permanente estado de deseo, que tu libido y tu energia sexual aumenten un 30% durante 2009 y que vivas caliente y dispuesta/o de enero a diciembre.

Que tus erecciones apunten siempre al cielo, y la curva de tus pechos sea siempre una curva ascendente, en el primer semestre…y en el segundo también.

Que por fin te animes a desnudarte en algun lugar público o semipúblico (una playa nudista sería bueno, unboliche SWINGER…mucho mejor), y que vivas por primera vez la adrenalina de sacarte la ropita y ofrecer tu desnudez a la mirada y al deseo de los demás.

Que de una vez por todas te reconcilies, te reenamores, te reencuentres con tu cuerpo, porque tu cuerpo es el único y verdadero templo de todos los placeres.

Que la lìnea que separa tus fantasìas de tus de deseos cumplidos, deje de ser una frontera, y se vuelva camino.

Que tus manos acaricien mejor, que tu boca aprenda besos nuevos, y que todo tu cuerpo sea más hábil y más generoso para darle mucho más placer a la persona que elijas.

Que en este año tu camino se cruce con un maestro y con un aprendiz. Que alguien con mucha experiencia en el sexo te abra la mente a nuevos placeres y tambien que alguien sin experiencia aprenda en tus brazos las delicias del amor. Que seas ese hilo invisible que une la sabiduria de la sacerdotisa y el entusiasmo del discipulo. Que seas como un cántaro que se llena sólo para volver a vaciarse, que tu piel sea como las pàginas de un libro en el que algunos escriben y otros leen.

Que nunca falten en tu celular o en tu libreta de contactos varias opciones para tener buen sexo. Que te llamen, que te busquen, que te recuerden y que esperen por ti. Que haya en tu agenda más fiestas que en el almanaque, y que tengas más invitaciones de las que puedas cumplir.

Que en pareja, o de a tres, o en grupo, seas el centro de las miradas y el imán de todos los besos.

QUE SE TE CUMPLAN ESTOS DESEOS…Y OTROS QUE SÒLO VOS CONOCES, SOLO DEPENDE DE QUE PONGAS EN ELLO LA ENERGIA Y LA DETERMINACION QUE HACE FALTA…

QUE 2009 SEA EL AÑO MÀS LOCO Y MÀS CALIENTE DE TU VIDA !!!

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LOS SWING – BLOGGERS. Una nueva tribu urbana..?

Si, señoras y señores. Como si no fuera bastante con FLOGGERS, EMOS, PUNKS, HEAVYS, NEO HIPPIES y demàs tribus, acà llegamos nosotros…

Para sacudir un poco la modorra sexual de los Argentinos, para contarles a todos nuestras experiencias y aventuras, para que nadie pueda decir que no sabe de que se trata, para recomendar lugares y consignas, para ayudarte a convencer a tu pareja… no busques màs!

¡ Aquì estàn los SWINGERS BLOGGERS !

Parece mentira, pero cuando arranquè con sexo SWINGER para PRINCIPIANTES, allà por los frìos de Junio, era el ùnico en esta comunidad bloguera – tal vez la màs numerosa y representativa de la Argentina – en proponerles a los lectores asomarse y curiosear dentro del sexo libre.

Hoy, apenas 4 meses màs tarde, los Blogs de temàtica swinger han surgido como hongos despuès de la lluvia.

Hay de todo y para todos: parejas, mujeres y hombres sueltos, empresarios del rubro, escritores, pioneros, maestros, swingers històricos y por supuesto, humildes aprendices, como quien les habla.

Todavìa no somos muchos, pero estoy seguro que son muchos màs quienes esperan cada uno de nuestros post, para enterarse de PRIMERA MANO, sin eufemismos y sin intermediarios, lo que està pasando en materia de sexualidad alternativa.

Pero que distraìdo, no les he presentado a mis colegas de la BLOGOSFERA SW

AQUI ESTÀN ESTOS SON:
(por orden de apariciòn, para que nadie se me ofenda)

http://blogsdelagente.com/appleclubs

Desde el Gran paìs del Norte (Mèxico, claro), de la soleada Guadalajara, Donde sienta sus reales una Mega empresa de servicios orientada al mercado SW y al turismo internacional.

Su Director General, Lic. Helder Lòpez, inaugurò este espacio en Clarìn Blogs para comunicarse con hombres y mujeres de toda latinoamèrica y con frecuencia honra mi humilde pàgina con sus comentarios, siempre claros y descriptivos.

http://blogsdelagente.com/el-swinger-segun-los-que-saben/2008/8/19/el-fin-la-monogamia-sexual

DANIEL y BEATRIZ. Si la movida swinger fuera como la TV, ellos serìan MÒNICA y CÈSAR. Una pareja que la viene remando desde mucho antes que existieran los blogs. Editores de revistas de temàtica swinger, cultores y difusores del tema en la Argentina, empresarios pioneros y autoridades en la materia. Señores, cuando ellos hablan, a escuchar..!

http://blogsdelagente.com/red

Una SSW (Single Swinger Woman) que se las trae. Se hace llamar LADY RED, y presten mucha atenciòn a lo que les cuenta, porque no tiene empacho en relatar sus aventuras y experiencias en Boliches Swingers.

http://blogsdelagente.com/fantasias-deseos-y-realidades

Esta es otra SSW (al menos al momento de escribir esta nota estaba single, aprovechen que no durarà mucho asì…) se llama DAMA-SW. No es debutante como bloguera, pero sì como SWING-BLOGGER. Tambièn la tiene re-clara, asì que si necesitan datos y claves del ambiente, no dejen de pasar.

Y ALGUNOS MÀS…

http://blogsdelagente.com/usuarios/swingermania

http://blogsdelagente.com/amoresperros/2008/8/30/vivir-lo-swinger-si-queres-coger-anda-al-sauna-

Si, ya sè que la selecciòn es bastante variada y heterodoxa (¿Què esperaban..?), que entre uno y otro hay tal vez un mundo de diferencia, y que por ahora somos demasiado pocos como para ser considerados una verdadera TRIBU URBANA.

