Antonio Berni: Compromiso Social

desocupados

“El arte es una respuesta a la vida . Ser artista es comprender una manera riesgosa de vivir, es adoptar una de las mayores formas de libertad, es no hacer concesiones. En cuanto a la pintura es una forma de amor, de transmitir los años en arte” Antonio Berni (1905 – 1981).
Delesio Antonio Berni nació en la ciudad de Rosario el 14 de mayo de 1905.
Su padre, Napoleón Berni, italiano de origen y sastre de profesión, fue uno de los tantos inmigrantes europeos que se instalaron en esta populosa e importante ciudad.
Su madre se llamaba Margarita Picco, argentina de origen pero hija de italianos radicados en Roldán, provincia de Santa Fé.
A pesar de que Antonio se alojó en Roldán, estudió pintura en el Centro Catalán de Rosario con los maestros Eugenio Brunells y Enrique Minné.
En 1925 consiguió una beca otorgada por el Jockey Club de Rosario para estudiar en Europa.
Su obra se acercó al surrealismo, leyó a los poetas y escritores de este movimiento y también a Freud.
Al regresar de Europa, América y especialmente la República Argentina sufrían la crisis del 29 de EEUU. Con la Revolución de 1930 en nuestro país, había comenzado “la década infame”.Rosario se convierte en una ciudad donde se asienta la mafia y la prostitución. Era una zona (barrio Pichincha) de garitos y varietés que desaparecerán hacia 1937.
Berni observa la miseria humana, no sólo la del hombre de la ciudad sino la del hombre de la zona rural. Encuentra desesperanza y desazón.
“El artista está obligado a vivir con los ojos abiertos y en ese momento (década del 30) la dictadura, la desocupación, la miseria, las huelgas, las luchas obreras, el hambre, las ollas populares, crean una tremenda realidad que rompían los ojos” diría por el año 1976.
Así comenzó la etapa del “realismo social” que Berni empieza a mostrar desde 1934. De ese año son “Desocupados” y “Manifestación”.
En Berni predomina el retrato humano, tanto en la década del 30 como en la del 40.
En “Medianoche en el mundo” una madre llora a su hijo como tantas en la “Piedad” de Miguel Ängel. La sorpresa, el desencanto, el desconsuelo, la angustia, se ve reflejado en esos rostros, en esa noche de tormentosos presagios, iluminada sólo por la luz del farol.
El arte de Berni es abarcante. Recorre distintos aspectos de la vida del hombre argentino. Así el fútbol y el tango formaron parte de sus temas.
Berni, de exquisita sensibilidad, observará y reflejará en su pintura una dura realidad en la década del 40.
En 1958 surgió su personaje Juanito Laguna, poco tiempo después aparecerá también Ramona Montiel.
La historia de estos dos seres lo envolverá por tiempo y con ellos trascenderá mucho más.
Tanto los “Juanitos” como las “Ramonas” se cotizaron en el mercado exterior a precios incalculables.
En 1976 Berni se va a Nueva York. Allí pintó, hizo grabados, collage y durante su estadía hizo 58 obras que quedaron en la Galería Bonino para una muestra en Texas que no se realizó. En 1982, después de su muerte, llegaron a Buenos Aires.
Preocupado por el mundo que lo rodea, en Nueva York conoció una ciudad opulenta, consumista, donde la publicidad es la mejor vendedora, donde siente que hay riqueza material y pobreza espiritual.
Entonces decidió hacer arte social con ironía. De esa época es “Aeropuerto”, “Los hippies”, “Calles de Nueva York”, “Almuerzo”, “Chelsea hotel” y “Promesa de castidad”.
Entre abril y mayo de 1981, Berni tocó el tema del Apocalipsis al exhibir los murales realizados para la capilla del Instituto de San Luis Gonzaga en Gral.Las Heras, Provincia de Buenos Aires.
También ese año da testimonio del gran tema de su vida: “el destino del hombre”, “Cristo en el Garage” es un hombre común, que ocupa el centro del espacio. En el techo hay una claraboya por donde se ve el cielo, a la derecha una ventana abierta permite ver el paisaje de las fábricas y al otro lado se observa la motocicleta. Berni quiso hablar de las torturas y las matanzas del mundo.
Por otra parte, en 1981, año de su muerte, Berni pintó “Una mujer desnuda en la arena”, contemplando el cielo en una noche de luna.
Es la Mujer y la Naturaleza, tal cual los creó Dios. Sólo que un avión, objeto del hombre, pasa por el lugar para invadir el momento de paz y armonía.
Detenerse en una pintura de Berni es dejarse llevar por la mirada de un artista que utilizó siempre la vida de los humildes para expresar una realidad trágica, desigual.
Del surrealismo, pasando por el nuevo realismo, su obra es un hallazgo para conocer y re – conocerse, mirar y mirar – se.
Juanito nació en Villa Cartón, allí trabaja juntando basura, recorre chatarreríos, se baña junto a su perro en los charcos que se forman al costado de los basurales, juega a la bolita, remonta su barrilete, pesca y aprende a leer.
Ramona llegó desde el interior en busca de un mejor porvenir. Fue sirvienta, obrera, prostituta y hasta tuvo un amante.
Sin embargo, tanto Juanito como Ramona nunca dejaron de soñar con una vida más digna. Juanito y Ramona conforman dos arquetipos de los tantos pobres que tomó Antonio Berni para llevar a cabo su proyecto cultural y político de reinvindicación del oprimido.
Para Berni, la pintura al óleo no es suficiente para expresar su crítica frente a la sociedad de consumo y ve necesario utilizar los objetos reales, llevándolos al ámbito del arte y transformando lo culto y exclusivo en algo cotidiano y popular.
Combina materiales transformando sus imágenes en superficies cargadas de latas, plásticos, hierros, maderas, telas, zapatos, juguetes, papeles, señales de tránsito, etc.
El mismo Berni fotografiaba manifestaciones y protestas callejeras y utilizando la técnica del collage representaba su obra, de contenido obrero, campesino y social.
Berni es, quizás, el pintor argentino que más cruda e irónicamente mostró la realidad social de su época, un tiempo en el que la pobreza y la miseria fueron su tema principal, esa realidad que se encargó de denunciar hasta su muerte.
Sus obras son una verdadera crónica de la vida política y social argentina, al tiempo que constituyen parte del intento del autor de crear conciencia de la vida de los sectores marginados.
Es imposible no conmoverse ante sus obras, y su vigencia es un golpe a los sentidos y a la posición ética y moral de quien observa. Los excluidos no son sólo sus compatriotas, y él se encargó de mostrarlo en sus pinturas norteamericanas.
Estos excluidos, son los desaparecidos de la democracia. Según nos relata Eric Hobsbawn en el Historia del Siglo XX, en lo que va del siglo se ha dado muerte o se ha dejado morir a un número más elevado de seres humanos que en ningún otro período de la historia.
El filósofo argentino Enrique Marí escribió en el 2001, año de su muerte, “Aunque la muerte es el más poderoso agente del olvido, éste no es omnipotente, porque desde siempre contra el olvido, en nuestro caso, de los desaparecidos, de los niños robados, los hombres han levantado las murallas del recuerdo, de modo tal que las huellas que permiten seguir su memoria conforman los signos más seguros de la existencia de una cultura humana”
Así sigue Berni, levantando con sus obras las murallas del recuerdo, para no olvidar lo que fue, lo que es y lo que por nuestros hijos esperamos que algún día se transforme y dignifique.

