Febrero 17, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Un artículo del diario Pagina 12 del día 17/02/2011, que se escribe en la sección Psicología, Psicoanálisis, Marxismo y Emancipación, tiene como título “Operación izquierda lacaniana”.
El autor, Jorge Alemán, expone una opinión “Extractada de una intervención en el congreso “Inconsciente y filosofía. Una nueva manera de pensar lo político”, Colegio de España en París, mayo de 2010.
En dicho articulo, al autor sostiene que, “el proletariado no es a priori un sujeto revolucionario”: puede, sí, transformarse en sujeto de un antagonismo emancipatorio, pero esto “exige la presencia de la construcción política”. La fórmula “izquierda lacaniana” podría sostener una acción cuya ética incorpore las críticas al marxismo procedentes de la teoría de Lacan.
Con esta opinión, Jorge Alemán, demuestra evidentemente, que dicho enfoque, como el de otras teorías psicológicas y psicoanalíticas, toman como referencia al individuo humano a partir del nacimiento y no desde su creación.
Y ello demuestra que ese enfoque tiene una “condicionada” y “limitada” orientación intelectual, desconociendo que previo al nacimiento, las energías que luego generan el comportamiento social – en este caso el político -, se originan en el funcionamiento de la capacidad sensible.
Y por lo mismo desconocen que la capacidad sensible, emplea energías de vida que son esenciales, inconscientes y por lo mismo infinitas. Con lo cual al hablar de operación “izquierda lacaniana”, lisa y llanamente se está “obviando” la existencia de la etapa prenatal, ciclo en el cual la capacidad sensible ejerce su función.
En tanto que la capacidad sensorial – que capta estímulos del medio social -, y la capacidad intelectual – que los percibe, los consolida en forma de ideas e imágenes, los interpreta, los registra en la corteza cerebral – conciencia -, y luego los evoca para generar el comportamiento a nivel social, recién inicia su función a partir del momento del nacimiento (es decir, antes de nacer la capacidad sensorial y la intelectual, tan sólo son posibilidades potenciales).
En consecuencia, la Humanologia afirma con convicción, que todos los enfoques que atribuyan una determinada dirección a la energía vital que origina un determinado comportamiento – de izquierda o de derecha -, forma parte de un proceso que “condiciona y limita”, el desarrollo y empleo integral del comportamiento humano.
Considera que existe un instante preciso, en el cual la energía que contribuye a esa creación es parte de la energía infinita del universo del cual es parte. Y que luego de ello, el empleo de su energía de vida comienza a “condicionarse” y “limitarse” por las “informaciones” que transmiten los genes para continuar su evolución en el mundo en el que participa.
Pero tiene en cuenta que esa energía infinita está disponible de manera inconsciente, mientras el ser humano viva, dado que si en algún momento dejara de existir la posibilidad de ser empleada, es incompatible con su supervivencia.
Tiene en cuenta al mismo tiempo, que el equivalente de esa energía infinita, es el sentimiento humano en su versión creativa, constructiva y respetuosa de la vida humana.
Y por otra parte, considera que a partir de ese instante, el individuo humano, está expuesto a estímulos que inexorable, aunque inconscientemente, van a alterar ese sentimiento y “obligarán” al individuo a “defenderlo” en la profundidad de su mundo interior.
En esa circunstancia, la actitud del óvulo y del espermatozoide, que hasta ese preciso instante fue de cooperación, de complementación respetuosa de las diferentes informaciones de sus genes y de participación con todo lo existente en el universo, continuará actuando aunque inconscientemente, mientras el individuo humano viva.
Pero y para supervivir en el medio social competitivo, discriminatorio, en que la lucha por la supervivencia, impone culturalmente ser el mejor en logra para tal fin, sea en su prestigio, en su capital económico y en el poder que con todo ello va logrando para “la dura lucha por la vida”, irá transformando el empleo de esa energía vital en diferentes tipos e intensidad de resentimientos, en forma de odios, rencores, desprecio, deseos de venganza, todo ello expresado mediante la violencia destructiva.
En síntesis, aunque el sentimiento sea un elemento esencial e imprescindible para continuar la evolución como individuo, como persona y para su supervivencia a nivel social, en diferentes forma e intensidad de alteración que el medio externo social le provocará, se transformarán en resentimientos (odio, rencor, desprecio, deseos de venganza, etc.) que se manifestarán con diferente intensidad y forma de violencia.
Por todos estos elementos de conocimiento que movilizan las energías de vida del ser humano en su mundo interior, la Humanologia, considera que mencionar “Operación de izquierda lacaniana”, es aceptar un calificativo que no incluye el resto infinito, que como energía potencial está disponible para quien se capacite y la vaya desarrollando para mejorar y humanizar su actuación social.
Quien desee conocer los fundamentos de la Humanologia, y las energías que como seres humanos empleamos, pueden dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar
Febrero 16, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Ciberculturas sociales ¿Qué valor se le da a la
cibercapacitación integral de la personalidad del se humano?
Un artículo del diario Página 12 del día 16/02/2011, en la sección La Ventana. Medios y comunicación, escrito por Luciano Sanguinetti Docente e investigador. Facultad de Periodismo y Comunicación Social UNLP, con el título de Ciberculturas, expresa que:
“A propósito de la utilización masiva de netbooks en la educación impulsada por el gobierno nacional, Luciano Saguinetti propone algunos temas de reflexión acerca de los jóvenes, el uso de la tecnología y los cambios que produce la cibercultura en los modos de decir, hacer y pensar”.
Sanguineti expresa que “La palabra cibercultura deriva del concepto de ciberespacio que fue popularizado por el escritor William Gibson en su novela Neuromante. Y que “Entre sus rasgos primordiales encontramos la interactividad con las máquinas, la hipertextualidad y la conectividad que facilita formas de comunicación e información mediada por los ordenadores”.
Agrega: “¿Las tecnologías nos deshumanizan? ¿El hecho de que hace miles de años hayamos inventado el garrote nos ha hecho menos pensantes? ¿Acaso el afán de dejar la subordinación a la naturaleza nos ha subordinado a otra cosa?”
Aclara: “Precisemos. Interactividad supone esencialmente que las máquinas actuales tienden en gran medida a que los usuarios realicen más operaciones definiendo con mayor precisión lo que quieren y necesitan. La hipertextualidad nos habla de la proliferación de multimediales lenguajes. Por último, la conectividad. ¿Qué significa estar conectados? La respuesta no es sencilla tampoco, pero intuyo que para los jóvenes estar conectados es de algún modo estar en el mundo, y eso no es saber aquello que se supone deben saber, sino saber lo que ocurre a través de ese intersticio entre la cultura oficial y la cultura popular en el que siempre confrontan dos estilos de vida, dos verdades, dos formas de ver el mundo”.
