Archivo para la categoría ‘Mi casita de Cádiz’

Nuevas Inspiraciones/ Mi muñeca,la Mechuda.

Foto:Gustavoeo
Cuántos años han pasado!…

y mi muñeca, la Mechuda…

hoy con magia,ha resucitado!!

Verla aquí,igualita que en la foto…

su pelito rubio paja…

casi,casi,había olvidado…

La Mechuda…la llamaba…

de las mechas la llevaba…

y mi madre protestando…

cuántas veces la lavaba!!

Cierto día …para Reyes…

en mi cuarto apareció…

mi sorpresa fue tan grande…

que mi hermano enmudeció!!

De los pelos,la Mechuda…

el cretino me quitó…

y a los gritos por la casa…

yo lloraba mi dolor!!

Me vengué con su regalo…

dos pistolas “de verdad”…

las tiré por la rejilla…

y me puse a festejar!!!!

C.L.


That Happy Feeling – Bert Kaempfert

Mi casita de Cadiz 4177 / La piecita negra

¿Recuerdan que les conté que mi mamá nos llevaba a la terraza para sacar kerosén de “la piecita negra”.Bueno,hoy les quiero contar qué cosa es esa piecita negra…era…una piecita negra!!

Estaba armada en un rincón de la terraza,con chapas acanaladas,que parecían de cartón duro.

Paredes y techo, todo del mismo material,y pintada con brea…bah!…yo creo que era brea,para que no pasara humedad.Lo cierto es que esta denigrante construcción,servía para guardar cuanta porquería se rompía y nadie arreglaba,botellas vacías,sifones de los de vidrio al aire,sin defensa como vienen ahora,el famoso tambor con kerosén,y no sé cuántas cosas más.Lo que recuerdo es que mi hno. y yo,que ya teníamos 5 o 6 años,para llegar al rincón,teníamos que sortear varios obstáculos.

¿Para qué queríamos llegar al rincón?(qué malos que éramos!).Resultaba ser que en el rincón había un tubo que servía de respiradero a la cocina de “la”Julia;¿la recuerdan?(vivía en el PH que seguía ,por el pasillo),y daba justo sobre las cosas que había sobre las hornallas de la cocina.No se olviden que nosotros estábamos en la terraza,y ella en la planta baja- ¿qué hacíamos con el salvaje de mi hno.,que para mi mamá era el bueno,porque yo, era terrible!!YOOOO!!!,cuando todo lo malo que aprendí de chica, me lo enseñó él!!!pero bueno…a todas las madres el amor las ciega.

¿Qué creen que hacíamos en ese respiradero?

Primero,mirábamos por el agujero a ver qué había en ese momento sobre la cocina.Casi siempre,la mamá de la Julia,hervía la leche,y después la ponía justo en el rincón,contra la pared.Allí…desembocaba el caño.

Cuando veíamos que había una hervidora o una cacerola,le tirábamos piedras que caían justo adentro!!!!.La pobre mujer,no se daba cuenta hasta que servía el Toddy,y volcaba la leche en los tazones.

Demás está decir,que hacíamos esto y rajábamos para abajo!!!…con cara de santos ambos,y nos poníamos a jugar disimuladamente esperando escuchar los gritos de la vecina.

¡Qué vergüenza para mis viejos!

Hoy…tengo ganas de pedirles perdón!!!!!!!!

Mi casita de Cádiz 4177 II / Mi primer intento de volar

Creo que tendría meses,porque aún no caminaba.

Mi mamá,cada vez que tenía que hacer algo de cuidado,para que yo ,que era muuuuuuy inquieta(de más grande me cambiaron el adjetivo)-eso decía ella- no me lastimara,me ponía en el andador.

Ese día,con mi hno. mayor,que tiene un año más que yo,nos subió a la terraza,porque ella necesitaba sacar kerosen de un tonel grande que había en “la piecita negra”.Yo supongo que el kerosen sería para una estufa rarísima que se prendía para calentar la sala de espera,y después,la habitación.

