Tal como vimos en el post anterior, en el film “Loco viaje al pasado”, surgen interesantes vías de análisis.
Recordemos el argumento: Cuatro personas muy desdichadas de nuestra década, viajan accidentalmente en el tiempo, hacia situaciones que vivieron en los años 80 (los cuales aparecen como entrañables). Entonces deciden no cambiar nada de ese pasado, por miedo a cambiar el futuro (el cual parodojalmente les era desfavorable). No obstante fracasan pues no pueden controlarlo todo y los hechos parecen salirse de curso: Es que en la vida, los cambios aguardan a cada paso. Más cuando deciden hacerse cargo del poder de iniciativa respecto a cómo suceden las cosas, encuentran la salida para retornar a un presente mejor y venturoso.
El argumento interroga sobre temas significativos:
¿Cuáles serían las causas por las cuales desde la cultura contemporánea surgen añoranzas de los años 80?
En cada época histórica resurge la añoranza por una época anterior. Esa nostalgia ayuda a interpretar la mentalidad de la época donde surge. La década de los 80 pareciera ser la nueva obsesión de la cultura contemporánea[1], aunque no se sabe a ciencia cierta qué tuvo de bueno[2].
Pero la añoranza por los 80 nos interroga no sólo sobre los 80, sino sobre lo que pasa en nuestro tiempo. Y ese es un interrogante abierto.
¿Qué expresa la película sobre los adolescentes de nuestro tiempo y los de la década de los 80?
La película presenta a un personaje adolescente que viaja al pasado junto a los otros protagonistas. Dicho personaje se presta para comparar las diferencias entre la adolescencia en los 80 y en nuestra época. Esto deja un interrogante abierto. La película o que más destaca la película como diferencia es el tema de la tecnología. Una de las cuestiones fundamentales a elucidar es, si los cambios consisten fundamentalmente en relación a las nuevas tecnologías.
Porqué nos atraen los viajes al pasado?
En general las películas que tratan sobre viajes al pasado o sobre reuniones (familiares o amistosas), muestran la tendencia humana de viajar al pasado como forma de “reparar el presente”[3]. En ello suele jugar la tendencia a volver a esa otra época que “parece remitir con exclusividad a un territorio de ilusión: el domicilio ideal de la inocencia y la credulidad pero también de un supuesto espíritu salvaje cuyos ardores se añoran en la adultez” [4].
¿Qué valores expresa la película?
En cuanto a los valores que la película pone en juego, se ha dicho que expresa una moral utilitaria. Eso condice con la época de los 80 donde surgieron los yuppies y la democracia como empresa de políticos profesionales[5]. Es más la película plantea los años 80 como una “verdadera “edad de oro” en la que la ineptitud y las bajezas se hacen perdonar en nombre de una improbable vitalidad primigenia [6]. Pero en la realidad se percibe que esa supuesta “edad de oro”, perdió su inocencia y la humanidad está pagando sus falencias con las crisis de los mercados y de las democracias, aumento de la pobreza y d ela concentración de la riqueza, incremento de la contaminación y la violencia… Al respecto la película más bien trasunta una cierta idea del mundo y de los Estados Unidos. … donde el humor resulta el eslabón necesario con el que todo conflicto se suaviza hasta ocultar sus causas”.
¿Qué nos dice la película sobre la aventura humana y los conflictos de la vida?
En la película, se llega a “la felicidad y se consolida el afecto” [7]. Pero, “¿Triunfan la intrepidez y el espíritu de aventura en un mundo cuyas posibilidades parecen cruelmente selladas de antemano? No tanto[8]”. Con todo, en el proceso de volver a hacer posible su presente en esta década, los personajes van cambiando hacia un retorno próspero. La clave superadora aparece una joven le dice al protagonista que vivía la vida como un caos que se esforzaba en controlar, que al ser imposible ese tipo de control, es necesario saber operar dentro de las posibilidades que se abren en cada situación. Esto es, lo aconseja atender a la situación, y no sus concepciones de orden/caos, pidiéndole que confíe encontrarse en un universo muy rico de posibilidades (que nos acompaña en nuestros esfuerzos cuando no nos cerramos en intentos absolutistas de control y la autovictimización).
[1] Horacio Bernades, Volver a los años ’80, Página/12 Viernes, 6 de agosto de 2010 |
[2] David Obarrio, Loco viaje al pasado, http://cinemarama.wordpress.com/2010/08/09/loco-viaje-al-pasado-hot-tube-time-machine/
Howard Stapleton, inventó un aparato que produce un sonido agudo muy molesto que sólo los menores de 25 años pueden oir. El único uso posible de ese aparato es ahuyentar a los jóvenes.