Todas estas aclaraciones tienen la indiscutible autoridad que ha logrado el Dr. Luciano Sanguinetti.
Pero la Humanologia, nueva disciplina que en base a experiencias de medicina y de un enfoque clínico de la psicología, investiga en el mundo interior del individuo humano, la existencia de capacidades que elaboran y conducen la energía de vida, para expresarla en comportamientos a nivel social, aún cuando considera de valor lo expresado por el Dr. Sanguinetti, propone una reflexión.
Hasta la actualidad tanto el Dr. Sanguinetti, como todos los demás investigadores que tratan el tema de la cultura, se refieren a “los modos de decir, hacer y pensar”.
Es decir toman al ser humano como un ser pensante y actuante en base al pensamiento.
Pero al mismo tiempo, manifiestan su inquietud con una pregunta: ¿La cibercultura está creando una encrucijada al individuo humano y contribuye a la “deshumanización”?
Sanguinetti reflexiona y expresa “En el pensamiento occidental la tradición romántica ha sido la que más ha llamado la atención sobre este peligro: un mundo de máquinas “insensibles” se vuelven contra sus creadores, una sociedad de aparatos va tejiendo en torno de los sujetos una red de la cual emergemos”.
Y aquí esta la verdadera clave de la “insensibilidad” y la “deshumanización” a que va contribuyendo la cibercultura.
Tanto el Dr. Sanguinetti, como todos los investigadores y estudiosos de la cultura, demuestran con las opiniones que emiten, que desconocen tanto las diferentes capacidades, que movilizan el infinito potencial de energías de vida, y contribuyen al desarrollo evolutivo del ser humano, como el papel que desempeñan todas y cada una de ellas, y el momento preciso en el que actúan, en la evolución integral como persona. A partir de la cual desarrolla su comportamiento en el medio social.
Es decir, toman al individuo humano a partir del desarrollo y empleo de su capacidad sensorial y de la intelectual, que se inicia a partir del nacimiento, y desconocen y por lo tanto “obvian”, la existencia de la capacidad sensible, cuyo componente es energía esencial, inconsciente e involuntaria.
Capacidad sensible, que inicia su accionar a partir del preciso instante de la creación del individuo humano, continúa su función a partir de la reproducción celular de esa célula única, y contribuye al desarrollo embrionario para llegar, luego del nacimiento al desarrollo de una persona a nivel social.
Capacidad sensible, cuyos componentes son la capacidad emocional, el instinto de conservación de la vida humana y la capacidad afectiva con sus papeles de vinculación de cada una de las partes de la estructura del ser unicelular inicial – individuo -, y de relación entre el funcionamiento de cada una de esas parte de la estructura, para cooperar, complementarse y participar, y hacer posible el nacimiento de una persona a nivel social.
Circunstancia donde recién comienza mediante la instrucción y la educación del sensorio y de la inteligencia, el aporte de la cultura.
En síntesis, es utópico pretender que las máquinas cibernéticas en su accionar empleen la sensibilidad, si tanto ellas como máquinas, como las personas que las emplean, desconocen el papel real que desempeña la capacidad sensible en el comportamiento del ser humano en el medio social.
Quien desee conocer los fundamentos de la Humanologia, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar.
Febrero 15, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Un artículo de la revista 23 publicado el día 14/02/2011, por el filósofo Ricardo Forster, titulado: “La igualdad, la democracia y los incontables de la historia”, equivale según su opinión, a “Reflexionar políticamente sobre la cuestión, siempre acuciante, compleja y litigante de la “igualdad”, implica acercarse a su núcleo olvidado y, también, a aquello que la sigue colocando en la dimensión de lo subversivo, es decir, de lo que no puede ser reducido a la lógica despolitizadora del capital-liberalismo”.
“Supone interpelar lo que de la democracia se pone en juego cuando la inquietud gira alrededor de la suma de los muchos en un sistema de cuentas que suele eludir la aritmética de los iguales en nombre de una naturalización de la desigualdad. Pero lo hace también asumiendo la diferencia y la diversidad como proliferación de multiplicidades en el interior de los iguales y nunca como negación homogeneizadora, abriendo, de ese modo, el puente de ida y vuelta entre la igualdad y la libertad (podemos agregar la independencia como un trío de fantasías o de hipocresías), esa extraña pareja que se ha llevado tan mal a lo largo y ancho de la historia pero de cuya intercambiabilidad depende el destino de la propia democracia”.
Tal cual lo demuestran las diferentes sociedades en el mundo actual, podemos afirmar con la demostración de los hechos, que la idea de igualdad, es una fantasía o una hipocresía.
Fantasía si no podemos comprobar en qué consiste y a partir de qué parámetro “medimos” la libertad.
Hipocresía si continuamos “recitándola” aunque la realidad demuestre, con enorme e injusta crueldad, que es una “burla” a la evolución de la humanidad.
La Humanologia considera que ya es hora de comunicar a la sociedad, que la igualdad que se recita y se pretende tomar como “canto a la libertad”, debe dejar de ser una fantástica utopía, y cambiársela por un proceso de capacitación que demuestre con hechos la necesidad de afirmar el desarrollo de la capacidad de autonomía del ser humano.
En realidad, la libertad comienza por ser un error de enfoque, dado que si se desconoce el papel de las herencias transmitidas en los cromosomas de generación en generación, y de manera inconsciente, tan sólo somos “burdas” apariencias que reproducen experiencias que rigen desde nuestro mundo interior, el comportamiento que consideramos “libre”, cuando en verdad, somos dependientes del “condicionamiento” y la “limitación” que esas herencias genéticas imponen a nuestra actuación en el medio social.
En vez la autonomía, que muchas veces se “recita” sin comprender el error de hacerlo, no es un hecho casual ni misterioso, sino la resultante de un conocimiento del potencial de energías de vida que se moviliza en el mundo interior de cada ser humano.
Pero no un conocimiento tan sólo intelectual, sino un conocimiento que resulta de comprobar la existencia en ese mundo interior, de capacidades que verdaderamente originan nuestro comportamiento. Capacidades que se inician por la sensible (desde la creación del individuo humano hasta el nacimiento), y se complementa con la sensorial y la intelectual a partir del nacimiento y en adelante mientras vivimos.
Por lo cual es razonable proponer que la libertad es una idea, mientras que la autonomía es la resultante de capacitarse de manera integral, para aprender a conocer y emplear la sensibilidad, la captación de estímulos por los órganos sensoriales y la percepción, la consolidación en forma de imágenes e ideas de esos estímulos, para estar en condiciones de interpretarles, de registrarles en la memoria y de poder evocarlos como una motivación para transformarlos en comportamientos a nivel social.
