01 Jun 2010 | Por gerardo-salvador | Claves: 2010, argentina, Cultura, Dirigentes, educacion, Escuela, machismo, Noticias, sociedad, VIOLENCIA, Violencia escolar | # Enlace permanente
Ocurrió en una secundaria de Rosario…En la Escuela Media 468 “Luis Laporte”, un docente de Metalmecánica advirtió en Tornería que un alumno de 20 años escuchaba cumbia con su celular y los auriculares puestos. Ante ello, el profesor le pidió varias veces que cambiara esa actitud, pero el joven se negó. Así que el docente (a punto de jubilarse y sin antecedentes violentos) sacó un arma y conminó[1] al alumno.
El suceso fue motivo de análisis periodísticos que incluyeron consultas a especialistas. Más hasta donde pude leer y escuchar, tales análisis se detuvieron en la conducta del docente. Me pregunto si eso es suficiente o necesitamos ir más allá.
En lo que hace a la conducta del docente, se hizo lo que corresponde, por violar normas tanto laborales como jurídico-penales[2].
Pero ¿Y qué cabe en lo que hace a la conducta del alumno? El obrar de éste no alcanza la gravedad de la acción del docente, pero también tiene una entidad suficiente como para ser analizado. Se trata de un alumno mayor de edad que voluntariamente en un área de riesgo – Tornería-, escucha música con auriculares y desobedece una advertencia legítima. Con ello pudo poner en riesgo tanto su salud física como la de los compañeros y el docente (quien además en caso de que alguien resulte con daños, deberá responder jurídicamente).
Entonces ¿Por qué detenernos sólo en la actitud –desde luego deplorable del docente- y no analizar la del alumno?
El caso admite ser considerado paradigmático dentro de una situación de crisis social que abarca a la educación. En ella todo suele analizarse dicotómicamente: estlio “o esto o lo otro”, “si lo uno es malo, lo otro es bueno”… Así se deja de lado la consideración de las responsabilidades de cada cual le En cambio si analizamos el caso que nos ocupa mirando la interacción de los protagonistas, podremos observar que alumno y docente, obraron violentando y prescindieron de las normas. Desde esta perspectiva, la noticia policial que nos ocupa, queda como una expresión más del deterioro de los vínculos sociales, de la naturalización de la escalada y del poner en acto lo que no se sabe, no se quiere o no se puede poner en palabras,…Y lo que más preocupa: resulta un indicador que invita a dirigir la mirada a un proceso en el cual quienes son representativos de nuestra cultura (dirigentes, personajes mediáticos, etc.) adoptan la no escucha y la conflictividad como puestas en escena tendientes a copar el escenario social con sus presencias prescindentes del protagonismo de los otros. Actúan primitivamente; casi como en un desafío como los de esos machistas que ante un incidente de tránsito, se bajan de sus autos y se rebajan de sí mismos al insultarse o golpearse. Este machismo vulgar en nuestras calles suele ser algo tan naturalizado que me lleva a preguntarme si en nuestra cultura el dicho común de “hay escasez de hombres[3]” debería leerse como “hay escasez de hombría”. Esto genera situaciones que tienen un inmenso poder ejemplarizador (de imitación, de espejo) para la sociedad. Observemos el caso: alumno y docente, ciudadano alumno y ciudadano autoridad obraron como si no existieran leyes. Expresaron tendencias culturales autoritarias. El alumno tuvo una conducta despótica al fijar su ley, no reconociendo límites ni observando la palabra tanto razonable como legítima del docente. Y éste que tenía la autoridad, obró como si no existiera la ley, sacando un arma. ¿Estaremos llegando a un paraje donde docentes, alumnos, padres y la sociedad sienten que se van quedando sin palabra ni ley que los ampare, un punto límite donde los síntomas emergen desde los más propensos a encarnar la alienación social? Sería muy preocupante que estuviéramos entrando en un punto donde los padres, los docentes, los ciudadanos todos se sientan desarmados, esto es sin instrumentos para abordar las crisis…Y que entonces decidan rearmarse de la peor forma.
Lo hehco, hechoo está…pero queda como invitación tanto a la reflexión como a la acción para el cambio positivo.
[2] Tras la denuncia de lo ocurrido, se iniciaron dos causas penales (por amenaza y por la registración del arma)[2]. Por su parte, en el Ministerio de Educación se le separó preventivamente de su cargo y se le inició un sumario administrativo. Todo ello
17 May 2009 | Por gerardo-salvador | # Enlace permanente
“Es una concepción necia la que tienen los varones. Creen que Eros es sexo, pero yerran: Eros es estar vinculado” Jung, Análisis, 203
Femenino y masculino, conducen potencias fuertes, creadoras….
Pueden integrarse dentro nuestro (Jung: arquetipos femenino y masculino) y en nuestros vínculos: en pareja, en el universo (Ying y el Yang), en la religión… Entonces…la vida se hace más plena, nos hacemos colmadamente creativos…
Mal empleadas esas potencialidades pueden dañarse en la lucha por el poder, por imponerse (Adler, Protesta viril, Horney: competencia), en la envidia (del pene: Freud, del embarazo: K. Horney), considerando al otro sexo el pecho malo (Melaine Klein), en la búsqueda de territorios afectivos míticos imposibles configurados la infancia (Freud) en el desencuentro (Lacan), en emociones negativas (Seligman), en errores del diálogo interno y la cognición (Ellis)…
Femenino y masculino forman parte de nuestra identidad, de nuestras historias en el mundo y el universo…de nuestros protagonismos y coprotagonismos….
TU PROTAGONISMO
Con tu opción de protagonismo, no te entregas a ningún proceso mecánico y desvitalizador. Dejas de lado cosas tales como el canto heroico ante lo inexorable y dices “realizo”, “forjo”…Decides que quien protagoniza tu vida eres Tú. Eres el personaje principal y esa dimensión no se la das a nadie. En la obra de tu vida pueden actuar (“starring”) muchas estrellas (“stars”) entre las que puedes encontrarte, y todo eso es muy bueno; pero estrellas puede haber muchas, protagonista uno sólo. Y si protagonizas, no eres títere: tu obra pasa a ser una obra abierta.
FEMENINO – MASCULINO
(TUS COPROTAGONISTAS)
En la obra abierta de tu vida, si bien protagonista siempre es uno solo; es uno que siempre admite a su lado otro que exprese un género diferente. Por eso pueden darse dos protagonistas: uno femenino y otro masculino. Es que hay género manifestado en todo; hasta en el protagonismo. Lo masculino y femenino está activos en todas las fases de los fenómenos de la vida. La palabra “género” deriva de la raíz latina que significa engendrar, procrear, generar, crear, producir…El sexo es meramente una manifestación del género en el plano de la vida orgánica. La función del género es la de crear, producir, generar…y sus manifestaciones son visibles en todo plano de fenómenos. A ello se abre tu protagonismo de obra abierta…
Reflexionando…Una expresión de la generatividad…la relación espiritual entre los géneros femenino y masculino: Teresa de Jesús y Juan de la Cruz, Francisco de Asís y Clara de Asís, Alfonso de Ligorio y Juana de Chantal, Abelardo y Eloísa…
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