Todo viaje que hace el viento comienza con un ligero movimiento…Todo itinerario que hagas comienza igual.
Antes de que des un primer paso, tus recorridos siempre empiezan con ese ligero aletear que te impulsa hacia el andar.
Cada itinerario que hagas se escribe con esos pequeños aleteos que pueden llegar a producir en tu interior y en el medio, cambios tan grandes como los que pueden realizar las alas de una mariposa al poner el aire en movimiento.
Cada movimiento que haces, es una sutil llave mágica que te abre los senderos de las mil vías, donde lo uno lleva a lo otro.
Aprende el arte sutil de moverte como el aire, sin desgastarte, sin padecer, con ligereza y simpleza.
En tanto puedas, obra como aire en movimiento, pues suele ser lo que mejor anda por todo tipo de camino.
[1] La película me inspiró a publicar estas frases. En relación a la película, a mi criterio posee un alto poder sugestivo mediante las imágenes, más carece de hondura psicológica (al punto que la muerte de una de sus protagonistas no es percibida emocionalmente por los espectadores). Dicho film, se acerca más a un videojuego filmado que a una película que refleje alternativas psicológicas de los personajes. Pero sus imágenes además de entretener a muchos espectadores, tienen un poder inspiracional que abre la posibilidad de usarla en filmoterapia y en coaching.
Acepta el camino de los demás y respeta ante todo el tuyo propio. Cambia tu vida con sabiduría y no según vengan las cosas. Elige con previsión…pues del remedio muchas veces nace la enfermedad. No conviertas en ocupación lo que no necesita serlo. No trates cada cosa como si fuera importante ni transformes todo en materia de discusión. Acepta voluntariamente pocas cargas. Es una falla lo que se hace en más o en menos de lo necesario. No tomes a pecho lo que debes echar a la espalda. Muchas cosas que son algo, quedan en nada al dejarlas. Otras que no eran nada, por haber hecho caso de ellas, resultaron en mucho. Al principio es fácil terminar ciertas cosas, pero no es así después. Los cordones de los calzados para andar, son fáciles de atar; pero quien los desatiende puede tener problemas serios. Necesitamos examinar nuestros cordones, pues a todos se nos desatan en el camino.
1 Pilato, Herbie I.; La sabiduría del Kung Fu; edic. Obelisco,Barcelona, 1999.
2 Avot 1:14.
3 Partes del texto se inspiran en Gracián, Baltasar; Oráculo manual y arte de prudencia
“Cuanto menos soportas la infelicidad,más apto eres para crearla”
André Gide
La pregunta por nuestra felicidad nunca nos abandona. Pero se asienta en el limbo de lo imaginario si la separamos de la pregunta por la infelicidad. La felicidad siempre danza con la infelicidad. Nada ni nadie resulta perfecto y muchas soluciones son de compromiso y sustitutas (estilo “esto en vez de aquello”, “peor es nada”,…). Por eso, las preguntas por tu felicidad y mi felicidad son preguntas por la felicidad humanamente posible, no por la felicidad perfecta (1). Entonces despleguemos serenos nuestros abanicos de felicidad e infelicidad y abaniquémonos mientras transitamos el mundo.
FELICIDAD
Nos educaron dicéndonos para “cuando…crezcas, cuando te recibas, cuando tengas trabajo, casa o auto…”. Vivimos respirando-suspirando por esas cosas. Todo en relación a (ob)tener, nada respecto de ser. Mientras tanto, por delante nos pasa la felicidad momento que otorga la celebración de la vivencia. Nos enseñaron que lo pasajero es triste. Nos enseñaron mal. Si soñamos con costas anheladas y no soñamos con el viaje hacia ellas, soñamos mal (2). Entonces no soñamos, sólo tenemos ensueños. Somos navegantes y nuestro escenario son las danzantes olas del mar y los ríos que fluyen hacia él sin llenarlo nunca.
(1) Odo Marquard, Felicidad en la infelicidad, Reflexiones filosóficas, edit. Katz.
(2) Este párrafo y el anterior: Barylko, Jaime; Para quererte mejor. Existen ediciones de: Distal, Planeta, Utilísima y Booket.
No busques una puntería agresiva. Con ella podrás o no acertar, pero siempre te desequilibra. Pon más énfasis en el espíritu que en la técnica[1].
TU HABILIDAD DE DISPARO
Aprende del accionar del arquero que se cultiva en proceder libre de intención; con “fuerza no forzada” que permite al tiro emerger como fruta madura que se desprende de la rama[2]. Busca el desprendimiento natural de lo que sea tu flecha; que ella se dispare y acierte, pues estás equilibrado.