EL ARTE Y SU VINCULACIÓN CON LA REALIDAD SOCIAL

El arte realista es un movimiento cultural, que intenta plasmar objetivamente la realidad. Se extiende a todos los campos de la creación humana, las artes plásticas, la literatura y el cine. El objetivo del Realismo era conseguir representar el mundo del momento de una manera verídica. Es una estética basada en la situación histórica, política y social de los excluidos.
Esta concepción admite muy diversos enfoques, según se crea que la realidad debe contemplarse desde un punto de vista revolucionario (realismo socialista), de crítica social (realismo social), onírico (realismo mágico), etc.
Los artistas e intelectuales de esta generación, después del viaje iniciático y bautismal por Europa que los acerca a los Maestros del Arte Universal, confrontan con la realidad de sus pueblos de origen, con una realidad distinta que plasman en sus creaciones.
Para entender mejor la vinculación entre la realidad que observan y lo que representan en sus obras necesitamos ubicarnos socio – históricamente.
Durante la primera mitad del siglo XX, la economía argentina se enfrentó a importantes transformaciones en el contexto internacional.
Las dos guerras mundiales y la crisis de 1929 afectaron las exportaciones de los productos agropecuarios. El Estado, entonces, comenzó a intervenir y a regular la economía para atenuar las consecuencias del mercado mundial.
La producción de materias primas siguió teniendo un lugar destacado pero, la industria se desarrolló a un ritmo mayor generando el crecimiento de la economía. Se observa una expansión y modernización de la industria, pero no se abandona el modelo agroexportador.
A partir de 1930 este desarrollo industrial permite la sustitución de importaciones y la producción de bienes de consumo durable.
Los países europeos aplicaron medidas proteccionistas, y los bienes no se importaban, se comienzan a fabricar en el país. Se apuntó al progreso de una industria de base (aquella que produce los bienes necesarios para otras industrias), petroquímica y siderúrgica entre otras.
Los capitales que financiaron la producción industrial provenían de capitalistas agrarios argentinos que comenzaron a diversificar sus inversiones así como de capitales extranjeros provenientes de EEUU, Alemania, Francia y en menor medida Inglaterra.
La industrialización que se desarrolló durante los años 30 se localizó en la ciudad de Buenos Aires y en el Gran Buenos Aires, centros urbanos del litoral y Córdoba. En otras regiones del país, en cambio, la actividad disminuyó. En algunas zonas dedicadas a la actividad agrícola y ganadera, como consecuencia de la reorganización del sector primario agroexportador, un gran número de trabajadores rurales quedó sin empleo.
Estos cambios provocaron importantes transformaciones en la sociedad.
La crisis de 1929 que se inició en EEUU afectó la economía mundial y Europa redujo la demanda de productos primarios, así como sus precios.
Esto afectó las exportaciones argentinas, especialmente a la producción rural. Se paralizó entonces, la actividad económica generando desempleo y pobreza.
Muchos pequeños productores arruinados y trabajadores desempleados, se trasladaron del campo hacia la ciudad en busca de mejores condiciones de vida.
Desde el punto de vista social se trata de un período de grandes dificultades para los sectores populares. La crisis se hizo visible en el desempleo, en los salarios miserables, en las migraciones forzadas y en la baja calidad de vida.

Defensa de la alegría

a trini

Defender la alegría como una trinchera
defenderla del escándalo y la rutina
de la miseria y los miserables
de las ausencias transitorias
y las definitivas
defender la alegría como un principio
defenderla del pasmo y las pesadillas
de los neutrales y de los neutrones
de las dulces infamias
y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera
defenderla del rayo y la melancolía
de los ingenuos y de los canallas
de la retórica y los paros cardiacos
de las endemias y las academias

defender la alegía como un destino
defenderla del fuego y de los bomberos
de los suicidas y los homicidas
de las vacaciones y del agobio
de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza
defenderla del óxido y de la roña
de la famosa pátina del tiempo
del relente y del oportunismo
de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho
defenderla de dios y del invierno
de las mayúsculas y de la muerte
de los apellidos y las lástimas
del azar
y también de la alegría.

LAS VEREDAS

Por Eduardo Aliverti
eduardoaliverti@fibertel.com.ar

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Lo siguiente es un encadenamiento de situaciones y opinión cuyo resultado, si se quiere, opera más por el default de algunos cuantos personajotes que en función de sesudos análisis informativos. El momento argentino es apto para, de vez en cuando, animarse a prescindir de ciertas rigurosidades profesionales. O mejor dicho, para acompañarlas de lo obvio.

Por ejemplo, se supone que a nadie, en la sociedad civil, le desvela mayormente lo que vaya a ocurrir con la disputa por el matrimonio entre personas del mismo sexo. Uno imagina que el debate está bueno para ocupar tiempo en pasajes de discusión de familia o café. Es elemental figurarse o protagonizar polémicas en las que habrá horrorizados porque los homosexuales puedan casarse y adoptar. Y gente más superada que advertirá la necesidad de que cada quien, además del derecho a hacer de su culo un pito, tenga franquicias legales idénticas a los hetero. De ahí, para arriba y para abajo, lo que venga. Pero después, comúnmente, terminan todos en cómo les va en la vida y eso lo pauta la marcha económica general y particular; y se dan cuenta de que el casamiento homosexual es nada más que un entremés. Uno coincide con eso, visto desde cuál es su incidencia concreta en las relaciones sociales. En la interpretación política, por el contrario, ese aperitivo aparece sustanciado por gente como el cardenal Bergoglio, quien advierte que se trata de “una guerra contra Dios”, y los homosexuales una obra del demonio. ¿Por qué el jefe de la Iglesia Católica argentina no habla de lo mismo en la oportunidad permanente de sus sacerdotes pedófilos? No se ha visto que algún dignatario eclesiástico reaccionara con semejante vehemencia frente a las andanzas del padre Grassi, ya que estamos. Sólo para obviar que la Curia, tan sacrosanta y ajena a los conflictos políticos terrenales, acaba de presentar un documento con lo más santificado de la derecha peronista, y el concurso de radicales varios. El propio Bergoglio, junto con figuras como Roberto Dromi y otros arquitectos de los gobiernos de Menem, De la Rúa y Duhalde, convocan en ese libelo a rescatar la Nación cual comunicado número uno de la Junta Militar. El debate acerca del “matrimonio gay” y su pobre alcance, sobre las turbaciones prioritarias del grueso determinante de esta sociedad, se convierten así en un reflejo de las intentonas más reaccionarias. Pretenden casi una remake de la Laica o la Libre que, en derredor del sistema educativo, dividió al país durante el gobierno de Frondizi. Les falta hablar del tirano prófugo, que en su versión remozada vienen a ser las carteras y los zapatos de la yegua montonera de Cristina, y echamos los fideos.

Un poco más cercano a las inquietudes del común, también se supone, es la polémica acerca del 82 por ciento móvil para los jubilados. Un tema capaz de poner en aprietos al kirchnerismo porque, más allá de que ahora lo levante la derecha para correrlo por izquierda, es una reivindicación histórica cuya justeza no puede negarse. La negativa gubernamental a discutirlo, bajo amenaza de que estallaría el esquema previsional, oculta en parte el señalamiento de otros números. Los proyectos de la oposición se centran en que la plata puede salir casi con tranquilidad del flujo corriente de los aportes, lo cual es un disparate por donde quiera mirárselo. Sea por el volumen de dinero que proviene del sistema (alrededor del 60 por ciento, no más, procede de aportes y contribuciones puros); por la relación entre activos y pasivos, que se redujo en forma considerable; o –precisamente– por el agregado de 2,4 millones de beneficiarios, gracias a la moratoria, hablar con semejante desparpajo de lo fácil que sería satisfacer el 82 por ciento es de una liviandad repugnante. Eso no quita que sí sea válido aceptar el convite en torno de cuál podría ser un origen de fondos genuinos, quizá no para llegar al paraíso previsional de Luxemburgo pero sí en dirección a continuar mejorando el ingreso jubilatorio. Involucra cuestiones que este Gobierno tiene como deuda; por caso, la regresividad del sistema impositivo. Tampoco puede obviarse la rebaja de las cargas patronales, dispuesta en 1993 por el inolvidable –cabe creer– Domingo Cavallo. Sobre tales aspectos no se escucha a, entre otros, la neo-trotskista Elisa Carrió, quien llama a no pagar deuda externa para mantener unos cinco millones de jubilados. Y ése sí que es un problema, porque lo inverosímil de los quién convierte al debate en irrisorio y lo priva, justamente, de la profundidad que en efecto podría poner al oficialismo en apuros.

