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SEGURIDAD HUMANA, NOTICIAS POLICIALES Y GOBERNANTES

Cuando las noticias policiales comienzan a jaquear a los gobernantes, estamos ante un país que se acerca a una desinstitucionalización de grado máximo.

Seguridad en Argentina. La cultura argentina entre Caribdis y Escila (III).

“Cuando alguna parte del todo cae, la que queda no está segura” Séneca[1]

Que los agentes que controlan la seguridad (pública, edilicia, laboral,  vial, etc.) suelan formar parte  del problema de la inseguridad, en Argentina se da por descontado como si fuera una fatalidad en la naturaleza de las cosas.

Por ello, sus figuras son asociadas a una alta probabilidad de injusticia, corrupción y arbitrariedad (“si todos infringen las normas, ¿porqué se meten conmigo?”).

Se los considera ante todo como filtros de mosquitos (o perejiles) que se tragan camellos (como los fariseos condenados por Cristo: Mt. 23,24).

Así formamos el país  del “que lo larguen”.

De ello  es paradigmático que cuando la policía detiene en un estadio deportivo a un carterista o un barra brava violento, muchos espectadores presionan para que lo liberen; o que cuando se realizan operativos de control de motos, los inspectores llegan a ser agredidos de palabra y/o de hecho tanto por los motociclistas como por espectadores circunstanciales[2].

Ello muestra hasta que punto ese problema,en Argentina es sistémico[3].

Al ser un problema sistémico, el mismo se rige por el principio conforme al cual más de lo mismo lleva a más de lo mismo. Por tanto agregar meramente más integrantes a los cuerpos de control, no contribuirá significativamente a resolver la inseguridad.

Intentar solamente ese tipo de cambios, sería como gritar cada vez más en medio de una pesadilla. De esa forma la pesadilla continúa e incluso se agrava.

Necesitamos el cambio cualitativo del despertar[4].


[1] Séneca, El libro de oro, ed. Revadeneyra, Biblioteca de Autores Españoles, vol. LXV, Madrid, 1873, 92.


[2] Ver http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2010/10/edicion_711/contenidos/noticia_5133.html

[3] Sobre el tema, ver: Haley J. (1980). Terapia para resolver problemas. Buenos Aires: Amorrortu.  McNamee, S.; O´Hanlon W.H. & Weiner-Davis M., (1990). En busca de soluciones, Barcelona: Paidós.  Pakman, M., (Comp.) (1997) , Construcciones de la experiencia humana.. Barcelona: Gedisa. Watzlawick P. (1981). ¿Es real la realidad?. Barcelona: Herder.  Watzlawick P. (ed.)(1988). La realidad inventada. Barcelona: Gedisa.  The invented reality. New York: Norton. Trad. cast.: La realidad inventada. Barcelona: Gedisa, 1989. Watzlawick, P.; Beavin, J.H.; Jackson, D.D. (1967). Pragmatics of Human Communication. Nueva York, Estados Unidos: Norton & Company. Trad. cast.: Teoría de la Comunicación Humana. Barcelona: Herder 1983.

[4] Sobre el tema, ver: Paul Watzlawick, John Weakland y Richard Fisch, Cambio, ed. Herder, Barcelona, 1976

Tiempo de amar, tiempo de ingerir píldoras

Hasta hace poco, creer en  Cupido era creer que la magia del amor se debía a un ángel mago que nos tocaba en nuestro interior…

Ahora estamos rumbo a a una magia sin magos, que hace amagos a nuestra química interior…

Es que “científicos europeos basándose en la teoría de que la causa de los problemas sentimentales reside en los neurotransmisores, elaboraron un fármaco para reducir el estrés romántico. Para ello se basan en que  cuando el amor se va, lo hace de la mano de la serotonina). Y es precisamente a base de serotonina que actúa el fármaco contra el mal de amores” [1]

Dicha píldora parece recorrer el camino de la serotonina, en la misma lìnea que la medicación antidepresiva predominante.