TU ARCO
Que en el fragor, tu cuerda susurre como si quisiera ceñir a quien amas y hablarle al oído como cónyuge para lanzar una flecha rauda[3]. Busca ese estado tuyo y de las cosas, en que todo sucede así…
EL TRAYECTO DE TU FLECHA
Si pudieras observar tus flechas con ojos omnividentes; verías que no trazan una línea totalmente recta, sino que acarician unas suaves torsiones que llevan al blanco. Escapa a la ilusión de las líneas rectas y maniobra en las ondulaciones que te conducen al objetivo. En lo posible busca los caminos más directos posibles; mas no te extravíes por ignorar que los mismos siempre tienen ondulaciones.
TU ÚNICA FLECHA
Actúa como si esa flecha que tienes, fuera la única que tendrás[4]. Si piensas que tienes dos flechas, descuidas la primera[5]. No tienes el tiempo eterno ni infinitas flechas, como para ponerte en displicente. Tal como decía Freud, un sólo salto da en tigre. En todo arte no caigas en la tentación de pensar que habrá una nueva oportunidad. Ello es un descuido de la mente que te evita funcionar en la inmediatez del presente. Decide que cada vez acabarás el asunto con una sola flecha, sin preocuparte si lo logras o no. Si no usas tus flechas, tal vez nadie lo haga por Ti. Si Tú no entras en la ola, otro entrará por Ti.
En cada acción, en cada disparo; renuévate y únete con el universo. Así tu ser se torna real. Si disparas con misticismo, mediante el arco estimulas tu espíritu y con la flecha le concentras. Así invariablemente das en el blanco.
TU BLANCO
No busques el blanco, sino la nobleza del camino para tus flechas. Entonces no hay posibilidad de que erres, pues el objetivo siempre es lograr tu centro. Que tu acción sea desde un eje equilibrado, estable; a partir del cual aciertas afuera a la vez que aciertas en alcanzar tu centro. Apuntas más allá de Ti, pero también apuntas a Ti. El arte de la arquería, te convoca para que adquieras más influencia sobre tu persona, haciéndote más humano y sabio[7]. Entrena elevando tu carácter y tu espíritu. Cuando afines tus estilos o tus técnicas; no pulas tu obrar, afínate Tú. Apunta a Ti mismo.
TU CLARIDAD ANTE EL BLANCO
Una gran claridad te adviene cuando dejas la concepción de “ser Alguien” que intenta o pretende lograr algo. Quien es demasiado bueno al disparar, no da en el centro del blanco[8].
El mejor arquero se relaja, se conecta con el vuelo de la flecha y sabe que ésta volará hacia el centro. Su arte te invita a conectarte así con el vuelo de lo que desees lanzar hacia un objetivo.Te enseña que en todo lo que lances en tu vida: palabras, acciones, proyectos, botellas al mar, besos…; si tu mente y tu conducta son apropiadas, tu disparo será correcto. Pero si lanzas y piensas que estás disparando, tu blanco se vuelve inestable[1]. Recuerda: “Cuando disparas porque sí, estás en posesión de toda tu habilidad. Si estás disparando por ganar una hebilla de bronce, ya estás nervioso. Si el premio es de oro, te ciegas o ves dos blancos… ¡Has perdido la cabeza! Tu habilidad no ha variado.Pero el premio te divide. Estás preocupado. Piensas más en vencer que en disparar…Y la necesidad de ganar te quita poder”[2].
TUS EQUILIBRIOS Este no es un Universo estable. Sus olas forman con tu vida un caleidoscopio en constante movimiento, en el cual necesitas equilibrio. Cuando estás en el centro de equilibrio, haces de ese caleidoscopio un concierto coral. Esa composición se basa en la variación y el cambio.