El bloque opositor, en cambio, no pudo ponerse de acuerdo sobre la rebaja de las retenciones agropecuarias. Aquí también jugó Carrió, pero para esto en sentido inverso al de su llamado a la revolución socialista. Junto con radicales, pejotistas disidentes, macristas, se invitó al festín de bajar a un 25 por ciento la alícuota sojera y, directamente, eliminar los derechos de exportación para maíz, trigo, girasol y sorgo. Pero salieron a cruzarlos, desmintiendo el principio de arreglo, agrodiputados radicales e incluso dirigentes de la Federación Agraria, quienes ahora se acordaron de plantear una escala de retenciones propia para no perjudicar a los pequeños y medianos productores. El proyecto de lo que se conoce como Grupo A tiene una fuerte conexión simbólica con el del 82 por ciento móvil, porque elude con idéntica irresponsabilidad el agujero monumental que se produciría en las arcas públicas. Todo forma parte de la desesperación por fijar agenda que asalta al conjunto opositor desde, se diría, el alerta producido por los festejos bicentenarios. Unido a las encuestas, que tomada cual fuere muestran un repunte del kirchnerismo, el Mundial sólo impuso una pausa relativa en esa búsqueda de figuración. Ya se había registrado la foto de unidad del espacio peronista de derecha. En el Congreso avanzaron con la modificación del Consejo de la Magistratura. El martes pasado se juntaron Cobos y el hijo de Alfonsín, para dejar estipulado que la UCR irá con un solo candidato en las próximas elecciones. Y el jueves, no importa demasiado si como producto de otra de las tantas operaciones mediáticas, surgió el trascendido de la fórmula Duhalde-Reutemann. Para variar, el santafesino mandó decir que de ninguna manera está pensando en eso; pero, claro, en realidad nunca se sabe lo que piensa. Por lo tanto, hay que tomarlo como que dejó correr. Igual que Duhalde, de cuyo entorno habría surgido la versión para que él mismo la desmienta cubriendo dos flancos: evitar enojos de los otros candidateables y a la vez plantar el globo de ensayo. Mientras tanto se fue a España para reunirse con Aznar, en compañía de Roberto Lavagna: otro al que hacen sonar como candidato a algo, que también lo desmiente y que es igualmente funcional a la necesidad de mostrar algo.

Hay definiciones que son remanidas y no por eso menos precisas. Una de ellas es que, a veces, basta con ver quiénes se paran en una vereda para saber que lo mejor, o lo menos malo, es cruzar la calle. Para protegerse, aunque sea.

MEMORIA ACTIVA – DISCUTAMOS EL PRESENTE – PROYECTAR EL FUTURO

EL PAIS › UN DEBATE POLITICO, VITAL Y MOVIL

ESTA MUJER

Lejos del Consenso de Washington, el gobierno y la oposición disputan sobre la mejora de los ingresos de los más desprotegidos. Pero el Grupo Ahhh… enfrenta algunos problemas de congruencia, ya que al mismo tiempo propone incrementar erogaciones y escasear recursos al Estado. La oposición pide línea a las patronales agropecuarias, cuyas divisiones internas tornan imprecisa la respuesta. Su único punto seguro de unidad es el desprecio al gobierno. De Evita a CFK y los puntos de inflexión.

