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EPILOGO

Esta historia fue escrita en honor a mi padre que siempre creyó que podía convertirme en escritora.

Corría el año 2002, cuando le diagnosticaron demencia senil a los 82 años.

Sólo te cuento que lo internamos en un geriátrico en un momento muy difícil de nuestras vidas.

Durante un año compartimos con él, sus tardes.

Tengo presente los olores, las imágenes, los personajes, las historias tragicómicas.

Puedo afirmar que la realidad supera a la ficción.

La ventaja es que la ficción puede contarse mezclando ironía con dramatismo, humor con tragedia, verdad con fantasía.

Gente rara es una novela corta que muestra la verosimilitud de una parte de la realidad humana. Para los que no tuvieron la vivencia, esto existe.

Mi padre falleció en la primavera de 2004. La gorda vieja pesada en agosto, un año después.

Dicen que los hombres mueren como han vivido. Creo que la estación del año, también tiene mucho que ver.

Ahora, no te fíes plenamente de todo lo que dice la Sibila… Recuerda que es una voz polisémica, si las hay:

  • Nombre femenino de origen griego. Adivinadora, profetisa. Que tiene el don de la palabra.
  • Mujer sabia a quien los antiguos atribuyeron espíritu profético. La pitonisa de Apolo. Según la mitología greco-latina anuncia la guerra de Troya.
  • En el libro Sexto de la Eneida, Virgilio dice que la Sibila anuncia: “horrendos misterios, envolviendo en términos oscuros cosas verdaderas”. Cuando concluye sus profecías, calla y su silencio es una manera de subvertir su voz, omitiendo.
  • Como adjetivo: oscuro, ambiguo, enigmático.
  • En la literatura de género, se la asocia metafóricamente con la mujer que no renuncia a tener su propia personalidad, opuesta a la mujer ángel. Aquella que rechaza el rol sumiso que el patriarcado le ha asignado, a través de la historia, para asumir el control sobre ella y sus acciones. Mujer que busca el poder de autoafirmación.

En síntesis, en este blog SIBILA asume una voz velada, disimulada.

Y para concluir: GRACIAS a los que compartieron conmigo esta experiencia de literatura interactiva.

Recibí en un mes la visita de 1.160 lectores con 2.013 páginas vistas. Deseo agradecer, especialmente, la presencia constante de lectores que, con sus comentarios, ejercieron un rol valioso en la recepción de mi discurso:

§ Miriam, a quien no conozco pero fue, desde el principio, una lectora entusiasta y creativa de la historia. Me cautivaron sus comentarios hasta el punto tal, que quebró la trama. Me inspiró un personaje tan dislocado como el mío al que introduje en la novelita.

§ A Ruth, mi lectora más aguda, a quien involucré en el rol de crítica y correctora de estilo. Leía muy atenta sus apreciaciones porque consideré, hilaba fino en los detalles de la sintaxis.

§ A Rosi, quien me estimulaba para imprimirle más alegría al personaje y sacarlo de su existencia oscura y agobiante. Creo que el protagonista vivió una historia de amor, gracias a ella. Freud, agradecido.

§ A Estela, la más subjetiva de mis lectoras, la que unió la voz del personaje con la autoría, rompiendo con todas las teorías literarias que desvinculan al sujeto creador de su voz narrativa. Desdibujó años de crítica y de debates epistemológicos con respecto al análisis del discurso, en un mes. Pensamiento idealista, sin duda.

§ Y a mis lectores anónimos, quienes se mantuvieron en el silencio, pero fueron un termómetro al que seguí diariamente a través de la estadística del blog, con el fin de reconocer el entusiasmo o no de las publicaciones periódicas.

Esta novel experiencia de literatura interactiva fue realizada como práctica de investigación para detectar cómo funciona la denominada hiperliteratura, literatura 2.0, blogonovelas, literatura digital, expresiones que denominan una nueva manera de escribir ficción a través de Internet. Tiene como finalidad el desarrollo de una Tesis para el Doctorado en Semiótica que curso en el Centro de Estudios Avanzados de la Universidad Nacional de Córdoba.

Quiero decir que me atrapó la experiencia ya que, el diálogo on line con los lectores despliega una particular adrenalina en el proceso creador.

SIBILA va a seguir escribiendo historias verosímiles por este medio.

Mayo de 2009

Antesala del epílogo

Casi todos tenían algún detalle curioso y divertido.

Era gente rara, silenciosa y por el modo como miraban parecía que acababan de salir de alguna pequeña habitación oscura o incluso de… ¡un armario!

[…] Cuánta gente simulada circula por esta galería vidriada rodeada de parques que nadie transita, aunque el sol invita a dar un paseo.

Siempre adentro, controlados, vigilados bajo llave.