Para analizar situaciones, me resulta útil “subirme al balcón”, esto es salir aunque sea por instantes de la situación y desde un mirador amplio ver “qué pasa”. Por eso para analizar ese aparato “espanta jóvenes” procuré situarme en el lugar de un antropólogo del futuro que contactara con ese aparato, sin conocer otros datos sobre nuestras sociedades. En ese lugar me sentí muy sorprendido. Me pregunté: ¿A quiénes se le ocurriría usar algo así? ¿Resulta deseable apartar de nuestro lado a los jóvenes? Concluí que el uso de ese aparato resulta impensable. Y que si ese uso se da en una sociedad, se trataría de una sociedad con una profunda crisis de convivencia sin líderes que organicen soluciones valiosas.
Buscando más datos encontré que ese aparato se está vendiendo por miles en Europa. Ocurre que los adultos se encuentran con una creciente tendencia a la formación de reuniones juveniles masivas con propensiones al consumo de alcohol, en las cuales suelen ocurrir situaciones indeseables y peligrosas (ruidos, burlas, peleas, suciedad, vandalismo, daños materiales a comercios y lugares públicos, daños personales que incluso se traducen en lesiones graves y muertes…)[1]. Y ese aparato, se presta para resolver esas situaciones…
Ahora bien, puesto en el lugar de antropólogo del futuro, discierno estar ante una sociedad donde las personas se sienten inermes y las unas a merced de las otras. Además allí hay un fuerte desarrollo de tecnología al punto que permite generar artefactos para solucionar los problemas de relaciones humanas. Se trataría de sociedades que habrían pasado de la estrategia agrícola de los “espantapájaros” a la estrategia urbana de los “espantajóvenes”. También me digo que pareciera que se trata de una sociedad que violenta las cosas (la naturaleza, los objetos, las situaciones, las personas…). Todo eso, me pega en forma tal en que pese ponerme en el lugar de un antropólogo futuro, no puedo evitar sentir dolor por lo que nos pasa a cada uno de los miembros de esta sociedad.
Ante todo ello, quedo con al menos un consejo para mi vida práctica: no caer en las trampas del violentar. Con todo mis respuestas no me bastan, pues es un tema de construcción y análisis comunitario. Por eso me pregunto: ¿Qué sentirías y pensarías si fueras ese Antropólogo? ¿qué averiguarías sobre la política, la educación, la comunicación, los conflictos, el derecho, la psicología de nuestras comunidades?
Se trata de un tema que nos atañe a todos y especialmente a los líderes sociales (políticos, empresarios, educadores…). Destaco que el Consejo de Europa pidió prohibir esos aparatos, lo cual lleva a la pregunta de qué otro tipo de respuestas son necesarias de parte de todos los líderes sociales.
[1] Este fenómeno en España se llama “el botellón”. En Barcelona un botellón causó daños por 200-000 euros (http://www.20minutos.es/noticia/101243/0/botellon/macrobotellon/barcelona/) y otro botellón llegó a causar decenas de heridos (http://www.20minutos.es/noticia/100781/0/barcelona/botellon/heridos/). Incluso se hacen botellones que aspiran a batir el aspira a batir el Guinness a los “más borrachos de España http://www.20minutos.es/noticia/95864/0/albacete/botellon/polemico/). Sobre las motivaciones para participar en botellones, se realizó una investigación conforme a la cual “para los adolescentes son más importantes los motivos lúdicos y los relacionados con la presión social: divertirse, desconectar, conocer gente y relacionarse más fácilmente, no quedarse solo, consumir otras sustancias y seguir la moda. Los universitarios, sin embargo, dan más importancia al control del ocio, como la economía, huir de las aglomeraciones en los pubs, la calidad de la bebida y escuchar su música” y “practican tanto el botellón para emborracharse como porque no encuentran otras alternativas” Consolación Gómez Iñíguez; Tipologías de consumidores de alcohol dentro de la práctica del botellón en tres ciudades españolas, Revista Psicothema, edit. Fac. de Psicología de la Univ. de Oviedo – Colegio Oficial de Psicólogos Principado de Asturias, 2010. Vol. 22, nº 3, pp. 363-368.
