Todo pasa, los mensajes de las montañas perduran. Dedicado a ladelirante
TUS COMPAÑEROS DE CORDADA Cordada es corazón, es concordia; es lo que une a quienes buscan cimas, enfrentando abismos; y eso es algo que hacemos siempre en la vida, aún cuando hablamos de lo que pareciera más simple como los hijos, los afectos, el trabajo, los viajes…En las cuestas, vienen bien los compañeros de cordada. Son hermanos “ius solis” y no “ius sanguinis”; lo son por vínculos generados por los suelos que pisan y no por la descendencia sanguínea. Les has conocido gracias a los cerros y las redes de caminos de la vida. Les quieres, respetas y das toda la confianza del mundo[1]. Con ellos no estás solo ante la suerte y menos en los asuntos arriesgados. Son compañías de ayuda mutua. Ni la gente ni la suerte se atreven fácilmente con dos[2], pues lLa rama que aislada se quiebra fácilmente, resulta inquebrantable cuando forma un haz con otras[3]. TÚ ANTE LAS CORDADAS BORRACHAS A veces sucede que algunos llegan a ponerse a nuestro lado en la cuerda para dedicarse a juegos pirotécnicos. Hacen cordadas con una cuerda anudadora de cohetes borrachos colgados que van soltándose y estallando. Les gusta pasar el tiempo con ellos, vestidos con amianto que les cubre el cuerpo. En ciudades como Valencia podrás ver esos juegos. Pero eso no es para las cuestas que abordamos cotidianamente, pues en ellas no hay lugar para tales juegos. Si algunos empiezan con algo de eso, basta con la ley de Sánchez “no te enganches”, pues juegan con el precipitarse. Y de lo que se trata es de nuestros esfuerzos por hacer crecer las vidas que podamos, lo cual es mucho. Y resulta que de juegos como aquellos nada queda excepto lo que nuestro Julio Cortázar llama las palabras violadas[4] quemadas como cañitas voladoras y algunos cuerpos pegoteados a unas armaduras oxidadas como diría Robert Fisher[5]… Poner petardos a las palabras de quien se expresa lo haga como lo haga, deja en manos de quien lo hace, lo quemado de su propia cosecha; pues la palabra auténtica sigue perteneciendo al otro. La palabra cotidiana es tan rica…; y en eso Freud nos liberó de quienes buscaban censurarla, encausarla, someterla o darle sentidos diferentes a los propios de quien las pronuncia. Nadie es patrón de la palabra del otro para devaluarla a nivel de moneda corroída, como diría Cortázar. En las cuestas necesitamos comunicar, pues vaya si en ellas todo cuesta. Bienvenidos serán siempre a las cuestas, los comunicadores que con sus palabras acompañan y favorecen las subidas, las mateadas, los fogones de las postas, los trabajos y los días… [1] Este párrafo y el anterior: Re: ¿Que es un compañero de cordada?, El Cursi. Comunidad de Tricúspide | Powered by YaBB SE [2] Este párrafo y el anterior: Gracián, Baltasar; Oráculo manual y arte de prudencia. [3] Frase inspirada en el Martin Fierro. [5] Fisher, Robert; El caballero de la armadura oxidada, edic. Obelisco.
[4] Charla pronunciada en el centro cultural
- 8 Comentarios
- 7 votos
- Reportar este Posteo


Ultimos Comentarios