Autonomía y libertad (En el empleo de las comunicaciones)
Necesidad de aclarar las diferencias por las consecuencias que cada uno de estos conceptos origina.
Un artículo del diario página 12 del día 10/05/2011, escrito por Roberto Samar Licenciado en Comunicación. Docente del Seminario de Filosofía Política Moderna, UNLZ, en la sección La Ventana referente a medios y comunicación, se titula “Palabras y política”.
Samar “advierte que las palabras que usamos hablan también de las miradas que tenemos del mundo”.
La Humanologia, considera necesario exponer la evolución que lleva a cabo la humanidad, en lo referente al sentido que “encierra” y en el “contenido sensible” que como estímulo, se intercambia en cada concepto que emitimos en nuestras comunicaciones.
Debemos partir desde el comienzo de la comunicación de la humanidad. Es decir, desde la etapa donde la inteligencia no había todavía desarrollado el conocimiento suficiente para conocer y comprender la manera de elaborar conceptos, no obstante lo cual la comunicación se llevaba a cabo como una necesidad de vincular y de relacionar los seres humanos entre sí y con los demás.
Podemos considerar la etapa irracional de la comunicación humana.
En esa etapa, sólo los sonidos guturales y los gestos eran el medio de comunicación. La sensibilidad era la que se intercambiaba entre las personas. El formato eran tan sólo sonidos guturales y expresiones instintivas.
Debemos considerar que la capacidad sensible, es el contenido aún en la actualidad de todo tipo de comunicación social con conceptos.
Ello nos lleva a preguntarnos ¿Y que elementos de sensibilidad se intercambian en toda comunicación?
Los componentes de la capacidad sensible, son elementos esenciales e inconscientes y por lo mismo involuntarios. Ellos son: las variaciones emocionales (angustia que “impulsa” y depresión que “frena”). El instinto de conservación de la vida (que impulsa a atacar o a huir, para defender la existencia). Y el papel que desempeña la capacidad afectiva, cuya función es la de vincular a las personas (somos seres humanos pero además sociales) y la de relacionar las actividades que se llevan a cabo en toda sociedad).
La etapa que continuó en la evolución de las comunicaciones fue motivada por el desarrollo de las figuras y de la interpretación intelectual de ellas como una manera de intercambiar estímulos, pero el intercambio de estímulos generados por la capacidad sensible, en gran proporción no fueron tenidos en cuenta puesto que ellos eran esenciales, no concientes y por lo mismo no figuraban en las comunicaciones en el medio social.
Las comunicaciones en su proceso evolutivo, constituyó la etapa racional.
En esa etapa, se originó el concepto de “libertad” de expresión y en la otra posibilidad se habló de “prohibición” o “represión” de la necesidad de comunicarse.
Pero no se tuvo en cuenta, que el contenido de la comunicación continuaba intercambiando los estímulos que se generan en la capacidad sensible. Es decir, se tiene en cuenta los conceptos de la comunicación, pero no el elemento sensible que esencial, inconsciente e involuntariamente se intercambia.
Ello provoca una consecuencia, que sí se manifiesta en las comunicaciones. La capacidad emocional mediante el estado de angustia, impulsa y “proyecta” estímulos, que generan la “libertad” de expresión. El estado depresivo en vez, “reprime” o “inhibe” la comunicación. Ambas variantes emocionales actúan generando movimientos de energías de vida “contrarios” y “opuestos”.
El sistema nervioso que genera estos movimientos de energía, es el sistema nervioso autónomo, que tiene origen no en la corteza cerebral, sino en núcleos subcorticales, y equivalen a intercambio de hormonas que predominan en cada uno de los dos extremos.
En la angustia esencialmente predomina la adrenalina, que al “dilatar” los vasos sanguíneos, “favorece” el impulso de la energía que transmite la sangre(“liberación” de energías), y como “freno” que se origina en el instinto de conservación para hacer “ahorro” de energía, se emplea la acetilcolina, que genera “espasmos” en las arterias, con lo cual se “inhibe” o “reprime” el impulso de energía (los componentes químicos son más complejos pero con estos dos se intenta hacer accesible el conocimiento).
Estas dos posibilidades de intercambio de estímulos, a nivel social originan dos tipos opuestos de expresión y de comunicación. La angustia, impulsada por la adrenalina da lugar a la “extroversión” y “libera” la expresión en la comunicación. En vez, la acetilcolina, “frena” o “inhibe” la liberación de energía y da origen a la “introversión” y silencia la comunicación.
El conocimiento de estos elementos de la capacidad sensible y el papel que desempeñan en la comunicación, en realidad es el origen de la autonomía (sistema nervioso autónomo). Y es el proceso que en la comunicación hace posible una emisión de estímulos como propuesta y posibilita el escuchar al otro en su respuesta, para originar con conciencia lo que constituye el “diálogo”.
El desconocimiento de este proceso, es el que da origen a que el que más angustia genere en su emotividad, “libere” su estímulo comunicacional, y el que está bajo la influencia de estados de depresión, “reprima” su respuesta. Con lo cual el que emplea la “libertad” de expresión, no encuentra un “freno” en la respuesta de estímulos del otro interlocutor. Ese es el origen del “monólogo”.
Esta situación, para la comunicación tiene su consecuencia. El que “libera” su comunicación, instintivamente al actuar con su interlocutor le “agrede” con su actitud de angustia e impulso. Y genera en la otra persona, una “defensa” mediante el estado de depresión que emplea como defensa ante la agresividad de la angustia que “contiene” como estímulo la otra persona al ejercer la “libertad” de expresión.
La Humanología, propone considerar que sólo el conocimiento de los mecanismos que se emplean tanto a nivel social como elementos conceptuales, como los estímulos que se emplean a nivel “oculto” como estímulos sensibles, que son esenciales e inconscientes, si se capacita al ser humano, pueden permitir aprender a elaborar una comunicación razonable, que posibilita el diálogo. Donde se intercambian estímulos más que imponerse por una parte y acatarse por el otro interlocutor.
Si con estos elementos que constituyen el origen, el medio y el objetivo de intercambiar estímulos de manera razonable, respetando el interlocutor y empleando la responsabilidad que genera el conocimiento de estos procesos, se capacitan a las personas, puede proponer que la comunicación entre en la etapa evolutiva del razonamiento.
En síntesis, de las tres etapas evolutivas de la comunicación entre seres humanos, esta etapa es la que puede considerarse la etapa razonable.
Este conocimiento permite establecer la diferencia entre el empleo de la “autonomía” y la “libertad” en las comunicaciones.
Pero debemos considerar que la capacitación para el desarrollo y empleo de la autonomía en la comunicación, debe iniciarse a partir del empleo de la “libertad” de expresión, con que actualmente la sociedad de consumo masivo compite.
Ello puede lograr que la humanidad en cada sociedad que la integra aprenda a convivir en comunidad, más que agredirse en defensa de cada colectividad.
Quien desee conocer los fundamentos de la Humanología, puede dirigirse al sitio web www.humanología.com.ar
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