Lo cierto es que ,mientras mi hno. andaba en triciclo,yo estaba en mi andador,correteando por toda la terraza…y mi mamá…en “la piecita negra”.

Claro que SIEMPRE,se le recomendaba a mi pobre hno. de 2 años,que me cuidara…pero, la terraza era tan grande,que cuando él estaba pedaleando por el frente,yo corría para el lado de la escalera.

La escalera era de cemento,angosta y rasposa como una lija,y me ofició de túnel del tiempo.

En 30″,miré para abajo,y el gran aro que el andador tenía abajo,donde estaban las ruedas,

me salvó la vida.(¿Sería el aro que los santos llevan en la cabeza?)

Rodé escaleras abajo,con aparatejo y todo,y quedé trabada en el descanso,entre unas escobas y otros artículos de limpieza que vivían allí.

No me pregunten si recuerdo algún grito, o llanto o demostración de sufrimiento por parte de mi mamá…porque no;aunque eso no quiere decir que no los haya habido.

¿Me creen si les digo que no me hice ni un rasguño siquiera???Es obvio,que el Altísimo me vio,y dijo : -No, yo a esta liera no me la traigo!!!!!…y me dejó aquí, en la Tierra,para seguir sufriendo toda una sarta de accidentes,que otro día les contaré.

Mi casita de Cádiz 4177/Recuerdos infantiles

Anoche,ya en la cama, sufrí un ataque de nostalgia que casi hizo que me levantara a escribir lo que ahora quiero contarles.

No sé por qué,pero la casita de mi niñez,en el barrio de Villa Urquiza,Parque Chas, para ser más precisa,estaba frente a mí tan vívida como si aún estuviera habitándola.

Era un sencillo PH,donde la entrada principal daba a la calle,y por el costado,tenía “la puertita de lata” que salía al pasillo,donde vivían “la” Julia y “la” Susi (al fondo).Esa “puertita de lata”, era realmente una puerta metálica. ¡Las veces que lo oí a mi papá putear por chocarse la cabeza con el dintel!!!!…pobre!…si medía 1,90m. no era para menos…y, acto seguido ,el grito de mi mamá: -Viejo!,la boca!

Viví allí hasta los 10 años,y las anécdotas que podría contar son innumerables.Algunas les voy a contar porque son realmente simpáticas.HOY,me resultan simpáticas,pero bien que en su momento,surtieron su efecto.

Por ejemplo,la del “serenito blanco”.

Se las cuento. Mi viejo era médico,y tenía el consultorio en casa,armado obviamente,en una de las habitaciones más grandes.Esta habitación,tenía dos puertas y una ventana.Una de las puertas,salía a la sala de espera,que en cualquier casa sería el living,y la otra,al baño…que era el único que había en la casa.

La ventana, daba al patio cubierto donde prácticamente,”vivíamos” TODO EL DÍA,yo, dos hnos. y mi mamá.No había otro lugar!!!!!De ese patio, brotaba una cocina pequeña,tipo americana como las de ahora (integrada),y al dormitorio no se podía ir porque había que pasar por la sala de espera…cosa RE-PROHIBIDA.

¿Se imaginan los días de consultorio ,que eran casi todos,el silencio de radio que había que hacer,para que no se escuchara nada por esa “mágica”ventana????…un suplicio!

Pero bueno,cuando no había consultorio,la habitación se abría para ventilar,limpiar y qué sé yo qué más se hacía ahí adentro.Lo cierto era que mi viejo,para evitar que entráramos cuando él no estaba,colocaba en el marco de la ventana,una silueta de papel secante blanco , sostenida en un piecito de madera que tenía una ranura (creo que era de un almanaque),y al lado,UN GUANTE INFLADO.

El miedo que le teníamos a ese guante era indescriptible…pero,hoy lo pienso,chicos entrando a jugar en un consultorio toqueteando todo lo que hay,no va.

Mi viejo jamás nos levantó la mano ni la voz,pero usaba esos recursos que eran más efectivos.De lo que hacía mi mamá…no me acuerdo.

Y corto acá,para que no se cansen de leer.

Mañana sigo con más…


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