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Prólogo original del libro NUNCA MÁS

Lo que muchos temíamos parece que se hizo realidad, después de varias versiones sobre el NUNCA MÁS, con ante prólogos, dejando para el final el texto escrito por Ernesto Sábato, en la nueva edición fue suprimido, como quien arranca la hoja de un libro, si tanto molesta, que no lo vuelva a editar, pero algunos que no militamos en política como en mi caso personal, por descreimiento, o falta de fé en la política, si milito en la causa del NUNCA MÁS, muchos para el 24 de marzo anulan sus fotos de los perfiles, pero por lo visto es solo una postura, en mi caso personal el NUNCA MÁS, es algo de todos los días.

Abajo les transcribo el texto, para que NUNCA MÁS olvidemos.


Prólogo del Libro NUNCA MÁS

Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países. Así aconteció en Italia, que durante largos años debió sufrir la despiadada acción de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares. Pero esa nación no abandonó en ningún momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garantías de la defensa en juicio; y en ocasión del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al General Della Chiesa torturar a un detenido que parecía saber mucho, le respondió con palabras memorables: «Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura».

No fue de esta manera en nuestro país: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.

Nuestra Comisión no fue instituida para juzgar, pues para eso están los jueces constitucionales, sino para indagar la suerte de los desaparecidos en el curso de estos años aciagos de la vida nacional. Pero, después de haber recibido varios miles de declaraciones y testimonios, de haber verificado o determinado la existencia de cientos de lugares clandestinos de detención y de acumular más de cincuenta mil páginas documentales, tenemos la certidumbre de que la dictadura militar produjo la más grande tragedia de nuestra historia, y la más salvaje. Y, si bien debemos esperar de la justicia la palabra definitiva, no podemos callar ante lo que hemos oído, leído y registrado; todo lo cual va mucho más allá de lo que pueda considerarse como delictivo para alcanzar la tenebrosa categoría de los crímenes de lesa humanidad. Con la técnica de la desaparición y sus consecuencias, todos los principios éticos que las grandes religiones y las más elevadas filosofías erigieron a lo largo de milenios de sufrimientos y calamidades fueron pisoteados y bárbaramente desconocidos.

Son muchísimos los pronunciamientos sobre los sagrados derechos de la persona a través de la historia y, en nuestro tiempo, desde los que consagró la Revolución Francesa hasta los estipulados en las Cartas Universales de Derechos Humanos y en las grandes encíclicas de este siglo. Todas las naciones civilizadas, incluyendo la nuestra propia, estatuyeron en sus constituciones garantías que jamás pueden suspenderse, ni aun en los más catastróficos estados de emergencia: el derecho a la vida, el derecho a la integridad personal, el derecho a proceso; el derecho a no sufrir condiciones inhumanas de detención, negación de la justicia o ejecución sumaria.

De la enorme documentación recogida por nosotros se infiere que los derechos humanos fueron violados en forma orgánica y estatal por la represión de las Fuerzas Armadas. Y no violados de manera esporádica sino sistemática, de manera siempre la misma, con similares secuestros e idénticos tormentos en toda la extensión del territorio. ¿Cómo no atribuirlo a una metodología del terror planificada por los altos mandos? ¿Cómo podrían haber sido cometidos por perversos que actuaban por su sola cuenta bajo un régimen rigurosamente militar, con todos los poderes y medios de información que esto supone? ¿Cómo puede hablarse de «excesos individuales»? De nuestra información surge que esta tecnología del infierno fue llevada a cabo por sádicos pero regimentados ejecutores. Si nuestras inferencias no bastaran, ahí están las palabras de despedida pronunciadas en la Junta Interamericana de Defensa por el jefe de la delegación argentina, General Santiago Omar Riveros, el 24 de enero de 1980: «Hicimos la guerra con la doctrina en la mano, con las órdenes escritas de los Comandos Superiores» . Así, cuando ante el clamor universal por los horrores perpetrados, miembros de la Junta Militar deploraban los «excesos de la represión, inevitables en una guerra sucia» , revelaban una hipócrita tentativa de descargar sobre subalternos independientes los espantos planificados.