La Humanologia, con conocimiento del infinito potencial de energías de vida con que es creado todo ser humano, como experiencia única en el universo, afirma con plena convicción, que tanto la igualdad, como la libertad, como la independencia, tan proclamadas, son tan sólo expresión de deseos que no pueden ser llevados a cabo en la realidad.
¿En que se basa para afirmar con convicción estas utopías del pensamiento?
En que, en primer lugar, la igualdad no existe como hecho real y demostrable (más aún, el que la pregone desconoce luego como concretarla, y tan sólo le resta excusarse por no lograrla o justificarse por el error de haberla propuesto sin lograrlo). Y fundamentalmente, porque no existen parámetros para concretarla. En segundo lugar, en que tampoco existe una real libertad, dado que somos dependientes de las experiencias heredadas en los genes, los que inconscientemente “deciden” por nuestro destino. Y en tercer lugar, porque la independencia, en los hechos aunque lo desconozcamos, equivale a “depender” de aquellas experiencias registradas en nuestras herencias genéticas. Experiencias inconscientes que nos “mandan” desde nuestro mundo “in-terior”.
Es decir, más que “independientes”, somos “dependientes” de órdenes interiores e inconscientes.
Quién desee conocer los fundamentos de la Humanologia, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar
Febrero 14, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
La revista Newsweek del día 14/02/2011, publica un artículo cuyo título de tapa es: ¿Es posible “mejorar” el cerebro? Su autor es Sharon Begley.
Entre otras opiniones expresa: “La meditación y los crucigramas no dieron muchos resultados hasta ahora. Pero los neurocientíficos pronto podrían darnos la respuesta, cuando profundicen en los mecanismos de la inteligencia”.
Además comenta: “La receta para mejorar el cerebro sería mucho más sencilla si los científicos comprendieran los mecanismos de la inteligencia con tanta precisión como, por ejemplo, la tonificación muscular. Si tuviéramos una versión neuronal de la forma en que el levantamiento de pesas incrementa la fuerza, podríamos desechar de una vez el mito de las “abdominales” para el cerebro: es decir, la promesa de que ciertos sitios web, diversas formas de meditación, el consumo de arándanos, el chicle o la abundancia de amigos nos hacen más inteligentes y creativos, elevando nuestra capacidad para pronosticar la tendencia de las acciones con la fórmula de Fibonacci, recordar quién nos regaló una caja de bombones o entender el sistema de puntaje del rugby”.
”Sin embargo, lo que desconocen los científicos acerca de los mecanismos de la cognición —la diferencia física entre un cerebro torpe y otro inteligente, y cómo convertir el primero en el segundo— podría llenar (y de hecho, ha llenado) una enciclopedia. Desde “entrenamientos cerebrales” en Google hasta estrategias de “mejoramiento cognitivo” que aparecen en revistas médicas, se pueden encontrar infinidad de consejos”.
La Humanologia, cuyo objetivo es investigar para descubrir el origen real del ser humano y de las capacidades con que moviliza la infinita energía de vida con que hemos sido creados todos sin excepción, manifiesta que con estas declaraciones, la ciencia hasta la actualidad, demuestra que desconoce el verdadero origen de la existencia del ser humano.
La Humanologia que emplea experiencias de medicina y de un enfoque clínico de la psiquis humana, como ciencia de investigación, tiene en cuenta que la capacidad sensible es la primera que se origina el individuo humano. Capacidad que es esencial, desconocida e infinita por ser parte de la energía del universo en su dimensión.
Que actúa desde el preciso instante de la creación, durante su desarrollo embriológico y predomina hasta su nacimiento (dado que la capacidad sensorial y la intelectual en esa etapa tan sólo son posibilidades potenciales).
Y que recién a partir del nacimiento inician su desarrollo y empleo, la capacidad sensorial (órganos de los sentidos) y la intelectual (desarrollo de la corteza cognitiva). Y que sin dejar de cumplir su función –porque ello implicaría la muerte-, continúa haciéndolo, aunque de manera inconsciente, durante la existencia del ser humano hasta su transformación nuevamente en energía esencial e infinita con la cual es creado todo individuo humano.
Y sucede que, como los elementos que componen y posibilitan el funcionamiento de la capacidad sensible, son la capacidad emocional (origen del sistema nervioso autónomo), el instinto de conservación de la vida (que entre otros elementos cuenta con la capacidad de inmunidad), y la capacidad afectiva, cuyo accionar se inicia en el instante de la creación del individuo humano. Y todos ellos son los que originan el estrés, del cual va a depender la irrigación de la corteza cerebral además de los otros órganos que posibilitan la vida humana. Estrés que influirá inexorablemente en el desarrollo y empleo de la inteligencia y del cerebro, lugar donde se registra.
Es de particular importancia conocer las actividades creativas de la capacidad afectiva. Ella lleva a cabo su accionar mediante la vinculación de cada elemento que compone el individuo humano, ser unicelular en ese instante, y que en su estructura cuenta con la membrana periférica, el protoplasma y el núcleo. Además y como complemente imprescindible y como cada uno de esos elemento tiene una función diferente, es la capacidad afectiva quien también se encarga de relacionarlos.
En consecuencia, si no se capacita al ser humano para que conozca la necesidad de hacer conciente el papel de la capacidad sensible en el desarrollo y empleo de la inteligencia y del cerebro, sitio donde se la registra y desde el cual se evocan estos registros, el mejorar el desarrollo y empleo del cerebro, estará a cargo de la cultura que inevitable e inconscientemente “condicionará” y “limitará” su posibilidad de desarrollo y empleo a las “informaciones” heredadas en los genes, originadas en el pasado sin verificar sus errores y aciertos.
Por todos estos conocimientos, el papel que desempeña la capacidad sensible en la vida y el comportamiento del ser humano, es imprescindible conocerlo y comprenderlo. A punto tal, que si la capacidad sensible llega a alterar su funcionamiento, las consecuencias pueden llegar a ser desde las discapacidades funcionales o físicas del cerebro, hasta en el máximo grado de alteración, incompatible con el nacimiento..
Por ese motivo real, si la pregunta que se formula desde el punto de vista científico es la de “¿Es posible “mejorar” el cerebro?”, la respuesta verdadera, es considerar previamente el funcionamiento de la capacidad sensible, que en el origen de su desarrollo y accionar, e indudablemente previa al desarrollo tanto de la capacidad sensorial (consolidación de energías esenciales e inconscientes en ideas e imágenes) y de la intelectual (capacidad cognitiva que desarrolla la corteza cerebral a partir de “registros” llevados a cabo para el accionar social del individuo humano).
