Dos reflexiones sobre el comportamiento del ser humano.

1) responsabilidad o irresponsabilidad por insuficiente capacitación.

La cultura hasta la actualidad, y con sus diferentes variables, esta encargada de desarrollar el respeto y la responsabilidad con que se debe emplear el comportamiento.

Pero cada día los hechos demuestran, que tanto la instrucción como la educación a la que se recurren para lograrlo, resultan insuficientes.

Criticar estos procedimientos, además de ser injustos, nos llevaría la ingenuidad de pretender que con ello, se logren grandes y rápidos cambios.

Ello es debido a dos grandes causas.

En primer lugar, tener que emplear tan sólo la capacidad sensorial y la intelectual para intentarlo, desconociendo el papel primero y fundamental de la capacidad sensible. Y en segundo término, la insuficiente importancia que se le asigna a la influencia de la herencia transmitida en la información genética. Información que al ser esencial e inconsciente, las personas en general le restan importancia.

Pero el principal de todos estos argumentos, es desconocer la necesidad de capacitarse para aprender a conocer como emplear las energías de nuestro organismo, de manera creativa, constructiva, respetuosa de nuestra vida y responsable de las consecuencias que ello provoca.

2) Origen de nuestro comportamiento y de las consecuencias de su empleo inconsciente.

El verdadera origen de nuestro comportamiento, se inicia aunque de manera esencial y sin conocimiento, a partir de nuestra creación como individuos, por “materialización” de las energías del universo en ese instante.

El paso siguiente, es el desarrollo embriológico como personas, que nos permite llegar al nacimiento.

Hasta esa etapa, no empleamos la capacidad sensorial ni la intelectual, que son tan sólo posibilidades potenciales.

Pero si en cambio, empleamos la capacidad sensible, cuya naturaleza es esencial, y cuyos componentes: emocionalidad, instinto de conservación de la vida, y el papel vinculante y relacionador, que en esta etapa la empleamos para vincular las estructuras anatómicas y de relacionar sus respectivas funciones entre sí.
Y que luego del nacimiento se empleara esas experiencias para vincular e interrelacionar a las personas y a las comunidades.

También la capacidad sensible y sus componentes continuarán funcionando luego del nacimiento, pero continuarán con su característica de inconsciente e involuntaria, aunque lo hacen impulsadas por las experiencias heredadas que transportan informaciones los genes – cromosomas -.

El hecho de desconocer el origen expuesto acerca del comportamiento, y ante la necesidad de intercambiar estímulos con los demás componentes de la sociedad, sin capacitarnos de manera conciente, creativa, respetuosa de la vida que nos anima y responsable del mejoramiento evolutivo de estas experiencias heredadas en los genes, constituye el origen de todas y cada una de las consecuencias que padecemos. Tanto a nivel individual como grupal, por una insuficiente capacitación para lograrlo.