Pero no me van a negar que, al menos en la BLOGOSFERA SUR, se està perfilando una nueva ola…

No serà hoy, ni mañana, pero a lo mejor en un futuro no muy lejano abras el GRAN DIARIO ARGENTINO y junto con el ESPECTÀCULOS, el RURAL y el DEPORTIVO, te encuentres con el CLARÌN SWINGERS, y puedas hojearlo para enterarte de las novedades y tendencias en la movida SW.

Mientras tanto, si te pica la curiosidad, nos tenès a nosotros…

LOS SWING-BLOGGERS

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Historia de O – D/S en el SW, de P. para V.

Parece una sopa de letras, pero es un breve relato verídico que hoy quiero compartir con ustedes.


Historia de O es una famosa novela (y película) erótica, D/S es DOMINACIÓN Y SUMISIÓN, SW es, como ya saben, sexo swinger. P. es el que escribe, y V. es una amiga de la casa, a quien dedico este cuentito.
Como ya dije, esto sucedió realmente y yo fui, a la vez, protagonista y testigo…
Noche de viernes en un boliche swinger de Buenos Aires. Después de un día gris me dispongo a cerrar la semana con un toque de buen sexo. Me acomodo en la barra y pido un trago mientras mis ojos se acostumbran a la penumbra y empiezan a buscar caras conocidas y -mejor todavía- desconocidas.

Como a la hora, hace su entrada una pareja a quienes veo por primera vez y que inmediatamente llaman mi atención. Ella, una morocha alta y muy sexy, señora de cuatro décadas, ropa casual de marca. El, unos años más y unos centímetros menos, todo de negro, calvo, actitud resuelta. Pasan junto a mí dejando una nube de perfume importado y se dirigen, sin mirar ni saludar a nadie a una mesita frente a la pista, delante de los sillones y a un costado de los reservados.

Parecen no notar que han captado todas las miradas a su alrededor, o más bien lo asumen con naturalidad. Piden una botella de champagne y observan el show de strip sin inmutarse. Beben despacio y sin dirigirse la palabra. Ella se quita la chaqueta y la cuelga en el respaldo de la silla. Tiene unos hombros y un escote deslumbrantes.

Junto a mí, en la barra, se sienta Marcos -compañero de fulbito y como yo, swinger soltero- que con actitud de agente secreto se arrima a mi oído y me cuenta:

-Son de Uruguay. gente de mucha plata, parece. Vienen cada tanto pero no hacen amistad. Están medio piruchos… Y luego de una pausa para generar curiosidad agrega: -Curten la onda D/S


-Ah -digo yo haciéndome el canchero, de-ese…

-”Dominación y sumisión”, aclara, sin que yo se lo pida…

Mientras saboreo mi tequila, me acomodo mejor para mirar. El show terminó y algunas parejas comienzan a bailar en la pista mientras otras van desfilando de la mano hacia la penumbra que que se extiende detrás de los sillones. Dentro de un ratito el sexo de a dos, de a tres o de a varios va a ocupar la escena, pero ahora es interesante observar como se van formando los grupitos, como las miradas de invitación y de búsqueda cruzan como flechas en todas direcciones y como hombres, mujeres y parejas se ofrecen, se seducen, se eligen y se ponen de acuerdo sin pronunciar palabra, usando el idioma universal de los gestos.

-Hola, dice una voz de mujer a mis espaldas. La conozco. La saludo con un beso y también a su marido, que me estrecha la mano. Se perfectamente que me estan invitando -aunque no lo digan-, y en cualquier otro momento hubiera aceptado contento, me encanta su manera de cojer despacio, sin enloquecerse y disfrutando cada momento. Pero no puedo quitarme de la cabeza a la morocha. Necesito saber…aún no se bien qué, pero la curiosidad es más fuerte que la comodidad de lo conocido, así que apuro el trago y con una excusa cualquiera dejo la barra -y a la pareja- y cruzo la pista dirigiéndome a las mesas…

Cuando llego a la mesita junto a los sillones, y me quedo ahí a unos pasos, descubro que no soy el único. Otros cuatro hombres están cerca, mirando, como lobos al acecho. Demasiado cerca. Mientras tanto, la pareja sigue en la misma posición, sin mirarse ni hablarse -ahora estoy suficientemente cerca para ver los detalles- como suspendidos en el tiempo, como ajenos a todo lo que los rodea, incluyendo los hombres que van tomando posición. Es una escena curiosa y tensa, porque se adivina que algo va a suceder, pero a nadie parece llamarle la atención fuera de la pareja y los cinco hombres a su alrededor (incluyendome a mí)

Entonces sucede algo que rompe el tenso equilibrio. Ella deposita su copa en la mesita, y por primera vez mira a su hombre. En ese momento se me ocurre que es una especie de señal. El, como respondiendo a una orden silenciosa, se pone de pie, la toma de la mano, y juntos caminan hasta el borde del sillón semicircular en un rincón, a dos metros detrás.Luego él se sienta y suelta su mano. Ella queda entonces, de pie al lado del sillón, dándonos la espalda -maravillosa espalda- y de frente a él. Así permanece, inmóvil, erguida, hermosa, silenciosa, como una escultura, mientras su pareja, sin dejar de mirarla enciende un cigarrillo y se recuesta todavía más en el sillón, con la actitud de quien se dispone a disfrutar de un buen espectáculo.

Eso parece ser lo que estaban esperando, porque ahora sí se arriman, primero uno, luego otro, y comienzan a tocarla primero suavemente. El cabello, los hombros, los brazos. Luego las caricias se vuelven más urgentes, más atrevidas. Alguien la rodea desde atrás y comienza a tocarle los pechos, otro usa ambas manos para masajearle la cola, primero sobre la tela del vestido, luego directamente sobre la piel. Todo sucede rápido, como una energía contenida que al ponerse en marcha ya no se detiene. Cuatro hombres -yo todavía observo sin intervenir- se afanan para quitarle la ropa sin dejar de acariciarla y besarla. Pronto queda totalmente desnuda rodeada por ellos y de frente a su pareja que no le quita los ojos de encima.