Por Horacio Verbitsky
Los debates políticos actuales muestran una vitalidad del sistema institucional como no se conoció en muchos años. La oposición unida plantea aumentar las jubilaciones mínimas al 82 por ciento móvil, con lo que llegarían a 1230 pesos mensuales. El gobierno nacional las llevó a 1046 pesos (o 1091 para el millón y medio de pasivos que además reciben un subsidio de 45 pesos que paga el PAMI). Su anuncio de una movilidad previsional del 26,5 por ciento en el año, más la actualización en un 22 por ciento de las asignaciones familiares y de la Asignación Universal por Hijo (AUH, ahora de 220 pesos mensuales), cubren los porcentajes de inflación y mantienen la pauta redistributiva que desde su creación redujo la pobreza a menos del 10 por ciento y la indigencia al 2 por ciento, los indicadores más bajos de la Argentina en 35 años y de la América Latina actual. El gasto social per cápita argentino casi duplica el de Brasil y es cuatro veces mayor que el de México. La AUH es el programa de transferencia de ingresos más cuantioso de la región (0,9 por ciento del Producto Interno Bruto contra 0,8 por ciento del Plan Bolsa de Familia de Brasil, 0,3 por ciento del Plan Oportunidades de México y 0,1 por ciento del Plan Chile Solidario). Además, pasado mañana se reunirá el Consejo del Salario Mínimo Vital y Móvil, por primera vez luego y no antes de las paritarias, que este año pactaron incrementos promedio del 26 por ciento. Aunque se mantenga la dinámica de choque frontal entre oficialismo y oposición, el contenido de esta polémica marca un cambio asombroso.
Un giro dramático
Desde 1983 la función central del sistema político fue administrar el miedo residual que dejó la dictadura. De ese modo hizo viable con la menor violencia posible el ajuste de la economía y la sociedad, reformateadas por la fuerza a gusto de los sectores dominantes nacionales y/o internacionales. Eso explica el final apocalíptico de las dos presidencias radicales, el rechazo o la indiferencia social por quienes lideraron los dos primeros gobiernos justicialistas y el descrédito de los partidos políticos que abandonaron en el poder sus tradiciones históricas y los intereses de quienes los votaron. Atrás han quedado la valorización financiera iniciada con el golpe de 1976; la Economía de Guerra contra el Salario, que anunció Raúl Alfonsín en abril de 1985; la desindustrialización vertical y las privatizaciones del menemismo, con sus efectos sobre el empleo y las condiciones de vida; la precarización laboral por la que se pagaron cinco millones de dólares en sobornos a senadores de ambos partidos cuando gobernaba la Alianza; la brutal transferencia de ingresos desde los sectores más débiles hacia la cúspide de la pirámide durante el tenso interinato del senador Eduardo Duhalde; el incesante endeudamiento externo con que se financiaron esos gobiernos a expensas de la bancarrota general.
Ahora, en cambio, el debate gira acerca de las vías para mejorar los ingresos de los sectores más débiles, algo que no habían conocido quienes hoy tienen menos de 50 años. Puede discutirse la sinceridad de cada actor político, y todas las fuerzas partidarias lo hacen con admirable vigor, pero lo primero debería ser la constatación de tan dramático giro. El cambio es de significación especial en el peornismo opositor, que privatizó el sistema previsional y redujo las contribuciones patronales, y en el radicalismo, donde Gerardo Morales recortó cuando fue secretario de Desarrollo Humano 13 por ciento de los salarios estatales y de las jubilaciones. También por parte de la cívica libertadora Patricia Bullrich, quien como ministra de Trabajo eliminó planes de empleo, redujo y en algunos casos suprimió la asignación familiar por hijo de los trabajadores formales.
Memorias del 2002
La oposición clama que las nuevas medidas del Poder Ejecutivo son respuesta a su planteo parlamentario, como también sostuvo respecto de la AUH. El gobierno recuerda que desde 2003 duplicó la inversión social y, casi, el número de beneficiarios del sistema previsional, para lo cual recuperó a 2,35 millones de personas que habían sido dejadas de lado por los comisionistas de la jubilación privada, de modo que nueve de cada diez en edad de jubilarse reciben un beneficio del sistema previsional, cuando la tasa de cobertura hace cinco años no pasaba del 55 por ciento. Por ley se concede un aumento semestral que mantiene actualizadas las jubilaciones, se vuelca al consumo e impulsa tasas de crecimiento que en lo que resta de 2010 rondarán el 10 por ciento anualizado. También incrementó la mínima un 600 por ciento y la media el 300 por ciento, luego de décadas de congelamiento y penuria. CFK advirtió a los empresarios que los aumentos fueron concedidos sin mayor presión impositiva, con recursos propios del sistema previsional y mientras existe capacidad productiva ociosa, por lo que cualquier incremento de precios sólo podría obedecer al propósito patronal de capturar ganancias extraordinarias a expensas del bienestar general. Las erogaciones anuales de los aumentos anunciados serán de 18.000 millones de pesos al año, contra 22.000 que implicaría el proyecto de Morales (82 por ciento sólo a los haberes mínimos); 77.000 del que presentó Elisa Carrió (equiparar haber previsional y salario mínimos) o 140.000 millones del firmado por el conservador salteño Juan Pérez Alsina (82 por ciento a todos los jubilados). Este último agotaría en apenas un año el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, de 149.000 millones de pesos. Durante su última visita al Senado, el ministro de Economía Amado Boudou explicó que si bien los recursos de ese fondo aumentaron más de la mitad de su valor desde la extinción de los comisionistas privados de las AFJP, no son realizables de inmediato. El 40 por ciento son activos ilíquidos. Del 60 por ciento restante, la mitad son inversiones en activos que no podrían venderse en menos de diez años y la otra mitad demandaría entre dos meses y siete años. Si esos plazos se forzaran, se perdería más de la mitad de su valor. Boudou también descartó como un mito la afirmación, que se repite en alegres análisis políticos y periodísticos, de que “la plata de los jubilados se utiliza como caja política”. Cuando los fondos eran administrados por los comisionistas, la participación de las operaciones de crédito público con la Nación representaba el 59,48 por ciento sobre el total de los fondos. Ese porcentaje sólo creció hasta el actual 61,01 por ciento, inferior al usual en los países de-sarrollados, como Francia. La liquidación anticipada de acciones produciría una agresiva expansión monetaria, el incremento abrupto del consumo no encontraría respuesta de la oferta por falta de financiación, lo cual destruiría el mercado de capitales, generaría aumento de precios e inflación, el peso se devaluaría, subirían las tasas de interés y se encarecería el financiamiento público y privado. El informe que Boudou llevó al Senado estima en 6.354 millones de pesos las pérdidas que sufrirían por una venta anticipada de sus acciones las empresas que fueron financiadas por las AFJP o por la propia ANSES, entre ellas el Grupo Clarín, cuyo valor se desplomaría en un 77 por ciento y Siderar, de la Transnacional italiana Techint, que perdería la mitad de los 2.327 millones de pesos de sus acciones en la cartera de la ANSES. Otras empresas en las mismas condiciones serían Telecom, los bancos Macro, Galicia y Patagonia, Molinos, Pecom Energía, Aluar, Transportadora de Gas del Sur y Pampa Holding. Con su capitalización en ruinas, las empresas no podrían emitir deuda corporativa o de capital y quedarían a merced de la especulación y de predadores externos.
Shopping con Granaderos
Por si esto no fuera suficiente para evocar los inolvidables días de junio de 1989 o enero de 2002, la oposición unida padece un ataque de federalismo, por el que plantea transferir a las provincias entre 40.000 y 45.000 millones de pesos que hoy recibe el Estado Nacional (sumando el 15 por ciento de la coparticipación que se deriva a la ANSES, los Aportes del Tesoro Nacional acumulados, el segmento no coparticipado del impuesto al cheque, una disminución de 35 a 25 por ciento de las retenciones a las ventas externas de soja y la eliminación de toda retención a los demás granos). Era previsible que el gobierno se resistiera a los escalofríos de esta fiebre hética, que un día incrementa erogaciones y al siguiente escasea recursos. La imagen del Grupo Ahhh… respondiendo en la Sociedad Rural a las preguntas de Joaquín Morales Solá, ante la mesa examinadora formada por Hugo Biolcati y Mario Llambías, será difícil de olvidar. La edición digital de Clarín lo confesó todo, con un título de antología: “La oposición pide una postura común al campo para avanzar en un proyecto”. Fue en vano, porque en ese preciso momento las cámaras patronales agropecuarias llegaban al borde de la ruptura, con escraches y aprietes entre sus miembros. Ése fue el sitio elegido por el ex gobernador kirchnerista de Buenos Aires Felipe Solá para hablar de shopping, con una ligereza que impresiona ante la gravedad de lo que implicó. En recintos menos sagrados los líderes de la oposición admiten que la dificultad que enfrentan en el Senado es consecuencia de las iniciativas políticas oficiales. El campeón de la confusión republicana fue Gerardo Morales, quien reprochó a la ministra de Defensa, Nilda Garré, que no autorizara el uso de la Fanfarria del Regimiento de Granaderos a Caballo como entretenimiento de la entidad patronal. El ex candidato radical a la vicepresidencia desconoce, o no le importa, que esa unidad creada por San Martín para liberar América sólo participa en actos oficiales y no en fiestas privadas.
Ni entre las organizaciones rústicas ni entre los partidos de esta inestable coalición hay acuerdo acerca de las retenciones. En el primer caso, porque una vez desvanecida la fantasía de “desgastar y erosionar al gobierno”, Eduardo Buzzi debe defender su propia posición dentro de la Federación Agraria, donde cada vez son más quienes le reprochan haber desestimado hace dos inviernos la propuesta de segmentación de las retenciones y subsidios al transporte concedidas por el gobierno en la media sanción legislativa de la Resolución 125. Sería útil cuantificar los ingresos de los pequeños productores sacrificados por Buzzi desde entonces a cambio de un asiento en la mesa de la Sociedad Rural, forma insidiosa pero tangible de corrupción dirigencial. De este laberinto de contradicciones sólo se puede salir elevando el tono con desprecio por el gobierno, como hizo ayer Biolcati en su discurso.
De Rivadavia a Evita
Con los anuncios previsionales, la presidente completó una semana colmada de definiciones políticas, económicas y culturales que trasuntan una visión del país y de su inserción en el mundo, cosa que no brilla en los planteos del Grupo Ahhh…. Antes había estado en la Bolsa de Comercio, donde dijo que desde 1824, cuando Bernardino Rivadavia firmó el primer empréstito con Baring Brothers, la relación entre deuda pública y Producto Interno Bruto no había sido tan conveniente: un 45 por ciento, que se reduce a 30 por ciento si se omiten los bonos adquiridos por otras instituciones del Estado. Ese desendeudamiento es impactante, ya que cuando Néstor Kirchner asumió la presidencia la deuda era de un PIB y medio. Durante su visita de marzo a Buenos Aires, Hillary Rodham Clinton encomió que la proporción deuda/producto de la Argentina fuera menor que la de su país, lo cual no es mucho decir: el endeudamiento de Estados Unidos llega al 95 por ciento y la agencia Bloomberg calcula que en 2012 será mayor que el PIB. Claro que como dijo CFK en la Bolsa, Estados Unidos tiene los cazabombarderos F-16, como garantes del dólar en su carácter de moneda de reserva. También Italia debe más que la producción total de un año, Japón la de dos años, y Alemania, Gran Bretaña y Francia rondan el 70 por ciento de sus respectivos productos. CFK sorprendió a los asistentes a la Bolsa al responder al reclamo de que se elimine el encaje del 30 por ciento sobre los capitales que ingresan al país. Lo declinó con palabras cuidadas pero muy firmes, señaló la inconsistencia entre ese pedido y la queja por la fuga de capitales y aclaró que su temor era que por esa vía llegaran a la economía argentina las burbujas especulativas y el desplome de los mercados de los países centrales, que aquí pudieron evitarse.
Su afán pedagógico se manifestó también en las varias referencias que hizo esta semana a Eva Perón, a quien llamó una gran reparadora social, que sustituyó el enfoque de la beneficencia por el de los derechos. Recordó la frase luminosa de Evita “Allí donde hay una necesidad nace un derecho”, dijo que su obra había sido un punto de inflexión en la historia argentina y mencionó los “amores maravillosos y odios terribles” que despertó, “como todos los que vienen a cambiar las cosas”. No hacía falta que explicitara su identificación con ese sino. Pero aclaró que no era “evitista” porque “ella y Perón, en definitiva, eran una sola y misma cosa”. No parece una referencia casual, pocos días después de haber dicho que tal vez en 2011 la candidatura presidencial sea para ella.