La Humanologia, considera que del funcionamiento conciente de la capacidad sensible, va a depender no tan sólo el desarrollo y empleo de la inteligencia, sino de la capacidad sensorial, sin la cual la corteza cerebral no puede registrar (“memoria”), ni la capacidad cognitiva desarrollarse.
Quien desee conocer los fundamentos de la Humanologia, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar
Febrero 9, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
En el diario Página 12 del día 09/02/2011, Leonardo Moledo escribe un artículo en la sección Ciencia, sobre un diálogo con Julieta Oddone, Doctora en antropología.
Dicho artículo lo titula “Sociedades que envejecen lentamente”. En donde manifiesta: “El jinete no se siente viejo, nada de eso. Se cree que tiene toda la fuerza de la juventud (lo que desconoce es que el potencial de vida que emplea es infinito en su esencia porque fue creado como parte de la energía infinita del universo, y sobre ese desconocimiento emplea el condicionamiento y la limitación que la herencia de sus genes y de la sociedad también le atribuyen como “titularidad”). Pero sabe que no es cierto. Entonces lo consuela saber que todas las sociedades envejecen como él”.
Ante la pregunta formulada por L.Moledo acerca de “Cuénteme sobre su proyecto de investigación”.
La doctora Oddone responde: “En Flacso dirijo el área de envejecimiento y sociedad, tema con el que vengo trabajando desde la década del ’70. Es decir que he envejecido con mi objeto de estudio”.
“¿Y qué pasa con el envejecimiento en la sociedad?”
–Siempre hubo viejos en todas las sociedades, por más que la edad de la vejez cambie (ya no son más los 50 años, como hace un tiempo sí lo eran), pero ésta es la primera vez en la historia del mundo en que lo viejo es la sociedad misma.
Ante esa situación, la Humanologia, disciplina y método científico que tiene origen en investigaciones del mundo interior del ser humano, llevadas a cabo a partir de una capacitación de experiencias de medicina en la especialidad de Psicología Clínica, considera que: si bien existe un ciclo natural de la evolución social del ser humano, en general se desconocen las etapas en que evoluciona cada uno y en qué y en cómo emplea su potencial de energías de vida.
Y de acuerdo a ese conocimiento o desconocimiento se podrá considerar con que calidad de vida aportará cada ser humano a la sociedad en que participa, o con que pasividad “soportará” los años que “le toca vivir”.
Las etapas de infancia, de juventud, de madurez y de ancianidad son tenidas en cuenta por todos los sistemas sociales hasta el momento. Pero lo que se desconoce es con qué calidad de vida aportará cada componente a la sociedad en tanto exista.
Hasta la actualidad, los “viejos” generan conflictos en los sistemas jubilatorios de todos los países. En diferentes grados, y con diferente nivel de respeto a sus componentes envejecidos. Dado que son tenidos en cuenta como una “carga social”, que cada vez se hace más difícil “soportar” para los sistemas económicos, que al mismo tiempo, tienen que administrar el dinero con que tiene que contribuir al “mantenimiento”, al del resto de los componentes.
Los sistemas sociales se encuentran ante un verdadero dilema: si mantienen vigente la actividad de las personas ancianas, ello va a generar problemas a la incorporación de las personas “jóvenes”. Y si estimula el empleo de las personas jóvenes, la situación social de las personas de edad, entra a formar parte de un número mayor de las “prescindibles”.
Esto es un hecho real, pero por lo general, lo que se demuestra en muchas ocasiones, es que la experiencia de las personas de edad “avanzada”, en general el empleo de una mayor responsabilidad que la que creen tener derecho las personas, que consideran que por su juventud se encuentran en condiciones de hacerse cargo de todas las tareas que requieren los diferentes grupos sociales.
Ello inexorablemente nos lleva a confundir, la calidad del aporte de cada componente de la sociedad, con la cantidad de energía de vida con que aporta.
La Humanologia considera que las etapas evolutivas de la vida en sociedad son las que actualmente existen y tienen un sentido razonable.
Pero propone que lo necesario, es que sobre esa situación real, es muy difícil intentar mejorar en las actuales condiciones del valor de la vida que asigna cada persona a sí misma. Y lo problemático consiste, en que cada persona, al no haber sido suficientemente capacitada para aprender a valorar, desarrollar y emplear su potencial en energías de vida de manera continua, dinámica y evolutiva, culturalmente desconoce como aportar creativamente a la evolución de la sociedad.
Y considera que al llegar a la jubilación tiene “derecho” a disfrutar de su jubilación para “vacaciones ilimitadas”.
Con lo cual ella misma, lo admita o no, se tendrá en cuenta como una “carga social”, que debe ser tenida en cuenta por los aportes que fue haciendo durante su “vida útil”.
Y esta situación tiene un “precio” muy caro para la evolución de la humanidad que continúa. El desechar las experiencias que pueden contribuir a mejora evolutivamente a la sociedad, va generando un “vacío social”, en el que los que les continúan deben comenzar “de nuevo a generar experiencias”.
A raíz de esta situación, considera prudente y necesario aportar con su experiencia de capacitación integral del ser humano que compone toda sociedad.
Para esta capacitación integral, se debe tener en cuenta que existen dos etapas en las que evoluciona todo individuo humano: a) la etapa de su desarrollo potencial, esencial e infinito, previa al nacimiento y b) la de su desarrollo que la cultura “condiciona” y “limita” al empleo de las experiencias heredadas en los genes de la humanidad que le antecede.
Con esta propuesta de capacitación, no se modifican las etapas evolutivas del ser humano, sino que lo que se aprovecha es el sentido creativo, dinámico y continuo con que puede y debe aportar a la sociedad de la cual es parte.
Quien desee conocer los fundamentos en que se basa la Humanologia, para proponer su capacitación, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar.
Febrero 2, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Un artículo del diario página 12 del día 02/02/2011, en la sección Ciencia, publica un “diálogo con Marcelo Kauffman, médico neurólogo, Dr. en medicina, investigador del Conicet. Este se refiere a la epilepsia como “una enfermedad sagrada”.
Moledo continua diciendo: “El calor del verano afiebra al Jinete Hipotético casi hasta el desmayo, pero por suerte no ha experimentado ningún ataque convulsivo. Con un poco de impresión, el Jinete se entrega una vez más al rastreo de las enfermedades congénitas, particularmente, la epilepsia”.
Así expuesto, el problema de la enfermedad tiene toda la apariencia de ser una verdad irrefutable. Difícilmente podría discutirse las investigaciones que se realizan sobre las consecuencias de la herencia genética que la ciencia propone.