Es más hermosa de lo que pensé. Desde mi posición no puedo verle la cara, pero en la postura y la actitud de su cuerpo se adivina una entrega que sólo puede definirse con una palabra: SUMISIÓN. Se deja hacer de todo por hombres a los que no conoce ni conocerá nunca. Parece carecer de voluntad.

Eso los excita aún más y ahora prácticamente la alzan en el aire y la depositan en el sillón, donde uno a uno empiezan a penetrarla, incluso de a dos a la vez. Casi no puedo creer lo que ven mis ojos, porque todo esto sucede mientras su hombre la observa imperturbable y Ella misma tambien lo mira a él.

Cada uno satisface su apetito en su cuerpo sin siquiera pedirle permiso, sin importar lo que Ella (o ÉL) puedan opinar. Simplemente agotan su sexo y se dan todos los gustos hasta llegar al climax, y luego se apartan, sin una palabra, como ladrones luego de saquear un tesoro.

Mientras me acerco, ahora dispuesto a sumergirme en ese misterio, la miro y veo en su expresión algo que me inquieta: Está siendo tratada de una forma que bien podría definirse como un abuso sexual consentido, sin embargo no hay en sus ojos ni miedo, ni rechazo, ni verguenza.

Vuelvo a recordar esas palabras: DOMINACIÓN Y SUMISIÓN. Pero…quién domina a quién? Quién es sometido y quien es el que impulsa esta situación tan extraña como excitante?No tengo mucho tiempo para pensar en estas cuestiones porque ahora soy yo quien tiene que tomar su lugar en el banquete.

Me bajo los pantalones y me coloco el preservativo -mi erección está a punto- justo cuando alguien la acomoda de espaldas en el sillón y se inclina sobre Ella para besar sus pechos. A punto de penetrarla, se me ocurre que tal vez quiera escapar de esa situación y que a lo mejor no lo hace por miedo a ese hombre silencioso que parece dominarla sólo con gestos. Aunque esa mirada de complicidad…

Pero es recién al entrar en Ella -sin aviso, sin preparación, sin ningún contacto más allá de la union de los cuerpos- que comprendo el misterio: está gozando de la situación. Gozando mucho. Sumisión NO es sufrimiento.

De una manera que escapa a mi comprensión masculina, Ella está disfrutando de ese sometimiento casi cruel del que es objeto. Una mujer que podría caminar entre los demás como una reina se humilla entregando su cuerpo al uso y abuso de hombres a los que no mira a los ojos.

Como una esclava. Ni siquiera como una puta. Una puta al menos negocia su tiempo, una esclava simplemente se entrega sin expresar ninguna voluntad. Eso hace Ella: no asume ninguna iniciativa, no se niega a nada, no espera nada…solo mira a su hombre. Lo mira fijo mientras es rodeada, abrazada, besada, manoseada, penetrada.

Sólo un desprevenido hubiera confundido esa mirada con un gesto de súplica. Es otra cosa. Sumisión NO es súplica. Somos parte de un arreglo íntimo y secreto entre dos personas que apenas podemos sospechar. El tampoco deja de mirarla ni un instante. Sin perder su aplomo, y sin demostrar emoción, se acerca y le acaricia el cabello como consolándola. O tal vez felicitándola…quien sabe. Ella responde a su gesto con una sonrisa tan tenue y tan fugaz que nadie la advierte. Salvo yo, que no puedo quitarle los ojos de encima mientras sigo galopando hacia mi propio orgasmo.

Inmediatamente después de acabar, siento el extraño impulso de acariciarla, de hacer algo que le guste a Ella, incluso de disculparme, sin saber muy bien de qué… pero me contengo al ver su expresión. Está seria, pero parece satisfecha. Y sigue mirando fijo a su hombre.

Luego de un momento interminable, El le ofrece su mano. Ella se pone de pie, como una autómata, como en trance. Boca entreabierta, melena muy revuelta, pezones visiblemente duros, recoje cuidadosamente ropa y zapatos y tomando la mano de EL, camina descalza, desnuda, abriéndose paso entre un grupo de hombres que estaban parados en el pasillo y que al verla venir y al pasar junto a ellos tocan su cuerpo desnudo.

Así caminan casi 10 metros, él delante, aparentemente ajeno a lo que ocurre a sus espaldas. Ella detrás, tomada de su mano, desnuda e indefensa, atraviesa esa última prueba de sumisión sin levantar la vista, dejando toda su piel a merced de manos y bocas -no todas masculinas- que surgen de la penumbra y la besan y manosean sin ninguna inhibición. Todo dura unos pocos instantes pero el erotismo y la violencia contenida de la escena es casi insoportable.

Finalmente llegan al reservado, y Ella se sienta y comienza por fin a vestirse mientras El se coloca de pie a su lado, cortándole el paso a los demás y dejando claro que todo terminó. Minutos después, emergen del reservado -ahora Ella camina delante- cruzan la pista y nuevamente sin mirar ni saludar a nadie, salen a la calle. Tan elegantes y misteriosos como cuando llegaron.

Yo observo todo sentado en el sillón, con los pantalones todavía en los tobillos. Fascinado, hipnotizado por esa mujer que me ha hecho asomar a un mundo que no comprendo pero me resulta inquietante. Ya no podré, en lo que queda de la noche, dejar de pensar en Ella. En Ellos. Esa entrega. Esa aceptación de lo inaceptable. Ese placer donde no debería haberlo.

No debería..?…

Esa mirada.Una pregunta me queda flotando en la memoria.¿Cuál será su límite..?

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El beso partido (relato en primera persona)

Noche de Septiembre, casi primavera. Invitado a cenar en casa de una pareja, Ella profesora de gym, alrededor de treinta años. El, parece un poco más joven.

Cenamos pizza casera -rica- y vino blanco helado en una terracita/balcón desde donde se veían las luces de Libertador y más allá el río con reflejos de luna.