¡La mirada, la mirada siempre perdida; y la palabra, la palabra siempre incoherente!

Mi tentación se hace realidad: abro la puerta.

Domesticados por el hábito asoman sus cabezas por el espacio vacío pero nadie escapa, a nadie se le ocurre traspasar la puerta. Sólo uno los saluda, agitando su mano vehementemente y comienza a elevarse hasta hacerse etéreo.

Antepenúltimo capítulo

Esta historia está llegando a su fin. Qué más puedo decir si la memoria no me ayuda. Cómo puede construir su identidad, una persona que vive hoy y olvida mañana.

Siempre cuento lo que me sucede aquí y ahora.

Deambulo solo por estos largos pasillos, mirando a través de la pared vidriada. Rumeo historias, pensamientos, imagino cosas que confundo con la realidad.

No sé si fui feliz o que pasó por mi vida.

Quizás me haya sumido en el olvido porque la realidad me superaba. Filosofía barata para inventar un justificativo.

Me consuelo viendo a los otros peor que yo. Estos de la organización nunca pudieron quebrar mi dignidad. Soy hombre de ley, de principios, tengo palabra. Que no jodan… que me dejen vivir en paz y en libertad. Si me cercenaron una y otra, jamás podrán coartar mi pensamiento, mi capacidad de reflexión autónoma. Y yo andaré perdido por la vida, pero vivito y coleando, como a mí me gusta, haciendo uso del ejercicio vital. Soy donde no recuerdo.

De espíritu festivo

Hoy busqué un lugar tranquilo para pensar debajo de un enorme sauce. Tengo intuiciones en una memoria difusa. Se me aparecen figuras, imágenes, sucesos, hechos puntuales pero nada tiene un hilo conductor. No puedo decir soy tal persona, hice tal trabajo en mi vida, amé a tal o cual mujer.

Sin embargo, siempre tengo deseos de ir a trabajar, volver a mi casa y la plena convicción de que, en este lugar, no quiero vivir.

Una sensación interna de tristeza suele embargarme cuando me pongo a rebobinar mi vida.

La imagen de este lugar y su gente es muy desagradable.

Anoche soñé que este sitio está construido sobre una gran plataforma elevada de forma rectangular, sostenida por cinco inmensas columnas. Vi como una mujer se tiraba al vacío. De repente, desapareció y no se supo nada más de ella. Me desperté sobresaltado, con miedo y gritando.

Vino a calmarme la vieja gorda pesada y quiso darme una pastilla que, por supuesto, disimuladamente escupí en el baño.

Ahora, estoy siguiendo el recorrido de las hormigas que van con sus hojitas encima para llevarlas a su hormiguero. Yo camino al lado y las acompaño mientras salto en un pie, baldosa de por medio.

También, suelo cortar algunas ramas del sauce llorón y salto la piola. Ayer invité a unos cuantos y les hice hacer cola para prestarles mi soga. Pero son chotos para brincar, no tienen equilibrio y se caen. Encima, los de la organización me retan porque dicen que tengo ideas raras. Una tropezó y la llevaron a la enfermería. Parece que le tienen que hacer un reemplazo de cadera.

Como me aburro, por las tarde suelo organizar tertulias. Una vez, coordiné una kermés con diversos juegos. Armé una carrera de embolsados, el baile de la escoba, tiro a la lata, pesca de botellas, una lotería, un ta- te- ti.

Todo anduvo bien hasta que me sorprendieron cobrando entradas y unos pesitos por los juegos. Lo que pasa que deberían entender que tengo derecho como creador, autor y animador de la fiesta.

Otra vez, como no podía lucrar, organicé un café literario. Para entrar tenían que traer un pedazo de torta y un poema o cuento para leer. Yo ponía la música y hacía de locutor. Resultó medio aburrido porque los escritores eran densos, ceremoniosos y se entusiasmaban en demasía con su texto. Los invitados bostezaban, charlaban entre ellos, aplaudían antes de tiempo o chiflaban para que concluyeran de leer. Después del tercer encuentro decidí que era demasiado esfuerzo organizativo para un espectáculo que resultaba un fracaso.

Acá, nadie valora mis ideas, ni mi capacidad de trabajo; tampoco, el espíritu festivo.

Se me están apagando las pilas. Tengo poca voluntad para emprender eventos. Y este lugar se torna cada vez más sombrío, opaco, alienante.

Balada

Veo un espejo inmenso con muchas caras. Aparece multiplicada una misma imagen. Soy yo en cada una de ellas, en las distintas etapas de mi vida. En la última, desdibujada, una silueta de mujer. Intento atravesar cada uno de los espacios pero reboto.

Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
no ves que va la luna rodando por Callao
y un coro de astronautas y niños con un vals
me baila alrededor…
Ya sé que estoy piantao, piantao, piantao,
yo miro a Buenos Aires del nido de un gorrión;
y a vos te vi tan triste; vení, volá, sentí,
el loco berretín que tengo para vos.
Loco, loco, loco, cuando anochezca en tu porteña soledad,
por la ribera de tu sábana vendré, con un poema
y un trombón, a desvelar tu corazón.
Loco, loco, loco, como un acróbata demente saltaré,
sobre el abismo de tu escote hasta sentir
que enloquecí tu corazón de libertad, ya vas a ver.

[…]

Quereme así, piantao, piantao, piantao…
trepate a esta ternura de loco que hay en mí,
ponete esta peluca de alondra y volá, volá conmigo ya:
vení, quereme así piantao, piantao, piantao,
abrite a los amores que vamos a intentar
la trágica locura total de revivir,
vení, volá, vení…

A mí me gusta cantar a media voz: tra…lala…lara…la …la…

http://www.youtube.com/watch?v=XLVJxxq0ncU

Ficha psicológica

Me tiene muy intrigado esta historia de la mujer con quien parece, fuimos cómplices.

Decidí investigar y para tal fin, tomé prestada su ficha psicológica del maletín del psiquiatra.

Ahí está todo lo que ella cuenta en las sesiones. Me será muy útil para reconstruir los hechos.

Parece ser que esta tal Miriam era una joven muy bonita de ojos celestes, cabello negro, tez blanca, figura armónica, buenos pechos, glúteos firmes y muy seductora.

Quedó embarazada a los 17 años y formó una familia con un estudiante de Sociología. La unión duró lo que el proceso quiso. Ella fue sobreseída de una causa judicial después de tres años de torturas. A los meses, hizo pareja con un mecánico y luego, con un empresario. Con éste tuvo un varón. La separación no tardó en llegar. El padre del niño, al enterarse de su vida disipada, decide quitarle la tenencia porque la considera un mal ejemplo para la formación de su heredero y un deshonor para su prosapia.

Ése fue el motivo de su primer desequilibrio psicológico. No sólo tuvo que alejarse de su hijo sino que también, perdió sus bienes hasta rodar en el submundo de la droga.

La familia la rescata ante un estado de paranoia con alucinaciones y persecuciones peligrosas.

A posteriori, la internan para iniciar su recuperación. Al ingreso, la ficha médica habla de una mujer de 40 kilos aproximadamente, depresiva, con tendencia a los delirios, muy fumadora, donde advierten su propensión al suicidio.

Y en anexo se agrega: con otro paciente pretendió escaparse, tirándose por la ventana con una soga armada con sábanas. Resultado: contusiones varias.

La enferma será trasladada a otro nosocomio para recibir tratamiento adecuado a su diagnóstico.

La verdad, una historia bravita. Y yo qué tendré que ver. Sólo porque fui su amiga por un tiempo cuando le dejaba un cigarrito en la ventana junto a una flor roja y, a veces, un caramelo de ananá.

Quizás crean que le ponía droga para aprovecharme de ella. Yo no soy ese tipo de hombre. Siempre supe respetar a una mujer.

El psiquiatra

Me mandaron a tratamiento psiquiátrico. Acá estoy frente a un hombre de barba, distendido que habla pausado. Me hace acostar en un diván donde generalmente, me quedo dormido.

Siempre me reaviva con un pantalla y, como se ve que es chusma, pide que le cuente de mi vida.

- yo sólo quiero ir a mi casa y a trabajar.

Entonces, me pregunta a dónde vivo y la verdad que no me acuerdo. Cuántos años tengo, le contesto que muchos.

Mi número de documento y la respuesta es que no sea curioso.

Número de teléfono y lo que sigue, el silencio.

En fin, el diálogo es una serie de desaciertos.

Insiste con que le cuente cosas de mi familia.

Y como para llenar el tiempo, hablo de bueyes perdidos.

A mí se me mezclan los recuerdos, con una mujer que viene a visitarme, y otra con la que, creo, tuve una hija.

En realidad, siempre salgo con cuentos de mi infancia. Le digo que me decían `canilla de tero´ porque tenía las piernas muy flacas y era bien ligerito.

Yo lo miro porque es un chiste; pero, el doctor nunca se ríe y bosteza bastante. No sé para qué pregunta si se aburre.

Le comento que mi vieja era firme y poca joda.

Que vivíamos en el campo y que mi padre era muy valiente. Siempre trabajaba con la peonada de par a par y de sol a sol.

Mis hermanas se dedicaban a las tareas hogareñas. Los viejos se fundieron porque se vinieron a la ciudad para que sus hijos estudiaran; y esa fue la perdición de la familia.

Pero se ve que quiere que le refiera otro episodio, que para mí, lo inventó.

