Preguntas frecuentes sobre eyaculación precoz

¿Es frecuente la Eyaculación Precoz?

La Eyaculación Precoz es un problema que afecta según las estadísticas recientes al 30% de los varones aproximadamente. Dentro de este porcentaje, encontramos diferentes grados de Eyaculación Precoz que van desde casos leves a graves o severos.

¿Cómo se podría definir a la Eyaculación Precoz? ¿Cuál es el tiempo “normal” de relación sexual o coito?

Si bien en algún momento hace algunas décadas atrás se pudieron establecer criterios temporales que definían objetivamente lo que era una duración coital normal o anormal (por ejemplo la vieja teoría de los 7 minutos), hoy pensamos que un varón presenta esta disfunción cuando eyacula antes de lo que desea, es decir que no tiene un control voluntario del momento de su eyaculación. Por supuesto que para hacer el diagnóstico de Eyaculación Precoz las dificultades deben ocurrir con regularidad, al menos en uno de cada cuatro actos sexuales durante un período mínimo de seis meses.

La mayoría de las veces se trata de un trastorno primario, es decir que el individuo lo padece desde el inicio de la actividad sexual, manteniéndose o agravándose hasta el momento en que se decide la consulta. En los casos en los cuales el varón tuvo una primera etapa de control eyaculatorio y luego por algún motivo perdió ese control estamos ante una Eyaculación Precoz secundaria.

¿Hay diferentes “grados” de Eyaculación Precoz?

Sí, desde ya que no todos los casos son iguales. En principio podríamos hablar de tres grados:

-La Eyaculación Precoz grave o ultraprecoz que consiste en un descontrol absoluto del reflejo eyaculatorio, al punto de eyacular antes de la penetración en la mayoría de las ocasiones. Incluso se produce la eyaculación con estimulación mínima o sin estimulación directa del Pene.

-La Eyaculación Precoz moderada o anteportas se produce cuando el varón tolera la estimulación precoital o los llamados “juegos previos” pero apenas penetra eyacula y no tiene forma de manejarlo.

-La Eyaculación Precoz leve se presenta cuando el varón tiene un control relativo pero no el deseado. Ese control parcial le permite algunos movimientos adentro de la vagina, que no son suficientes para una relación sexual plena y satisfactoria pero al menos permiten un tiempo de unión genital.

¿Cuáles son las causas de la Eyaculación Precoz?

Los factores que provocan el problema son varios, y a veces se presentan de forma simultánea.

Quizás el más importante esté ligado al aprendizaje. Desde este punto de vista se piensa que la Eyaculación Precoz es producto de un mal aprendizaje del control de la respuesta orgásmica. En este sentido son determinantes las experiencias masturbatorias de la adolescencia y las primeras relaciones sexuales. Habitualmente encontramos que estos varones han desarrollado un hábito de autoestimulación particularmente rápido, tratándose de una mera descarga sin buscar la manera de prolongar el placer de la excitación previa al orgasmo. A veces circunstancias prácticas (falta de tiempo, espacio, etc.) y la culpa por la masturbación dan forma a ese hábito. Lo mismo ocurre con las primeras experiencias sexuales. Si se dan de manera rápida, como ocurre con las relaciones sexuales con prostitutas, en un auto, en un lugar donde puede llegar alguien sorpresivamente, etc., también determinan un hábito coital. En síntesis, por uno u otro motivo se crea una mala costumbre que luego la persona por sus propios medios no puede invertir.

El otro factor absolutamente relevante es la ansiedad por el rendimiento sexual, entendida como la preocupación marcada (casi obsesiva) por no eyacular rápido. Tengamos en cuenta lo siguiente: no hay control posible si no percibo claramente las sensaciones que mi cuerpo me transmite. La regulación normal de la excitación sexual se lleva a cabo modificando las condiciones (estímulos sexuales) de acuerdo con la información que recibimos del estado de nuestra excitación. La ansiedad, además de acelerarnos involuntariamente, se caracteriza porque el individuo está tan preocupado y tenso por no eyacular y tan pendiente de la excitación de la mujer, que no siente lo que pasa con su cuerpo y cuando quiere tomar conciencia ya es demasiado tarde y no hay nada que hacer.

Por esto decimos que la persona con eyaculación precoz no sufre de un exceso de excitación, sino de un exceso de ansiedad.