Hablamos de todo un poco -menos de sexo- mientras duró la cena, después entramos al living, comimos helado, ella se puso a bailar descalza y él abrió la segunda botella. Mientras yo buscaba un buen cd para poner, ella desapareció un momento y luego volvió a aparecer asomándose desde la puerta del cuarto. Ahora en bombacha y corpiño.

Entramos -los tres- al dormitorio entre abrazos y carcajadas. El vino había hecho su trabajo y el deseo se nos hizo más urgente. Nos desnudamos de pie haciendo equilibrio y en tiempo récord, y nos trenzamos ella y yo en un beso adolescente.

Se acostó de espaldas sobre las sábanas y tomando mi mano, me invitó: vení, besame. Me acomodé sobre su cuerpo desnudo, la abracé despacio y me sumergí en su boca. A veces besar es como hacer el amor. Primero suave, dulce, pausado. luego más y más rápido, más caliente, más inquietas las lenguas, más generosos los labios.

Encontré en su boca el perfume del vino blanco y la dulzura fresca del helado de limón. Fué un beso largo, de toda la boca, de todo el cuerpo, de todos los sentidos. Una húmeda y deliciosa sensación que erizó cada rincón de mi piel, mientras ella se excitaba más y más y comenzaba a apretarme contra su cuerpo desnudo rodeándome con piernas y brazos.

Entonces, en ese mismo momento, algo se interpuso entre su boca y la mía. Era él. No su boca, su miembro, y estaba lo suficientemente duro y recto como para deslizarse rozando nuestros labios. Me quedé quieto, sin respirar, sin abrir los ojos -no hacía falta- y sin decir nada.

Besame -repitió ella- pero ahora esa palabra significaba otra cosa. Yo no hice nada, así que ella volvió a comerme la boca mientras El sostenía su sexo en el mismo lugar, entre las dos bocas pegadas. Y el beso continuó unos momentos más, invadido por un visitante inesperado.

Ahora sus labios tenían otro sabor y debo decir que me sorprendí al contacto con una piel increíblemente suave e inesperadamente familiar. Hasta que él retrocedio y se retiró y yo por fin abrí los ojos para ver como ella sonreía con dulzura.

Después me recosté de espaldas en la cama y me relajé mientras dos bocas se esforzaban para complacerme.

Rato mas tarde, charlando los tres desnudos y tranquilos en la cama matrimonial, llegaron las confesiones y las preguntas.

Somos bisexuales, dijeron y pensé que la aclaración estaba de más. Yo no, les dije, porque pensé que la aclaracíon no estaba de más.

Te sorprendiste, me dijo ella con una sonrisa pícara. Un poquito, le mentí. ¿Te molestó?, preguntó él timidamente.
No le contesté en ese momento, pero no. La verdad es que me sorprendió pero no me molestó.

Esto sucedió hace algunos días, tiempo suficiente para pensar en lo que pasó, y en lo que ME pasó.

A esta altura de mi vida y mi experiencia (42 años, casi 30 de sexo) tengo bien claro lo que me gusta, lo que no me gusta y lo que me da placer.

Quiero ser con ustedes tan honesto como conmigo mismo.

Descubrí que el contacto con la piel de un hombre no produce envenenamiento, ni tampoco te cambia la cabeza. No me provocó ninguna reacción alérgica ni despertó en mi ningún deseo reprimido.

Siempre estoy pasandome las prohibiciones por el forro, un poco por desobediente y otro poco porque en general esconden vivencias que suelen ser divertidas. Así que como transgresión, como novedad, como experiencia, suma. Pero ya está, ya fué. No estoy arrepentido pero no me dan ganas de ir más allá, ni de repetir.

Mi autoestima, mi hombría, mi libido y mi orgullo levemente machista no han retrocedido ni un milímetro. Me siguen gustando las mujeres tanto como siempre, y no siento por ningún hombre nada que pueda ser considerado como sexual. Uso la misma ropa y el mismo desodorante de antes, y sigo pensando que los Village People son un mamarracho.

La identidad sexual, las preferencias, lo que uno elige y lo que uno hace o deja de hacer, en la cama y en la vida, es un asunto demasiado profundo y complejo como para darse vuelta al primer ventarrón. Lo que somos, lo seguiremos siendo, para bien o para mal.

Claro que vamos incorporando cosas y cambiando a lo largo de la ruta, pero estoy convencido que esos cambios se van dando desde dentro hacia afuera, y no al revés.

Dar una vueltita en sulky no nos hace gauchos, y entrar de paseo a una mezquita un día de vacaciones, no nos convierte al islam.

En resumen, que esta pequeña experiencia no me cambió en nada, y si lo pienso bien, no veo porqué habría de hacerlo.

Después de todo, no fue más que un beso. Un beso extraño, inesperado, intenso e inquietante.

Y seguramente irrepetible.

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Fantasìas swingers – El cambio de pareja

El intercambio de parejas.


Es la variante más TRADICIONAL dentro de la movida swinger . De hecho, ese es precisamente el origen de la palabra SWINGERS (”cambiadores” o “hamacadores”).

Cuando los boliches swingers abiertos a SOLOS Y SOLAS todavía no existían, las parejas que gustaban del sexo libre se reunían en sus casas (con las limitaciones obvias de espacio y cantidad de gente) y allí hacían la “cambiadita”, retirándose a habitaciones separadas o permaneciendo todos juntos.

En los tiempos actuales, es sólo una de las distintas modalidadea de interacción sexual que aprecian las parejas liberales.(verhttp://blogsdelagente.com/ap/posts/edit/40431

Como se trata de un cambio que respeta la estructura de la pareja (hombre por hombre y mujer por mujer) es la menos TRANSGRESORA de las fantasías que se pueden llevar a cabo en una reuniòn swinger.

Casi siempre se trata de un acuerdo más o menos espontáneo entre DOS PAREJAS, es decir cuatro personas, aunque en algunos boliches, y aprovechando ciertos rincones preparados a tal efecto, se dan reuniones de varias parejas.