La Humanologia, no tiene como objetivo rechazar esas investigaciones que son serias y los investigadores realizan estudios muy severos sobre las enfermedades y las substancias que intervienen en sus orígenes.
Como es el caso de la Serotonina y la alteración en las funciones que tratan de “armonizar” el intercambio de estímulos en la sinapsis. El Dr. Kauffman, expresa “la búsqueda de factores genéticos predictores de la respuesta al tratamiento farmacológico en este síndrome de epilepsia. Uno de los hallazgos interesantes fueron las variantes en el gen que metaboliza la serotonina a nivel de la sinapsis neuronal. Es el gen que codifica para el transportador que es el encargado de regular los niveles de serotonina en la sinapsis, es decir, en el espacio que hay entre dos neuronas”.
Pero al mismo tiempo expone los diferentes tipos de epilepsia y dice: “Las epilepsias son de distintos tipos, y en cuanto a la herencia podemos pensar en tres tipos fundamentales. Las monogénicas son raras: varias generaciones de miembros de la familia repiten la misma forma de epilepsia con las mismas características, en las cuales hay genes causantes identificados, y corresponden al modelo de las enfermedades monogénicas como la del Huntington. Luego podemos tener un grupo intermedio de epilepsias oligogénicas, en las cuales unos pocos factores genéticos están involucrados en el desarrollo de la patología. Estas son relativamente más comunes y tienen un riesgo de recurrencia de 5 a 10 por ciento en los familiares de primer grado. Esta forma de epilepsia, así como las epilepsias generalizadas, tienen un excelente pronóstico, muy buena respuesta al tratamiento, no provocan deterioro de las capacidades intelectuales del paciente y no le impiden desarrollar una actividad normal. Y luego tenemos el gran grupo de las epilepsias comunes, en el cual los factores genéticos tienen sólo un rol de modulación del riesgo”.
Si investigamos y observamos científicamente con atención, las herencias tienen que ver con el antecedente de conductas familiares ancestrales e inconscientes, que da lugar al síntoma, y generan alteraciones en el medio interno del organismo con alteraciones en la conducta, originando la enfermedad que se denomina epilepsia.
Y es más, se investigan las alteraciones en el tejido de la corteza cerebral y de la subcorteza relacionado con la aparición de los síntomas de la enfermedad. Y la proporción en las diferentes formas de la enfermedad, va variando en cuanto a la cantidad de antecedentes relacionadas con conductas familiares, que inconscientemente predisponen a la misma: monogénicas, oligogénicas y comunes.
La Humanologia, como otra propuesta para investigar causas de tales padecimientos, considera que también se puede tener en cuenta el proceso de origen real de la creación del individuo humano, su desarrollo embrionario en el cual la herencia predispone a la aparición de ciertos síntomas, que son potenciales hasta su evidencia a partir del nacimiento.
Y considera que en el preciso instante de la creación del individuo humano, el potencial de vida tiene como origen la infinita energía de vida que es parte de la energía esencial del universo, –no predispuesta aún por las herencias, que en ese preciso instante tan sólo son posibilidades potenciales, y que luego el gen aportará como información para ser transmitida y ejecutada a partir del nacimiento -.
La Humanologia, basándose en este instante preciso de la creación del individuo humano, es que basa la posibilidad de mejorar la influencia heredada en los genes, dado que en ese instante las posibilidades de generar conductas son más amplias que las que se irán generando mediante la información heredada en los genes durante el desarrollo embrionario – etapa inconsciente -, y que se ejecutarán a partir del nacimiento como síntomas y lesiones estructurales que provocarán la enfermedad como consecuencia.
Ello es indudablemente un largo camino de investigación, pero que puede llevar al conocimiento de la verdadera causa, que es el desconocimiento de ser el individuo humano una creación y no tan sólo una consecuencia de herencias genéticas que se reproducen, originando síntomas que se “exponen” como enfermedades heredadas.
Propone tener en cuenta que el estrés, es decir el “choque” entre una conducta heredada en los genes – que se desconoce (inconsciente) y otras conductas heredadas (también inconscientes), al ser ambas conductas “condicionadas” y “limitadas” por las culturas que instruyen y educan para reproducir dichas conductas (en ciencia se habla de “reproducción celular” y no de “creación de vida nueva e irreproducible”), son tenidas en cuenta como “titulares” y no como herencias que predisponen a ejecutarlas mediante los genes.
Provocando como consecuencia alteraciones en el funcionamiento de la sinapsis interneuronal y en las substancias químicas que dan origen a los síntomas por alteraciones en la estructura de la corteza cerebral. Estructura cerebral que a partir de esa alteraciones en la sinapsis, “registra” inconscientemente las informaciones heredadas en los genes y originan las conductas que provocan el estrés y los síntomas.
La Humanologia, lleva a cabo estas investigaciones, a partir del conocimiento de las capacidades que en el mundo interior, movilizan las infinitas y potenciales energías con que es creado todo individuo humano.
Capacidades de las cuales la sensible, es la que inicia su accionar a partir del instante preciso de la creación del individuo humano, lo continúa durante su desarrollo embriológico y deja su lugar luego del nacimiento, a las capacidades sensorial e intelectual que en ese período prenatal, son tan solo posibilidades potenciales.
Si consideramos que la ciencia actual comienza su actuación empleando la capacidad sensorial – imágenes -, y la intelectual – ideas -, y con ello elabora lo que tiene la capacidad sensorial como captación de estímulos y la capacidad intelectual como posibilidad de percibir dichos estímulos, consolidarlos como imágenes e ideas, interpretarlos, registrarlos en la corteza como memorias y luego concretarlos en comportamientos, es posible que tenga inexorablemente que “descartar” las infinitas posibilidades de generar conductas más autónomas y creativas y no tan dependientes de herencias genéticas que las condicionan y limitan a “reproducir” experiencias heredadas en los genes.
Es decir, tiene que considerar las consecuencias de esas conductas en forma de síntomas –enfermedades psicosomáticas -, desconociendo la posibilidad de capacitar a las personas para que, teniendo en cuenta el potencial de energías de vida con que es creado, pueda ampliar la creación autónoma de nuevas conductas que permitan mejorar las que hasta esa capacitación – como dependientes -, están “obligadas” a considerar “propias” o aun heredadas en los genes pero no concientes – inconsciente individual y colectivo de Jung -, como única opción.
Quien desee conocer los fundamentos científicos de la Humanologia, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar.
Febrero 1, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
¿Ampliar el desarrollo del potencial humano? ¿O “vivir a pleno”, “liberándose” de una manera de vivir “condicionada y limitada por la actitud competitiva de la actividad que desarrolla “fuera de las vacaciones”?
