Archivo para la categoría ‘argentina’
27 Oct 2010 | Por gerardo-salvador | # Enlace permanente
Dios decidió censarlo…
Los líderes tienen más preguntas en ese censo…
Dios le brinde su abrazo y misericordia e inspire a los que continúan para que del fallecido puedan inspirarse en lo bueno que brindó y no en lo que llevó a división y dolor…
De las intenciones internas sólo Dios juzga.
A mí me toca rezar por su alma y trabajar con todos para mejorar esta tierra de sufrimiento que supimos conseguir.
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-trasncribo lo que espontánemente me surgió y escribí en Facebook al enterarme de la noticia-
-cambio mi avatar, para dar cuenta del momento nacional, donde no importa la imagen de quien escribe, sino los sentimientos positivos que debemos reunir para seguir.
25 Oct 2010 | Por gerardo-salvador | Claves: 2010, argentina, NOTICIAS POLICIALES, SEGURIDAD HUMANA | # Enlace permanente
Cuando las noticias policiales comienzan a jaquear a los gobernantes, estamos ante un país que se acerca a una desinstitucionalización de grado máximo.
22 Oct 2010 | Por gerardo-salvador | # Enlace permanente
“Cuando alguna parte del todo cae, la que queda no está segura” Séneca[1]
Que los agentes que controlan la seguridad (pública, edilicia, laboral, vial, etc.) suelan formar parte del problema de la inseguridad, en Argentina se da por descontado como si fuera una fatalidad en la naturaleza de las cosas.
Por ello, sus figuras son asociadas a una alta probabilidad de injusticia, corrupción y arbitrariedad (“si todos infringen las normas, ¿porqué se meten conmigo?”).
Se los considera ante todo como filtros de mosquitos (o perejiles) que se tragan camellos (como los fariseos condenados por Cristo: Mt. 23,24).
Así formamos el país del “que lo larguen”.
De ello es paradigmático que cuando la policía detiene en un estadio deportivo a un carterista o un barra brava violento, muchos espectadores presionan para que lo liberen; o que cuando se realizan operativos de control de motos, los inspectores llegan a ser agredidos de palabra y/o de hecho tanto por los motociclistas como por espectadores circunstanciales[2].
Ello muestra hasta que punto ese problema,en Argentina es sistémico[3].
Al ser un problema sistémico, el mismo se rige por el principio conforme al cual más de lo mismo lleva a más de lo mismo. Por tanto agregar meramente más integrantes a los cuerpos de control, no contribuirá significativamente a resolver la inseguridad.
Intentar solamente ese tipo de cambios, sería como gritar cada vez más en medio de una pesadilla. De esa forma la pesadilla continúa e incluso se agrava.
Necesitamos el cambio cualitativo del despertar[4].
[1] Séneca, El libro de oro, ed. Revadeneyra, Biblioteca de Autores Españoles, vol. LXV, Madrid, 1873, 92.
[2] Ver http://www.lacapital.com.ar/ed_impresa/2010/10/edicion_711/contenidos/noticia_5133.html
[3] Sobre el tema, ver: Haley J. (1980). Terapia para resolver problemas. Buenos Aires: Amorrortu. McNamee, S.; O´Hanlon W.H. & Weiner-Davis M., (1990). En busca de soluciones, Barcelona: Paidós. Pakman, M., (Comp.) (1997) , Construcciones de la experiencia humana.. Barcelona: Gedisa. Watzlawick P. (1981). ¿Es real la realidad?. Barcelona: Herder. Watzlawick P. (ed.)(1988). La realidad inventada. Barcelona: Gedisa. The invented reality. New York: Norton. Trad. cast.: La realidad inventada. Barcelona: Gedisa, 1989. Watzlawick, P.; Beavin, J.H.; Jackson, D.D. (1967). Pragmatics of Human Communication. Nueva York, Estados Unidos: Norton & Company. Trad. cast.: Teoría de la Comunicación Humana. Barcelona: Herder 1983.
[4] Sobre el tema, ver: Paul Watzlawick, John Weakland y Richard Fisch, Cambio, ed. Herder, Barcelona, 1976
19 Sep 2010 | Por gerardo-salvador | Claves: 2010, Accidentes, argentina, CODIGOS CULTURALES, corrupción, Cultura, DISONANCIA COGNITIVA, Gobierno, PODER DE POLICÍA, politica, RAPAILLE CLOTAIRE, SEGURIDAD | # Enlace permanente
La seguridad es una necesidad humana que a su vez resulta básica para poder satisfacer las necesidades de relacionarnos, amar y realizarnos.
