El coeficiente intelectual.

Un proceso parcial que no da valor a la sensibilidad.

Un artículo del diario Clarín del día 30/05/2010, escrito por Valeria Román, comenta la opinión de Marilyn vos Savant, mujer de 63 años. Dice que ser inteligente la ayudó a conquistar a su tercer marido.
A los 10 años, un test de coeficiente intelectual le dio 228 puntos; el valor “estándar” es de 100. Es filósofa, escritora y conferencista.
“Es considerada la mujer más inteligente del mundo según el Libro Guinness de los Récords del Mundo, viene a descalificar a los tests para medir el coeficiente intelectual (CI). “No hay que tomárselos tan serio”, afirma, y recomienda a quienes se atreven a someterse a alguna de esas pruebas que desconfíen de los puntajes. “Generalmente su resultado es más bajo que el coeficiente real”, dice al ser entrevistada por Clarín vía correo electrónico”.
Y un tanto egocéntricamente agrega: “Yo perdí años con gente equivocada”, comenta. A los 16 ya estaba casada con un estudiante universitario y pocos años después se divorció. A los 35 terminó su segundo matrimonio. Ahora va por el tercero con ese hombre que la admira por su inteligencia”.
Ante la pregunta: “Si es tan inteligente, ¿por qué no fue científica?”. La respuesta fue: “Aunque deseo y necesito estar informada y educada por otros, me gusta trabajar aislada. Eso no es posible para los científicos, que trabajan grupalmente”.
Estas explicaciones, a nivel intelectual y social, aparentemente son lógicas, pero si tenemos en cuenta, el egocentrismo inconsciente que evidencia en cada comentario, y desconocemos el complejo de superioridad con el que “escuda” su sensibilidad, lo que realmente demuestra es un complejo de inferioridad en relación con su sensibilidad –que equivale al sentimiento comunitario -.
La Humanologia, método basado en experiencias médicas y de psicología clínica, que investiga en el ser humano, las diferentes capacidades que emplea para movilizar la infinita energía potencial, con la que participa en la evolución de la humanidad, afirma con convicción, que la citada persona, desconoce que la sensibilidad, es la primera capacidad que rige su existencia, desde su creación y hasta su nacimiento, etapa en la cual recién comienza el desarrollo de su capacidad intelectual.
Y además aclara, que el desarrollo y empleo de la capacidad intelectual, necesita como complementación la capacidad sensorial, encargada de captar los estímulos del medio externo social – en el cual participan los demás seres humanos como ella -, y recién entonces comienza el desarrollo de la inteligencia en diferentes etapas evolutivas.
La Humanologia, también afirma que Marilyn vos Savant, demuestra desconocer que en la etapa prenatal, a partir del instante de su creación como individuo humano, la capacidad sensible, emplea en el desarrollo, tendencias que contienen la información heredada en los genes de quienes le precedieron. Tendencias, que luego de nacimiento son evidenciadas y consideradas como propias, cuando en realidad antes del nacimiento son experiencias esenciales, parciales e inconscientes.
Es decir, que sus manifestaciones tienen el valor de informaciones heredadas en los genes de los cuales se cree titular. Por ese motivo, exalta el valor de la inteligencia en su coeficiente, y al mismo tiempo, “obvia” por desconocimiento que de no haber desarrollado su capacidad sensible, no sólo su inteligencia dejaría de tener el valor que le adjudica, sino que su creación no hubiera sucedido.
Al mismo tiempo, como una expresión inconsciente de egocentrismo, “resta valor” a los científicos, con su extraordinario coeficiente de inteligencia, porque según afirma “Aunque deseo y necesito estar informada y educada por otros, me gusta trabajar aislada. Eso no es posible para los científicos, que trabajan grupalmente”.
Esas expresiones no nos deben extrañar, en un medio social actual, que exalta el “liderazgo” de los inteligentes y “desprecia” el valor de la sensibilidad – sentimiento humano-.
Si buscamos comprobar estas últimas afirmaciones, con recorrer las informaciones periodísticas actuales (hoy la aberración del ataque a comisiones de ayuda humanitaria a los palestinos – seres humanos -, es un ejemplo concreto).
Por supuesto sin contar con la lucha por el poder que da el prestigio intelectual y el dinero. Lucha que inexorablemente y de diferente manera, deriva en competitividad y destrucción, despreciando por desconocimiento del valor humano, la posibilidad real de cooperar y complementarse para crear vida, como fue la primera experiencia de existencia de todo ser humano.