TUS DISEÑOS Lavida se desenvuelve con acontecimientos que escapan a tu control. No esperes en ella cursos estables. Mas en su flujo hay posibilidades para los diseños. Eres una fuerza activa y no un tronco a la deriva. Lo tuyo es transitar espaciosen constante movimiento, para promover efectos benéficos sobre las energías en juego. En esos escenarios puedes formar climas, arte, narrativas, magia…
El surfer mágico lleva una alada vida sobre las olas. No vampirizala vida, la vive. Por eso la vida lo recompensa con una alada vida. Con ella conquista esa alegría que la densidad y la gravedad impiden alcanzar.La alegría es grácil, sólo se la besa cuando se puede volar fluido sobre las olas del mundo. Cuando el surfer mágico danza sobre las olas con otros surfers, sabe que los bailarines que llevan el ritmo, nunca destruyen la alada vida de otrosni la de ellos mismos.Pero ¿cómo se aprende esa técnica de la danza? ¿Por qué es tan difícil? Es que el miedo endemonia la alada vida, pero el amor puede exorcizarlo[1]. Cuando tu corazón está inundado de amor; no tiene lugar para temores, dudas, vacilaciones…Cuando Tú y quienes amas y te aman, dejan de jugar con el hielo quemante de preguntas estilo “si aman o no aman, si son o no amados”; aprenden a danzar la música del amar, entonces pueden armonizar sus ritmos. Entonces vives y haces vivir amaneceres de eternidad.
[1] El texto está adaptado de Morrow Lindbergh, Anne; El don del mar; ed. Javier Vergara, uenos Aires, 1975.
La seducción es el rayo, el relámpago, la caída de todo vestido, de todo cuidado, de toda vulgaridad de compra, venta, cambio, pasado y futuro[1]. Es presencia absoluta del éxtasis donde cesa todo. Tú y tu tabla, se hacen de mar y fluyen como él. Entonces dices déjenme que me entreguea esta brisa del camino, a este acariciar del soly el mar; dejando de lado unos instantes el mundo, tu mundo, tus definiciones, tus preocupaciones…[2] El amor en cambio son las prácticas marinas a toda hora, en todo clima, con distintos estados de salud, aprendiendo Tú de Ti y del otro, enseñándose mutuamente y aprendiendo del mar. El amor no es algo posees para siempre. Ni siquiera las estrellas que encuentras en tu camino te acompañan invariablemente, pues ni ellas pueden evitar los nublados. El amor es como la luz de la lámpara de señales que va de barco a barco, que titila pero asciende; que amenaza con apagarse y tienen que cuidar para que no se quede sin combustible, pues enciende para no perderse uno en relación al otro[3]. Y no descuides tu luz interior, pues es con ella con la que enciendes y si es necesario reenciendes la lámpara del amor. Sólo tu luz interior tiene el poder de superar la niebla y la noche cerrada. Vive como surfer místico toda la seducción y el amor del mar universal.
[1]Barylko, Jaime; Para quererte mejor. Edic. de Distal, Planeta, Utilísima, Booket.
[2]Este párrafo y el anterior: Barylko, Jaime; Para quererte mejor. Edic. de Distal, Planeta, Utilísima, Booket.
[3]Frase inspirada en la metáfora de la lámpara de querosén: Barylko, Jaime; Para quererte mejor. Edic. de Distal, Planeta, Utilísima, Booket.
Las olas fluctúan pero no admiten a los fluctuantes. Ante la ola, no titubees. O la abordas con resolución o la dejas. No seas como esos mirones que mientras la música marina suena y las olas les dicen ven, tómame soy tuya, soy para Ti; ellos sólo se ven en el espejo de sus temores resbalando desde sus tablas. Tú no resbalas, si es necesario te zambulles y te tomas un chapuzón para volver a comenzar. Sólo los cobardes se ven resbalando. Lo tuyo es volar desde las olas con alas de viento para besar el aire y volver para acariciarlas de nuevo en sus crestas.
Muchas veces recorrí la web, los libros, las conversaciones y muchos sitios buscando respuestas a temas científicos y de repente me encontré buscando pistas para transitar temas humanos que me tocaban fuerte.
De ello tomé notas de las que extraigo ideas para este blog.
Son ideas que ante todo me digo a mi mismo (es más fácil dar un consejo a 20 que ser 1 que lo aplica). Las propongo como cuaderno de bitácora, a otros navegantes para sus rumbos.
La invitación es a poner en juego lo que puede mejorar nuestro andar, casi como si nos encontráramos en una casa de postas ...“Junto a ese gran fogón de campana, ennegrecido por el humo, mordida la argamasa de barro hasta la entraña, se han sentado en círculo durante largas noches de invierno, viajeros anhelantes, conspiradores ansiosos, gauchos de lejanos pagos y tropas de camino…” (Olivera Lavié, Las Montoneras).
También busco desde esta posta internáutica, salir a navegar la web; comunicando, escuchando y aportando con otros navegantes desde nuestros recorridos.
Visitante de este blog…que podamos continuar nuestras andanzas desde lo mejor de nosotros mismos. Gerardo
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