Ahora bien, cuando se atenúa el dolor por la pérdida o alejamiento del ser querido, hay alivio. Más cuando ello no se logra mediante un proceso psicológico interno sino que se lo hace mediante drogas, ocurre que suele presentarse cierta sensación de extrañamiento respecto de la propia identidad (esto al menos en mi experiencia de diálogos con quienes han pasado por el tránsito de superar duelos con psicofármacos). Se trata de un tema que requiere de investigaciones, por los interrogantes que abre.

También surgen otras interrogaciones, respecto a un progresivo perfeccionamiento de pastillas el mal de amores:

¿Nos protegeremos de las relaciones inadecuadas, sabiendo que si las cosas salen mal, con una pastilla saldremos adelante?

¿Nos precipitaremos a tomar la píldora como una especie de anticonceptivo para el amor? ¿La usaremos para relaciones estilo touch and go, entrar y salir, usar y descartar…?

Cuando los padres adviertan que su niño o adolescente no estudia por estar enamorado, ¿se apresurarán a medicarlo?

¿Directores Técnicos y entrenadores exigirán tomar la píldora a sus deportistas  si advierten que el enamoramiento les afecta el rendimiento?

Y ya que estamos… si en lo militar se debe partir a la guerra ¿se dará la píldora para que no piense en el amor parte o en el que se que deja atrás?

¿Crearemos a su vez la píldora Cupido o la pastilla gualicho, con la cual podamos enamorarnos con quien no tenemos “química” pero calculada(mente) “nos conviene”? Sería una píldora a ingerir por ejemplo antes de besar a alguien y que fijaría los circuitos del placer a su respecto… ¿Habrá riesgos en ello?  ¿Nos diremos …”ingiero la píldora del amor y si las cosas no van, engullo la píldora del desamor”

¿Perderán profundidad la vida y la cultura humana, en tanto estas pastillas se inscriben en la tendencia a superar problemas existenciales mediante psicofármacos? ¿Aparecerá toda una tendencia al amor light, nada menos…?

¿Cambiarán las tramas argumentales sobre el amor en el cine y la literatura?

Responder  es complejo más algo es seguro…lo que suceda en el futuro, se contestará desde lo que hagamos en el presente…

Todo aporte para la superación del dolor humano es positivo, más debe integrarse con el proceso existencial que Jung llama Individuación (o Personalización), en el cual buscamos nuestro propio centro superando las contradicciones interiores[3] y las de la vida.

En ese sentido un indígena puede estar más plenamente humanizado que un occidental urbano moderno.

En ese proceso, cada nuevo recurso tecnológico nos hace más responsables en el sentido de tener que darnos las respuestas existenciales que su uso compromete.

Es que todo recurso tecnológico pone en juego lo mejor y lo peor de nosotros (la rueda, la pólvora, Internet…todo ello da cuenta de esa realidad), así como la forma en que con ese recurso ascenderemos o involucionaremos.  La píldora para el desamor no escapa a ese desafío…

Por eso, cada recurso tecnológico nos exige examinar nuestros valores,  nuestros objetivos y responder a la pregunta sobre quiénes somos (como bien advierten algunas personas medicadas para superar duelos traumáticos con los psicofármacos actuales, según más arriba vimos)…Y para eso no parece haber píldora que valga…

Si nuestra base existencial es positiva, toda píldora que aumente nuestros recursos ante el sufrimiento psíquico, será usada responsablemente. Pero si esa base es negativa, veremos que la creciente manipulación de la mente realizada con los medios masivos de comunicación, se potenciará con psicofármacos.

Por eso, la mejor forma de responder al desafío ahondar en nuestra personalización y a la vez de luchar por sociedades más humanas.

