¿Reacciones sensoriales o sensibles?.-

En un artículo del diario La Razón del día 14/04/2009, titulado La velocidad de medios digitales no da tiempo a procesar sentimientos, “Los científicos de la University of Southern California, encontraron que los voluntarios necesitaron de 6 a 8 segundos para reaccionar ante las historias en referencia a una virtud o sufrimiento moral, y la respuesta se mantuvo por más tiempo que las historias centradas en el dolor físico”.

Con ello intentan demostrar, que un estudio realizado por científicos estadounidenses, reveló que la rapidez con que se debe procesar la información en la web, no da tiempo al cerebro, a desarrollar sentimientos como la admiración y la compasión.

Esta aclaración hace equivalente a la posibilidad del empleo de la indiferencia “afectiva”, frente al sufrimiento psicológico “ajeno”.

Es necesario aclarar que Freud denominó a esta situación psicológica como “negación” que junto a la de “proyección”, equivalen a lo que consideró actitudes defensivas del

Ego.

Procesos psíquicos que consideró inconscientes e involuntarios.

Es muy probable que los científicos californianos, desconozcan que tanto la admiración como la compasión, son reacciones sensoriales no sensibles. Dado que esas son reacciones que necesitan del desarrollo de la vista y de comparaciones.

Es posible también que desconozcan que tanto la capacidad sensorial, que emplea los órganos de los sentidos como la calificación de compasión y de admiración, que necesita del desarrollo de la capacidad intelectual, recién comienza su funcionalidad, después del nacimiento.

En tanto que el sentimiento, que es una energía esencial e infinita, y que da origen a la creación del individuo humano, y los elementos que componen la capacidad sensible, la emotividad, los instintos y los afectos, rigen la existencia del individuo humano, de manera esencial, involuntaria e inconsciente, desde la creación, durante la gestación y hasta el nacimiento. En ese instante, son complementados para el empleo de la capacidad social del individuo humano, por el desarrollo de la capacidad sensorial (órganos de los sentidos) y de la capacidad intelectual (corteza cerebral), que regida por el sistema nervioso de la vida de relación, tiene como objetivo vincular al individuo humano con el medio externo –sociedad -.

Es necesario considerar a las personas, como a un individuo humano, pero al mismo tiempo un ser social, conciente y voluntario, que necesita de la participación con todo lo existente fuera de su mundo interior esencial, inconsciente e involuntario.

El desconocimiento del papel de la sensibilidad y de la sensorialidad y de la inteligencia, tres capacidades diferentes pero complementarias, hace que los científicos californianos, confundan sensibilidad con sensorialidad.

En síntesis, la sensibilidad del individuo humano, rige su existencia desde antes de su nacimiento, como un proceso esencial, inconsciente e involuntario (no interviene la inteligencia – corteza cerebral -. Continúa su desarrollo y empleo durante la existencia de las personas, aunque de manera también esencial, inconsciente e involuntaria. Esta actividad esta a cargo del sistema nervioso autónomo.

Aunque el sistema nervioso autónomo, está interrelacionado con el sistema nervioso de la vida de relación, son dos procesos fisiológicos diferentes aunque complementarios.

Si la capacidad sensorial fuera equivalente a la capacidad sensible, el individuo humano podría dirigir sus estados emocionales, emplear sus instintos de manera de conservar la existencia y emplear su capacidad afectiva sin discriminar los sentimientos que vinculan a las personas con todas las demás.

Pero podemos comprobar, que el desarrollo y empleo de las capacidades sensorial y de la intelectual, son las generadoras de las alteraciones de los estados emocionales, angustia y depresión, las provocadoras de los estados instintivos de agresividad, de defensa y de huída, y de provocar dificultad en el empleo de los vínculos entre las personas.

Es decir, si no se capacita a las personas, para aprender a integrar disciplinada y metódicamente los elementos de la capacidad sensible, con los elementos de la capacidad sensorial y de la intelectual, no sólo se confunde la sensibilidad con la sensorialidad, sino que se impulsa a las personas de manera destructiva hacia la generación de estrés que amenaza su existencia, se impulsa al empleo del instinto de conservación a luchar por la supervivencia, a competir, a compararse, a discriminar, en vez de capacitarle para cooperar, para complementarse respetando las diferencias y participar para afirmar el desarrollo de una comunidad humana.

Y también es posible que este mismo desconocimiento de la diferencia entre sensorialidad y sensibilidad, haga que se adjudique actitud de indiferencia afectiva a los comportamientos racionales, con que los místicos, los filósofos, los científicos y los técnicos, emplean en sus tareas intelectuales.

Para cualquier aclaración acerca de esta diferenciación existente entre sensibilidad y sensorialidad, así como de las consecuencias en la sociedad, del empleo de este error, dirigirse al sitio web www.humanología.com. ar., o a los e-mails carlosalbertoromero@fibertel.com.ar o al carhumanología@yahoo.com.ar.