También sabemos que la Eyaculación Precoz es típica de varones con lo que se denomina “ansiedad rasgo”, es decir muy inquietos y con mínimo registro de pensamientos, emociones y sensaciones corporales.

Por último, hay controversias respecto de los factores orgánicos o físicos que podrían causar la Eyaculación Precoz. Algunas teorías sostienen que los varones con Eyaculación Precoz Primaria tienen un reflejo eyaculatorio rápido innato, lo cual es medible mediante la prueba neurológica de potenciales evocados. Y en los casos de Eyaculación Precoz Secundaria pueden ser producto de trastornos orgánicos como la Uretritis, algunas Infecciones de Transmisión Sexual, trastornos neurológicos, etc.

¿Hay posturas sexuales que favorezcan o compliquen el control eyaculatorio?

Habitualmente la postura que permite un mejor control es aquella en la cual la mujer se ubica sentada encima del varón que está acostado, cara a cara. En este caso el varón se encuentra relajado corporalmente y puede percibir mejor las señales corporales, condición fundamental para el control eyaculatorio. Además tiene menos posibilidad de movimiento (que queda más bajo el control de la mujer) y las sensaciones genitales son menores que en otras posturas por la menor presión de las paredes de la Vagina sobre el Pene. En algunos casos, cuando la mujer utiliza movimientos demasiado fuertes o bruscos el control se suele complicar. En ese caso deberán ajustarse mutuamente hasta encontrar el ritmo preciso. Una ventaja adicional de esta manera de hacer el amor es que posibilita el roce del Clítoris con el Pubis, de modo tal que estimula el orgasmo femenino. Inclusive es posible una estimulación manual complementaria de la mujer o su pareja lo cual es muchas veces condición fundamental para llegar al orgasmo.

La postura de costado, en la cual el varón y la mujer están frente a frente, también es interesante para el control de la eyaculación. Esto es posible porque la penetración no es muy profunda, y los movimientos en general no son tan rápidos como en otros casos. También (como en el caso anterior) se puede estimular manualmente el Clítoris para complementar la estimulación coital.

Aquellas posturas tipo “misionero”, es decir el varón encima de la mujer, no son favorables para el control de la eyaculación. El cuerpo está tenso, el Pene entra más justo en la Vagina y en general la posición desemboca en una carrera irrefrenable hacia el orgasmo. En algunos pocos casos, los varones cuentan que les resulta la mejor posición porque manejan mejor los movimientos. Esta postura resulta agradable psicológicamente para aquellas mujeres que necesitan sentir la “dominación” del varón”, pero físicamente hablando no es muy estimulante porque limita mucho sus movimientos y el roce con el Clítoris.

Por último, la posición llamada el “ciervo” en la cual el varón penetra a la mujer por detrás es complicada en lo referente al control eyaculatorio, ya que es muy estimulante visualmente hablando, y además la penetración es bien profunda y por lo tanto proporciona una estimulación muy importante al Pene. Para la mujer tampoco es la mejor, ya que no hay roce alguno con el Clítoris y es muy incómoda su estimulación por vía manual. Algunas logran buenos resultados si recuestan su pelvis sobre el colchón y mueven sus caderas al compás del coito, rozando sus genitales con el colchón y obteniendo así sensaciones muy excitantes.

¿La Eyaculación Precoz se puede curar? ¿Cómo son los tratamientos?

El tratamiento del problema puede incluir intervenciones médicas y psicológicas.

Si consideramos el enfoque médico, contamos fundamentalmente con dos opciones: medicar al paciente con alguna droga que disminuya su ansiedad previa al encuentro sexual (ansiolíticos) o indicarle alguno de los antidepresivos conocidos por su efecto secundario de retardo orgásmico (Tricíclicos o IRSS).

Por otro lado, también contamos con el enfoque psicológico de la terapia sexual, que es muy efectivo siempre y cuando el paciente sea constante con la terapia y cuente con la colaboración de su pareja.

Se trata de un método terapéutico que tiene como meta corregir el hábito disfuncional del paciente y entrenarlo para aprender a manejar su ansiedad.

El tratamiento consta de varias etapas con objetivos definidos, y el paciente va dominando la eyaculación en situaciones cada vez más complejas planteadas por el terapeuta.

Las técnicas con las que contamos para el diseño del tratamiento son numerosas.

