¿Está de moda la bisexualidad?

Por Juan Yesnik
Especial para RevistaOhlala.com

Ser bisexual no parece ser otra cosa más que una orientación tan genuina y natural como la heterosexualidad y la homosexualidad. Así lo consideran la mayoría de los sexólogos, a la hora de entender a hombres y mujeres que también consiguen satisfacción sexual y emocional con alguien de su mismo sexo.

Lo cierto es que lo que parece tan sencillo de poner en palabras abre cientos de interrogantes, muchos planteados por los mismos hombres y mujeres que en algún momento confunden ciertas “fantasías” con una “orientación sexual” o porque, simplemente, no saben cómo llevar esta “doble vida” pulsional.

Tenemos la manía de encontrarle rótulos o etiquetas a todo, fundamentalmente a aquello que nos puede despertar alguna duda, confusión o incertidumbre. De hecho, la bisexualidad, termina siendo la elección más criticada o menos comprendida por muchos sectores sociales, por esto de que “no logra ubicarse en un extremo u otro”. Alguien dijo: “ser bisexual es lo distinto dentro de lo distinto”.

No hay demasiados estudios científicos que puedan dar cuenta de este ¿deseo, inquietud, sensación, herencia genética, aprendizaje, elección…? (más abajo algunas teorías). Al no haber extremo rigor ni debate científico (y aunque lo hubiera, pasaría lo mismo en las sociedades pendientes del rumor y la vida ajena), todo queda reducido a algunos pocos fundamentos o criterios teóricos y demasiados puntos de vista y prejuicios populares.

Entre tantas, se podrán escuchar hipótesis como estas: “la bisexualidad es el tercer sexo”, “los bisexuales son homosexuales reprimidos”, “todos nacemos con la capacidad para relacionarnos con ambos sexos, pero en algún momento decidimos con cuál hacerlo”. Lo cierto es que, como en cada elección sexual, hombres y mujeres deciden o “hacen lo que pueden” con sus verdaderos deseos y pulsiones.

Es bueno comprender y aceptar que la vida sexual humana está conformada por muchas otras variables, más allá de la genitalidad. Como en cada elección, siempre hay matices a la hora de elegir cómo vivir la sexualidad.

Cuestión de género y generaciones. Muchos padres de los que hoy tienen entre 15 y 25 años, por citar un fenómeno generacional sobre el tema, se sorprenden cuando sus hijos hablan de la posibilidad de “probarlo todo” y después optar por el tipo de vida sexual que llevarán. En ellos siempre está la opción del cambio, no compran pasajes de ida ni destinos demasiado lejanos. En ellos, la elección sexual parece reducirse al mismo trámite que la elección u orientación vocacional. Puede haber, como en muchos casos, una vocación firme, pero, en otras ocasiones, hay inseguridades y cientos de fantasías en una etapa de la vida donde si algo gobierna son las dudas.

Los medios de comunicación parecieron entender esta tendencia y, en los últimos tiempos, han planteado la idea de “la bisexualidad como moda”. Y, como siempre, los famosos sirven para habilitar el juego de “lo in” o, al menos, de lo aceptable.

Son moneda corriente las declaraciones como la de megaestrella Lady Gaga que confiesa que le gusta más el sexo con las mujeres que con los hombres.

El fútbol se animó a mostrar “dudosos festejos” entre consagrados compañeros del mismo equipo. Son reiterados los pasos de comedia sobre “flirteos” entre conductores, participantes y panelistas, a toda hora, en más de un programa de televisión. Ellos son famosos y “lo pueden todo”; además tienen el poder de habilitar el juego.

En otros tiempos, quien jugase alguna escena similar o sugiriese la posibilidad de “tamaña elección” hubiera sido condenado a la hoguera social. ¿Qué hubiera sido de Greta Garbo y de Marlene Dietrich si hubieran confesado que fueron amantes?

Más que moda bisexual, podríamos decir que las nuevas generaciones y quiénes entienden los códigos de la modernidad rompen con las estructuras e imponen la tendencia de que “ya no está tan de moda los prejuicios ni los mandatos”.

Así como hay diferencias temporales o generacionales, parece haber distintas formas de abordar la bisexualidad según el género. Hoy las mujeres son menos prejuiciosas a la hora de plantearse la bisexualidad. Muchos hombres, ya sea por mandato cultural o qué, se resisten a vivir o, en muchos casos, siquiera permitirse soñar una noche con entrar en contacto con otro hombre. De hecho una escena de lesbianismo puede erotizar tanto a un hombre como a una mujer, mientras que un eventual juego erótico entre hombres puede ser mal visto o rechazado por ambos sexos.

Algunas teorías sobre la bisexualidad

En la antigua Grecia y Roma la bisexualidad era moneda corriente. Estaban socialmente habilitadas las prácticas homosexuales fuera del hogar. Fundamentos religiosos parecen haber inhabilitado la costumbre.

Sigmund Freud creía que todos somos bisexuales de origen. Hoy, la mayoría de sexólogos y psicólogos coinciden en afirmar que hay gente que lo integra como su identidad sexual y otras personas que, de forma puntual, mantienen contactos eróticos con sujetos de su mismo sexo (siendo heterosexual) o del sexo contrario (siendo homosexual) y no se consideran bisexuales.

El biólogo y psicólogo Alfred Kinsey fue uno de los primeros en abordar la bisexualidad de una manera científica. En su libro Conducta sexual en el hombre (1948) postuló una tabla para determinar la orientación sexual del individuo a lo largo de su vida. Las puntuaciones iban desde cero para una orientación totalmente heterosexual a un siete para una homosexual.

Los psicólogos y sexólogos actuales utilizan frecuentemente la escala del psiquiatra Fritz Klein, uno de los pocos médicos que se han especializado en el estudio de la bisexualidad. Klein, en su libro La opción bisexual clasifica la bisexualidad en tres categorías:

Bisexualidad transitoria: Se trata de la persona que probablemente está pasando de la heterosexualidad a la homosexualidad;

Bisexualidad histórica: Responde a alguien cuya orientación es esencialmente heterosexual u homosexual, pero que en algún momento ha tenido alguna experiencia o alguna fantasía con una persona cuyo sexo era contrario a su orientación.

Bisexualidad secuencial: En esta categoría, la persona tiene una relación con una persona de un sexo, y a continuación, con una del otro sexo. Su compromiso en la relación es igual en cada caso. El número de estas relaciones variará, dependiendo de las necesidades de la persona.

Quien lo desee podrá ampliar en la poca bibliografía calificada que circula sobre bisexualidad. Lo ideal sería que cada uno pueda indagar en sus deseos y aprender a vivir con lo que le pide su cuerpo y su cabeza. Y cuando hay dudas, saber que siempre hay alguien que tiene respuestas o alguna forma de ayudarnos a cuidar y entender algo tan importante como el respeto y la libertad de vivir en plenitud.


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, , Reportar este Comentario Rubén (LG) dijo

Hola
¿Pero en verdad crees que todo se remite a ser gobernados por el sistema endocrino?.
La búsqueda del placer para satisfacer nuestros más primitivos instintos es una apuesta que debe ser subida cada vez más.
Dejarse llevar por el placer, cualquier placer es placentero por un rato ; pero reprimir eso y controlarlo ; porque no aporta mucho a lo humano ; es también un placer y mucho mas duradero.
Pertenecer a la especie dominante tiene sus derechos y ventajas ; pero tiene también sus responsabilidades. Una de ellas es que nuestra mente controle el sistema endocrino.
No somos animales ; ahora somos semidioses.
Rubén (LG)