¿Alguien quiere volver a 1910?

Las grandes huelgas

Autor: Felipe Pigna

Una de las primeras huelgas concretadas en el territorio argentino se produjo en 1868. En plena Guerra del Paraguay un grupo de trabajadores de distintos astilleros de la provincia de Corrientes se negó a construir embarcaciones destinadas a las fuerzas de la Triple Alianza argumentando que no contribuirían a la matanza de sus hermanos.
Diez años más tarde, se produjo la primera huelga declarada por un gremio argentino. Los tipógrafos estaban organizados desde 1857 en la Sociedad Tipográfica Bonaerense, la sociedad tenían un carácter más mutualista que sindical y decidieron fundar a fines de 1877 la Unión Tipográfica Bonaerense, que será la que llevará adelante, entre septiembre y octubre de 1878, esta primera medida de fuerza del movimiento obrero organizado.
El origen del conflicto fue la decisión de una imprenta de rebajar los salarios de su personal. La iniciativa fue seguida por otras empresas y los trabajadores reaccionaron convocando a una asamblea de la que participaron más de mil trabajadores que se pronunciaron por la huelga. Dalmacio Vélez Sarsfield, el autor del Código Civil, escribió en El Nacional: “El socialismo usa las huelgas como instrumento de perturbación, pero el socialismo no es una necesidad en América. No se pueden admitir las huelgas porque eso significaría subvertir las reglas del trabajo. Mientras duró el conflicto, los diarios menos importantes dejaron de publicarse y los más grandes, como La Prensa y El Nacional, intentaron contratar tipógrafos en el Uruguay, pero se encontraron con la firme solidaridad de los trabajadores afiliados al gremio de Montevideo que se negaron, pese a los elevados sueldos ofrecidos, a reemplazar a sus compañeros argentinos.
La huelga fue ganada por los obreros y las patronales aceparon volver a los sueldos originales y reducir la jornada laboral a 10 horas en invierno y 12 en verano.
Luego de esa primera experiencia le sucedieron los obreros cigarreros, empleados de comercio, oficiales albañiles, yeseros, carteros, etc. Sus reivindicaciones en esos conflictos fueron comunes: aumento salarial, pagos atrasados, reglamentación de horarios u otras vinculadas a las condiciones de trabajo. Y en esta primera etapa fueron exitosas un 60% de las huelgas y prácticamente no intervino el estado para mediar o limitar el conflicto.
Esto se explica porque la incipiente burguesía industrial no pertenecía a la fracción de la burguesía terrateniente que detentaba el poder. Por ello los industriales fundaron en 1887 la Unión Industrial, para defender sus intereses, y establecieron para ello no reconocer a las organizaciones obreras y solicitaron al poder ejecutivo que no acepte exigencias colectivas de obreros de uno o más talleres.
La década del ’80 fue una de las de más alto índice de ingresos de inmigrantes al país. Junto con los trabajadores desocupados y los campesinos desplazados de sus tierras, fueron llegando al puerto de Buenos Aires notables dirigentes del anarquismo y del socialismo que huían de las persecuciones de los diferentes gobiernos europeos. Traían consigo su experiencia sindical y política que compartirían generosamente con los integrantes del incipiente movimiento obrero argentino.
Entre 1880 y 1901 se multiplican las sociedades de resistencias, se fundan numerosos gremios, como el de los panaderos, los carreros, conductores de ferrocarril y cigarreras entre otros. Florece la prensa obrera con sus dos grandes exponentes La Vanguardia, el periódico socialista fundada en 1894 y La Protesta, la voz de los anarquistas que comienza a editarse en 1897, y Juan Bautista Justo funda el Partido Socialista.
Hacia 1899 lo novedoso fue la existencia de un desarrollo fabril creciente, que fue concentrando la mano de obra en grandes talleres y fábricas, facilitando la organización de los trabajadores. El crecimiento de la actividad gremial y de la agitación obrera podían percibirse en la gran cantidad de medidas de fuerza y movilizaciones llevadas adelante por los trabajadores, que comenzaron a pensar en una central sindical que unificara y le diera más fuerza a la lucha de la clase obrera en su conjunto.
La idea se concretó en mayo de 1901 con la creación de la Federación Obrera Argentina, la F.O.A.,. que nucleaba a la mayoría de los gremios del país.
El gobierno del general Roca comenzó a preocuparse y promovió la aprobación de un proyecto de Ley, presentado en 1899 por el senador Miguel Cané. El 22 de noviembre de 1902 fue aprobada la iniciativa del autor de Juvenilia y transformada en la Ley 4144, conocida como “de residencia”. Esta norma legal permitía la expulsión hacia sus países de origen de los extranjeros llamados “indeseables”, es decir, los militantes sindicales y sociales. El ministro del interior Joaquín V. González declaró que la agitación social en argentina “era producto de un par de docenas de agitadores de profesión”, y que “bastaba eliminar a éstos para volver a la sociedad a la tranquilidad merecida”.
El movimiento obrero reaccionó enérgicamente y decretó a principios de noviembre de 1902 a través de la F.O.A., la primera huelga general de la historia argentina. Los socialistas se opusieron a la medida por considerar que la huelga general era un acto desmesurado y que bloqueaba cualquier posible negociación. Esto provocó la fractura de la central sindical. La F.O.A. continuó en manos anarquistas y los socialistas fundaron la U.G.T. (Unión General de Trabajadores). La primera de estas agrupaciones representó a 66 sindicatos con 33.895 afiliados y la segunda a 43 gremios con 7.400 afiliados.
Pese a todo, el acatamiento a la medida fue muy amplio y los puertos y numerosos establecimientos fabriles quedaron paralizados. El gobierno respondió decretando el estado de sitio, desatando una violenta represión y lanzando una gigantesca redada sobre las barriadas obreras. A los detenidos argentinos se los encarceló y a los extranjeros se les aplicó la flamante Ley de Residencia.
En 1904 la F.O.A. pasó a denominarse Federación Obrera Regional Argentina (F.O.R.A.). La F.O.R.A. convocó el primero de mayo de ese año a un acto conmemorativo del 1º de Mayo en la Plaza Mazzini. A poco de iniciada la marcha de las principales columnas que partían del local sindical, se inició la represión policial que arrojará un saldo de casi 40 muertos. Las dos centrales sindicales decretaron la huelga general pidiendo el encarcelamiento de los responsables. Ante el silencio oficial, el recientemente electo diputado socialista, Alfredo Palacios interpeló al ministro del Interior, Joaquín V. González quien dio por toda explicación que esas muertes “tienen como mortaja la impunidad del silencio”.
Al año siguiente, se produjo la intentona revolucionaria radical y el gobierno decretó el estado de sitio en todo el país. Esto no amilanó a las centrales sindicales que decidieron conmemorar en forma conjunta un nuevo aniversario del ahorcamiento de los mártires de Chicago, ocurrido el 1º de mayo de 1886. El acto se realizó frente al Teatro Colón. Mientras estaban haciendo uso de la palabra los oradores, el jefe de Policía, Ramón Lorenzo Falcón, lanzó un escuadrón de 120 policías a caballo, los famosos cosacos, contra la multitud, mientras que un escuadrón de bomberos policiales atacó por otro frente. Sobre la plaza Lavalle quedaron tendidos 4 muertos y más de 50 heridos. Los detenidos se contaban por centenas.
Pese a la represión, los despidos arbitrarios y la estricta aplicación de la Ley de Residencia, crecieron las luchas obreras. En 1907 se dio una novedosa huelga de los inquilinos. Los habitantes de los conventillos de Buenos Aires, Rosario, La Plata y Bahía Blanca decidieron no pagar sus alquileres frente al aumento desmedido aplicado por los propietarios. La protesta expresó además, el descontento por las pésimas condiciones de vida en los inquilinatos.