Cada cultura interpreta a su manera las necesidades de seguridad de sus miembros y las formas de satisfacerlas[1].
Pero para favorecer la satisfacción de la necesidad de seguridad humana[2], numerosas culturas, instituyen un Poder de policía[3], con funciones que abarcan diversos órdenes de gobierno tales como tránsito, salud pública, comercio, economía, edificaciones, protección de la vida y la propiedad de los ciudadanos.
Tales funciones universalmente suelen ser percibidas desde la ambigüedad y la disonancia cognitiva[4].
Es que por un lado necesitamos de la seguridad que provee el Poder de Policía y por otra parte, hay una delgada línea a partir de la cual el mismo puede volverse peligroso para nuestra seguridad dado su potencial para pasar de funciones protectoras a favoritistas y/u opresoras.
Al respecto, las alternativas de la cultura argentina configuraron un particular código cultural conforme al cual el ejercicio del Poder de Policía es percibido primariamente en vez de protector de las personas, como asociado a lo arbitrario, prepotente, represivo y en gran medida sujeto a la corrupción (pues no es ajeno a los códigos facilitadores de corrupción que anidan en nuestra cultura).
Esto sucede, en todos los órdenes del llamado Poder de Policía del Estado: tránsito, trabajo, edificaciones, comercio, economía, protección de la vida y propiedad de los ciudadanos…
De tal manera hemos llegado a naturalizar al poder de Policía como una especie de mal necesario y por tanto consideramos sus disfunciones como “naturales”.
La consecuencia de ello, es que la inseguridad en Argentina avanza no sólo en materia de delitos sino también de accidentes (de muchas clases como laborales, viales, derrumbes, incendios…), a la vez que se extiende hasta abarcar la economía y todas las demás actividades sociales.
Todo eso genera un problema-país muy serio…
[1] Vimos en un post anterior dedicado al tema, que en nuestra cultura, como en todas las culturas tenemos códigos culturales compartidos por un alto porcentaje de miembros. Los códigos culturales nos impregnan desde la infancia y hacen a la forma en que concebimos la realidad para desenvolvernos en ella y satisfacer nuestras necesidades. Entre esos códigos son fundamentales los que hacen a la seguridad con que cada uno puede contar dentro de la cultura en que vive. Es que
[2] Destaco que refiero la seguridad humana de seguridad (diferente de la llamada seguridad de Estado, que responde a un plano político ideológico).
[3] En Derecho, ver www.gordillo.com/Pdf/2-8/Capitulos/V.pdf¸ www.gordillo.com/tomos_pdf/2/capitulo5.pdf
[4] El concepto de disonancia cognitiva, fue formulado en 1957 por Leon Festinger en “A theory of cognitive dissonance” y refiere a que nuestro cerebro se siente muy incómodo e inoperante ante las contradicciones. Sucede que sentimos tensión al tener pensamientos en conflicto o un comportamiento contradictorio con nuestras creencias. Por tanto en tales supuestos tratamos de reducir se reducir la tensión operando sobre nuestras ideas hasta conseguir coherencia (aún a costa de manipular o no percibir ideas y sentimientos)
07 Sep 2010 | Por gerardo-salvador | # Enlace permanente
El loco se cree Napoleón. Napoleón enloquece a otros haciéndoles creer que él es Napoleón. Napoleón se vuelve loco cuando comienza a creerse Napoleón y empieza a olvidarse de que cuando era cuerdo pensaba que nadie es grande para su ayudante de cámara.
Apuntes y notas que refieren al texto:
Una persona no está loca por creerse otra, por ejemplo, Napoleón. Más bien Napoleón está loco si se cree Napoleón, si cree que su verdad coincide con su saber. Ver Jacques Lacan, “Kant con Sade”, Escritos II, Siglo XXI, México, 1975, pp. 342 ss
…si un hombre cualquiera se cree rey está loco. No lo está menos un rey que se cree rey. Se trata de la diferencia entre desempeñar un papel a creerse ser eso. Lacan, J. – Acerca de la causalidad psíquica; http://textosdepsicologia.blogspot.com/2009/11/lacan-j-acerca-de-la-causalidad.html
Sobre la frase de Napoleón “Ningún hombre es grande para su Ayuda de Cámara” y la Historia del Peronismo Ver: Textos de las seis primeras clases, sobre nueve en total, de la materia Historia del Peronismo, dictadas por Eva Perón en 1951 en la Escuela Superior Peronista. http://www.historiadelperonismo.com/historia_del_peronismo_por_eva_peron.php
01 Jun 2010 | Por gerardo-salvador | Claves: 2010, argentina, Cultura, Dirigentes, educacion, Escuela, machismo, Noticias, sociedad, VIOLENCIA, Violencia escolar | # Enlace permanente
Ocurrió en una secundaria de Rosario…En la Escuela Media 468 “Luis Laporte”, un docente de Metalmecánica advirtió en Tornería que un alumno de 20 años escuchaba cumbia con su celular y los auriculares puestos. Ante ello, el profesor le pidió varias veces que cambiara esa actitud, pero el joven se negó. Así que el docente (a punto de jubilarse y sin antecedentes violentos) sacó un arma y conminó[1] al alumno.