Los operativos de secuestro manifestaban la precisa organización, a veces en los lugares de trabajo de los señalados, otras en plena calle y a la luz del día, mediante procedimientos ostensibles de las fuerzas de seguridad que ordenaban «zona libre» a las comisarías correspondientes. Cuando la víctima era buscada de noche en su propia casa, comandos armados rodeaban la manzanas y entraban por la fuerza, aterrorizaban a padres y niños, a menudo amordazándolos y obligándolos a presenciar los hechos, se apoderaban de la persona buscada, la golpeaban brutalmente, la encapuchaban y finalmente la arrastraban a los autos o camiones, mientras el resto de comando casi siempre destruía o robaba lo que era transportable. De ahí se partía hacia el antro en cuya puerta podía haber inscriptas las mismas palabras que Dante leyó en los portales del infierno: «Abandonad toda esperanza, los que entrais».

De este modo, en nombre de la seguridad nacional, miles y miles de seres humanos, generalmente jóvenes y hasta adolescentes, pasaron a integrar una categoría tétrica y fantasmal: la de los Desaparecidos. Palabra – ¡triste privilegio argentino! – que hoy se escribe en castellano en toda la prensa del mundo.

Arrebatados por la fuerza, dejaron de tener presencia civil. ¿Quiénes exactamente los habían secuestrado? ¿Por qué? ¿Dónde estaban? No se tenía respuesta precisa a estos interrogantes: las autoridades no habían oído hablar de ellos, las cárceles no los tenían en sus ¦ldas, la justicia los desconocía y los habeas corpus sólo tenían por contestación el silencio. En torno de ellos crecía un ominoso silencio. Nunca un secuestrador arrestado, jamás un lugar de detención clandestino individualizado, nunca la noticia de una sanción a los culpables de los delitos. Así transcurrían días, semanas, meses, años de incertidumbres y dolor de padres, madres e hijos, todos pendientes de rumores, debatiéndose entre desesperadas expectativas, de gestiones innumerables e inútiles, de ruegos a influyentes, a oficiales de alguna fuerza armada que alguien les recomendaba, a obispos y capellanes, a comisarios. La respuesta era siempre negativa.

En cuanto a la sociedad, iba arraigándose la idea de la desprotección, el oscuro temor de que cualquiera, por inocente que fuese, pudiese caer en aquella infinita caza de brujas, apoderándose de unos el miedo sobrecogedor y de otros una tendencia consciente o inconsciente a justificar el horror: «Por algo será», se murmuraba en voz baja, como queriendo así propiciar a los terribles e inescrutables dioses, mirando como apestados a los hijos o padres del desaparecido. Sentimientos sin embargo vacilantes, porque se sabía de tantos que habían sido tragados por aquel abismo sin fondo sin ser culpable de nada; porque la lucha contra los «subversivos», con la tendencia que tiene toda caza de brujas o de endemoniados, se había convertido en una represión demencialmente generalizada, porque el epiteto de subversivo tenía un alcance tan vasto como imprevisible. En el delirio semántico, encabezado por calificaciones como «marxismo-leninismo», «apátridas» , «materialistas y ateos» , «enemigos de los valores occidentales y cristianos» , todo era posible: desde gente que propiciaba una revolución social hasta adolescentes sensibles que iban a villas-miseria para ayudar a sus moradores. Todos caían en la redada: dirigentes sindicales que luchaban por una simple mejora de salarios, muchachos que habían sido miembros de un centro estudiantil, periodistas que no eran adictos a la dictadura, psicólogos y sociólogos por pertenecer a profesiones sospechosas, jóvenes pacifistas, monjas y sacerdotes que habían llevado las enseñanzas de Cristo a barriadas miserables. Y amigos de cualquiera de ellos, y amigos de esos amigos, gente que había sido denunciada por venganza personal y por secuestrados bajo tortura. Todos, en su mayoría inocentes de terrorismo o siquiera de pertenecer a los cuadros combatientes de la guerrilla, porque éstos presentaban batalla y morían en el enfrentamiento o se suicidaban antes de entregarse, y pocos llegaban vivos a manos de los represores.

Desde el momento del secuestro, la víctima perdía todos los derechos; privada de toda comunicación con el mundo exterior, confinada en lugares desconocidos, sometida a suplicios infernales, ignorante de su destino mediato o inmediato, susceptible de ser arrojada al río o al mar, con bloques de cemento en sus pies, o reducida a cenizas; seres que sin embargo no eran cosas, sino que conservaban atributos de la criatura humana: la sensibilidad para el tormento, la memoria de su madre o de su hijo o de su mujer, la infinita vergüenza por la violación en público; seres no sólo poseídos por esa infinita angustia y ese supremo pavor, sino, y quizás por eso mismo, guardando en algún rincón de su alma alguna descabellada esperanza.

De estos desamparados, muchos de ellos apenas adolescentes, de estos abandonados por el mundo hemos podido constatar cerca de nueve mil. Pero tenemos todas las razones para suponer una cifra más alta, porque muchas familias vacilaron en denunciar los secuestros por temor a represalias. Y aun vacilan, por temor a un resurgimiento de estas fuerzas del mal.

Con tristeza, con dolor hemos cumplido la misión que nos encomendó en su momento el Presidente Constitucional de la República. Esa labor fue muy ardua, porque debimos recomponer un tenebrosos rompecabezas, después de muchos años de producidos los hechos, cuando se han borrado liberadamente todos los rastros, se ha quemado toda documentación y hasta se han demolido edificios. Hemos tenido que basarnos, pues, en las denuncias de los familiares, en las declaraciones de aquellos que pudieron salir del infierno y aun en los testimonios de represores que por oscuras motivaciones se acercaron a nosotros para decir lo que sabían.

En el curso de nuestras indagaciones fuimos insultados y amenazados por los que cometieron los crímenes, quienes lejos de arrepentirse, vuelven a repetir las consabidas razones de «la guerra sucia» , de la salvación de la patria y de sus valores occidentales y cristianos, valores que precisamente fueron arrastrados por ellos entre los muros sangrientos de los antros de represión. Y nos acusan de no propiciar la reconciliación nacional, de activar los odios y resentimientos, de impedir el olvido. Pero no es así: no estamos movidos por el resentimiento ni por el espíritu de venganza; sólo pedimos la verdad y la justicia, tal como por otra parte las han pedido las iglesias de distintas confesiones, entendiendo que no podrá haber reconciliación sino después del arrepentimiento de los culpables y de una justicia que se fundamente en la verdad. Porque, si no, debería echarse por tierra la trascendente misión que el poder judicial tiene en toda comunidad civilizada. Verdad y justicia, por otra parte, que permitirán vivir con honor a los hombres de las fuerzas armadas que son inocentes y que, de no procederse así, correrían el riesgo de ser ensuciados por una incriminación global e injusta. Verdad y justicia que permitirán a esas fuerzas considerarse como auténticas herederas de aquellos ejércitos que, con tanta heroicidad como pobreza, llevaron la libertad a medio continente.

Se nos ha acusado, en fin, de denunciar sólo una parte de los hechos sangrientos que sufrió nuestra nación en los últimos tiempos, silenciando los que cometió el terrorismo que precedió a marzo de 1976, y hasta, de alguna manera, hacer de ellos una tortuosa exaltación. Por el contrario, nuestra Comisión ha repudiado siempre aquel terror, y lo repetimos una vez más en estas mismas páginas. Nuestra misión no era la de investigar sus crímenes sino estrictamente la suerte corrida por los desaparecidos, cualesquiera que fueran, proviniesen de uno o de otro lado de la violencia. Los familiares de las víctimas del terrorismo anterior no lo hicieron, seguramente, porque ese terror produjo muertes, no desaparecidos. Por lo demás el pueblo argentino ha podido escuchar y ver cantidad de programas televisivos, y leer infinidad de artículos en diarios y revistas, además de un libro entero publicado por el gobierno militar, que enumeraron, describieron y condenaron minuciosamente los hechos de aquel terrorismo.

Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado.


Ernesto Sábato

Stella Maris Leone Geraci

Artista Plástica – Fotógrafa – Escritora

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90 años, en el barrio

90 años cumplé el  Club Atlético Defensores de Santos Lugares y el Centro Cultural Ernesto Sábato, lo celebran todo.

Un Club de barrio, que resiste al tiempo, en Santos Lugares (Partido de Tres de Febrero), El Defensores como todos lo llamamos cumple 90 años, testigo de la historia de un barrio, el punto de encuentro de muchos vecinos, para una charla amiga, un lugar seguro para que los chicos no estén en la calle y hagan deportes, en las vitrinas del Defensores se puede ver la historia con los trofeos y logros que alcanzaron en su vida, hasta una foto de Juan Domingo Perón (ex – Presidente Argentino) con uno de los grupos que participaron en campeonatos deportivos, sus paredes, los pasillo  cuentan la historia del vecino de enfrente que solía pasar sus tardes en el Defensores, Don Ernesto Sábato (Escritor Argentino) que sólo con  cruzar la calle, se volvía uno más de todos.

Que mejor manera para celebrar los 90 años de una institución con un acto cultural, el próximo 25 de agosto a las 19 hs, un grupo de Artistas formarán parte una muestra de pinturas y como si esto fuera poco además inauguran la fotogalería.

Quien dijo que una institución barrial  y deportiva no le puede tomar la mano al arte y caminar juntos su camino, para seguir haciendo historia.

90 años

Inauguración 25 de agosto a las 19 hs.

Cierre 3 de septiembre

Visitas

Lunes a domingo de 17.30 a 20 hs.

Severino Langeri 3162

Santos Lugares, Tres de Febrero

Tel 4747- 0448

Artistas

Valladares, Curia, Juri, Tappar, Quintás, Ormaechea, Fantini, Delgado, Scuncia, Raponi, Ozuna, Miguez, Gonzalez, Inchausti, Mestri, Leone, Dumont, Lacalle, Garcia, Chiale, Ciriello.

Stella Maris Leone Geraci

Artista Plástica – Fotógrafa

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Expo. 90 (scan)


El Arte en la Periferia

Siempre se dice que Dios atiende en Buenos Aires, en Capital más precisamente, en el Arte pasa igual; Dios solo da audiencia a los Artistas en Capital.

Era un buen momento para hacer una de mis recorridas por Caseros (Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires), donde el Arte tiene una presencia importante, en uno de los espacios que forma parte de la Municipalidad de Tres de Febrero, en la Sede Cultural Caseros, pude ve la muestra de Eduardo Delgado (Artista Plástico), realizada un recorrido, por el azul del cielo, el azul del agua, el azul del oleo, del acrílico, con una paleta limpia, con tonos que nos invitan a mirar, viajar por su obra y querer quedarnos en ella, cada obra es un pequeño mundo, que nos cuenta una historia y queremos saber más.

Cuando salí de ver la muestra de Eduardo, el sol brillaba, cruce la avenida, di vuelta a la manzana, y entre al Museo de la Universidad Nacional de Tres de Febrero, donde pude ver dos muestras increíbles por el contenido de la obra, como por sus Artistas,  dos representantes del Arte Concreto Argentino Antonio Asis y Juan Melé; el color, la geometría, tomaron las salas del Museo y jugaron con sus efectos visuales.

En la obra de Asis, se pueden ver sus vibraciones de color, la super posición de tramas de metal, el color y sus variaciones juegan un papel importante en el espacio.

Melé juega con el volumen en sus obras de geometría pura, casi escultóricas, generando volumen y color, marcan el ritmo a su obra.

Me quedaba otra muestra así que camine hasta la otra cuadra y fui a ver la exposición que estaba en la Sede Cultural Intentende Heredia,  donde pude ver la muestra “Mes de la pintura realista”, Alberto y Lilia Martinez, nos presentan pinturas de un realizmo puro, la luz, la sombra están presentes en cada obra, apoderándose de la mirada del espectador.

Por último cruce al Paseo de las Artes, es una plaza recuperada por el Municipio que bordea la Estación de Caseros, si bien está rejada para protejerla del vandalismo, se pueden ver varias esculturas, la más reciente es que la inauguro Edmund Valladares (Artista Plástico), con un homenaje a Ernesto Sábato (Escritor), el boceto de esa escultura se presento en la muestra “Don Ernesto, lo recordamos”.

Solo hice 4 cuadras por el centro de Caseros, para ver Arte,  Artistas locales se dan la mano con Grandes Artistas, como en la Periferia del Arte conviven y viven los Artista sin importar donde atiende Dios.

*   En la Sede Cultural como en el Museo la entrada es libre y gratuita

**  La muestra Asis / Melé puede verse hasta el 10 de junio en el MUNTREF.

Stella Maris Leone Geraci

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Monumento a Sábato, por Edmund Valladares

Monumento a Sábato, por Edmund Valladares

Una muestra de Arte, para recordar a Don Ernesto

El 27 de abril, se inauguró en el Centro Cultural Ernesto Sábato la muestra “Don Ernesto, lo recordamos con motivo de cumplirse el primer aniversario de su fallecimiento.

A pesar de que la noche no acompañaba por lo fría y la amenaza de lluvia en el cielo gris de Santos Lugares (Tres de Febrero, Buenos Aires, Argentina) los Vecinos, Artistas de la zona y Amigos de Don Ernesto se hicieron presentes, en un clima de total alegría y gran camaradería, se realizó la inauguración de la muestra, que fue filmada por un equipo de la TV oficial desde Tirana, Capital de Albania y será emitido el 28 de noviembre de 2012, para el Centenario de la Independencia de Albania, (la Mamá de Don Ernesto era de Albania).

Entre los presentes se encontraban las autoridades del Centro Cultural Ernesto Sábato, los Artistas Edmund Valladares, quien presento el boceto del Monumento que realizará en Homenaje a Don Ernesto, Eduardo Delgado, Alberto Dumont, Ricardo González, Stella Maris Leone, presentaron pinturas, dibujos y fotografía,  el Escritor Horacio Callegari con su libro “Ernesto Sábato, el vecino”

Entre palabras de agradecimiento,  el recuerdo al Maestro,  la entrega de los diplomas a los participantes, transcurrió la velada, que termino con un brindis en el buffet del Club Defensores de Santos Lugares.

La Muestra puede verse hasta el 3 de mayo inclusive de 17 a 20 horas, ubicado en Severino Langeri 3162, Santos Lugares.

Stella Maris Leone Geraci

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Edmund Valladares

Edmund Valladares

DON ERNESTO LO RECORDAMOS….en el Centro Cultural Ernesto Sábato

Desde el 27 de abril hasta el 3 de mayo de 2012, se realizará la muestra “DON ERNESTO LO RECORDAMOS”, en el primer aniversario de su fallecimiento, en el Centro Cultural Ernesto Sábato

Se exhibirán pinturas, fotografías, escultural, libros, recuerdos de su vida y trayectoria.

Participan de la exposición:

Edmund Valladares

Nelly Quintás

Alberto Dumont

Horacio Callergari

Eduardo Delgado

Ricardo Gonzalez

Stella Maris Leone

Isabel Tappari

María Laura Maestri

Vecinos que se solidarizaron con la Muestra

Club Defensores de Santos Lugares, Severino Langeri 3162, Santos Lugares, Tres de Febrero, Buenos Aires.