Todavía estamos en el período que designamos como “de vacaciones”. Y en ese aspecto el diario Página 12 del día 1º/02/2011, en la sección Psicología. En vacaciones, expone la opinión de Sergio Zabalza. Psicoanalista. Hospital Alvarez, quien opina que debe emplearse para “vivir mejor no para vivir a pleno”.
Y a continuación expresa el deseo de las personas que concurren para la psicoterapia.
“Quiero disfrutar cada momento, que cada instante tenga una intensidad especial, quiero ser libre, vivir a pleno.” Así decía una persona que se sentía muy exigida por el entorno, los ideales familiares, el trabajo, las obligaciones sociales, sus relaciones”.
A partir de esta aclaración, continúa expresando: “Le llevó tiempo descubrir que estas pretensiones de vida plena y total no eran más que la nueva y remozada versión de aquella exigencia que la atormentaba. “Vivir a pleno” es una frase que suena tan bella, tan vital, juvenil, seductora… vendedora. Pero suele acarrear frustración, desencanto y desconsuelo. Porque hay que estar a mil, siempre al palo. Se trata de una actitud que promete seducción, éxito o poder a un costo muy alto”.
“En efecto, este “vivir a pleno” está teñido de una impronta consumista, es una aspiración que no escapa a la lógica de utilidad que gobierna el mundo de los negocios, del yugo y los afanes cotidianos”.
“Miguel Mascialino, experto en etimología, recuerda que, en latín negotium es la negación del ocio y remite a dificultad. Ese “vivir a pleno” está más cerca del negocio que del ocio”.
“Zizek: agrega: “Esta es la paradoja del concepto psicoanalítico de síntoma: el síntoma se origina en la esclavitud, la dependencia al medio social. Es un elemento adherido a uno como una especie de parásito y ‘echa a perder el juego’, pero, si lo eliminamos, las cosas se ponen aún peor: perdemos todo lo que tenemos, incluso el resto que estaba amenazado, pero no destruido, por el síntoma”.
Como síntesis, lo que se expresa es que, las actividades que se desarrollan “fuera del período de vacaciones, hacen esclava a la persona de las responsabilidades que significa su vida “cotidiana”, provocándole un “deseo de liberarse de todas ellas”.
La Humanologia, proceso de capacitación para un desarrollo y empleo creativo e integral del potencial humano de energías de vida, afirma que todas esas expresiones son el resultado de una experiencia de vida que se inician en base a las instrucciones y educaciones impartidas por la cultura, para emplear en el mundo exterior – sociedad -, que tiene como referencia el ciclo de vida que se inicia a partir del nacimiento.
Porque considera al individuo humano, que el desarrollo y empleo de la capacidad sensorial (órganos de los sentidos, que captan los estímulos del medio externo – sociedad -) y de la capacidad intelectual (los percibe, los consolida en forma de imágenes e ideas, los interpreta, los registra como memorias en la corteza cerebral, para luego evocarlos y generar conductas), es el origen de su comportamiento.
La Humanologia, que investiga en el mundo interior del individuo humano, basándose en experiencias de medicina y de psicología clínica, el origen y el movimiento de energías de vida, desde el instante de su creación, durante su posterior desarrollo embriológico hasta llegar al nacimiento, afirma con convicción que esta etapa de la evolución del individuo humano, está a cargo de la capacidad sensible, que emplea energías esenciales e inconscientes, mediante sus variaciones emocionales, su instinto de conservación de la vida y el papel imprescindible de la capacidad afectiva, que es el de vincular cada elemento de la estructura de la célula inicial – indivisible – (membrana, protoplasma y núcleo), y de relacionar la función de cada uno de estos componentes, para hacer posible lograr el nacimiento.
Y que la cultura que emplean tanto el desarrollo de la capacidad sensorial y de la intelectual, y que tiene en cuenta las informaciones heredadas en los genes, pero desconoce el proceso de iniciación creativo del individuo humano, no sólo “desperdicia” el movimiento de las infinitas energías potenciales de vida de la etapa prenatal, a cargo de la capacidad sensible, sino que “condiciona” y “limita” el empleo de estas energías a las informaciones heredadas en los genes mediante los cromosomas, a partir del nacimiento.
Con lo cual esta preparado para competir en un medio social que le impulsa a sobrevivir, luchando por lograr tener más poder, más prestigio y más dinero que los demás componentes, y no pasar “desapercibido”, o en su defecto ser “nada” o “nadie” al forma parte de la “sociedad anónima de consumo masivo”, donde su vida tiene un precio económico y no un valor humano.
La Humanología afirma con convicción que el desconocimiento de la existencia y del empleo de las energías de vida, que está a cargo de la capacidad sensible, es el origen de “liberarse” en vez de ampliar la capacitación para un desarrollo y empleo creativo, respetuoso y responsable de la vida de cada persona y sobre esa experiencia el respetar las energías de vida que existen en cada persona y en el medio social en el que participan.
Y que tanto el origen de la expresión “vivir a pleno y liberarse de las obligaciones”, como la insuficiente capacitación para mejorar esa manera errónea de sobrevivir durante el año, para llegar a las vacaciones, indudablemente se originan en el desconocimiento de la capacidad sensible y su papel en la vida de todo ser humano, para integrarla a las capacidades sensorial e intelectual que se emplean de manera parcial y ritual.
Quien desee conocer los fundamentos de la Humanologia, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar
Enero 26, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Es necesario aclarar que la capacidad sensible se desarrolla antes que la capacidad sensorial y la intelectual.
Un artículo del diario Página 12 del día 26/01/2011, escrito por Leonardo Moledo en la sección Ciencia, expone una opinión de Alejando Waiselboim, biólogo, investigador del Conicet, con el título de “Recovecos del lenguaje”.
El biólogo expresa que “Quizá sea cierto que el cerebro sea la última frontera. O no. O quién sabe. Pero aunque no sea la última, es una frontera de millones de neuronas y de sinapsis cuyas funciones hay que adivinar”.
Y agrega: “Lo que es particular del lenguaje humano es que los signos utilizados (las palabras) no son innatos sino adquiridos a través de la exposición al medio social, que las crea en forma y significado”.
La Humanologia, proceso científico que tiene base biológica, fisiológica, psicológica y social, por emplear fundamentos de medicina y con un enfoque clínico de la psiquis del ser humano, considera necesario aclarar que, la primera etapa de todo proceso de comunicación del individuo humano, se origina en la etapa prenatal.
Propone tener en cuenta, que esa etapa la inicia la capacidad sensible, a partir del instante preciso de la creación del individuo humano, empleando energías de vida que son parte de las energías infinitas del universo del cual es parte.
Considera que antes del instante de la creación, los componentes óvulo y espermatozoide, con las informaciones que transportan en sus cromosomas, forman parte de la herencia genética y con ello la “información” que se transmite de generación en generación.