[1] A su  vez, un polimorfismo genético de la serotonina está asociado a un estilo amoroso posesivo y dependiente (según Enzo Emanuele, psicobiólogo. Sobre el tema y la noticia, ver:
http://www.rosario3.com/noticias/enserio/noticias.aspx?idNot=79153

http://www.telam.com.ar/vernota.php?tipo=N&idPub=200321&id=380458&dis=1&sec=1

[2] Idem

[3] El proceso de Individuación: Es el proceso por el cual se engendra un individuo psicológico, es decir, una unidad aparte, indivisible, un todo. Individuación significa llegar a ser uno mismo. Como sinónimo podríamos hablar de autorrealización. Este Yo o Ser o Sí Mismo se nos muestra como imagen psicológica de lo divino, o «imago Dei». Este concepto procede de los Padres de la Iglesia, según los cuales la imagen de Dios está acuñada en el alma del hombre. Si una imagen de este tipo emerge espontáneamente, debe entenderse como un símbolo del Ser o Sí Mismo, ya que es la proyección de esa imagen de Dios que llevamos dentro y no una imagen externa”. Patricia Zárraga, El Ser según Jung, http://www.alcione.cl/nuevo/index.php?object_id=247

ENSEÑANZAS DE UN PAYASO I

Un payaso, malabarista, mago y cantante se propuso para candidato a diputado federal en Brasil. Su campaña se basó en:

1.     Saludos,  besos y fotos con todos, niños y adultos.


2.     Admitir que desconoce lo que hacen los diputados. “No sé lo que hace un Diputado Federal, vótenme y después les cuento”.


3.     La honestidad directa: “Quiero ser diputado para ayudar a los necesitados: mi familia y yo” –  “Vote por Tiririca peor de lo que está no va a quedar”.


4.     Hablar vestido de payaso, una vestimenta que hace a un rol legitimado para decir verdades sin que nadie pueda darse por ofendido.


5.     Conversar desde lo espiritual y lo serio luego de haber mostrado la cruda realidad terrenal, desde la burla. “Si tienes fe en Dios y trabajas honestamente, consigues el objetivo. Tengo mucha fe en Dios, por eso estoy aquí”


¿El resultado? Fue votado masivamente  y se convirtió en el segundo candidato más votado en la historia de Brasil.

El tema es fascinante y sugiere muchas reflexiones sobre qué sucede en nuestras sociedades, qué deseamos y en definitiva qué nos pasa…, por tanto volveré sobre el tema en futuros posts.

Invito también a cada visitante a enriquecernos con sus reflexiones.

Cine – Película: Loco viaje al pasado (Hot Tube Time Machine) Año: 2010 Estados Unidos Dirección: Steve Pink Guión: Josh Heald, Sean Anders, John Morris

Tal como vimos en el post anterior, en el film “Loco viaje al pasado”, surgen interesantes vías de análisis.

Recordemos el argumento: Cuatro personas muy desdichadas de nuestra década, viajan accidentalmente en el tiempo, hacia situaciones que vivieron en los años 80 (los cuales aparecen como entrañables). Entonces deciden no cambiar nada de ese pasado, por miedo a cambiar el futuro (el cual parodojalmente les era desfavorable). No obstante fracasan pues no pueden controlarlo todo y los hechos parecen salirse de curso: Es que en la vida, los cambios aguardan a cada paso. Más cuando deciden hacerse cargo del poder de iniciativa respecto a cómo suceden las cosas, encuentran la salida  para retornar a un presente mejor y venturoso.

El argumento interroga sobre temas  significativos:

¿Cuáles serían las causas por las cuales desde la cultura contemporánea surgen añoranzas de los años 80?

En cada época histórica resurge la añoranza por una época anterior. Esa nostalgia ayuda a interpretar la mentalidad de la época donde surge. La década de los 80 pareciera ser la  nueva obsesión de la cultura contemporánea[1], aunque no se sabe a ciencia cierta qué tuvo de bueno[2].

Pero la añoranza por los 80 nos interroga no sólo sobre los 80, sino sobre lo que pasa en nuestro tiempo. Y ese es un interrogante abierto.