Los protagonistas de estas jornadas fueron las mujeres y los niños que organizaron multitudinarias marchas portando escobas con las que se proponían barrer la injusticia.
La represión policial no se hizo esperar y comenzaron los desalojos. En la Capital estuvieron a cargo del jefe de Policía, coronel Falcón, quien desalojó a las familias obreras en las madrugadas del crudo invierno de 1907 con la ayuda del cuerpo de bomberos.
El gremio de los carreros se puso a disposición de los desalojados para trasladar a las familias a los campamentos organizados por los sindicatos anarquistas.
Si bien los huelguistas no lograron su objetivo de conseguir la rebaja de los alquileres, este movimiento representó un llamado de atención sobre las dramáticas condiciones de vida de la mayoría de la población.
E 1º de mayo de 1909 se convocaron dos actos: uno por la F.O.R.A., en Plaza Lorea y otro por el Partido Socialista, en Plaza Constitución. El primero de ellos fue duramente reprimido en un operativo a cargo del jefe de Policía, el coronel Lorenzo Falcón: hubo doce muertos y más de 80 heridos.
Como consecuencia de los hechos del 1º de mayo de 1909, la F.O.R.A., la U.G.T. y otros sindicatos constituyeron el Comité Central de Huelga y declararon “la huelga general por tiempo indeterminado a partir del lunes 3 y hasta tanto no se consiga la libertad de los compañeros detenidos y la apertura de los locales obreros” y aconsejaron “muy insistentemente a todos los obreros que a fin de garantizar el mejor éxito del movimiento se preocupen de vigilar los talleres y fábricas respectivas, impidiendo de todas maneras la concurrencia al trabajo de un solo operario”.
Así se inició la “semana roja”: 60 mil personas acompañaron los féretros de los obreros asesinados hasta el cementerio de la Chacarita y fueron duramente reprimidos por la policía. Ese día más de 220 mil abandonaron su lugar de trabajo en todo el país, las fábricas cerraron el puerto inactivo y los ferrocarriles quedaron inactivos.
Durante toda esta “Semana Roja” la huelga fue total, pese a lo cual el gobierno ignoró todos los reclamos y confirmó a Falcón en su cargo.
Pocos meses después, Falcón sería asesinado por un anarquista ruso de sólo 17 años: Simón Radowitzky.
Tras el atentado, el gobierno decretó el estado de sitio y detuvo a dirigentes obreros. Grupos de jóvenes de la oligarquía al grito de “viva la patria” atacaron e incendiaron locales obreros y las imprentas de La Protesta y La Vanguardia.
En mayo de 1910, la oligarquía celebró el centenario de la Revolución de Mayo. Se organizaron grandes desfiles y una exposición universal. La famosa bailarina Isadora Ducan bailó el himno Nacional con la bandera argentina por todo vestuario.
Se cursaron invitaciones a todos los reyes y gobernantes del mundo occidental pero sólo aceptó el convite la Infanta Isabel de España.
La clase dirigente quería exhibir los avances del granero del mundo.
El movimiento obrero advirtió la gran trascendencia de los festejos y aprovechó su repercusión en la prensa internacional para dar a conocer la real situación de los habitantes del país.
La F.O.R.A. anarquista lanzó una huelga general para la semana de mayo y realizó una manifestación que reunió a 70.000 personas frente a la penitenciaría de la calle Las Heras. La gente pidió la liberad de los presos sociales, entre ellos, Simón Radowitzky.
El gobierno de Figueroa Alcorta decretó nuevamente el estado de sitio y sancionó la Ley de Defensa Social, que limitaba seriamente la actividad sindical prohibiendo el ingreso de extranjeros que hubieran sufrido condenas, y prohibiendo también la propaganda anarquista. Se estableció que para realizar actos se debía solicitar permiso a la autoridad y los que no lo hiciesen podrían ser encarcelados hasta un año.
Pese a la dura represión, los fastuosos festejos del centenario se vieron afectados por numerosas huelgas y actos de sabotaje llevados adelante por los anarquistas.
La respuesta no se hizo esperar. Grupos nacionalistas que actuaban con total impunidad atacaron locales y bibliotecas obreras y hasta incendian el circo de Frank Brown.
El gran payaso norteamericano había instalado su carpa en Florida y Paraguay. Los “pitucos” decían que afeaba la ciudad y llenaba esa zona elegante de gente indeseable. Es que Frank abría su circo a todas las clases sociales y no cobraba entrada a los niños pobres. El fuego “patriótico” arrasó también con la alegría infantil.
Pero las huelgas no se limitaron al ámbito urbano. Las pésimas condiciones contractuales de arrendamiento de tierras, de los colonos, en su mayoría inmigrantes, con respecto a los grandes terratenientes, provocó el estallido de una enorme protesta de los pequeños productores, en la provincia de Santa Fe, en la colonia de Alcorta, en 1912. El conflicto, que evidenciaba las necesidades que pasaba el sector, se extendió rápidamente a las provincias de Buenos Aires y Córdoba. Con la unión de los chacareros disconformes por los aumentos de los arrendamientos, las condiciones desiguales de comercialización y la imposibilidad de convertirse en propietarios, surgió la Federación Agraria Argentina, aún existente, que a diferencia de la Sociedad Rural, representaba a los pequeños y medianos productores agropecuarios.
El conflicto, conocido como el Grito de Alcorta, duró tres meses y logró que algunos propietarios disminuyeran el precio de los arrendamientos.
Durante el año 1912, en la Capital Federal, hubo 200 huelgas. Un año después más de 150, y los participantes fueron, aproximadamente, cuarenta mil.
Las condiciones de vida de los trabajadores argentinos empeoraron con el comienzo de la Primera Guerra Mundial. La reducción de los embarques de cereal perjudicó al campo. Miles de arrendatarios y obreros rurales debieron trasladarse a las ciudades en busca de empleo, aumentando la ya importante masa de desocupados. Esto afectó el nivel de trabajo y redujo notablemente los salarios. Para completar el dramático cuadro, entre 1916 y 1919, en Buenos Aires el costo de vida aumentó casi un 100%.
La llegada de Yrigoyen al gobierno en 1916 despertó grandes esperanzas en los trabajadores. Los gobiernos conservadores los habían tratado con dureza y desinterés, haciendo un uso frecuente de las leyes de residencia y de defensa social para impedir manifestaciones y reclamos.
La mayoría de los obreros pensaron que con Yrigoyen y un gobierno popular, todo sería distinto. En un comienzo, la política obrera del radicalismo pareció alentar esas esperanzas.
Inicialmente, Yrigoyen extendió su política reformista al plano sindical e intentó una legislación social más avanzada, que fue bloqueada permanentemente por el Senado, en manos de los conservadores. Contempló los reclamos de sindicatos negociadores, como la Federación Obrera Ferroviaria y la Federación de Obreros Marítimos, que integraban un sector de la F.O.R.A. Su política sindical fue distinta con los gremios que privilegiaron la huelga a la negociación, como los frigoríficos y municipales, controlados por anarquistas y socialistas. En estos casos, como en las huelgas del chaco santafesino, declaradas por los trabajadores de La Forestal, la de los peones rurales patagónicos y la de los obreros de Vasena, que desencadenaría la llamada Semana Trágica, no dudará en reprimir violentamente a los huelguistas.
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

LA PATRIA SOY YO

ECONOMIA › EL TITULAR DE LA SOCIEDAD RURAL, HUGO BIOLCATI, CONTO UNA PARTICULAR VERSION DE LA HISTORIA Y LE PEGO CON DUREZA AL GOBIERNO
Un relato sesgado por el interés corporativo

El ruralista afirmó que la Patria alcanzó su esplendor hace cien años, entró en decadencia en la segunda mitad del siglo XX y desbarrancó con el kirchnerismo, al que calificó como “autoritario”, “soberbio”, “egoísta”, “crispado”, “arrogante” y “confrontativo”.

