En la vida como en los vínculos y en las parejas. En los vínculos y en las parejas como en la vida.
Cuando nos vinculamos con los demás, especialmente en una relación de pareja, expresamos todo lo que la vida representa para nosotros. Por tanto, con la vida somos tal como somos en los vínculos con las personas y especialmente en los vínculos de pareja.
Un manifestación de ello es cómo percibimos la vida y nuestros vínculos. Tanto en las situaciones de la vida como en todos nuestros vínculos, podemos encontrar potencialidades y señales, tanto de éxito como de fracaso. Es que hasta en las mejores situaciones y relaciones, hay elementos con potencialidad negativa, los cuales si los manejamos mal pueden llevarnos a la calamidad.
Al respecto hay un experimento muy ilustrativo: A parejas en problemas se les divide en dos grupos, de los cuales a la mitad se les solicita que conversen sobre lo mejor de su relación mientras que a la otra mitad, se les pide que charlen sobre lo peor. Los resultados muestran que los miembros del primer grupo disminuyen su stress (en aproximadamente un 15 %), pero éste se dispara en el segundo grupo (en alrededor del 48%)[1].
Esto no quiere decir que no debamos conversar sobre lo negativo. Significa que la perspectiva centrada en lo negativo, afecta aún los vínculos con las mejores situaciones de la vida, las personas y la pareja.
Otro estudio realizado con 400 parejas casadas, de media durante 40 años, mostró que los que parecían más felices con la vida en general tendían a ser aquellos con una visión idealizada de sus matrimonios. El resto, los que veían la historia de su relación de manera más realista, tendía a tener resultados mucho más bajos en cuanto a satisfacción matrimonial[2].
En síntesis:
En la vida como en los vínculos y en las parejas. En los vínculos y en las parejas como en la vida.
Las perspectivas enriquecedoras y el realismo constructivo son preferibles a las perspectivas empobrecedoras y al realismo demoledor.
Esto no significa aguantar cualquier cosa, tan sólo nos pide no hacer de cualquier cosa una cruz.
[1] Sullivan, K. ; “Understanding the Relationship Between Religiosity and Marriage: An Investigation of the Immediate and Longitudinal Effects of Religiosity on Newlywed Couples.” Journal of Family Psychology 2001. 15: 610-26.9.
[2] Rajendra Persaud “El amor obedece las leyes de la ciencia”, entrev. por Juana Libedinsky, La Nación, Miércoles 14 de febrero de 2007, http://www.lanacion.com.ar/883440
- 7 Comentarios
- 2 votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios