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En un viaje de trabajo

Suelo viajar seguido por trabajo, por mi profesión de fotógrafa  me contratan para hacer fotos en distintas ciudades, después de probar varios hoteles que me dejaban la espalda a la miseria,  y los servicios eran peor, empecé a hospedarme en apart hotel, me resultan más cómodo por todos los servicios con los que cuento y en muchas ocasiones suelen ser más económico que un hotel,  el cliente que me contrata feliz ya que es una manera reducir costos, fue en uno de esos viajes de varios días con una producción muy compleja, donde además de fotografiar lugares, también había  modelos, era algo que no podía hacer en dos o tres días.

Como siempre cuando llego a un lugar desempaco la valija, acomodo todo en el departamento y salgo a explorar la ciudad, ver donde puedo hacer algunas tomas, buscar comercios donde pueda comprar algo para prepararme una cena por la noche a última hora cuando estoy trabajando en la habitación, después de haber caminado por la ciudad, decidí volver al apart, tenía que hablar con el cliente y convenir la hora de trabajo para empezar al día siguiente, me quedaba por delante una buena ducha caliente, preparar las cámaras y descansar.

Al llegar al vestíbulo, me encontré con un caballero alto, de cabello oscuro, piel blanca, ojos color miel, sonrisa agradable,  muy bien vestido, cambiamos miradas, nos entregaron la llave y nos dirigimos al ascensor, mi departamento estaba en el séptimo piso, con una vista increíble de la ciudad, para aquellos que vivimos en casa, siempre es bello ver la ciudad desde las alturas, coincidentemente Él también estaba alojado en el mismo piso, todo un caballero me abrió la puerta del ascensor y nos dirigimos cada uno a nuestros departamentos que estaban separados por otro de por medio, para mis adentros me decía “no lo olvides, viniste a trabajar y es una semana larga”.

Amanecí  a las 5 de mañana, la ciudad estaba en silencio, solo iluminada por las luces de la calle, me preparé un café, ya que era demasiado  temprano, para  tomar  el desayuno que servían en el apart, el cliente pasó a buscarme,  la jornada de trabajo fue por demás larga, cuando llegue eran casi las 9 de la noche sólo pensaba en cenar algo,  darme una ducha caliente, revisar parte del material y dormir; mientras pido la llave, llega mi vecino de piso con un paquete con comida, le pregunté donde la había comprado ya que era tarde, me explico como llegar, decidí subir a dejar  el equipo de trabajo, nuevamente compartimos el ascensor, nos miramos y Él toma la iniciativa me dice – mi nombre es Roberto -, Raffaella le respondí, intercambiamos esas palabras y otras palabras, los dos estábamos por trabajo y teníamos al menos Yo una larga semana por delante, cuando me disponía a salir, para comprar la cena, golpean la puerta del departamento, era Roberto que me dice – compré suficiente comida para dos, es tarde para que salgas, porque no cenamos juntos, total los dos estamos solos -.

Lo miré a los ojos que eran un océano de miel, su mirada era serena y podía perderme en ellos, no lo pensé le dije que si, le pedí que me diera unos minutos para cambiarme, así fue, no me pregunte nada, no me cuestione que estaba haciendo, Él era un perfecto desconocido y Yo estaba sola en un apart lejos de casa, pero algo en mi, me decía que no debía dejar pasar ese momento, siempre llevo ropa extra por las dudas a veces se organiza algún evento y me gusta estar arreglada y no importa si viajo por trabajo o es una ocasión especial, una, nunca sabe que puede pasar en un viaje.

Tomé una botella de vino del frigobar, para no llegar con las manos vacías, la mesa estaba lista, improvisada pero nada mal para una cena entre dos perfectos desconocidos y extranjeros en una ciudad con tanto movimiento de gente que puede  ser tan dura como Buenos Aires, hablamos de muchas cosas y de nada, nos reíamos juntos, en nuestra conversación nada indicaba como eran nuestras vidas personales ¿para que, hacer preguntas? si todo duraría un día, una noche, quién podía saber, que nos deparará el destino, solo con saber nuestros nombres alcanzaba y Él podría no llamarse Roberto y Yo podría no llamarme Raffaella, continuamos nuestra charla sobre la ciudad y los viajes en el sillón de la sala, con la copa de vino de por medio, solo eso nos separaba, hasta que se hizo la hora de ir a mi habitación tenía que madrugar y revisar algo del material que había realizado en el día; nos miramos y antes de abrir la puerta me tomó entre sus brazos, envolviendo mi cuerpo, me sentí segura, a salvo y nos besamos, de una manera en la que al menos yo hacía tiempo no sentía, no volví a mi habitación pasé la noche junto a Él, envuelta en sus brazos, cubierta por sus besos, desnuda de mis pensamientos, era la hora debía irme, creí que Él dormía intente levantarme con mucho cuidado no quería despertarlo,  Él me tomó de la mano y me dijo – está noche porque no salimos a cenar -, lo mire y volví a perderme en sus ojos, le dije a las 9,30 y me fui.

Paso el día de trabajo, volví al apart me arregle, espere la hora y ahí llamó a la puerta, fuimos a un pequeño restaurante, con poca gente ideal para estar  sentados hablando y mirándonos, junto a Él, el tiempo no existía, los temas de nuestras charlas eran tan variados como las noches que pasamos juntos, su departamento era el puerto, donde anclamos cada noche nuestra pasión, vestidos solo por nuestros brazos, los besos que recorren nuestra piel y nuestras manos que acarician nuestras almas, cada noche era la primera y era la última, ya no importaba cuántas noches habían pasado, cuántas faltaban aunque el final estuviera cerca, habíamos decidido no hablar del tema, ¿para que?,  si luego cada uno seguiría su propio destino y con eso ya era suficiente, al menos para mí.

Cuando me levanté, como siempre Él estaba despierto  me miró con sus ojos color de miel, y le dije que era mi último día de trabajo, mañana a las 14 horas sale el micro, su rostro se apagó por un instante, enseguida me dijo – entonces vamos a hacer algo especial está noche, Yo me ocupo -; todo el dia fue una locura de trabajo, no me dio tiempo a pensar, que era mi último día de  trabajo, de mi estadía en la ciudad y de mi, junto a Él, mientras esperaba que tocara a la puerta, que siempre era a la misma hora, acomodaba mi valija y mis cámaras, Roberto golpeó a la puerta, por primera vez, por última vez, mi departamento sería el destino, entre las cosa que trajo para pasar nuestra última noche juntos, fueron dos botellas de espumante y dos copas, algunos chocolates, la cena quedo servida sobre la mesa,  pasamos toda la noche envueltos en nuestros brazos, gozando el uno del otro, mientras la luna se colaba por la ventana iluminando nuestros cuerpos, que ya tenían una luz especial cuando se unían en un baile de pasión.

El sol entró por la ventana y nosotros estábamos enredados en nuestros besos, pasamos la mañana juntos, hasta que llegó el momento de dejar el apart, la puerta del ascensor del séptimo piso fue el testigo de nuestra despedida, siempre digo  que no debo mirar hacia atrás y eso fue lo que hice, no miré hacia atrás, no volví a pedirle su teléfono, no le pregunte sobre su vida, no le tomé una foto, subí al micro que me traería rumbo a Buenos Aires, cuando desempaque la valija ahí estaba la copa que había sido testigo de nuestra noche, la primera, la última, la conservo en una caja especial, cuando la veo, recuerdo esa semana en donde dos extraños nunca se juraron amor eterno, pero vivieron dentro de los límites del amor.

Stella Maris Leone Geraci

Artista Plástica – Fotógrafa – Escritora

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Hacer el amor en la ventana

Estaba recién casada, y si bien Las Veredas decían que Mi Vecina unos años mayor que yo, se había quedado para vestir santo, esa frase tan común de escuchar cuando  una paso los 30 y no se casó, porque claro está que una debe casarse a los 20, tener un hijo varón primero y después una niña, eso decían Las Abuelas, que una servía como mujer si tenía un hijo varón primero porque era el que continuaría el apellido, si mi Abuela viviera en estos tiempos y viera que no me case y que no tengo hijos seguro me hecharia de la familia.

Pero volviendo al tema Mi Vecina, después de mucho ir y venir encontró un caballero con quien casarse, así que Las Veredas ahora mascullaban entre escoba y escoba, aunque por lo bajo decían, “hay que ver si la Madre la deja casarse, ya que dice que Él no es un candidato para su hija”; el noviazgo siguió y el día del casamiento llegó, y como era común en esa época, Las Veredas, esperaban en la puerta a que la novia saliera rumbo a la Iglesia, para desearle suerte, seamos sinceros, lo hacían para después criticar el vestido, como si una a está altura no conociera a Las Veredas,  la novia salió subió al auto y Las Veredas se quedaron murmurando entre escoba y escoba.

Volvieron de la luna de miel, nunca entendí el nombre luna de miel ,(jajajaj) podría hacer muchos metáforas sobre el tema, pero hoy no es el momento y claro Las Veredas decían que bien se la ve, rozagante, le brilla la piel y acto seguido me miraron, claro para Ellas yo seguía en la lista, las mire y les dije conmigo no cuenten,  mejor esperen sentadas porque paradas se van a cansar, desde ese día ninguna de Las Veredas me dijo nada de frente, aunque se que entre escoba y escoba murmuran sobre mis visitantes, volviendo al tema, estaba un día en el jardín de mi casa, que es cerrado pero, se puede ver la casa de enfrente que está en un primer piso y entre mi asombro y mi risa, Mi Vecina hacía el amor en la ventana, tenía 2 opciones seguir mirando o no y si, segui mirando acaso quien de nosotros no lo haría lo mismo, al final cuando terminaron, aplaudí por la función.

Stella Maris Leone Geraci

Artista Plástica – Fotógrafa

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La Agenda

Estaba revisando el cajón del escritorio para vaciarlo de todo aquello que no sirve, ahí encontré una vieja agenda, decidí que más tarde la hojearía por si acaso, logre ordenar el cajón, aunque el orden podía durar sólo un día, a veces sólo horas, pero por lo menos había hecho el intento de acomodar y limpiar el cajón del escritorio.

Era tarde puse música, tomé una copa de vino, me senté en el sillón del living disfrutando de un momento de tranquilidad, cuando recordé la agenda que había encontrado, fui a buscarla para ver que había en sus hojas  antes de tirarla también a la basura, sus páginas estaban amarillas, tan amarillas como la información que guardaba, pero igual me tome el tiempo de revisar cada letra del abecedario para confirmar que nada de lo que estaba ahí me servía, como podía servirme una agenda con teléfonos de más de 15 años algunos.

Cuando llegue a la letra H, ahí estaba su número de teléfono, la dirección de su casa y por un instante mi corazón se agito como en esos días en los que trabajamos juntos, mi memoria viajo atrás en el tiempo, mi piel recordó cuando su piel la rosaba, después que renuncie al trabajo no supe más de Él, aunque uno prometa que va a llamar no lo hace y Él formaba parte de esos recuerdos que agitaban mi corazón, siempre estuve enamorada de Él, en esos tiempos eramos muy cercanos, solíamos tener juegos de seducción, nunca quise pasar la barrera que me había impuesto de no tener nada con alguien del trabajo, esos pruritos que una tiene, el pensar que podía pasar si la relación seguía adelante siendo compañeros, el pensar que podía pasar si la relación no seguía adelante, y tener que compartir día a día con Él.

A veces me pregunto que hubiera pasado entre nosotros, si hubiera dejado mi prejuicio en el cajón del escritorio, como hubieran sido nuestra vidas, como hubiera sido mi vida, que en lo sentimental no fue de lo mejor, un matrimonio que duro lo que una tormenta de verano, dejando un tendal emocional en mí, no lo se, solo se que a mi vida siempre le falto el gran amor, ese por el que una suspira grandes bocanadas de aire, tiene mariposas en el estómago y se queda sin dormir por la noche, mientras miro su número de teléfono, recuerdo que eso sentía cuando estábamos juntos, mire la hora ya era demasiado tarde, terminé mi copa de vino, deje la agenda abierta en la mesa del living, mañana seguiría con mis recuerdos.

Casi no dormí esa noche, tenía una reunión de trabajo así que a pesar del sueño me levanté, termine de ordenar el living, preparé café y comenzó la reunión, la cual me pareció más larga de lo habitual, en realidad mi cabeza estaba en otra parte, cuando todos se fueron, volví a tomar la agenda, tomé el teléfono y llamé, antes de que sonara corte, me dije que estoy haciendo, como puedo llamar a alguien que hace más de 15 años que no se nada de Él con que excusa, y ahí estaba, entre mis recuerdos, la agenda, el teléfono y el miedo a no saber que hacer.

La hora pasó y Yo seguía en penumbras una luz de la calle se colaba por la ventana, debía tomar una decisión tirar la agenda y olvidar todo o llamar, cuando estaba por tirar todo, volví a marcar el número, un hombre dijo – hola -, un nudo en el estómago y en la garganta se apoderaron de mí, como pude dije – hola, por favor con Héctor -, el me dijo – soy yo – el corazón me latía tan fuerte que me dolía, así y todo, logré explicarle quien era y le di creo  una excusa coherente por el motivo de mi llamado, la conversación duró horas, en un momento el me dice – muchas veces pensé en vos -, hice un silencio profundo, respire, ahí me dijo – porque no nos encontrábamos a tomar algo -,- si – fue mi respuesta.

El día de nuestro encuentro llegó, me sentía como una adolescente, nos miramos y nos fundimos en abrazo profundo e interminable, después fue hablar y recordar, su matrimo no era lo que esperaba del amor, con dos hijos y mucho trabajo, en un momento me pregunto – alguna vez imaginaste que hubiera sido de nosotros juntos -, lo mire, le dije – todos los días -; nos tomamos de la mano y nos miramos en silencio, no había palabras que decir, solo teníamos ese instante en el que dos seres atrapados en el recuerdo del pasado estaban tomando una taza de café, en un momento me dice – vámonos – nos subimos a su auto, nos dirigimos a un hotel, en la habitación del piso 20 con vista al río construimos nuestro mundo en el  presente, sin pasado, sin futuro, gozando cada minuto, las palabras nos amaron, los besos nos acariciaron y por un instante el tiempo se detuvo y nosotros vivimos una vida, pasamos la noche juntos, pedimos el desayuno, nuestra piel se rozó por última vez, dejamos la habitación, nos fundimos en un abrazo profundo e interminable, nos separamos, me subí al taxi y lo vi al irse en su auto.

Hoy hace 9 meses y acá estoy teniéndote en mis brazos, acariciando cada centímetro de tu piel, bienvenido al mundo Héctor, Yo soy tu Mamá y tu Papá fue el gran amor de mi vida.

Stella Maris Leone Geraci

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Marilyn

Marilyn se sentía al borde del precipicio como si desde el abismo alguien la llamara, hacía ya bastante tiempo que su vida se había  complicado, los problemas familiares aumentaron, se quedó sola, sus parejas no fueron lo que Ella soñaba uno la maltrató psicológicamente, el otro la ignoró, cuando creía que había salido de su abismo, los problemas volvieron, aunque siempre intento ver el vaso medio lleno, la falta de trabajo, se fue acrecentando, ahora los problemas económicos  la seguían de cerca, por ahí algún trabajo salía, pero no duraba lo suficiente como para poder saldar deudas.

A pesar de los problemas miraba la vida con una sonrisa y se decía mañana voy a lograrlo, todo eso de las visualizaciones tan de moda en estos tiempos, donde uno debe ser su propio héroe, verse en un trabajo agradable, con un hombre que la ama, lo intentaba, todos los días hacía eso, visualizaba, visualizaba su vida plena, con las cuentas pagas, asistía a charlas gratuitas, armonizaba su casa, creía en Dios….creía en Dios y se enojaba con Él, al punto de decirle en sus momentos de gran rabia – “Dios, andate a la puta que te pario” -, prendía velas, seguía todos los consejos que le daban, pero las cosas no mejoraron, el trabajo visualizado no aparecía en la realidad, las cuentas se acumulaban y sus lágrimas eran cada vez más.

El abismo estaba a un solo paso, solo tenía que saltar, que la detenía, su fe, el mañana,  si no tenía nada, ni a nadie y cada noche pensaba, quizás mañana no me despierte y ya termine con mi sufrimiento, su dolor se había vuelto una constante, ya no recordaba como se sonreía, ya no recordaba si alguna vez fue feliz, no recordaba si alguna vez  se le cumplio algún deseo, el que fuera, de cumpleños, de fin de año, el del huesito de pollo, cuando hizo memoria, pudo recordar que nunca se le había cumplido un deseo, que nunca San Expedito el de las causas justas y urgentes, al que todos le rezan, con gran fé, ya que cumple los pedidos hoy y no mañana,   nunca la había escuchado, así que nunca le cumplió Ella a San Expedito su promesa, para que, si cuanto le pedía y según todos Él escuchaba a Ella no la oía y pensó, quizás, Yo no se pedir.

Y ahí volvió a la carga tratando de leer tanto libro de autoayuda existían, concurría a reuniones donde se les enseñaba como sentirse bien consigo mismo, como sanar desde su interior para estar bien, pero al salir de esas reuniones se sentía igual, una conocida la invito a su Iglesia, esas evangélicas que abundan por la ciudad,  el pastor en un momento les dice a los fieles, que – entreguen el diezmo para poder ser ayudados -, Marilyn se pregunto – que  le entregue los últimos cien pesos que tengo en la cartera, para comprar leche y seré ayudada -,  lo pensó y se quedo con el dinero en la cartera, nada ocurrió, todo seguía igual o peor, quizás era una mujer de poca fé y por lo tanto el Dios Cristiano, el Dios Evangélico no la habían ayudado en su desesperación.

Ahí estaba en su habitación a oscuras acurrucada en la cama, pensando que era el  momento de poner fin a tantas lágrimas, tanto dolor, tantas frustraciones, tantos sueños incumplidos, pensó – si mañana despierto, voy a buscar una salida a todo esto, ya no tengo ganas de seguir , ni fuerza para seguir peleando -, para Ella en todo esto había algo positivo, no tenía familia y sus amigos o mejor dicho sus conocidos, no se preocuparía  por su ausencia, la vida tampoco había sido buena en darle amigos, quienes se acercaron a Ella en alguna oportunidad fueron para obtener un beneficio propio y cuando sus problemas de trabajo empeoraron se fueron alejando de su vida.

Se quedo dormida, al otro día sonó el despertador, se levantó, desayuno una taza de té, un pedazo de pan, acomodó su casa y salió a buscar una salida, tenía cien pesos, así que fue al supermercado lo recorrió, vio las góndolas con los productos de alta gama, que le gustaría probar, siguió de largo, no tenía dinero suficiente para ese sector, llegó a la góndola de las bebidas alcohólicas, eligió un buen espumante, lo puso en el carro, siguió y se detubo en el sector donde están los insecticidas, compró veneno para ratas, fue a la caja, pagó, todavía le quedaba algo de dinero, fue a su casa, puso la bebida en la heladera, se quedo toda la tarde sentada, pensando en nada y en todo, se preguntaba si había una salida y aunque visualizaba un futuro lleno de alegría, al abrir los ojos todo era oscuro, no entendía porque nada de lo que había intentado en su vida, había dado sus frutos, nunca pudo lograr tener un trabajo estable, una familia y……..ya no quería recordar cuantas cosas más, otra vez estaba llorando y eso era lo que si recordaba.

Nuevamente llegó la noche y se dijo, – si tengo suerte mañana no me despierto y todo habrá terminado -, siguió llorando hasta que se quedó dormida, esa noche tuvo un sueño dulce, placentero, estaba en un lugar con muchas flores, un cielo azul, el sol calentaba su rostro, por primera vez en mucho tiempo se sintió feliz, tanto que despertó y al despertar todo se puso negro nuevamente, ahí supo que ese era el momento, decidió pasar el día tranquila en su casa, dejo todo ordenado, comio algo que había quedado en la heladera, se dio una ducha caliente, se puso ropa linda, esa que se deja para salir, en algunas ocasiones, esas ocasiones que hacía años no tenía, tomó una copa de cristal, el espumante que había puesto en la heladera a enfriar, y el veneno, bebió varias copas, las saboreo lentamente, podía tomarse el tiempo necesario para hacerlo no había apuro, era su último día y el abismo la llamaba, aunque el ganaría, Ella pensó que debía tomarse su tiempo para saborear una buena bebida, y así lo hizo, cuando sintió el efecto de la bebida  en su cuerpo, tomó el veneno, lo colocó dentro de la   botella, lo disolvió en el contenido que quedaba y comenzó a beberlo en su cama, el dolor de estómago fue fuerte, pero ya no había vuelta atrás, lo bebió hasta el final, cuando estaba haciendo efecto, el teléfono sonó, pero Marilyn estaba en la cama con la copa de espumante en la mano, viajando a ese lugar con flores, donde el cielo era azul y el sol calentaba su rostro.

Después de un mes, la encontraron muerta en su cama, en el teléfono había varios mensajes de una empresa que quería contratarla, para que dirigiera  la oficina de relaciones públicas.

Stella Maris Leone Geraci

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Tu hijo no es virgen

Eso de tener suegra puede ser agotador, no se Ustedes pero en mi lotería de suegras no me fue muy bien que digamos, las que tuve fueron unas verdaderas  joyas de bijouterie, pero de las que le voy a hablar, se ganó todos los premios, era todo Amor y me quería como hija, a la que quería manejar como si Yo fuera una niña a la que había que enseñarles cosas.

Creo que en su cabeza imaginaba una boda grande y suntuosa, donde Ella brillaría como la Madre del novio….ahhhhhhhh, creo que toda su vida se basaba en eso, en ser la reina de la noche, la Madre que todo lo sabe, la Madre que hace todo por sus hijos, la Madre

Está Madre tenía el extraño don de ser oportuna, como Yo vivía sola  nos encontrábamos en casa, estábamos más cómodos y era un gasto menos, de lo contrario no hay presupuesto que alcance, y nadie a las 2 horas golpearía la puerta diciendo, Turno,  al principio todo bien, pero con el tiempo se las arreglaba para llamar por teléfono, haciendo alguna pregunta, no era siempre, pero……con luego se volvió algo constante, no atender el teléfono, era hacer que insistiera hasta cansarnos, pero lo peor de todo era cuando estabamos teniendo sexo, si como lo leen, era como si calculará el tiempo justo y ahí sonaba el ring.

Un día no pude más, decidí atender el teléfono y cuando pregunto que estábamos haciendo, se lo dije teniendo sexo, es más se lo repetí un par de veces porque se hacía la que no entendía, hasta que Él me sacó el teléfono de la mano, para hablar con la Madre.

Stella Maris Leone Geraci

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Sos un miserable

Noche de Chicas en casa, pizza, postre de chocolate, vino, espumantes y la charla nuestra de cada reunión de Chicas, entre esto y aquello, llegó el momento de la pregunta inquisidora a una de nuestra amiga ¿como te fue en la cita que tenías, con el Caballero? y si una siempre está conociendo caballeros, hasta encontrar el indicado, el alma gemela, el compañero de ruta, el amigo con derecho a roce, tantos nombre como definiciones le podríamos dar, según el deseo de cada Mujer  en el momento en que se le haga la pregunta, todas tienen una definición distinta y un sueño distinto con respecto al Caballero en cuestión.

Volviendo al tema que me trajo a escribir, ante la pregunta que todas le hicimos a Nuestra Amiga responde todo de maravillas, salvo el final….mmmmmmmm y claro todas la miramos, diciendo CONTA, así que Ella nos hace su relato, salieron tres veces, en la primera fueron a tomar algo, por las dudas el Caballero sea una mala elección, Una siempre de unas bebidas puede decir hasta la vista cariño, como la charla fue agradable y la paso bien, quedaron para encontrarse otro día, en la segunda salida fueron al cine, después a cenar, el Caballero era el verdadero Príncipe Azul o el Caballero Perdido ese que ya no se encuentra con tanta facilidad, y que una debe escarbar por debajo de las piedras,  era día de semana, si bien todo estaba dado para pasar a una segunda instancia, era tarde y hasta que llegaban a la casa de Ella la pasión se podía dormir en el camino, el hotel no era opción, ya que al otro día trabajaban, así que dejaron la puerta abierta para un tercer encuentro.

Mi amiga nos contaba que estaba tan emocionada, imaginaba que Él sería el perfecto amante, como era la primera vez que estarían juntos, no quiso que fuera en casa de Ella, una siempre se siente más cómoda en su casa, pero a veces para el primer encuentro es bueno hacerlo en un lugar neutral, si Él no es el Príncipe Azul del sexo, una se vuelve a su casa y si te he visto no me acuerdo, así que mi amiga aunque esperaba el cielo, no quiso arriesgarse a caer en el infierno del sexo, se encontraron donde habían quedado y de ahí fueron rumbo a un hotel, pero….siempre un pero, cuando llegaron al hotel, mi Amiga no necesito descubrir si el sexo con Él era el cielo o el infierno, en la entrada y todos sabemos como son las entradas los hoteles transitorios, cabezas gachas, miradas hacia otro lado, Él la mira y le dice tenes plata a mi no me alcanza, para pagar la habitación.

Stella Maris Leone Geraci

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Con Amigos así

El 20 de julio celebramos el día del amigo y en los últimos tiempo se volvió una fiesta por demás comercial, si uno quiere encontrarse con amigos en un bar a tomar algo, olvídalo cariño!!!!, además con mis Amigos siempre nos encontramos en cualquier momento para festejar no importa que, decidimos pasar de largo está fecha.

En la actualidad existen distintos niveles de Amigos, están los Amigos con los uno  puede contar para cualquier ocasión, que saben va a estar ahí para todo, un ejemplo si uno mato a alguien, ese Amigo que le diga “donde escondemos el cadáver”, (no lo tomen en forma literal);  Ustedes me entienden, son esos Amigos que están siempre listos, después están los Amigos que uno tiene de otras épocas, del trabajo, de la juventud, de la niñez, son esos Amigos que uno ve cada tanto, que uno llama cada tanto.

Están los amigos virtuales (jajjaajjajajaj) amigos virtuales le dicen ahora, sisisisi, como el juego del “te toco, no te toco, te toco, no te toco”, un Amigo virtual, es un contacto, la nada, en algunos casos, porque de los 1000 Amigos virtuales que uno tiene, si conoce a 20 personalmente y tiene una relación fuera de la red, ya es mucho; para algunos esos Amigos virtuales, son tan importantes como los Amigos reales, les cuentan su historia de vida, secretos y no se cuantas cosas, la verdad es que uno no sabe quien es el que está del otro lado de la pantalla,  y se de algunos que se llevaron cada chasco.

Hay otra categoría de Amigos que en los últimos tiempos se sumó a lista  y si bien muchos no quieren reconocer o lo dicen por la bajo, en mi caso no tengo problemas de decirlo, son mis Amigos con derecho a roce, si quieren mi explicación del termino, son esos amigos hombres que Una tiene,  donde Una fue un poco más allá en la relación de amistad, empezó con un beso, unas caricias, unas……….bue Ustedes me entienden no!!!!!!!.

Mis Amigos con derecho a roce, me preguntaron cada uno por su lado, está claro, que pensaba hacer el día Amigo, como no tenía planes le respondí al primero en preguntarme nada, así que mi Amigo me dijo: si lo celebramos!!! lo miré la idea era super tentadora, le dije que sí; otro de mis Amigos me pregunto lo mismo, y si se preguntan cuantos Amigos con derecho a roce tengo, les dire que varios, porque como decía mi Abuela “siempre hay que tener una vela encendida por si se apaga otra”, organice mi agenda para poder estar a solas con Mis Amigos con derecho a roce, además con Amigos así, Una no puede decir que no.

Stella Maris Leone Geraci

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Un Viaje en ascensor

Trabajar en una oficina tiene sus cosas, entre ellas compartir mucho tiempo con sus compañeros de trabajo varones, los ratones comienzan a dar vuelta por la cabeza y a la larga siempre una tiene un compañero de trabajo con quien le gustaria, tener algo más en común que un balance o arqueo de caja.

Y como siempre digo la carne es débil, si bien mi política era donde se trabaja no se tiene intimidad, la verdad es que mi compañero valía la pena para romper las reglas, y los ratones se hacían una fiesta en mi cabeza, aunque no me interesaba algo formal, eso si era quebrantar la regla de oro, una cosa era un toco y me voy, sin obligaciones, ni compromisos y otra la formalidad de un romance en donde todos estén involucrados, en los romances de oficina no son sólo dos, son todos y en los años que trabaje, vi muchos amoríos que fueron, vinieron, se casaron, tuvieron hijos, se separaron, volvieron amantes, así que en eso era estricta si rompía mi propia regla, sería para algo que duraría solo un momento.

Después de ir y venir en nuestros juegos de palabras, de roces, de insinuaciones, Él me seguía a algunos lugares, Yo lo encontraba de casualidad en otros, a veces a escondidas en nuestro escritorio solíamos hablar, Él solía invitarme a tomar algo, que nos viéramos fuera de la oficina, siempre le respondía que no, eso si, iba contra mi propia regla.

