Quiero ser tu playa.

Quiero ser playa y también ser tu mar.

Murmullos tardíos y mal avenidos
cuentan agoreras historias del mal.
Los oídos cansados protestan y se niegan
a considerarlos y no quieren renunciar.

Momentos henchidos de justas decisiones
curtidos en versos de total esperanza
dan pábulo y dejan bien esclarecido
que no habrá decisiones tomadas al azar.

Nuevamente lucho en esta contienda
deseo emerger de un tirón y triunfar.
Primero doy un paso y luego doy otro.
Soy playa, la arena y también soy la mar.

Y cuando por fin los dos caminamos
envueltos en besos dados sin cesar
te abrazo tan fuerte, casi con exceso
y hablamos tan sólo de ese verbo amar.

Oscar Néstor Galante.

Si un día te encuentro en mí.

Me observaste con ojos inolvidables

como diamantes de compasión que irradian su luz.

Poseían el mágico poder de lo sencillo

y tu humildad lograba protegerme.

No lograba hacerte caber en estas palabras

pues te cabía todo el abecedario.

Llegabas a traer lo indispensable

con tu vinculante y sencillo exterior.

Hay todo un mundo que espera tu llegada

para que te pueda conocer.

Será placentero el lograrlo

si un día feliz te encuentro en mí.

Oscar Néstor.

Te dejé pasar.

Te dejé pasar.

Te dejé pasar. sin darme cuenta.
estaba absorto en la existencia.
Al amor lo perdí como se tienta
al frenesí, sin poseer paciencia.

Eras y sos una estrella fugaz,
con tu paso sutil y delicioso.
Mi decisión , abrupta y mordaz,
rompió ese amor tan melodioso.

Entonces echando por el viento,
un coro de arpegios pretenciosos,
me arrepentí, rapaz, sin argumento.

Por el pecado cometido en el momento,
me quedé solo y silencioso,
siendo así como un débil lamento.

Oscar.

Te recuerdo.

Te recuerdo.

Observo con un dejo de tristeza

tu cara guardada en un retrato.

Sin embargo a poco me percato

del tiempo sin compartir nuestra mesa.

Sé que es mejor de esa manera

aunque ahora no estés conmigo.

Prefiero recibir el cruel castigo

perderte por dura y altanera.

Aunque me duela mucho lo confieso

que mi vida te extraña todavía

en aquel momento de embeleso.

Con tus recuerdos en vano tropiezo

en clara frecuencia en cada día

y logro rescatar tan buen suceso.

Oscar Néstor.

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La mirada y el ver.

La mirada y el ver.

Ojos nacidos para ver

hasta las estrellas de un cielo.

Cuando el llanto los logra oscurecer

son aves que no remontan vuelo.

Mirar entonces y nada ver

o hacerlo sin rumbo cierto

con temor de no haber visto

y no llegar a buen puerto.

O no conocer lo visto

aún al insistir con la mirada.

Pues es tan vasto lo observado

que el mirar no es suficiente.

Ojos que no logran percibir

lo que el corazón ya siente.

Dolor al no conocer

ni siquiera lo que está enfrente.

Por eso los versos no ven

ni tienen ojos sus letras.

Pero viajan incanzables

y sus palabras penetran.

Así es casi maldita

esa carente visión

que no siente ni tiembla

como lo hace un corazón.

Flores del mundo que transcurren

entre las cuatro estaciones.

Con ojos y versos van

regalando sus canciones.

Oscar Néstor.

Amar a una mujer.

Amar a una mujer.

No lo había premeditado nunca.

Llegó naturalmente y desde entonces

cada vez que amo a una mujer

me siento distinto, como un Dios.

Me pregunto:

¿Qué es naturalmente?

¿Cómo será ser un Dios?

Tal vez el amor de dos.

Oscar Néstor.

Versos de otoño.

Invention of the first laser

Versos de otoño.

He de esmerarme

para que lleves de mí

versos de otoño.

a fin de sobrellevar

el despoblar de jardines

la incipiente desnudez

de los árboles

la melancolía de ese tiempo

que representa la

introducción al invierno.

Diré en ellos

las palabras tiernas

que cobijen el calor

de la anterior estación

y lo retengan para los dos

en claro intento

de modificar

para que nada cambie

en esa etapa

de meditación indiscutida.

Por un solo momento.

Te encontraré en el confín del mundo

pues es allí donde habitas.

Iré entonces feliz a buscarte.

Recordaré lo que fuimos

tan sólo por un momento.

Renacerá nuestra historia

y con ella el sentimiento.

Y pensaré en ti,

pues pensar es sentimiento.

Tal vez, tú en mi,

aún por sólo un momento.

Durante ese ínfimo instante

haré que la vida se detenga.

Estarás en mi interior

como si fuésemos uno.

Hallaré tu alma sin tí

en ella estarás sin mi,

sólo mis pensamientos.

Por un solo momento.

Las palabras ahora mandan.

Se desliza lentamente

un acontecer de lluvia tenue.

Sus gotas brillan en la noche

cuando impera la soledad.

Mi cuerpo está cansado

hasta el punto que me he marchado

dejándolo sólo.Entonces pregunto

si es el mío mas creo que miente.

Promete pertenecerme

pero, razono,es en vano

pues he doblado la esquina

y entonces me alejo.

Aunque reina la oscuridad

siempre después amanece.

Hago de estas razones

a todas mis palabras.

Con ellas preparo

en un mínimo espacio

a las formas de mi destino

y actúo como dueño.

Ahora cuerpo y mente

deciden unirse.

Las palabras mandan

y me he encontrado.

Oscar Néstor.

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Letras de verano.


Letras de verano.

Se escapa una efélide
al concebir las letras
que alcanzan tu piel
llegado el verano.
Transpiran las manos
de todos los versos
que mecen el día
las veces que observo
tu gracia de enero.
Y cuando sonríes
estoy tan contento
al ver tus hoyuelos
moverse en la cara
hasta que tus labios
comienzan el juego.

Oscar Galante.

La Plata.