El Arte de ser Esquizofrénico…

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Este fue el mundo para Carlo Zinelli; esquizofrénico agudo e italiano que a los 20 años de edad fue incapaz de ofrecer sus servicios a la guerra y acabó por diagnosticársele dicha enfermedad mental.

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 Ahora bien. Resulta que en la clínica neuropsiquiátrica donde Zinelli pasó buena parte de su vida, se decidió abrir un taller de pintura para los internos. Así es como Carlo se convirtió en uno de los más conocidos representantes de una nueva corriente artística, surgida gracias a la inspiración de las personas emocionalmente interesantes: el Art Brut.

 Nuestro amado Emilio Mira y López (psiquiatra de gran prestigio) describe en su libro (Psiquiatría Clínica II) lo observado por Prinzhorn y Lafora: el dibujo esquizofrénico guarda relación con los dibujos del hombre primitivo y los de los niños (hecho este que confirmaría la teoría de la “regresión” en la demencia esquizofrénica). Lafora ha sostenido que el “cubismo” y el “expresionismo” representan el resultado de un proceso de disgregación mental totalmente comparable y semejante al que producen los dibujos esquizofrénicos. De todos modos éstos no sólo se acostumbran a caracterizar por el carácter fragmentario y disgregado de sus elementos, sino también por su amaneramiento, rigidez, simbolismo y tendencia al geometrismo mórbido.1

 Agreguemos también que a los esquizofrénicos nunca se les escapa una cruz. Sea cual sea el dibujo, siempre se advierten cruces en determinados puntos de la obra. En las pinturas de Carlo se pueden distinguir en abundancia, además de sus obsesivos antropoides que marchan en fila india por todo ese vesánico paisaje, cuando no un mamarracho desquiciadamente amorfo.

 Sólo un brillante loco como Zinelli podía retratar semejante naturaleza. Hay quienes aseguran que sus dibujos no son más que las representaciones de las alucinaciones que lo asaltaban…

 Aquí tenemos el autorretrato de un paciente esquizofrénico (anónimo) que pretendía expresar el momento de su tratamiento (fuente: Wikipedia):

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Como pueden ver, a este paciente no se le han escapado las cruces.

 En materia de libros voy a presentarles una obra maestra hoy muy difícil de encontrar. Se trata de “Esquizofrenia”, del Dr. Leopold Bellak. Esta edición de la editorial Herder (1962) raramente puedan verla en la calle; yo la conseguí en un lugar muy interesante (el Rigoletto Curioso) y he publicado su foto para que la vean.  El Dr. Bellak nos dice que, tomando como punto de partida la hipótesis de que puede considerarse a los esquizofrénicos como más perceptivos de la significación inconsciente en la conducta de otras personas, Seward estudió las interpretaciones dadas por un grupo de treinta y un esquizofrénicos a pinturas no figurativas de artistas conocidos […]. No se confirmó la hipótesis de que los esquizofrénicos tienen más sensibilidad para el simbolismo inconsciente de las otras personas. No obstante, se observó que los esquizofrénicos responden en un nivel más simbólico y menos realista al arte pictórico que los no esquizofrénicos.2   Diversos investigadores han considerado aspectos más formales del uso del color. Según Robertson, los pacientes seriamente perturbados tendían a emplear la serie azul-roja de colores, que aparentemente les gustaba.3  En la situación experimental creada por Kehn era posible en diversas tareas una elección en la respuesta a la forma o al color. Los resultados indican que los esquizofrénicos presentan mayor reacción al color que otros psicóticos.4  En el autorretrato anterior, precisamente, podemos observar la tonalidad azul-roja de la que hablaba Robertson y, predominantemente, el violeta. Según Bellak los esquizofrénicos, a la hora de pintar, “son más irreales en los colores.”

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 NOTAS:

1 Mira y López, Emilio. Psiquiatría Clínica II. Buenos Aires: El Ateneo, 1954, p. 576

2 Bellak, Leopold. Esquizofrenia. Barcelona: Herder, 1962, p. 305 3 Ibid., p. 305 4 Ibid., p. 306