Post de apoyo a Edith Rodriguez (http://blogsdelagente.com/edithrodriguez/2009/8/22/amigos-volvere-pronto-no-es-despedida-es-hasta-la)
Leo en el blog de Edith Rodríguez que su esposo fue víctima de una injusticia laboral, por comportarse la empresa donde trabajaba como una manada salvaje que saca del medio al miembro con problemas de salud…Desde esa lectura repaso la Historia de la humanidad, la cual a simple vista parece progreso. Pero como decía Hebbel debajo de cada una de las piedras de la historia late yace una injusticia. Veo cine que recrea alguna de las historias de la Historia y me sorprendo ante el salvajismo humano que parece desprenderse aún de los tiempos más cercanos…Veo la Delgada Línea Roja (refiere a la delgada línea que separa la cordura de la locura) sobre la Segunda Guerra Mundial (film del director Terrence Malick, basado en la novela de James Jones). En la pantalla observo escenas de selva y combatientes. También escucho sus reflexiones, tan intensas que me resuenan cuando salgo a la calle…pero entonces miro esa travesía y todo parece tan ordenado, casi como en esos barrios cerrados que estiman anárquica la ciudad pero expresan los mismos desórdenes de los corazones que laten en la ciudad abierta (y eso me lo recuerdan la novela y película “Las viudas de los jueves” de Claudia Piñeiro y la película mexicana “La zona”, dirigida por Rodrigo Plá). Percibo semáforos, gente transitando con apariencia pacífica….Ante ello recuerdo la película “Terciopelo Azul” de David Linch…esa ciudad de funcionarios y ciudadanos amables que cuando se abre la nocturnidad muestra su dimensión siniestra. Y luego de ese recorrido vuelvo al punto inicial de la reflexión y veo que las empresas y los grandes desarrollos económicos expresan lo mismo que viene repitiéndose desde los albores de la humanidad…Homo hominis lupus… (frase del comediógrafo latino Tito Marcio Plauto-254 a. C. – 184 a. C- en su obra Asinaria, popularizada por Hobbes, filósofo inglés del siglo XVII, en Leviatán)…Todo ello aulla un ser humano depredador del -mundo, de la ecología, del par…El ser humano lobo del ser humano. Muchas empresas actuales buscan presentar la imagen de progreso y fuerza que presentaba en su época el Tiranosaurius Rex, pero no pueden ocultar la depredación que hacen sobre el medio ambiente y hasta sobre sus propios miembros. Nos falta para llegar a lo que Séneca replicó a la frase Homo Homibis Lupus, escribiendo “Homo, sacra res homini“. Lucio Anneo Séneca: “Cartas a Lucilio”, XCV, 33. “El ser humano es sagrado para el ser humano” (algo que hasta los lobos admiten entre ellos, pues no se atacan entre sí hasta aniquilar al congéner).
Entonces mientras pienso lo que hacen empresas como la que dio origen al post de Edith Rodriguez y pienso en la historia humana, sigue resonando en off la voz del soldado Traine, en esa “La delgada línea roja” con que abrí estas reflexiones:
“Esta gran maldad ¿De dónde viene?¿Por qué esta guerra en el corazón de la naturaleza? ¿Por qué compite la naturaleza consigo misma? ¿Se enfrenta la tierra al mar? ¿Existe tal poder de venganza en la naturaleza? ¿No un solo poder, sino dos? ¿Cómo se infiltró en el mundo? ¿De qué semilla, de qué raíz creció? ¿Quién es el autor? ¿Quién nos está matando? Robándonos vida y luz ¿Se beneficia la Tierra de nuestra ruina? ¿Acaso ayuda a que crezca la hierba o a que brille el sol? ¿Se encuentra esta negrura en tí también? ¿Has atravesado una noche semejante?”
Brindo así reflexiones y apoyo a la lucha de Edith Rodríguez y de todos que como ella, se ven frente a la depredación de quienes toman las redes de poder empresarial.
Muchas veces recorrí la web, los libros, las conversaciones y muchos sitios buscando respuestas a temas científicos y de repente me encontré buscando pistas para transitar temas humanos que me tocaban fuerte.
De ello tomé notas de las que extraigo ideas para este blog.
Son ideas que ante todo me digo a mi mismo (es más fácil dar un consejo a 20 que ser 1 que lo aplica). Las propongo como cuaderno de bitácora, a otros navegantes para sus rumbos.
La invitación es a poner en juego lo que puede mejorar nuestro andar, casi como si nos encontráramos en una casa de postas ...“Junto a ese gran fogón de campana, ennegrecido por el humo, mordida la argamasa de barro hasta la entraña, se han sentado en círculo durante largas noches de invierno, viajeros anhelantes, conspiradores ansiosos, gauchos de lejanos pagos y tropas de camino…” (Olivera Lavié, Las Montoneras).
También busco desde esta posta internáutica, salir a navegar la web; comunicando, escuchando y aportando con otros navegantes desde nuestros recorridos.
Visitante de este blog…que podamos continuar nuestras andanzas desde lo mejor de nosotros mismos. Gerardo
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