A veces, una vez logrado el ACUERDO, pueden retirarse a otro lugar, en busca de mayor INTIMIDAD.

Hay que decir que la clave para que funcionen estos INTERCAMBIOS es, como suele suceder en el mundo swinger, la mirada FEMENINA. Es la mujer la que casi siempre elige y decide cual sí o cual no, mientras que los varones son menos SELECTIVOS.

Una vacuna contra la infidelidad

Existe la idea (interesante) de que el intercambio de parejas es una especie de antìdoto contra la infidelidad y la rutina. Si esto fuera cierto, y me parece que algo de eso hay, sería como VACUNARSE para evitar que la pareja sufra alguno de esos males. Como curarse en salud .
Combatir el miedo a los cuernos y al aburrimiento de la única manera posible: JUGANDO CON ELLOS.

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20 de Julio: Dìa del Amigo…¡ PARTUZA!

QUÈ PASA EL 20 de JULIO

La celebración del día del amigo no es más que un capricho del almanaque, ya lo sé. No muy distinto del día de la madre, del padre, del niño o de la secretaria. Una excusa para expresar nuestro cariño/interés por los que nos rodean de la manera más fácil: gastando guita. Existen otros días conmemorativos que están claramente fuera del circuito comercial, como el día de la Raza (¿acaso alguien sale a comprar taparrabos el 12 de Octubre?)

A propòsito; ¿Vieron que los niños no le dan bola al Dìa del Amigo? Yo tengo un hijo de 10, y por supuesto que pasò el domingo pegado a su amigo (Pà, se puede quedar a comer en casa?) pero no vi que festejaran nada ni hicieran nada especial ese dìa. Claro, en esa etapa de la vida la amistad es algo tan natural y orgànico como respirar. Su amigo es una extensiòn de èl mismo y ninguno necesita ningùn festejo para sentirlo. Es màs, hasta se dan el lujo de mirarnos a los adultos como marcianos por todo el despelote que armamos cada 20 de Julio.
Pero no es mi intención ponerme a analizar las efemérides, sino contarles como, y con quién (quienes) pasé el domingo.

Es el primer 20 de Julio en muchos años que no puedo juntarme con mis verdaderos amigos. Con los históricos (porque forman parte de mi historia tanto como yo de la suya) con los que siempre, llueva o truene, nos juntábamos a comer, a beber y a recordar una vez más las mismas queridas boludeces de siempre. Esta vez, por distintas razones, no se dio -la vida te va desparramando- y entonces el horizonte del finde se abrió distinto…

DESCARTANDO LO IMPOSIBLE

El sábado, entre la mañana y la tarde/noche, llegaron a mi celular, a mi mail y MSN, entre saluditos varios y un montón de propuestas SW de sitios en los que figura mi mail y que no conozco (misterios del cibermercadeo), 6 ¡seis! Invitaciones a reuniones más o menos a mano como para ir. Así que fui por descarte: dos Boliches (no tenía ganas de tanta gente y agite) una para una isla en el Tigre pero demasiado para mi bolsillo ¡con traslado en lancha incluido!, otra para una fiesta de disfraces (mis disfraces posibles son patéticos), otra de gente que no conozco y era un poco lejos, y la última, en una casona en Barracas, que organizaba un grupo del que yo conocía alguna gente, y que me sedujo finalmente por la consigna con que se abría el mail:

En enormes letras rojas decía: HOY, 20 DE JULIO, DÍA DEL AMIGO…¡PARTUZA!
Sí, me encantó la palabrita, con ese sonido un poco guarro, un poco arrabalero que contrastaba bastante con la retórica posmo y turistica de las otras invitaciones.

UNA FIESTA ÌNTIMA

Llegué temprano. Una especie de loft inundado de luz y decorado con más mano femenina que masculina. Los anfitriones, una pareja de swingers de muchos años que conocí hace poquito en un boliche. Ella, una gordita pelirroja simpatiquísima y que habla hasta por los codos, incluso cuando coje (¡es verdad, aunque no lo crean!) El, un grandote con aspecto de gringo (sueco, holandés, o algo así) del que ni siquiera recuerdo la voz. Después fueron llegando más hasta llegar a trece. Cuatro parejas, tres minas sueltas, un pibe más bien timidón, y yo.

Yo conocía, además de los dueños de casa, a una parejita y a una de las chicas, a quien en realidad cuando la conocí la tomé por un chico. Para mí es la combinación ideal: gente conocida y desconocida, en pareja y suelta, de distintas edades y de diferente onda. La diversidad siempre esconde la posibilidad de una sorpresa. Además no éramos tantos como para perdernos los detalles. Un grupo reducido ofrece ese plus: todos están lo suficientemente cerca como para mirarse y escucharse. La música a un volumen normal también ayuda.

MAS JA JA QUE AAAH…

Debo decir que encontré más diversión y buena onda que sexo. Tuve menos orgasmos y más momentos divertidos de lo que esperaba. La pasé genial. No relataré uno por uno cada detalle, pero quisiera compartir con ustedes algunos momentos.

Se formó como una letra U entre dos sofás enfrentados y un par de puffs en un costado, con una gran alfombra en el centro. Empezamos charlando y jugando suave en los sillones, luego empezamos a bailar, y cuando regresamos a los sillones, ya la mayoría estaban en ropa interior . Me impresionó una de las chicas que había llegado sola, una morocha de rulos con unos pechos magníficos que bailaba en bombacha como en éxtasis mientras el dueño de casa, la abrazaba desde atrás y la acariciaba con sus manotas.

Hubo un mini-carnaval carioca con trencito (pé-pée…pé-pé-pé-pé) cuando casi todos estaban ya en bolas, y en el que hubo más pisotones y carcajadas, que sexo.

Hubo una escena lésbica a cargo de la chica/o y una de las que llegó en pareja que nos calentó a todos y a todas de una manera tremenda. No era tanto lo que hacían sino las cosas que se decían mientras iban subiendo la temperatura. El sexo grupal es eso. Energía que fluye y se transmite y se contagia y estalla en otros cuerpos, como una reacción en cadena. Al empezar ellas, todos las mirábamos y escuchábamos sin hacer nada más. Antes de que se separaran, todos estábamos ya alrededor de sus cuerpos, cada uno a su manera dando y recibiendo placer, todos conectados por esa increíble electricidad que había empezado con una pequeña chispa, con un simple beso.