Un día, nos encontramos en la entrada del edificio, solo los dos, tomamos el ascensor, eran esos ascensores de puerta tijera, todos abiertos, el edificio tenía varios pisos y como siempre digo la carne es débil y el viaje en ascensor fue toda una experiencia religiosa.

Stella Maris Leone Geraci

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30 de enero de 2009 a

Hasta en las mejores familias

Ustedes ya saben como son los barrios, con sus historia tan particulares, hace unos años de esto, dos hermanos (un hombre y una mujer) cada uno se había casado, formado su familia, tenían sus hijos, como todas las casas grandes que se construían antes, había espacio suficiente para que todos vivieran  en la casa de los Padres, un día estos hermanos, deciden poner un negocio junto a sus respectivas parejas, un negocio familiar, algo que les perteneciera y luego quedará en la familia.

Las veredas que todo lo saben, murmuraban entre escoba y escoba, sobre el nuevo emprendimiento, los Hermanos y los Cuñados instalaron el negocio; cuando uno pensaría que el local lo entenderían las parejas correspondientes, es decir la Hermana con su Marido y el Hermano con su Esposa, no fue así, los dos hermanos atendían en un turno y los cuñados en otro turno y Las Veredas miraban con caras de “te lo dije”.

La cuestión es que tanto tiempo juntos, los Cuñados comenzaron a llevarse cada vez mejor, Las Veredas que nada se pierden ya estaban murmurando por lo bajo de como se comportaban los Cuñados en el negocio, y bueno Ustedes saben como es esto, si uno vive en el barrio, instala el negocio en el barrio, para que los vecinos vengan a adquirir sus productos.

En el fondo de comercio los Cuñados eran algo más que Cuñados y a eso agregarle que vivían en la misma casa, un día cuando los Hermanos vuelven del negocio, se encuentran con que sus parejas ya no estaban, el fondo del comercio ya no era suficiente, para los Cuñados que dejaron sus familias, los Hermanos se quedaron con el negocio, en la casa de sus padres y con los hijos de sus matrimonios.

Stella Maris Leone Geraci

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Es la primera vez

Hace unos años que nos conocíamos, nos presentaron en una reunión a la que asistí por mi trabajo, cuando lo conocí, Él me atrajo y mucho, son esos hombres a los que algunas mujeres no podemos resistirnos y no solo por su atractivo físico, en este caso era una combinación importante su apariencia y su cerebro, me gustaba hablar con Él, sobre política, arte, cultura y cualquier banalidad que a una mujer se le puede ocurrir, no siempre se encuentra un caballero con todas esas combinaciones y  Él me gustaba.

Pero… como en toda historia, siempre hay un pero, Yo estaba en pareja y Él estaba casado, así que nuestros encuentros, se volvieron juegos de seducción, abrazos por demás sugerente, besos que llegaban al límite de la tarjeta roja, muchas veces si me tenía que reunir con Él, intentaba que fuera en algun lugar publico para evitar, caer en la tentación de hacer algo de lo cual podría arrepentirme (Ustedes saben la carne es débil),  si bien mi relación, en los últimos tiempos se había vuelto una relación de amantes, más que de pareja, no me parecía justo y como dije Él estaba casado, y prefería que todo siguiera igual.

Por unos años no tuvimos contacto, un día volvimos a vernos y ese juego de seducción entre los dos continuaba, como si el tiempo no hubiera pasado, por mi parte la situación había cambiado ya no estaba en pareja, amante o como queramos llamarlo a esa relación que Yo tenía, Él  no pregunte, a veces es preferible ignorar algunas cosas y  como dice el dicho “ojos que no ven corazón que no siente “.

El juego de seducción ya se estaba poniendo demasiado caliente, asi que decidi tomar la iniciativa, lo invite a cenar, que podía pasar que Yo estuviera equivocada y que nunca hubo un juego de seducción,  no fue así, recuerdo el beso que me dio cuando llego a casa, me dejo sin aliento, después de eso vinieron más besos, abrazos, llegó el momento de llevar el encuentro a un segundo nivel, y cuando creí, que llegarían los fuegos artificiales,  Él no pudo, si como lo leen, tantos años de juegos de seducción y su respuesta fue “es la primera vez que me pasa”.

Stella Maris Leone Geraci

Artista Plástica – Fotógrafa

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