Me habla de un muchacho, que yo no vi nunca, y de una historia con una mujer que se largó amarrada de una liana por una ventana.

Siempre escarba sobre lo mismo. Dice que se llama Miriam y que yo casi maté por ella.

Cuando digo que son gente rara, me quedo corto.

Te envuelven en cada historia. Yo soy un tipo pasivo, jamás maté ni una mosca.

Pasé una hora más de mi vida perdiendo el tiempo, hablando de cosas que no le importan ni a él ni a mí. Uno se da cuenta cuando la conversación no es interesante y llena los espacios vacíos, por respeto, no más.

Mejor me voy silbando bajito…

El muchacho de los ojos claros

No pude resistir la tentación de hablar con el muchacho de los ojos claros. Intuía que él, podía conocer del lugar a dónde trasladaron a Miriam.

Durante cinco días lo seguí.

Me esquivaba hasta que no aguanté más y lo agarré del cuello:

- A ver macho, a dónde la tenés.

- ¡Contestá cobarde de mierda! Vos la engañaste hasta raptarla y sacarla de acá, sorpresivamente.

- La traicionaste con chocolates, haciéndole creer que eras su aliado.

- ¡Puerco, contestá!

Le apreté tanto la garganta hasta que lo desmayé. Quedó boqueando…

Empecé a patear la puerta y a gritarles a todos estos infelices.

Rompí vidrios, espejos, ventanas; aplasté una silla contra otra, arranqué el mantel de la mesa servida. Destrocé, destrocé, destrocé…

-Hijos de puta…Miserables….Degradados….Atorrantes…

Miriam, ¿dónde estás? – grité, hasta quedar afónico…

Me aferré a la almohada, me acurruqué y lloré intensamente

Nunca pensé que iban a ser tan crueles.

Sentí que me tironearon por el largo pasillo, haciéndome barrer toda la mugre. También, noté que un cortejo de curiosos miraba el espectáculo macabro.

No me arrepiento de nada. Y menos de haber dejado tendido, en un charco de sangre, al muchacho de los ojos claros.

Mon amour

Quise desaparecer y me metí en el placard junto con mi compañera de habitación. Le pedí permiso y me lo concedió.

Estamos amontonados y a oscuras. Ella ronca. Mientras, pienso cómo puedo recuperar a Miriam.

Estoy tan perturbado que no encuentro una solución al problema. Me descerebro pensando quiénes la llevaron y a dónde.

Me preocupa bastante que esté tan flaquita y golpeada.

Su vocecita, cómo resuena en mis oídos:

Los gitanillos tenemos todos la cara alegre y el cuerpo loco.

Cantad gitano cantad, cantad también las gitanas…

- Una flor roja para UD. mi querida señora

- ¿Un caramelo de ananá?

- He conseguido un cigarrito para ti, Mon amour.

- ¿Sabes que es lo más bonito de mis ojos? El reflejo de tus ojos verdes.

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

………………………..

Cómo canta la zumaya,
¡ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con un niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

http://www.youtube.com/watch?v=C6vsz6rvrYE

Se fue

Por la mañana, cuando nos llevaron al comedor para desayunar, no estaba.

La busqué en su habitación, mirando por la ventanita donde suelo dejarle los mensajes y su cama estaba vacía.

Pensé que había subido a la buhardilla; revisé que nadie me controlara y trepé.

Encontré un mensaje que decía:

Tres personas me vinieron a buscar; levantaron mis pertenencias y están haciendo el trámite de `check out´. Hasta pronto. Fui muy feliz a su lado. Recuerde que me gusta el rojo y los caramelos de ananá.

La vinieron a buscar.

No lo podía creer. Soy duro de vencer pero, la noticia me desestabilizó. Lloré como un chico. Quedé tieso. Y sin darme cuenta pasé muchas horas en posición fetal.

Me rastrearon hasta encontrarme. Tuve la desagradable sensación de que habían profanado nuestro escondite, el hogar que nos cobijaba. No tenía fuerzas para resistirme y se las hice fácil.

El castigo fue más cruel de lo que pensaba. La hicieron desaparecer.

No se dio la oportunidad de escaparnos juntos muy amarrados, volando por encima del paredón .

No pudimos contar los lunares de la luna ni recoger los haces de luz que caen de las estrellas.

Sólo queríamos vivir del otro lado, juntos y libres.

Que por mayo era, por mayo, cuando hace la calor,
cuando los trigos encañan
y están los campos en flor,
cuando canta la calandria
y responde el ruiseñor,
cuando los enamorados
van a servir al amor;
sino yo, triste, cuitado,
que vivo en esta prisión;
que ni sé cuándo es de día
ni cuándo las noches son,
sino por una avecilla
que me cantaba el albor.
Matómela un ballestero;
déle Dios mal galardón.


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