Hubo un intento -fallido- de doble penetración como homenaje a la dueña de casa, que no resultó, un poco por falta de coordinación -no es fácil- y otro poco por exceso de risas, de los tres participantes y de todos los demás.

Hubo un inevitable -la competitividad masculina- y desopilante concurso de penes (no, yo no gané) que exacerbó el costado barrabrava de las chicas -la hinchada- y que culminó con una guerra de almohadones hasta que la anfitrona pegó cuatro gritos.

Hubo unos riquísimos bocaditos -les llamaban pasabocas- de los que me comí como mil, y una cerveza japonesa carísima y horrible que apenas probé.

Hubo orgasmos grupales, sobreactuados, expansivos, descontrolados y también momentos de placer más tranqui, mas íntimos y de gran belleza.

BAJANDO UN CAMBIO

Cuando ya las olas de deseo y de energía se iban apagando de a poco, con las piernas un poco cansadas (ya no soy un pendejo), me senté en uno de los sillones, en bolas, a descansar un poco. Cerré los ojos un instante, y cuando los volví a abrir, estaba ella, la de rulos y pechos hermosos frente a mí, parada, desnuda, mirándome.

Sin decir una palabra, se sentó a caballito sobre mis muslos y con un suave movimiento de hombros, colocó sus pechos justo frente a mi cara. Sabía lo que yo deseaba. Mi deseo la llamó y ella respondió sin que ninguno de los dos se lo propusiera. A veces complicamos tanto las cosas para encontrarnos y son tan sencillas…

Mi boca se enamoró perdidamente de sus pezones. Ásperos pero suaves, grandes, palpitantes, oscuros. Cumbres bañadas en caramelo que ante el ataque de mi lengua y labios, florecían en vez de derretirse. Ternura y lujuria en partes iguales. Nunca había probado algo tan perturbador y delicioso. O tal vez nunca me había dedicado durante tanto rato a ese placer, que generalmente no es más que el preliminar para continuar con otra cosa. El tiempo se detuvo mientras mis manos se cerraban en su espalda y las suyas me acariciaban el cuello. Y mi boca y sus tetas no se separaron ni un instante.

En algún momento se subió sobre mi verga y me empezó a coger. Suave, casi sin moverse. Juro que ni siquiera me di cuenta al entrar en Ella, tan embriagado estaba yo chupando y lamiendo. La miré y estaba seria, concentrada, el ceño fruncido y los ojos cerrados, como escuchando alguna música interior, pero la humedad y el calor de su sexo me decían que también estaba gozando.

Estuvimos así, encerrados como en un capullo y ajenos a todo lo demás quien sabe cuanto tiempo. Rodeados de gente y sin decirnos una palabra. Fue un momento hermoso y raro. Sin conocenos, sin saber nada el uno del otro…(¡Porqué no le pedí el teléfono!?).

TODO TIENE UN FINAL

Un rato después, ya Lunes, viajando de vuelta a casa; cansado, satisfecho, vacío y lleno al mismo tiempo, volví a pensar en mis amigos. Los extrañaba. Hubiera dado cualquier cosa por recuperar alguna de esas noches de comer y joder hasta la madrugada con el único plan de juntarse para celebrar (¿sostener?) el vínculo. Noches donde lo único que había de sexo eran los viejos chistes malos de siempre y un puñado de anécdotas incomprobables (mucho más graciosas que los chistes).

Y ahora, volviendo de una fiesta con todos los placeres que antes sólo soñaba, sentía la necesidad de volver, aunque fuera sólo un momento, a todo aquello. Siempre deseamos lo que nos falta, porque no lo conseguimos aún, o porque lo echamos de menos.

Es rara la vida. Hermosa y rara.

Les deseo felices momentos.
Y felices orgasmos.

PUPI.

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Guìa pràctica SWINGER – HOY: Como convencer a tu pareja



La INICIACIÒN SWINGER

CÓMO CONVENCER A TU PAREJA EN 5 SENCILLOS PASOS:
(si es que vos ya tenés ganitas)

PASO 1: HABLARLO DE A DOS. El sexo swinger como tema.


Sacar el tema con cualquier excusa. Una película, una amiga/o que probó y le gustó, etc. Una vez que se abrió el tema, hablarlo a fondo, siempre en teoría, sin referirse a nuestra pareja, pero con la mayor claridad y sinceridad posible.

No guardarse ninguna duda y nunca dar nada por sentado, aunque parezca obvio. Respetar siempre la opinión del otro, aunque no coincida con la nuestra y, sobre todo, no insistir con el tema si la reacción es negativa.

Si hay buen diálogo en la pareja, esto no tiene por que representar ningun problema, sólo será una conversación más sobre sexo y sobre un tema que, por otra parte, está sonando cada vez más entre gente inquieta y abierta a las novedades.

Hay que saber que la mayoría de las parejas nunca pasan de eso, es decir, de las palabras. De poner en palabras las fantasìas sexuales de ambos. En cambio, si la reacción es positiva, si despertamos el bichito de la curiosidad, si la cosa prende, podremos pasar al PASO 2.

PASO 2: INVESTIGACIÓN.

Open the windows -Explorer-
Abrí la ventanita y asomate al mundo virtual. Toda la info que necesitás está en la WEB. Incluso la data que más nos interesa, es decir sobre boliches o clubes swingers en Argentina, en nuestra ciudad. Lugares donde llegado el caso, se puede ir.

Navegar la RED es una buena forma de seguir interiorizandose en el tema, sobre todo al encontrar testimonios de parejas que cuentan sus experiencias. Hay varias páginas muy buenas con contenido nacional: lugares, testimonios, avisos para contactos, cronogramas, etc.