De todas, la de parada-arranque, las técnicas de relajación y los Ejercicios de Kegel son los más importantes.

El ejercicio de Parada y arranque es un método de control eyaculatorio que se ensaya primero manualmente y luego en el coito. El paciente aprende a regular su excitación sexual atendiendo a la información que su cuerpo le transmite a su cerebro, manejando la estimulación de modo de mantenerse dentro de márgenes controlables.

Las técnicas de relajación, como las de control de la ansiedad por medio de la respiración (individual) o el masaje sensual (en pareja) son un complemento esencial de la parada-arranque.

Otros métodos interesantes son los ejercicios de Kegel, las series del 9, el método del apretón fisiológico, etc.

Para controlar la eyaculación se recomienda una excitación muy gradual. Comenzar con la postura que resulta menos excitante y utilizar los movimientos que compliquen menos el control. En general son los movimientos más cortos y lentos. Una vez que tenemos la sensación de control, podemos comenzar a aumentar la excitación lentamente yendo hacia posturas más estimulantes y movimientos más rápidos.

¿Que es y como trabaja un sexólogo?

La figura del sexólogo es cada vez más reconocida, sobre todo en los últimos años ya que son frecuentes las intervenciones mediáticas de los colegas más destacados. Sin embargo, la mayoría de las personas no tienen en claro qué es y que hace un sexólogo, y en que casos es conveniente consultarlo. Vamos entonces a clarificar estos conceptos.

Un sexólogo es un profesional médico o psicólogo que realiza una especialización en sexología clínica. No existe la sexología como carrera, es decir que no se puede estudiar directamente sin antes poseer el título de médico o psicólogo. Por supuesto que según la profesión de base el enfoque será distinto. Un médico-sexólogo trabaja más en trastornos sexuales de causalidad orgánica, y un psicólogo-sexólogo interviene si el problema es predominantemente psicológico.

El sexólogo trabaja específicamente con disfunciones sexuales, es decir con las diferentes perturbaciones de la respuesta sexual en varones y mujeres: disfunción eréctil, eyaculación precoz, disfunciones orgásmicas, disminución del deseo, hiperactividad sexual, fobias sexuales, vaginismo, matrimonios no consumados, trastorno de la excitación sexual en la mujer, etc. También (aunque las consultas son menos frecuentes) interviene en casos de trastornos de la identidad sexual, parafilias (o perversiones) y homosexualidad no asumida. Para eso cuenta con un entrenamiento para utilizar herramientas específicas destinadas a resolver el síntoma sexual.

Las terapias sexuales, a diferencia de las terapias tradicionales, focalizan la intervención en el síntoma sexual. Por eso son breves, acotadas, efectivas y por lo tanto económicas. Cuando la persona que consulta tiene pareja, se le pide la colaboración a él o ella para conocer su opinión, explicarle todo aquello referente a las causas y la solución del problema, y realizar las tareas indicadas en la terapia. El profesional le indica a los pacientes tareas orientadas a resolver el problema: ejercicios de relajación, de autoconocimiento, de comunicación en la pareja, métodos de estimulación, y técnicas específicas para cada disfunción sexual en particular. La pareja realiza estas tareas en su intimidad, y cada sesión se dedicará a trabajar sobre lo que la pareja ha practicado corrigiendo lo que es necesario y agregando otras tareas para la semana siguiente.

Una terapia sexual es breve y los resultados varían de acuerdo a la capacidad del profesional, la gravedad del problema y la motivación de los pacientes para trabajar en las tareas que se le asignan. Habitualmente la duración promedio está entre los 3 y 6 meses.

A mi entender cuando existe la sospecha de una perturbación sexual la primera consulta debe ser al sexólogo. El profesional tiene la mirada lo suficientemente amplia como para realizar un diagnóstico preciso, plantear el tratamiento adecuado y eventualmente derivar a otro profesional o especialista si considera que el problema lo requiere (por ejemplo al psicólogo, al terapeuta de parejas, al clínico, al urólogo, al ginecólogo, al psiquiatra, al endocrinólogo, etc.).

En síntesis: SI TIENE O SUPONE UN PROBLEMA SEXUAL, CONSULTE AL SEXOLÓGO.

