Pensamiento rutinario y pensamiento creativo.

El pensamiento es un proceso psíquico que cuenta con la participación de los elementos de la capacidad sensorial (vista, oído, olfato, gusto y tacto) y de la capacidad intelectual (encargada de percibir, interpretar, consolidar con ideas y pensamientos, para “registrarlos” como memorias y poder “evocarlos” para “traducirlos” en comportamientos a nivel social.

En el proceso psíquico del pensamiento, difícilmente podremos diferenciar la característica de “rutinario” y de “creativo”.

En especial, si desconocemos el papel que desempeña la capacidad sensible del ser humano, y el conjunto de componentes (emotividad, instintos y afectividad), que “movilizan” la energía que, como esencia vital, es “conducida” por las vías del sistema nervioso autónomo (vegetativo).

Al buscar definir la diferencia entre pensamiento rutinario y pensamiento creativo, debemos aclarar que, tanto la capacidad sensible, como los elementos que dan lugar a su accionar, que son el sistema nervioso autónomo, el funcionamiento hormonal y la actividad de la capacidad inmunitaria, se “rigen” por las variaciones y alternativas que denominamos realidad.

La realidad es un proceso que “funciona” de manera continua, constante y dinámica, y tiene como referencia, la evolución creadora de cada instante de la existencia.

La capacidad sensible y sus componentes, si bien en su funcionamiento, se relacionan con el sistema nervioso central (generador de la conciencia), son los encargados de intercambiar estímulos entre el “medio interno” (“mundo interior”) y el “medio externo” (mundo social). Todos ellos son los componentes psíquicos que conocemos como “inconsciente”. Las variaciones de estados emocionales, por su influencia en zonas anatómica y funcionalmente situadas entre la actividad cortical y la actividad de los reflejos condicionados instintivos (inconsciente), suele ser considerada “subcortical” o “subconsciente”.

En este proceso psíquico denominado “inconsciente”, actúan las variaciones de los estados emocionales, los diferentes impulsos originados por el instinto de conservación del género humano, y las dificultades en la vinculación entre las personas, cuyo origen esta en la capacidad afectiva.

Es necesario aclarar que este sistema no depende de la conciencia (corteza cerebral), pero sin embargo, mediante sus neurotransmisores y neurorreguladores, influye sobre el sistema nervioso central que origina la conciencia.

Pero es imprescindible aclarar, que el funcionamiento de la capacidad sensible y los elementos que la componen, se inicia en el preciso instante de la creación del individuo humano, durante la gestación y hasta el nacimiento.

Es decir, la capacidad sensible y sus componentes, rigen la existencia del individuo humano, antes del nacimiento y del desarrollo y empleo de las capacidades sensoriales e intelectuales. Lo continúan haciendo a partir del desarrollo y empleo de las capacidades sensoriales e intelectuales, después del nacimiento y mientras existe. Sus experiencias continúan luego como referencias en forma de informaciones genéticas heredadas, en los individuos que forman parte de la humanidad que le trasciende en el futuro.

En consecuencia, la capacidad sensible (inconsciente), al influir sobre las capacidades sensoriales e intelectuales (conciente), y teniendo en cuenta que su funcionamiento toma como referencia la realidad, en forma continua, constante y dinámicamente evolutiva, es la verdadera generadora del pensamiento creativo.

Los ejemplos que podemos citar, entre otros, son: “ese publicista es un creativo”, “aunque parezca igual, siempre agrega un detalle que antes no mencionaba”, “es un genio, propone continuas variaciones en su comportamiento profesional”, etc.

Pero, aunque exista diferentes posibilidades de ser considerados “pensadores creativos”, en realidad, con mayor o menor conocimiento de ello, todo pensamiento es creativo, dado que lo que va sucediendo en cada instante de nuestra existencia y la de la humanidad, nunca más se llevará a cabo de la misma manera, a lo suma en forma “parecida”.

En vez, las capacidades sensoriales e intelectuales, que inician su desarrollo y actuación luego del nacimiento, “condicionadas”, “predispuestas” y “limitadas” por experiencias que emplean referencias de originadas en herencias genéticas y culturas “adquiridas” a partir de esas herencias (mediante costumbres, hábitos, tradiciones, creencias y prejuicios que continúan de generación en generación – generalmente sin valorar errores, aciertos o empleo inadecuado de ellas), y que con ese conjunto de referencias elaboran la “conciencia”, son las generadoras del pensamiento rutinario.

Podemos citar entre infinidad de ejemplos de estos pensamientos “rutinarios”, los siguientes: las expresiones “todo está igual, nada ha cambiado”, “eres incorregible, nunca cambiarás”, “verdaderamente repite como un loro lo que le enseñaron”,”actúa de la misma forma que su padre”, etc.

La Humanologia, disciplina y método que investiga el funcionamiento integral y complementario de las capacidades que movilizan energías esenciales en la existencia del individuo humano en su “mundo interior”, propone considerar que para que se logre aprender a emplear el pensamiento creativo, en toda persona, es imprescindible aprender a conocer, desarrollar y emplear de manera primero conciente hasta que se transforme en un “hábito reflejo condicionado más”, para ampliar los pensamientos rutinarios que las diferentes culturas continúan estimulando para su empleo en la actualidad.

La mejor evidencia de ese empleo insuficiente e inadecuado, la constituye la existencia de un medio social que funciona de manera “anónima”, generadora de culturas para un “consumo masivo”.

Para cualquier aclaración, dirigirse al sitio web www.humanologia.com.ar, o a los e-mails Carlosalbertoromero@fibertel.com.ar o al Carhumanologia@yahoo.com.ar.