Además podemos tener una idea del perfil de la gente que participa y, en el mismo sentido, ver cuál de los BOLICHES se ajustaría más a nuestras preferencias, si decidiéramos ir.

Una buena idea, si nos gusta un lugar y su propuesta, es enviarles un mail a sus responsables para que nos incluyan en su CADENA DE MAILS, con lo cual recibiremos invitaciones a las distintas fiestas swingers y cualquier info que necesitemos.

Si éste es el caso, y habiendo seleccionado el lugar apropiado, no nos queda más que esperar que llegue el día y entonces… PASO 3.

PASO 3: ESTUDIO DE CAMPO

Investigación in situ. Si queremos ver de cerca el mar, vamos a la playa. Si nos interesa la vida del gaucho, no hay más remedio que viajar a la pampa.

Y si queremos acercarnos a la movida swinger, no hay lugar más apropiado ni más accesible que un BOLICHE . Lo digo por experiencia propia, ya que así fué como entré un día, casi por casualidad, a un mundo que desde entonces no deja de sorprenderme.

para quien quiere ASOMARSE A CURIOSEAR, la mejor opción es un boliche. Se puede entrar, chusmear un rato, e irse cuando uno quiere sin necesidad de hacer nada. Además podemos ver la acción SW en toda su diversidad para tener una idea más completa de lo que se trata y de paso descubrir si nos gusta la onda o no. Si la respuesta es si, estamos listos para el PASO 4…

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  • 5 diferencias entre los BOLICHES SWINGERS…y los demàs.

    1 – EL SEXO SWINGERS AFLOJA LA AGRESIVIDAD.
    No hay peleas por cualquier boludez, ni griteríos, ni bardo, ni PATOVICAS con ganas de jugar a 100% LUCHA. Una de las razones es que no hay teenagers, quienes NECESITAN descargar la energía desbordante de sus hormonas, y agarran para el lado violento. La otra razón es obvia: el SEXO relaja, gratifica y es un desahogo para las tensiones. Cuando el placer ocupa la escena, no hay lugar para la violencia.


    2 – DROGAS Y ALCOHOL NO SON PARTE DE LA FIESTA SWINGER.

    Por supuesto que se venden bebidas alcohólicas, pero LA GENTE NO VA A EMBORRACHARSE. Es muy raro ver a alguien pasado de rosca, al contrario de los otros boliches, donde parece ser una condición inevitable para divertirse. Aquí es al revés, porque la diversión pasa por el vivr el sexo libre, y todos saben que el alcohol en exceso BAJA EL RENDIMIENTO.

    Lo mismo sucede con las drogas. No tiene sentido darse con algo que te va a jugar en contra, sexualmente hablando. La única pastilla que algunos pueden llegar a tomar, por razones obvias, es un Viagra. Pero esta no es una droga que te haga perder el control, sino todo lo contrario. Además las parejas swingers y solos/as que van a clubes SW suelen ser bastante cuidadosas y enemigas de las sustancias tóxicas.

    Algo importante: como no hay aceptación por parte de la gente para CONSUMIR o COMPRAR, el resultado lógico es que no hay DEALERS, lo cual hace que el ambiente sea más seguro y confiable que en muchos otros lugares. La merca siempre genera quilombo, y su ausencia se nota.

    3 – LAS CHICAS NO SE HACEN DESEAR. LOS CHICOS TAMPOCO.

    El HISTERIQUEO y el MIRAME Y NO ME TOQUÉS no tienen cabida en el ambiente swinger. Ni para ellos ni para ellas. Nadie pierde el tiempo en seducir por deporte. Nadie gasta saliva en conquistas que sólo llegan hasta los preliminares. Aquí todo el mundo apunta a lo mismo: disfrutar del sexo en libertad. Si hay onda, adelante sin rodeos; si no hay onda, todo bien. Las chicas CALIENTAPOLLAS y los MAESTROS DEL CHAMUYO, abstenerse.

    4 – EL SEXO NO ES UN PREMIO PARA WINNERS, SINO UNA FIESTA PARA TODOS.

    La gente SW se LUCE y se PRODUCE para estar linda, atractiva, deseable como cualquier persona que va a una fiesta, pero los PARÁMETROS DE BELLEZA son más amplios y tolerantes que en otro lugar.

    No es necesario tener un vientre chato ni las medidas de una stripper para participar de la fiesta. Como lo he dicho ya (y lo repetiré muchas veces más), una de las grandes sorpresas que ofrece la onda SW es poder apreciar la DIVERSIDAD y VARIEDAD humana con respecto al sexo. Una excelente oportunidad para descubrir la belleza y la sensualidad de la gente común.


    5 – PARA TENER SEXO NO HAY QUE IR AL TELO.

    Esto es mucho más que una comodidad. Es el único lugar donde se puede tener sexo sin aislarse, sin esconderse, sin irse de la fiesta (ver exhibicionismo/voyeurismo). Y podés, después de coger, SEGUIR EN EL BOLICHE, tomar una copa, tal vez bailar un rato, y después seguirla con otra persona (o con la misma). No es un gasto extra, no te tenés que trasladar, no perdés tiempo: lo querés, lo tenés. ¿Qué más se puede pedir?

    NOTA: Las imàgenes que ilustran esta nota pertenecen al APPLE CLUB MEXICO.

    ESO…¿QUÉ MÁS SE PODRÍA PEDIR?

    Entonces se me da por preguntarles:

    En tren de fantasear (a ver esos ratones)…cuál sería el lugar ideal para vivir una fiesta de sexo libre? ¿Una playa exclusiva? (ojo con la arena) ¿Un pic-nic en el campo? (guarda las hormigas) ¿Un after-office, en la misma oficina? (el gusto de lo cotidiano)…o cuál? ¿Cómo lo imaginás?

    SE ACEPTAN IDEAS…


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    GUÌA PRÀCTICA SW. Hoy: LA ROPA

    ¿Qué me pongo para ir a una FIESTA SWINGER?