Mitos sexuales en occidente

La sexualidad se desarrolla a través de la genitalidad: el sexo equivale al contacto entre los genitales. Con suerte, el resto de los componentes de esta maravilla que es la sexualidad humana se incorporan relativamente pero siempre y cuando contribuyan a la preparación para el coito. Por eso hablamos de una cultura coitocéntrica, que deja fuera de juego dos metros cuadrados de piel, los cinco sentidos, los rituales de preparación del ambiente, un gran caudal de fantasías y la creatividad al servicio del placer.

La finalidad del sexo es el orgasmo: el sexo (o mejor dicho, el “coito” en lenguaje occidental) es pensado como una carrera hacia el orgasmo. Es su objetivo fundamental y explicitado claramente por las diversas manifestaciones del sentido común. Todo apunta hacia el mismo lugar, y no puede concebirse de ninguna forma la idea de coito sin orgasmo: es incompleto, o inexistente quizás. El orgasmo cierra el círculo de la ¿satisfacción? mecánica para dejarnos tranquilos y sentir que nos desempeñamos como se debe. El orgasmo es también el director de orquesta que marca el “timing” del encuentro: cuantas veces habremos escuchado “contar” la cantidad de relaciones sexuales tomando como criterio la cantidad de orgasmos.

El sexo es como un reloj que debe funcionar a la perfección: en esta línea tenemos al menos dos elementos que explican no solamente como funciona la sexualidad en occidente, sino también porqué tantas veces no funciona.

En primer lugar el concepto del sexo como algo mecánico, estructurado y previamente estipulado. Como un libreto del cual los actores no pueden ni deben desviarse. Y el secreto de la plenitud sexual consiste e encontrar los mecanismos y puntos mágicos que disparan mágicamente las diferentes manifestaciones de la respuesta sexual.

En segundo lugar se ve claramente la exigencia que se expresa en el “debe funcionar a la perfección”. Los genitales especialmente deben responder de acuerdo a lo que se espera de ellos. No importan las circunstancias, los deseos, la química ni las personas. Y si alguna vez no funciona, difícilmente podamos tener una mirada humanizada de nosotros mismos y comprender que es lo que pasó, ni hablar de llegar a pensar que lo ocurrido era esperable y hasta saludable.

La satisfacción sexual se mide por el rendimiento sexual: el concepto de satisfacción sexual está siendo en la actualidad discutido y revisado en reuniones científicas de expertos, por ser considerado de gran importancia en las intervenciones clínicas y educacionales. Sin embargo, la idea que predomina es pensar la satisfacción de acuerdo al rendimiento genital: rigidez o duración de la erección, cantidad e intensidad de los orgasmos, facilidad de recuperación, control eyaculatorio. Quien consiga esta “espectacular” respuesta podrá considerarse una persona afortunada. Y quien no la consiga…

El poder afrodisíaco del beso

El beso es sin dudas una de las manifestaciones más interesantes del erotismo. La oralidad puede practicarse de diferentes formas tales como besar, lamer, chupar, morder y succionar. Podemos besarnos en los labios o en cualquier lugar del cuerpo, y además el beso no es solamente tacto: también involucra a la vista, el gusto, el olfato, los sonidos, las fantasías… en síntesis, besar es una maravilla y vale la pena que aprendamos más acerca de este verdadero arte.

En nuestra cultura, el beso en los labios marca un antes y un después. Una vez que dos personas llegaron a esa instancia se establece un tipo de relación en la cual su carácter erótico queda explicitado. Esos primeros besos no son para nada intrascendentes: expresan características de personalidad, estilos eróticos, ajustes o desajustes, y en definitiva la presencia o ausencia de esa “química” de la cual tanto se habla. Por medio de los besos, quizás hasta podemos darnos cuenta de cómo sería hacer el amor con él o ella.

Es frecuente que por preocuparse en incrementar el rendimiento genital, varones y mujeres le resten importancia al beso y otros recursos eróticos que aportan enormes dosis de placer al encuentro íntimo. También encontramos en las parejas estables (y ni hablar los matrimonios de años…) el olvido del beso que se acota a una fugaz y mecánica etapa inicial del (mal) llamado “juego previo” o “petting”.

Para que puedas aprovechar al máximo este don de la naturaleza, van algunos consejos para besadores profesionales:

El aliento es fundamental: por ende se impone un buen lavado y cepillado de dientes y el uso de chiclets o pastillas.

Comenzá con besos muy suaves, incrementando los movimientos y apertura de la boca de a poco y en la medida en que los “mensajes” que se transmiten con los labios lo permitan.