¿Qué expresa la película sobre los adolescentes de nuestro tiempo y los de la década de los 80?

La película presenta a un personaje adolescente que viaja al pasado junto a los otros protagonistas. Dicho personaje se presta para comparar las diferencias entre la adolescencia en los 80 y en nuestra época.  Esto deja  un interrogante abierto. La película o que más destaca la película como diferencia es el tema de la tecnología. Una de las cuestiones fundamentales a elucidar es, si los cambios consisten fundamentalmente en relación a las nuevas tecnologías.

Porqué nos atraen los viajes al pasado?

En general  las películas que tratan sobre viajes al pasado o sobre reuniones (familiares o amistosas), muestran la tendencia humana de viajar al pasado como forma de “reparar el presente”[3]. En ello suele jugar la tendencia a volver a esa otra época que “parece remitir con exclusividad a un territorio de ilusión: el domicilio ideal de la inocencia y la credulidad pero también de un supuesto espíritu salvaje cuyos ardores se añoran en la adultez” [4].

¿Qué valores expresa la película?

En cuanto a los valores que la película pone en juego, se ha dicho que expresa una  moral utilitaria. Eso condice con la época de los 80 donde surgieron los yuppies y la democracia como empresa de políticos profesionales[5]. Es más la película plantea los años 80 como una “verdadera “edad de oro” en la que la ineptitud y las bajezas se hacen perdonar en nombre de una improbable vitalidad primigenia [6].  Pero en la realidad se percibe que esa supuesta “edad de oro”, perdió su inocencia y la humanidad está pagando sus falencias con las crisis de los mercados y de las democracias, aumento de la pobreza y d ela concentración de la riqueza, incremento de la contaminación y la violencia… Al respecto la película más bien trasunta una cierta idea del mundo y de los Estados Unidos. … donde el humor resulta el eslabón necesario con el que todo conflicto se suaviza hasta ocultar sus causas”.

¿Qué nos dice la película sobre la aventura humana y los conflictos de la vida?

En la película, se llega a “la felicidad y se consolida el afecto” [7]. Pero, “¿Triunfan la intrepidez y el espíritu de aventura en un mundo cuyas posibilidades parecen cruelmente selladas de antemano? No tanto[8]”. Con todo, en el proceso de volver a hacer posible su presente en esta década, los personajes van cambiando hacia un retorno próspero. La clave superadora aparece una joven le dice al protagonista que vivía la vida como un caos que se esforzaba en controlar, que al ser imposible ese tipo de control, es necesario saber operar dentro de las posibilidades que se abren en cada situación. Esto es, lo aconseja atender a la situación, y no  sus concepciones de orden/caos, pidiéndole que confíe encontrarse en un universo muy rico de posibilidades (que nos acompaña en nuestros esfuerzos cuando no nos cerramos en intentos absolutistas de control y la autovictimización).


[1] Horacio Bernades, Volver a los años ’80,   Página/12 Viernes, 6 de agosto de 2010 |

[2] David Obarrio, Loco viaje al pasado, http://cinemarama.wordpress.com/2010/08/09/loco-viaje-al-pasado-hot-tube-time-machine/

[3] Horacio Bernades, ob. cit

[4] David Obarrio, ob. cit

[5] Id

[6] Id

[7] Id

[8] Id

Adolescencia y sociedad: ¿De los espantapájaros a los espanta-adolescentes?

Howard Stapleton, inventó un aparato que produce un sonido agudo muy molesto que sólo los menores de 25 años pueden oir. El único uso posible de ese aparato es ahuyentar a los jóvenes.