    Parece un tema menor, un detalle sin importancia, pero la verdad es que acertar con la ROPA Y ACCESORIOS adecuados puede hacer la diferencia entre quedar como una reina (y un duque) o quedar desubicado como un gil (dejan entrar a cualquier salame..!)

    Así que pasá, ya te traigo algo para que te vayas probando. ¿Qué talle tenés..?

    LLEVAR ROPA CÓMODA Y SEXY.

    Que se pueda sacar fácil y que no importe amontonarla en un costado. Que no importe si se arruga, o mejor, que no se arrugue.

    Ideal: PANTALÓN (o pollera) de JEAN.
    Pollera o vestido mini, muy apropiada (además es sexy). permite tener sexo sin sacársela. Invita a las caricias. No todos los que tienen sexo se desnudan, algunos/as se quitan lo indispensable, otros permanecen vestidos/as y se dedican sólo al sexo oral.

    Recomiendo vestirse arreglado sin ser formal (evitar zapatillas, ropa muy gastada, etc)
    No taco aguja. No bijou cargada. No looks hiperproducidos (sombreros raros, chalecos, sobretodos, borcegos, peinados armados).

    LENCERÍA: sexy, no demasiado cara (se puede romper) y cómoda para sacarsela (o correrla al costadito) ideal: tanga o culotte.

    Tener presente que se transpira bastante, si hay sexo a full, más todavía. Si sos de transpirar mucho llevar algo para secarse y desodorante. Las chicas no necesitan esta recomendación porque SIEMPRE lo llevan encima.

    PARA TENER EN CUENTA: es de buena educación BAJARSE LOS PANTALONES (o mejor quitárselos) antes de penetrar a una mujer. Es muy poco agradable para cualquier chica sentir la aspereza del pantalón o peor aún la cremallera del cierre, rozando su piel más sensible.



    ACCESORIO RECOMENDADO: RIÑONERA.
    cuando nos quitamos los pantalones, la colocamos en bandolera (pasándola por encima del hombro y debajo de la axila) y allí guardamos lo importante: dinero, celular, pañuelos de papel, y lo más importante: ¡PRESERVATIVOS!.
    Recordar que no conviene tener todo esto en los bolsillos, porque puede caerse cuando nos quitamos los pantalones y además muchos de los lugares donde esto puede suceder están en SEMIPENUMBRAS, así que imaginen lo incómodo que es perder algo valioso y empezar a buscarlo a tientas en un reservado lleno de gente y ropa de otras personas.


    Por último recordar que SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE, hay que usar preservativo y cambiarlo cada vez que cambiamos de chica (y hacerlo a la vista de Ella). Una buena recomendación es llevar EL DOBLE de forros de los que normalmente podríamos usar.

    TODAS ESTAS RECOMENDACIONES JUNTAS PUEDEN PARECER EXCESIVAS, PERO CADA UNO TOMARÁ LA QUE LE PUEDA RESULTAR ÚTIL, Y SI NO DE TODOS MODOS NO ESTARÁ DE MÁS TENERLAS EN CUENTA.

    BESOS.
    FELICES ORGASMOS PARA TODOS (como dice el DR. K, ídolo)

    PUPI.

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    Fantasìas swingers: El juego homosexual

    Una de las fantasías sexuales más comunes hoy en día. Según la psicología, todos tenemos impulsos homosexuales reprimidos; excepto, claro, los gays y lesbianas que obviamente no se preocupan en reprimir nada.

    Dentro de los heterosexuales, es decir la mayoría, hay personas a las que puede resultarle estimulante o erótico JUGAR con alguien del mismo sexo, sin que esto implique pensar en una relación sexual COMPLETA.

    La CLAVE para disfrutar de estos ACERCAMIENTOS como una aventura erótica y no como una TRAICIÓN a nuestra identidad sexual es la PARTICIPACIÓN de nuestra pareja como testigo y DESTINATARIO de estos juegos.

    En definitiva, una mujer que tiene sexo con su pareja y otra mujer, no necesariamente es lesbiana, ni siquiera bisexual, sino que se permite jugar, dentro de los límites de la pareja, intercambiando MOMENTOS DE PLACER con otra mujer y explorando y descubriendo su propio erotismo.

    Es una especie de SHOW erótico entre dos mujeres con la aceptación y la complicidad de la MIRADA MASCULINA. Pero al mismo tiempo es para la mujer un PERMISO para aventurarse y descubrir una zona tal vez oculta y reprimida de su propio erotismo.

    Para los hombres, en cambio, la situación equivalente puede ser un poco más incómoda, debido a que el MANDATO MACHISTA es bastante más rígido, con lo cual son pocos los hombres que se atreven.

    No es raro escuchar, de parte de un hombre, la típica expresión “si cruzás ESA LÍNEA ya no volvés más, los que van no vuelven…” como jusificando el temor al cambio que sentimos todos los varones. Como si una persona adulta, hombre o mujer, no pudiera DECIDIR EN EL MOMENTO cuál es el tipo de placer que prefiere, sin que por ello se vea condicionado a adoptar esa actitud PARA SIEMPRE.

    Según mi modesta opinión, esto ocurre por que le damos un valor exagerado a la mirada y la opinión de los demás en vez de privilegiar nuestros propios impulsos y sentimientos. En cuanto a la supuesta hombría, es tan importante ser como parecer. Esto es así en muchos aspectos de la vida, incluyendo el plano sexual. Somos un poco REHENES (y me incluyo) de nuestra mirada machista, que en la mayoría de los casos refleja bastante inseguridad.

    En todo lo que se refiere al sexo y al placer, las mujeres son más abiertas y curiosas, mientras que los hombres somos más conservadores y temerosos.

    ACLARACIÓN: es importante aclarar que para una pareja HETERO, formar un trío, ya sea sumando otra mujer u otro hombre, no significa que se dispongan sí o sí a un acercamiento homosexual. De hecho LA MAYORÍA de las parejas se divierten bastante con un tercero/a sin entrar en ese juego. Sólo se trata de considerarlo como una de las variantes posibles, parte de la gran diversidad de placeres que nos ofrece la experiencia SW.

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