Acaríciale la cara, manos, cuello, espalda, o lo que prefieras mientras le besás.

Recorré con la lengua delicadamente el contorno de la boca del otro.

Mordisquea los labios con suavidad para así estimular su mucosa que es extremadamente sensible.

Un buen beso no es monótono: variá los movimientos, velocidad, ritmo, etc.

Tipos de besos

Según el Kama Sutra existen distintos tipos de besos que un buen amante debe conocer. Te comento algunos de ellos:

El beso nominal: se da un leve roce entre los labios de los amantes.

El beso palpitante: cuando una doncella, venciendo su timidez, toca la boca de su amante y mueve solamente el labio inferior.

El beso de contacto: uno de los amantes roza los labios del otro con la lengua, cierra los ojos y coloca sus manos en las de él.

El beso directo: cuando los labios de ambos amantes entran directamente en contacto.

El beso inclinado: cuando el beso en la boca se da con las cabezas de los amantes vueltas una hacia arriba y otra hacia abajo.

El beso giratorio: cuando el amante sostiene en la mano la barbilla de su pareja, vuelve su cara hacia él y le besa en la boca, moviendo suavemente la cabeza de un lado a otro.

Beso de presión: cuando se presiona con gran fuerza el labio inferior.

Beso del labio superior: Cuando un hombre besa el labio superior de una mujer y ella le devuelve la caricia besando su labio inferior.

Beso próximo: cuando uno de los amantes oprime los labios de otro entre los suyos.

Combate de las lenguas: Si durante el beso uno de los amantes toca los dientes, lengua o paladar del otro con su lengua.

“En general, los besos pueden dividirse en cuatro categorías: moderados, contraídos, rápidos y suaves. Todos se clasifican según la parte del cuerpo a que son aplicados, porque hay distintas clases de besos apropiados para distintas partes del cuerpo.” Vatsyayana. Kama Sutra.

Conociendo nuestra forma de besar

Pedile a tu compañero/a un encuentro sólo de besos. A su turno, previo sorteo, cada uno enseñará al otro cómo le gusta ser besado y cómo le gusta besar. Con nuestros labios le indicaremos a él/ella la manera en la cual deseamos que se desarrolle el beso. El otro sencillamente nos sigue. Ya llegará su turno. Este ejercicio deberá durar entre 15 y 20 minutos para cada uno.

Es interesante complementar este ejercicio con una salida erótica. Se pueden preparar y producir los dos como si tuvieran su primera cita, y por lo tanto pondrán lo mejor de sí para seducir al otro. Es interesante visitar esos bares que son especiales para parejas, con luz tenue, buena música y cómodos sillones… o recordar aquellos tiempos en los cuales no tenían lugar para estar juntos, y entonces el auto (ubicado en algún lugar estratégico) cumplía la función de “albergue ambulante”. Ubicados entonces en el contexto apropiado, y lejos de una posibilidad inmediata de relación sexual (lo cual garantiza concentrar la atención solamente en el beso), pueden poner manos (o mejor dicho labios) a la obra…

Tres interrogantes básicos sobre el Clítoris

1- Técnicamente, ¿qué es el clítoris? ¿Es realmente –como se dice por ahí- algo así como “un pene pequeño” o nada que ver?

El Clítoris es el único órgano del cuerpo humano que tiene como única función dar placer. Está ubicado en la Vulva (es decir los genitales externos femeninos) en la parte superior, oculto debajo de un pliegue de piel que es el prepucio o capuchón clitoridiano. Anatómicamente hablando podríamos decir que es un pene pequeño, ya que tiene una estructura similar: el glande (su parte más sensible), el prepucio que lo recubre, el tallo y luego se ramifica y continúa hacia adentro, dividiéndose en dos patas o cruras pasando por encima de la vagina. Tiene otros componentes, pero no vale la pena detenernos en ellos. Lo que me parece importante es resaltar que el clítoris es mucho más de lo que se ve, ya que lo que sobresale es equivalente a una octava parte del total de su estructura. El glande del clítoris posee el doble de terminaciones nerviosas que el glande del pene, por lo tanto su sensibilidad es mucho mayor. Por eso, hablar del clítoris como un pene pequeño puede ser técnicamente correcto, pero de alguna manera resulta engañoso porque se toma a lo masculino como punto de referencia ubicándolo en un lugar superior a lo femenino… y en realidad prácticamente hablando, la mujer posee un órgano cuya respuesta (en caso de ser aprovechado) no tiene nada que envidiarle a su “primo”.