Y que luego del instante de la creación, estas “informaciones” heredadas en los genes, inician su desarrollo embriológico en la etapa que le continúa hasta llegar al nacimiento.
En consecuencia, si bien es verdad que: “Lo que es particular del lenguaje humano es que los signos utilizados (las palabras) no son innatos sino adquiridos a través de la exposición al medio social, que las crea en forma y significado”, también es cierto que “Quizá el cerebro sea la última frontera. O no. O quién sabe. Pero aunque no sea la última, es una frontera de millones de neuronas y de sinapsis cuyas funciones hay que adivinar”.
La Humanologia, propone tener en cuenta, que los signos utilizados en el lenguaje pueden ser adquiridos de experiencias culturales que precedieron a la creación del nuevo individuo humano, pero considera que los signos están compuestos por símbolos originados en la capacidad sensorial y por significados originados en la capacidad intelectual. Y entonces pregunta:
¿Qué lugar ocupa la capacidad sensible, encargada de movilizar la infinita energía con que es creado el nuevo individuo en el universo? ¿Energía esencial e inconsciente dado que en el instante preciso de la creación, las capacidades sensorial e intelectual son tan sólo posibilidades potenciales no desarrolladas aún?
Considerando que en especial, la capacidad sensible emplea como elementos para la creación y el desarrollo del individuo humano, las variaciones que se generan en la capacidad emocional, encargadas de vincular y de relacionar:
a) por una parte a la capacidad instintiva de conservación de la vida, y la capacidad afectiva cuyo elemento infinito y esencial es el sentimiento humano, y,
b) por la otra, la capacidad sensorial que consolida en forma de imagen y de ideas a los símbolos y la intelectual que origina su interpretación, los registra como memorias (símbolos adquiridos), y luego los emplea como elementos que hacen posible la comunicación que vincula y relaciona a las personas a nivel social.
En síntesis, la Humanologia, propone tener en cuenta que si bien el simbolismo del lenguaje (sensorio), y la interpretación que se hace con ello (inteligencia), resultan ser adquiridos, la capacidad sensible, cuyo elemento básico es el sentimiento humano, al estar compuesto por energía esencial, inconsciente e infinita, cuando la ciencia sostiene que “el cerebro es una frontera de millones de neuronas y de sinapsis cuyas funciones hay que adivinar”, no llega a comprender que el sentimiento humano al ser creativo, hace que toda comunicación que vincula y relaciona a los seres humanos entre sí, la convierte en dinámica, continua y evolutivamente creativa.
.Es decir, sin la energía que genera el sentimiento humano, no existiría la vida.
A partir de lo cual, es necesario considerar que toda comunicación que vincule y relacione a los seres humanos entre sí, en vez de ser la resultante de resentimientos transmitidos inconscientemente de generación en generación (que hasta la actualidad parecería contribuir a inevitables violencias destructivas), se origina y emplea en el potencial de la energía infinita del sentimiento humano que es creativa y constructiva.
Quien desee conocer los fundamentos de la Humanologia, puede consultarla en el sitio web www.humanología.com.ar.
Enero 25, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Un artículo del diario Página 12 del día25/01/2011, escrito por Shaun Walter, periodista de De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Páginal12, en la sección El mundo, “Morir en Moscú. Un atentado suicida mató al menos a 35 personas en el aeropuerto ruso”, titula la nota “Horror terrorista en Moscú”.
Menciona que un terrorista suicida se detonó en la zona de equipajes de las salidas internacionales del principal aeropuerto de Moscú ayer, matando a por lo menos 35 personas y aparentemente llevando la lucha por un estado islámico a la capital rusa.
Comenta que “los testigos dijeron que el atacante gritó “los mataré a todos” antes de provocar la explosión que lanzó esquirlas en todo el aeropuerto Domodedovo. La sospecha recayó en los islamistas del Cáucaso Norte”.
La Humanologia, que participa asombrada ante tantos y tan diferentes formas de idear resentimientos. Que destruyen no sólo fragmentos de grupos sociales que se enfrentan, sino seres humanos que son ajenos a actos impulsados por ideas obsesivas y fanatizantes. Que generan conductas “alimentadas” por personajes que de manera neurótica y depresiva, deliran por ser “alguien” y llamar la atención para “no pasar desapercibidos”, reflexiona y pregunta al mundo que contempla absorto y asombrado ante tanta crueldad: ¿Cuál es la causa de tantos errores que destruyen vidas que con verdadero sentimiento se crearon y se continúan creando?
Esa pregunta originada en una reflexión profunda acerca del origen del ser humano y de la sociedad que entre todos integramos, tiene una respuesta que cada vez es más necesaria que nos hagamos y manifestemos al mundo en el cual participamos.
El verdadero desconocimiento de la creación del individuo humano.
La sola explicación bíblica acerca de que Dios creó al hombre a su imagen y semejanza, y que luego el Demonio lo tentó para comer el fruto del bien y del mal, lleva a la infantil conclusión, que más que actuar como dioses actuamos como el demonio que busca destruir lo que Dios a creado.
Pero sucede, que más que discutir el mensaje místico de la religión, la Humanologia, que a partir de conocimientos médicos y de un enfoque clínico de la psiquis, recurre a una experiencia biológica a partir de la creación del primer individuo, sea cual fuere el origen que se considere, Dios o la Gran Explosión de universo, formula una propuesta.
Y afirma con convicción que, la creación de todo individuo humano, es la resultante de un instante preciso, en que la cooperación de un óvulo que como fuerza creadora “atrae” a un espermatozoide, y de un espermatozoide que como fuerza creadora “busca” al óvulo para crear vida, tratando de respetar y complementar las diferentes experiencias de la humanidad hasta ellos, en ese intento logran compartir la búsqueda y participar juntos en la creación de una nueva vida.
Y con ello aportar a la evolución de la humanidad.
También afirma, que ello sucede en un instante preciso, en que ambos son elementos que aunque físicamente existen, movilizan energías de vida que son esenciales y desconocidas – inconscientes -, aunque son parte de la energía del universo infinito.
Pero sucede que, al desconocer esta verdadera y única experiencia de creación en el universo, la humanidad inexorablemente recurre a la cultura con que hasta la actualidad evoluciona las diferentes sociedades.
Con lo cual, la herencia que aporta cada cromosoma con la cultura como “información”, que toma como referencia la experiencia de vida, recién luego del nacimiento, empleando la capacidad sensorial – captadora de estímulos -, y la capacidad intelectual – que percibe dichos estímulos, los consolida en forma de imágenes y de ideas, los interpreta, los registra como memorias y recurre a ellos para generar comportamientos, “obviando el detalle de la creación”, inicia el desarrollo del ser humano a partir del nacimiento.
