Diciembre 30, 2009 | Por anita-baneada | # Enlace permanente |
Hablamos horas y horas, le conté todo lo que había vivido hasta hoy desde el día que decidimos o mejor dicho decidió que no quería saber nada conmigo.
Llore, grite, descargue toda la furia de mi mal de amores sobre el, haciéndolo el culpable de cada mala experiencia que tuve en mi vida amorosa.
Lo maldeci por no haberme dado la chance de intentarlo hace unos años, cuando yo todavía creía que amar era maravilloso y mi corazón se encontraba exento de historias complicadas.
Me reí y emocione recordando aquel café en el que por primera vez hablamos en profundidad.
Recordé el final de esa cita, el viaje hasta la casa de mis viejos, donde me llevaba abrazada y me había sentido tan cómoda y cuidada entre sus brazos, que hubiese preferido vivir en Alaska y no a 10 minutos de aquel bar.
Lo putie por haberse ido de mi vida dandome solo un pico desabrido al despedirse esa noche para siempre de mi y de una remota posibilidad de volver a vernos o estar juntos.
y también le jure no volver a estar nunca mas con el de otra forma que no sea como amigos, alegando que si no le importe antes, menos podria importarle ahora!
Corte, al rato volví a llamarlo, solo para seguir reprochándole alguna otra situación de ese entonces.
El, permanecía sereno. Recibiendo cada ataque de ánimo mío, pacientemente.
Ante cualquier planteo respondía sonriendo alguna frase de calma o de disculpas o lo que es peor admitiendo que yo tenia razón.
Esto ante de alegrarme me descolocaba y me dejaba llorando a mares con una mezcla entre culpable por hacerlo cargo de mis historias frustradas y enojada conmigo misma por no admitir que yo…tampoco tuve el valor ni el poder de seducirlo.
No reconozco cual fue el día en el cual empecé a relajarme y a tomar con gracia lo ocurrido y bajar la guardia de resentimientos estúpidos sobre los porque las cosas habian sido como fueron y no como yo lo soñaba…
Comenzaron a pasar los días y a nuestras voces le agregamos las letras de los sms que asomaban soleados en la mañana y se despedían cargadas de ternura por las noches…
Sin advertirlo, Hernan comenzaba a formar parte de mis días ooootra vez y yo volvía a confiar en el…
Una tarde cualquiera me dijo…Al final venimos hablando casi a diario y no me dijiste mas nada, hiciste reparar la compu?
No, respondí sintiéndome una tonta.
El motivo que dio origen al primer llamado, se había esfumado por completo de mi mente y yo comenzaba a dejar en evidencia que el me importaba mucho mas de lo que ambos creíamos.
-En hora y media espérame que estoy ahí. Dijo y colgó.
Sin darme tiempo mas que a bañarme y prepararle el crumble de frutillas (símbolo de mi negativismo, dando por hecho que el, como Lito, tampoco vendría)
Pri!!