2- Desde tu propia experiencia en el consultorio y al frente de los talleres y seminarios, ¿las mujeres realmente tienen conciencia de esa parte de sus cuerpos? ¿Saben cómo estimularla correctamente o “ni idea”? ¿Y los varones? ¿Te preguntan al respecto o prefieren actuar por “ensayo y error”?

Algunas mujeres se han dedicado a investigarse a sí mismas con detenimiento. Por lo tanto conocen perfectamente el funcionamiento de su clítoris y diferentes formas de estimularlo: ritmos, presiones, posturas, etc. Pero de acuerdo a mi experiencia clínica y las consultas que recibo en Aprendosexo.com, tengo la impresión de que quizás la mayoría de las mujeres no tienen un conocimiento detallado de estas técnicas, o lo van obteniendo lentamente luego de varios años de experiencia sexual, desinhibición y autoconocimiento. No en vano la mejor etapa en lo referente al rendimiento y la satisfacción sexual en la mujer es hacia los 40 años.

Con respecto a los varones, habitualmente se preocupan por satisfacer a la mujer en el coito y todo lo que eso implica (mantener una erección rígida, controlar la eyaculación, conocer posturas amatorias, etc.) y no investigan en detalle métodos de estimulación del clítoris. Además, los tiempos sexuales de la mujer, sus ritmos, sus zonas erógenas y la manera en que le excita ser acariciada o besada en sus genitales varían mucho con respecto a las predilecciones de los varones. Por lo tanto es necesario comunicarse, ver las reacciones de la mujer y actuar de acuerdo a las preferencias de ella.

3- Ultima: ¿qué tres sugerencias le aportarías a un varón desorientadísimo que quiere complacer a su chica pero no sabe nada de la ubicación, clase de caricias, tipo de estímulo y demás que requiera el clítoris?

Ubicar al clítoris no es una tarea difícil: siguiendo la línea de los labios internos (los dos que sobresalen por sobre los externos o mayores) hacia arriba, notaremos que terminan su recorrido en un pliegue de piel (el prepucio) que si se acaricia suavemente y se corre hacia atrás dejará en descubierto el glande del clítoris.

Para estimularlo es recomendable tener en cuenta algunos consejos básicos:

1.- Es importante que la mujer (con previas caricias, abrazos, besos, roces, palabras y juegos de seducción) esté excitada antes de estimular su clítoris. Es un órgano tan sensible que si ella no está lo suficientemente preparada, el contacto puede resultar molesto en vez de placentero.

2.- Hay que ir de menor a mayor. Nunca estimular el clítoris directamente al principio. Además, a algunas mujeres no les gusta y prefieren las caricias y besos a su alrededor o sobre el prepucio. Básicamente se puede acariciar, lamer o utilizar un pequeño masajeador a pilas para lograr despertar las mejores sensaciones en este órgano.

3.- Es fundamental comunicarse. Si no preguntamos o indagamos no podemos saber de que manera le gusta a ella. Los varones tienen que vencer la idea equivocada de que tienen que saberlo todo sobre sexo, y por lo tanto preguntar indica no saber. Las mujeres tienen una respuesta sexual bastante diferente, y además todas son diferentes entre sí. Preguntar y pedir orientación no es ser menos hombre, al contrario, es ser un amante preocupado por el goce de ella y como consecuencia un buen amante.

4.- Durante el acto sexual el clítoris tiene una estimulación relativa, bastante menor a la obtenida por caricias directas, sexo oral o vibraciones. Por eso aproximadamente un 70% de las mujeres no alcanzan el orgasmo en el coito sin estimulación directa en su clítoris. La mejor postura para que se roce el clítoris en el coito es aquella en la cual la mujer se ubica encima del varón, y puede rozar su clítoris con la pelvis de él regulando el ritmo y la intensidad de la penetración. También es interesante buscar posturas que permitan, además de la penetración, que alguno de los dos acaricie el clítoris. Eso es bastante sencillo en las posturas laterales, y también cuando el varón se sienta en una silla con respaldo, y la mujer se sienta de espaldas a él produciéndose la penetración de esa manera. Así, resulta cómodo estimular el clítoris para ambos.