¿Y con qué enseñanza como experiencia se encuentra el nuevo componente de la sociedad?
Con que debe competir, para ser el mejor que los demás. Que debe compararse y discriminar acerca de las diferencias heredadas. Que debe acomplejarse en lograr ser el que consiga más prestigio, poder y fortuna, para no “pasar desapercibido” y ser considerado “nada” o “nadie”, en esta etapa “revolucionaria” de anonimato y de consumo masivo.
Donde se ensalza la apariencia, se defienden los Derechos Humanos, y se lucha para que se empleen, pero se descuida o se desconoce el desarrollo de los Valores humanos, entre los cuales esta el respeto a la vida.
La Humanologia, afirma con convicción biológica, científica y social, que la enseñanza que hasta la actualidad, imparten las diferentes culturas, con sus diversas instrucciones y educaciones, deben ser complementadas con una capacitación que les permita acceder en cada persona, al conocimiento de su mundo interior.
Mundo interior inicio de su evolución como creatura esencialmente humana, y luego como criatura sensorial e intelectualmente social.
Mundo interior en el que primero actúa la capacidad sensible, que conduce las variaciones emocionales, el instinto de conservación que hace posible la creación de vida, y la capacidad afectiva, cuyo papel es el de vincular todos y cada uno de los elementos con que es creado el individuo humano y relacionar las diferentes funciones biológicas que hacen posible llegar al nacimiento.
Y que recién después del nacimiento, el desconocimiento del papel de la capacidad sensible, y el inicio del desarrollo de la capacidad sensorial y de la intelectual (que en la etapa prenatal sólo eran capacidades potenciales), mediante la cultura (que también desconoce el papel de la capacidad sensible en la etapa prenatal), impulsa a las personas a luchar por la supervivencia.
Ello triste y cruelmente origina, hacer de aprender a vivir y a convivir una utopía y en lugar de ese objetivo, impulsar a conveniencias inexorables, a competir para destruir todo aquello que se oponga al egocentrismo individual o colectivo que la mente de individuos delirantes y depresivos, intentan oponer como fanatismos de cualquier forma.
Quien desee conocer los fundamentos humanos y científicos de la Humanologia, puede consultar el sitio web www.humanología.com.ar
Enero 24, 2011 | Por humanologia | # Enlace permanente
Humanologia. Las tres capacidades que conducen nuestra existencia.
Permiten darle al tiempo, el equivalente a energías de vida que empleamos para comunicarnos e interrelacionarnos con las demás personas.
El mundo interior del individuo humano desde el instante de su creación potencialmente cuenta con tres capacidades que se van desarrollando sucesiva, dinámica y evolutivamente, durante las etapas: prenatal la capacidad sensible y postnatal la capacidad sensorial y la intelectual.
La capacidad sensible inicia su actuación en el preciso instante de la creación del individuo humano, es esencial e inconsciente, y predomina hasta etapa del nacimiento. Recién luego de nacer, y para vincular la esencia humana del sentimiento con los demás mediante en el mundo externo – sociedad -, se inicia el desarrollo y la actuación de la capacidad sensorial y de la intelectual. Hasta esa etapa, tan sólo son posibilidades potenciales.
Pero luego del nacimiento y durante sus primeros 6 a 8 años de vida – infancia -, la cultura mediante la instrucción y la educación, desconociendo la existencia de estas capacidades y su influencia en cuanto al predominio de unas de las capacidades humanas sobre las demás, empleado la capacidad emocional, va a generar tres posibles comportamientos.
1) Cuando en el mundo interior de la personalidad, predomina el empleo de las capacidades sensoperceptivo – intelectual (capacidad mental), sobre las capacidades instintiva – afectiva (que junto a la capacidad emocional forman parte de la capacidad sensible), el valor que se le da al tiempo, en cuanto a la manera de “vivirlo”, es en general referido a experiencias, o bien del pasado (que tienden a la nostalgia y deprimen), o bien hacia posibles experiencias del futuro (que tienden hacia el ensueño, la fantasía y angustian).
Es decir, que cuando predomina el empleo de las capacidades mentales, se esta generando un estado emocional alterable, generador de un “estrés”, que nos origina una desubicación de la realidad.
2) Cuando en el mundo interior, predomina el empleo de las capacidades sensibles sobre las mentales, “vive” un presente, pero individual y egocéntrico, y no participativo porque e impulsado por el instinto de conservación (porque el instinto “vivencia” únicamente el presente). Por lo tanto es una vivencia del presente que, en primer lugar desconoce su relación con el pasado y el futuro, y en segundo lugar, hace que el individuo desconozca su relación consciente con los demás seres u objetos que coexisten con él en el universo (aquí y ahora con los demás).
3) Y por último, cuando predomina parcialmente la influencia de la capacidad emocional, se pueden considerar dos posibilidades:
a) cuando se desconoce cómo desarrollar y emplear integralmente todas las capacidades potenciales del ser humano, se lleva a cabo el empleo de un racionalismo “frío, indiferente y calculador”. Esto “frena o inhibe” la angustia, y al mismo tiempo “reprime” la expresión de afectos. Esto hace darle un valor parcial y social al tiempo, pero se desconoce las vivencias que se movilizan “dentro” de la personalidad, por lo cual es insuficientemente valorada la vida del ser humano que participa con logros comunes en la realidad.
Y como el mismo componente de la sociedad, desconoce que su tiempo tiene el valor
equivalente a la vida que le posibilita su existencia, lo “exterior” a él, objetos o seres
(inclusive él mismo), es considerado como “algo” que se puede “consumir o usar”.
Por ese motivo, no nos debe extrañar, que cada día, se tienda a transformarlo en una “cosa” anónima, masificada o autómata.
b) La otra posibilidad, se origina cuando se aprende a conocer de la equivalencia tiempo – vida, de la existencia de las capacidades potenciales del mundo interior de la personalidad, y de la manera de aprender a desarrollarlas y emplearlas para integrar sus sensaciones, su intelecto, su emotividad, sus instintos y su afectividad.
Este es el octavo elemento que emplea como método la Humanologia, para el conocimiento, desarrollo y empleo de las capacidades del mundo interior de la personalidad.
La Humanologia, considera que una capacitación para el conocimiento del mundo interno y de sus capacidades, y a partir del conocimiento de esta última posibilidad, permite valorar el equivalente tiempo – vida, tanto a nivel humano (en lo profundo), como a nivel social (en lo exterior a él), y permite humanizar, respetar, desarrollar y emplear el infinito sentimiento humano que existe en cada componente de la sociedad.
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