Inauguración el 27 de abril a las 19,30 horas

Hasta el 3 de mayo

*Tengo el honor de participar con 3 fotografías, pueden verlas en

http://reportajefotografico.blogspot.com.ar/p/don-ernesto-lo-recordamosen-centro.html

Stella Maris Leone Geraci

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Don Ernesto

Presentación del libro ERNESTO SÁBATO, EL VECINO

Viernes 14 de Octubre, 19 horas, la sala del Centro Cultural Ernesto Sábato, ubicada en el Club Defensores de Santos Lugares (Santos Lugares, Tres de Febrero, Buenos Aires, Argentina), estaba llena de gente nuevamente Don Ernesto Sábato (Escritor Argentino) nos volvía a juntar a sus vecinos, amigos, admiradores, en su lugar, si su lugar ya que el Club queda frente a la que fue su Casa y era su lugar habitual en el que solía pasar algunos momentos, Horacio Callegari (Escritor e Historiador de Tres de Febrero, Buenos Aires, Argentina), presento el libro ERNESTO SÁBATO, EL VECINO, si el vecino que caminaba por el barrio paseando al perro, que se cruzaba al Club, tan reconocido a nivel Nacional e Internacional; en la presentación además de Horacio Callegari, se encontraban Pablo Manili (Abogado Argentino), quien escribió el prologo del libro y Mario Sábato (Director de cine Argentino).

Pablo Manili, comienza con la presentación del Libro dando un esbozo general a los presentes, hablar de la trayectoria puede ser una tarea difícil, cuando se trata de resumir en pocas palabras y en poco tiempo para hablar sobre de Don Ernesto, sin dejar de mencionar algunos de sus títulos como “Sobre héroes y tumbas” (el preferido de Pablo), donde Manili lee varios fragmentos del libro, llego el momento de mencionar el  paso tan importante de Don Ernesto por la CONADEP (Comisión Nacional de desaparición de personas) el trabajo que realizo, fue tan importante para los Argentinos y nuestra historia, que luego se vio plasmado  en el libro “NUNCA MÁS”, el cual Pablo Manili, muestra a los presentes.

Después de la introducción que realizó Manili, comienza la presentación del libro, que se vuelve un dialogo cálido y enriquecedor entre Mario Sábato y Horacio Callegari, lleno de anécdotas, recuerdos e imágenes visuales donde los presentes disfrutamos, festejando con risas, en ocasiones aplaudiendo algunas de las historias a las que Mario Sábato, solía agregarle algún detalle que falta en el libro.

Los relatos se sucedían unos tras otros, uno de los tantos ejemplos es, sobre los visitantes que Don Ernesto recibía en su casa, desde un Payaso del Circo de Moscú, admirador de la obra literaria quien con un traductor por medio mantuvo una larga charla, periodistas, escritores, todos llegaban a La Casa de Santos Lugares, para entrevistarse con Él, sin importar la distancia y bajo el amparo de sus vecinos que solían indicar como llegar hasta La Casa.

El final quedo a cargo por Mario Sábato, deleitándonos con más relatos y contarnos dos ideas que el tiene en mente hace un tiempo, una de ellas es que La Casa que se convertirá en Museo, se llame La Casa de Ernesto y Matilde,  no solo La Casa de Ernesto Sábato, los presentes respondimos que si, a esa propuesta.  La segunda idea, en realidad era un deseo de Don Ernesto, de ser sepultado en La Casa; Mario nos cuenta que siempre lo desalentaron,  pero ahora que La Casa se convertirá en Museo quisiera que sus Padres estén enterrados ahí, solo con una placa, como un gesto de amor y del amor de sus padres, una Mujer presente en la sala comenta el caso de Pablo Neruda (Poeta Chileno) que está sepultado en su Casa Museo  de Isla Negra.

Dejo para el final una de las anécdotas que se contaron en la presentación del libro, fue sobre Roque el perro de Don Ernesto, y como se origina su nombre van dos respuestas, la que cuenta Horacio según el relato de Don Ernesto y la versión de Mario Sábato.