Por Fernando Krakowiak

El intelectual marxista Raymond Williams definió la tradición como una versión del pasado que se pretende conectar con el presente para condicionar el futuro. El titular de la Sociedad Rural, Hugo Biolcati, posiblemente no haya leído la frase, pero su discurso de ayer en la Exposición de Palermo constituye una muestra perfecta de ese ejercicio. En este caso destinado a mostrar a los “hombres de campo” como los forjadores de la patria, la cual supuestamente alcanzó su esplendor hace cien años, entró en decadencia en la segunda mitad del siglo XX y desbarrancó con el kirchnerismo. “Cada vez que castigamos al campo nos equivocamos. En el Centenario éramos el granero del mundo y una de las naciones más prósperas del planeta. En el Bicentenario somos un país vapuleado por la corrupción, la imprevisión, la exclusión y la pobreza”, sostuvo. Luego fue más allá y calificó al Gobierno de “autoritario”, “soberbio”, “egoísta”, “crispado”, “arrogante”, “confrontativo” e “intemperante”. A su lado, aplaudieron sus compañeros de la Mesa de Enlace y una pléyade de opositores, donde sobresalieron el jefe de Gobierno, Mauricio Macri, y el ex presidente Eduardo Duhalde. El ministro Aníbal Fernández calificó al discurso como “espantoso” y retrucó que “no hay mayor corrupción que la de la persona que, al ser beneficiada con rentas extraordinarias, se niega egoístamente a compartirlas”.
El relato de Biolcati fue la contracara de la selección que realizó el Gobierno para la película que proyectó sobre la fachada del Cabildo durante los festejos del Bicentenario. Allí las conquistas sociales del peronismo tuvieron un lugar destacado. Sin embargo, el discurso del ruralista pasó por alto esa historia a la que simplemente englobó como parte de esa segunda mitad del siglo XX que supuestamente marcó el declive del país. Su recorte destacó a Manuel Belgrano en la “tarea de promoción de la agricultura, a la que consideraba un pilar del progreso económico de las naciones”, y al Mariano Moreno que escribió la Representación de los hacendados y “luchó por la libertad de comercio, contra los altos gravámenes exigidos por el cabildo virreinal”. Incluso se comparó con Moreno al decir que 200 años después “estamos luchando contra otros gravámenes exigidos por otros mandatarios”.
Luego de esa breve mención referida al período de la Revolución de Mayo, se concentró en el Centenario, la etapa que más le gusta. “En 1919, las exportaciones superaban los mil millones de dólares, récord recién superado en 1946. El 50 por ciento del comercio exterior de toda América del Sur era argentino. ¿Dónde equivocamos el camino?, ¿por qué perdimos el rumbo?”, se preguntó Biolcati. Su historia contrastó un mundo feliz despojado de conflictos con un presente casi apocalíptico. “Hace cien años, el debate era si debíamos ser como los grandes países de Europa o como Estados Unidos. Hoy compartimos con los países más humildes y castigados de la Tierra los últimos puestos del ranking de calidad institucional”, remató.
Cualquier desprevenido que ayer escuchó al titular de la Sociedad Rural podría haber pensado que los historiadores mienten cuando dicen que la buena performance exportadora de comienzos del siglo XX se combinó con profundas desigualdades sociales, altos niveles de pobreza y el fraude como herramienta política sistemática. De hecho, en 1910 se registró el número más elevado de huelgas y disturbios sociales de la época, pero Biolcati prefirió obviar esa parte de la historia y rápidamente se trasladó al presente. Entonces sí habló de la pobreza e incluso precisó qué porcentaje hay en la actualidad de hogares sin cloacas, hacinados y ubicados en zonas inundables. Si bien no precisó la fuente, es muy probable que no haya sido el Indec, pues aseguró que sus encuestadores son “barrabravas” y sus funcionarios “mitómanos”.
Cuando intentó profundizar en las causas de este “empinado tobogán por donde se fueron deslizando las expectativas, los sueños y los proyectos de aquellos que bajaron de los barcos”, le apuntó al Gobierno con un párrafo de colección que vale citar completo para apreciar la superpoblación de adjetivos calificativos peyorativos que incluyó: “Sólo los autoritarios, los soberbios, los egoístas descalifican al otro para dominar la escena. Es que el egoísmo es pariente cercano de la ambición, la avaricia y el poder. Esperábamos de las autoridades nacionales un pequeño gesto en el Bicentenario de la Patria, quizá que se acercaran hasta aquí. Que comprendieran que la sociedad ya no admite ese estilo crispado, arrogante y confrontativo. Que abandonen por un instante el sesgo autoritario, la mirada soberbia y el gesto intemperante. Hace falta abrir una ventana en esa muralla de intolerancia”, sostuvo para el regodeo de las plateas, que lo ovacionaron.
Para reafirmar la idea, luego aseguró que los pobres y excluidos son “esclavos de territorios electorales que conforman el feudo de una federación de gobernantes, intendentes, caudillos y punteros políticos que se hacen fuertes y poderosos a medida que los pobres son cada vez más pobres y dependientes de sus favores. Le llaman clientelismo, pero es una humillante manipulación de conciencias”.
La esperanza la depositó en la Mesa de Enlace que él integra. “La Mesa de Enlace es un ejemplo. Un ejemplo de diálogo que construye y no descalifica. Un paradigma que debieran imitar nuestros actuales gobernantes”, sostuvo, aunque parecía estar pensando más en los próximos que en los actuales ya que su opinión sobre el gobierno actual la cerró diciendo que “al fin y al cabo son un episodio pasajero de esta historia de 200 años”.
En esta oportunidad, Biolcati dejó para el final de su discurso los reclamos sectoriales de coyuntura. Criticó a la Oficina Nacional de Control Comercial Agropecuario. “Hoy parece que tenemos administradores a los que parece que les gusta tener a nuestros productores sometidos, encadenados llenando un montón de formularios. Haciendo cola en los mostradores de la Oncca”, dijo y pidió que no se insista con una política agropecuaria que derivó “en la peor cosecha de trigo del último siglo” y “el incumplimiento de la Cuota Hilton”. También afirmó, en lo que fue un claro guiño a la Federación Agraria, que “no queremos un desierto verde de soja que produzca riqueza para pocos. Queremos agricultura con agricultores”. El federado Eduardo Buzzi festejó la ocurrencia.
El discurso también fue seguido con atención por el ex presidente Eduardo Duhalde, la senadora Hilda “Chiche” Duhalde, el jefe de Gobierno Mauricio Macri, el diputado Francisco de Narváez, y sus otros compañeros de la Mesa de Enlace: Mario Llambías (Confederaciones Rurales) y Carlos Garetto (Coninagro), quienes acompañaron con aplausos. En un lugar destacado también estuvo el secretario general de la Unión Argentina de Trabajadores Rurales y Estibadores, Gerónimo “Momo” Venegas, quien tuvo el dudoso privilegio de ser ovacionado por las plateas donde se ubicaron los patrones de sus representados.
Además dieron el presente los diputados Lidia “Pinky” Satragno (UCR), Federico Pinedo (PRO), Ricardo Buryaile (UCR), Ricardo Gil Lavedra (UCR), Jorge Srodek (PRO), Cristián Gribaudo (PRO) y Alfredo Olmedo (Salta Somos Todos). Este último aportó, como acostumbra, una nota de color al repartirles gorritas amarillas con su nombre a un par de camarógrafos que estaban filmando el evento. Del mundo empresario estuvieron Gregorio Werthein (Grupo Werthein), Cristiano Rattazzi (Fiat), Jorge Zorreguieta (presidente de la Copal), Héctor Méndez (titular de la UIA) y Cristian Amuchástegui (presidente de la Bolsa de Comercio de Rosario).
Una vez que Biolcati terminó de hacer lo suyo, todos se quedaron a disfrutar de un espectáculo de luces, entonaron el Himno Nacional haciéndole coro a la cantante Patricia Sosa y vieron pasar a los ejemplares campeones, como si no hubiera pasado nada.