El suceso fue motivo de análisis periodísticos que incluyeron consultas a especialistas. Más hasta donde pude leer y escuchar, tales análisis se detuvieron en la conducta del docente. Me pregunto si eso es suficiente o necesitamos ir más allá.
En lo que hace a la conducta del docente, se hizo lo que corresponde, por violar normas tanto laborales como jurídico-penales[2].
Pero ¿Y qué cabe en lo que hace a la conducta del alumno? El obrar de éste no alcanza la gravedad de la acción del docente, pero también tiene una entidad suficiente como para ser analizado. Se trata de un alumno mayor de edad que voluntariamente en un área de riesgo – Tornería-, escucha música con auriculares y desobedece una advertencia legítima. Con ello pudo poner en riesgo tanto su salud física como la de los compañeros y el docente (quien además en caso de que alguien resulte con daños, deberá responder jurídicamente).
Entonces ¿Por qué detenernos sólo en la actitud –desde luego deplorable del docente- y no analizar la del alumno?
El caso admite ser considerado paradigmático dentro de una situación de crisis social que abarca a la educación. En ella todo suele analizarse dicotómicamente: estlio “o esto o lo otro”, “si lo uno es malo, lo otro es bueno”… Así se deja de lado la consideración de las responsabilidades de cada cual le En cambio si analizamos el caso que nos ocupa mirando la interacción de los protagonistas, podremos observar que alumno y docente, obraron violentando y prescindieron de las normas. Desde esta perspectiva, la noticia policial que nos ocupa, queda como una expresión más del deterioro de los vínculos sociales, de la naturalización de la escalada y del poner en acto lo que no se sabe, no se quiere o no se puede poner en palabras,…Y lo que más preocupa: resulta un indicador que invita a dirigir la mirada a un proceso en el cual quienes son representativos de nuestra cultura (dirigentes, personajes mediáticos, etc.) adoptan la no escucha y la conflictividad como puestas en escena tendientes a copar el escenario social con sus presencias prescindentes del protagonismo de los otros. Actúan primitivamente; casi como en un desafío como los de esos machistas que ante un incidente de tránsito, se bajan de sus autos y se rebajan de sí mismos al insultarse o golpearse. Este machismo vulgar en nuestras calles suele ser algo tan naturalizado que me lleva a preguntarme si en nuestra cultura el dicho común de “hay escasez de hombres[3]” debería leerse como “hay escasez de hombría”. Esto genera situaciones que tienen un inmenso poder ejemplarizador (de imitación, de espejo) para la sociedad. Observemos el caso: alumno y docente, ciudadano alumno y ciudadano autoridad obraron como si no existieran leyes. Expresaron tendencias culturales autoritarias. El alumno tuvo una conducta despótica al fijar su ley, no reconociendo límites ni observando la palabra tanto razonable como legítima del docente. Y éste que tenía la autoridad, obró como si no existiera la ley, sacando un arma. ¿Estaremos llegando a un paraje donde docentes, alumnos, padres y la sociedad sienten que se van quedando sin palabra ni ley que los ampare, un punto límite donde los síntomas emergen desde los más propensos a encarnar la alienación social? Sería muy preocupante que estuviéramos entrando en un punto donde los padres, los docentes, los ciudadanos todos se sientan desarmados, esto es sin instrumentos para abordar las crisis…Y que entonces decidan rearmarse de la peor forma.
Lo hehco, hechoo está…pero queda como invitación tanto a la reflexión como a la acción para el cambio positivo.
[2] Tras la denuncia de lo ocurrido, se iniciaron dos causas penales (por amenaza y por la registración del arma)[2]. Por su parte, en el Ministerio de Educación se le separó preventivamente de su cargo y se le inició un sumario administrativo. Todo ello
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