“Horacio Callegari: Solíamos encontrarlo paseando a Roque y Yo le decía Usted está seguro que lo saca a pasear a Roque, porque Roque lo saca a pasear a Usted, le decía, Roque era el perro y es el segundo nombre de Don Ernesto, pero el decía que era un perro muy democrático y se llamaba Roque por Roque Sáenz Peña (Presidente Argentino)

Mario Sábato: tengo que contar algo a vos te dijo la verdad, a algunos le daba esa respuesta porque era la más seria, cuenta Mario que cuando trajo al perro a La Casa Don Ernesto querría ponerle de nombre Duque a nosotros nos perecía horrible, así que le dijimos que el vecino Juan Carlos tenía un perro que se llamaba Duque y que cuando Él lo llamara o venían los dos o no venia ninguno, era mentira el vecino no tenía un perro y menos que se llamaba Duque, le sugieren que lo llamen Roque por su segundo nombre que Él  no utilizaba”

Nota Quiero hacer un comentario personal  sobre el deseo de Don Ernesto de ser sepultado en su Casa, hice la misma referencia en la reunión, hace unos años tuve la posibilidad de leer una carta que Don Ernesto le dirigió a Héctor Dáttoli, Vice Cónsul de Tres de Febrero, en ese entonces era Diputado Provincial, donde le expresaba que quería ser sepultado en su Casa.

Stella Maris Leone Geraci

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Hoy cumple 100 años Don Ernesto

Hoy 24 de junio cumple 100 años Don Ernesto Sábato, sus vecinos, amigos y autoridades Provinciales y Municipales se hicieron presentes en el acto que se realizó frente a su casa de Santos Lugares,(Tres de Febrero, Provincia de Buenos Aires, Argentina) uno de los motivos la inauguración del mural que se pinto en la fachada del Club Defensores de Santos Lugares, el otro; la firma del convenio entre la Provincia de Buenos Aires, el Municipio de Tres de Febrero y la familia de Don Ernesto, para poner en valor la casa y convertirla en un Museo Viviente, así la llamo Mario Sábato, su hijo, quien emocionado recordó a su Padre, con algunas anécdotas, como está “cuenta Mario que cuando eran chicos jugaban en el jardín delantero y estaban gritando, Don Ernesto que estaba escribiendo en una de las habitaciones delanteras abrió la ventana y les pregunto porque gritaban, Mario comenta que el respondió nosotros somos chicos y vos, después de eso Don Ernesto cambio su lugar de trabajo a la parte trasera de la casa”.


Los presentes pudimos ver un avance del documental que Mario, hizo sobre Don Ernesto, disfrutar del tema que interpreto Flavio Cianciarullo (ex Fabulosos Cadillacs)i, que hicieran hace unos años en honor a Don Ernesto, las palabras emocionadas de Horacio Salas (periodista Argentino) entre palabras de emoción y el compromiso que en un año La Casa de Ernesto Sábato, como dice el cartel abrirá sus puertas como Museo.

Stella Maris Leone Geraci

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Mural
Mural

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Flavio de los Autenticos decadentes
Flavio Cianciarullo
Horacio Salas
Horacio Salas
Mario Sábato

Mario Sábato

Juan Carlos D'Amico y Mario Sábato firmando el acuerdo.

Juan Carlos D'Amico y Mario Sábato firmando el acuerdo.

El adiós a Ernesto Sábato

Fiel a tu convicciones, así viviste tu vida.  Un ejemplo en lo ético, un hombre comprometido con sus ideales, un pensador extraordinario.
¡Hasta siempre Maestro don Ernesto Sábato!

Esa era la frase escrita en un cartel, que estaba pegado en el frente de la casa de don Ernesto Sábato (Escritor Argentino), como muestra de respeto al Maestro como todos lo llamaban, un hombre comprometido con sus pensamientos y su vivir, el barrio era su mundo, su lugar de pertenencia, todos se dieron cita para darle el último adiós, sin diferencia de edad, como si solo aquellos de edad podíamos despedirlo, no importaba, muchos niños acompañados por sus padres y abuelos se hicieron presentes, que más uno puede agregar a la figura de un hombre que nos dejo su enseñanza, sus palabras, como dije en el muro de facebook Don Ernesto nunca lo olvidaremos.

Gracias Maestro.

Stella Maris Leone Geraci

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