Humanizando la globalización

Finalmente…
El trabajo de interacción educativa, es abiertamente un campo de construcción de una nueva cultura (más que hablar de una “contra” cultura). Es una oportunidad propositiva, más que reactiva de demostrar que podemos crear condiciones para un efectivo desarrollo de la humanidad de la persona, desde el aula.
Lo anterior no es algo teórico o ingenuo, tiene implicancias concretas en el hoy, pero también en las posibles nuevas formas de convivencia social que puedan surgir de educadores que renunciando a ser meros instructores, se saben creadores de cultura, de una nueva cultura capaz de humanizar la globalización.
Lo anterior es tan concreto que es posible cuantificarlo: nuevas formas de convivir, de buscar el bien de todos; nuevas estrategias para ser competentes y saber competir
(Nunca contra otros, sino siempre contra mis limitaciones); de asumir maduramente el conflicto y buscar formas de resolverlo.
No basta con permitir un diálogo de dos posturas contrarias… No basta con hablar en canales que nunca se encuentran. Para que este diálogo sea educativo se debe tender a presentar los planteamientos, explicitar las diferencias, los acuerdos, desarrollar argumentos que validen sus opiniones y decisiones.
El trabajo del educador, como coordinador de escena, es cuidar de no hacer todos los papeles, sino generar en conjunto con los alumnos nuevos argumentos que validen una respuesta que no represente a una mayoría por estadística, sino que las conclusiones, especialmente en el ámbito actitudinal y valórico, sean una expresión de lo que efectivamente promueve las apropiaciones que cada uno hace de la propuesta del proyecto educativo del colegio. En esto el educador será irremplazable, hasta hoy la globalización ni la tecnología lo han podido suplir.

¿Y todo esto para que?
- Para qué nos preocupemos y ocupemos con un mayor ardor docente por valorar el aprendizaje solidario. Que nuestras alumnas y alumnos aprendan juntos, que no compitan entre ellos, sino contra lo que les anula el sentido de humanidad por un ciego sentido social de eliminar al otro que “compite” contra mi.
- Para que la escuela forme personas rebeldes, críticas contra los nuevos magos de la tribu, que son los medios de comunicación social que manejados por unos pocos, hacen que muchos se vean manipulados en sus decisiones fundamentales.
- Por una familia que se haga presente y comprometida con los valores de la construcción de un vecindario que valore a su vecino, como eslabón de su propia felicidad y paz social.
- Para que nos despertemos de la comodidad del que vive para sí y solo para sí. Para que eduquemos en el discernimiento y la toma de conciencia mediante la interacción y el trabajo con otros.
- Para que rescatemos el rol de mediador, de animador, de coordinador, de orientador que tiene el docente.
- Para que en el centro del proceso educativo pongamos a “la interacción” entre varios actores, más que un individuo aislado.
- ¿Para qué más cree usted que nos sirve la interacción?

¿El docente agrega un plus ?

Cuarto cuestionamiento:
En el contexto de la interacción escolar y el trabajo colaborativo surge una interrogante: ¿qué rol juega el docente hoy, si todo lo pueden hacer los alumnos, por sí y ante sí?
Algunas ideas a modo de reflexión:
- Ya nos hemos referido a la importancia de que en el centro del proceso educativo, no esté el alumno (sólo) ni el docente (sólo), sino un conjunto de personas que interactúan para lograr educar (al alumno) y educarse (a sí mismos, en un proceso de formación permanente.
- Este proceso tiene en su centro la interacción que ocurre entre alumnos, docentes, no docentes, comunidad, padres.
- En este proceso la presencia del docente es necesaria, a la vez es un actor importante, pero es también es el director de la obra. Su participación como coordinador de escena puede dirigirse a:
- Orientar las propuestas válidas, enfatizando los valores, detectar las desviaciones que los alumnos proponen (observaciones generales que no se perciban como rechazo a alumnos que las expresaron).
- Ayudar a que los alumnos infieran a partir de sus experiencias las opciones que tienden a tener mayor validez de acuerdo al proyecto educativo que identifica al colegio.
- Este rol de acompañante del profesor permite que los alumnos puedan ir incorporando nuevos conceptos y actitudes, o bien rectificar, suavizar o eliminar aquellas actitudes o reacciones negativas.
- Hoy en que la tolerancia se ha llevado a su punto de absoluto, al punto en que todos tienen derecho a pensar y hacer lo que deseen “sin que molesten mi espacio”, el rol del docente en el trabajo de pares puede convertirse en un gran animador a que los alumnos respeten las opiniones discrepantes pero también pueden discernir la presencia de la verdad o del engaño en las teoría, ideologías o planteamientos que se le presentan.
-El valor de la discusión reside en que nos permite: crear opiniones, distinguir posiciones, presentar oposición y llegar a confirmar o corregir lo que se cree. Aquí radica el valor del discernimiento habilidad que una vez aguzada permanece para toda la vida de adulto. Formar alumnos capaces de opinar, de crear juicios responsables, argumentos sólidos, permite crear intercambios corrientes de opinión, actos fundamentales para una vida en democracia.

¿El ejercicio del espejo ayudará?

En una sociedad de la externalidad, de la búsqueda de las apariencias por sobre la identidad fundada en la opción por valores profundos, ¿cómo se podrá educar para el discernimiento y la toma de conciencia mediante la interacción y el trabajo con otros?

Algunas ideas a modo de reflexión:
- La interacción tiene debilidades y fortalezas. En la medida en que se manejen sus debilidades (presión del grupo o de la opinión de los líderes del curso, manejo del poder entre los alumnos, timidez de algunos a confrontar sus opiniones, etc.), se pueden potenciar sus muchas fortalezas, como es el trabajo del mundo interior del alumno.
- El aprender con otros permite operar “el ejercicio espejo”, un camino que mirando al otro, permite descubrir las propias virtudes y debilidades. Lo importante no “es imitar” las respuestas y propuestas de otros, sino descubrir el camino propio. Es un tiempo para darse cuenta, hacer consciente aquellas acciones o actitudes que colaboran o detienen el propio crecimiento y la relación con los otros.
- En el “ejercicio espejo” surgen ámbitos de las emociones (enojo, impotencia, temor, ansiedad, alegría, satisfacción); valores (solidaridad, reflexión, perseverancia, renuncia al premio inmediato); maneras de crear respuestas (nerviosa, analítica, consultiva, impulsiva).
- El aprender con otros, facilita el “ejercicio de empatía”, el ser capaces, ya no sólo de vernos en las actitudes del otro, sino de ponernos en el lugar del otro, valorar su opinión. La empatía es el otro nombre de la caridad, de la solidaridad.
- Cuando se aprende con otros, la meta por lograr se nos acerca, vemos que es posible alcanzarla… Si él pudo, yo también podré. La expresión y el testimonio del otro es un hito que me mueve, es la referencia cercana que me lanza a lo posible.
- El aprendizaje cooperativo es concreto, reduce las abstracciones, sabe elegir los nudos que impiden el avance. Un alumno muestra su experiencia, entrega información, señala procedimientos, sugiere acciones concretas.


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