Para analizar situaciones, me resulta útil “subirme al balcón”, esto es salir aunque sea por instantes de la situación y desde un mirador amplio ver “qué pasa”. Por eso para analizar ese aparato “espanta jóvenes” procuré situarme  en el lugar de un antropólogo del futuro que contactara con ese aparato, sin conocer otros datos sobre nuestras sociedades. En ese lugar me sentí  muy sorprendido. Me pregunté: ¿A quiénes se le ocurriría usar algo así? ¿Resulta deseable apartar de nuestro lado a los jóvenes? Concluí que el uso de ese aparato resulta impensable. Y que si ese uso se da en una sociedad, se trataría de una sociedad con una profunda crisis de convivencia sin líderes que organicen  soluciones valiosas.

Buscando más datos encontré que ese aparato se está  vendiendo por miles en Europa.  Ocurre que los adultos se encuentran con una creciente tendencia a la formación de reuniones juveniles masivas con propensiones al consumo de alcohol, en las cuales suelen ocurrir situaciones indeseables y peligrosas (ruidos, burlas, peleas, suciedad, vandalismo, daños materiales a comercios y lugares públicos, daños personales que incluso se traducen en lesiones graves y muertes…)[1]. Y ese aparato, se presta para resolver esas situaciones…

Ahora bien, puesto en el lugar de  antropólogo del futuro, discierno estar ante una sociedad donde las personas se sienten inermes y las unas a merced de las otras. Además allí hay un fuerte desarrollo de tecnología al punto que permite generar artefactos para solucionar los problemas de relaciones humanas. Se trataría de sociedades que habrían pasado de la estrategia agrícola de los “espantapájaros” a la estrategia urbana de los “espantajóvenes”.  También me digo que pareciera que se trata de una sociedad que violenta las cosas (la naturaleza, los objetos, las situaciones, las personas…). Todo eso, me pega en forma tal en que pese ponerme en  el lugar de un antropólogo futuro, no puedo evitar sentir dolor por lo que nos pasa a cada uno de los miembros de esta sociedad.

Ante todo ello, quedo con al menos un consejo para mi vida práctica: no caer en las trampas del violentar. Con todo mis respuestas no me bastan, pues es un tema de construcción y análisis comunitario. Por eso me pregunto: ¿Qué sentirías y pensarías si fueras ese Antropólogo? ¿qué averiguarías sobre la política, la educación, la comunicación, los conflictos, el derecho, la psicología de nuestras comunidades?

Se trata de un tema que nos atañe a todos y especialmente a los líderes sociales (políticos, empresarios, educadores…). Destaco  que el Consejo de Europa pidió prohibir esos aparatos, lo cual  lleva a la pregunta de qué otro tipo de respuestas son necesarias  de parte de todos los líderes sociales.


[1] Este fenómeno en España se llama “el botellón”. En Barcelona un botellón causó daños por 200-000 euros (http://www.20minutos.es/noticia/101243/0/botellon/macrobotellon/barcelona/) y otro botellón llegó a causar decenas de heridos (http://www.20minutos.es/noticia/100781/0/barcelona/botellon/heridos/). Incluso se hacen botellones que aspiran a batir el aspira a batir el Guinness a los “más borrachos de España http://www.20minutos.es/noticia/95864/0/albacete/botellon/polemico/). Sobre las motivaciones para participar en botellones, se realizó una investigación conforme a la cual “para los adolescentes son más importantes los motivos lúdicos y los relacionados con la presión social: divertirse, desconectar, conocer gente y relacionarse más fácilmente, no quedarse solo, consumir otras sustancias y seguir la moda. Los universitarios, sin embargo, dan más importancia al control del ocio, como la economía, huir de las aglomeraciones en los pubs, la calidad de la bebida y escuchar su música” y “practican tanto el botellón para emborracharse como porque no encuentran otras alternativas” Consolación Gómez Iñíguez; Tipologías de consumidores de alcohol dentro de la práctica del botellón en tres ciudades españolas, Revista Psicothema, edit. Fac. de Psicología de la Univ. de Oviedo – Colegio Oficial de Psicólogos Principado de Asturias, 2010. Vol. 22, nº 3, pp. 363-368.


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