Un hombre atacó a su ex pareja prendiéndola fuego

Un hombre atacó a su ex pareja, produciéndole graves heridas al encenderla fuego, en un terrible suceso ocurrido durante la madrugada del pasado miércoles 18 de enero en una humilde vivienda de Cuartel V.
Según los testimonios recogidos en el lugar, todo se habría originado cerca de las 5:30 de la mañana del pasado miércoles 18 de enero en una vivienda ubicada sobre la calle Fray Luis de León y Sor Juana de la Cruz en el barrio Sancho de la localidad morenense de Cuartel V. Sergio Alejandro Ruiz, de 35 años de edad, había mantenido una relación sentimental por varios años con Alejandra Mendieta, de 25. Fruto del extenso concubinato nacieron tres hijos, que al momento del brutal suceso tienen 3, 6 y 7 años. En los últimos tiempos la convivencia se había tornado difícil, motivo por el cual Ruiz habría abandonado el hogar una semana atrás.
En base a lo relatado por personas del círculo íntimo, la separación de Ruiz y Mendieta había impactado negativamente en el ánimo de Ruiz. Fuentes consultadas lo calificaron como un individuo muy celoso. Ruiz trabajaba como pintor, mientras que Alejandra Mendieta era bailarina de un boliche perteneciente a la comunidad paraguaya de José C. Paz, denominado como “Mi Rincón”. Por las relaciones laborables, a las que calificaba como excesivamente amistosas, Ruiz acosaba a Mendieta, originando incómodas escenas de reproches y planteos.
Ruiz estaba viviendo con un amigo a pocas cuadras de la casa que ocupaba Mendieta con sus hijos y otros familiares. La fatídica madrugada Ruiz salió hacia la vivienda de la calle Fray Luis de León y Sor Juana de la Cruz con el supuesto objetivo de ir a buscar ropa de trabajo. O al menos eso fue lo que le manifestó a su compañero.
Ruiz llegó a su anterior hogar e ingresó por el portón. Los movimientos alertaron a los moradores  del lugar. Rápidamente Ruiz se identificó, y en el interior de la construcción todos se quedaron tranquilos. En la habitación de Alejandra Mendieta, además de ella, estaban descansando su hermano Ezequiel, una amiga que se llamaría Gabriela y al menos la más pequeñas de sus hijas, de solo 3 años de edad.
En el pasillo anterior al dormitorio se encontraba Ruiz. Éste llamó a Mendieta diciéndole que le quería entregar algo. La mujer, ingenuamente, salió a su encuentro. En esos momentos, Ruiz la roció con combustible y la encendió fuego. Mendieta ingresó nuevamente a la habitación e intentó cerrar la puerta. Ruiz la siguió y nuevamente le tiró el líquido. Las llamas se avivaron e incluso se incineró parcialmente el colchón donde estaba la pequeña, a la que se le chamuscó la ropita. Gabriela intentó defender a su amiga y terminó con graves quemaduras en su brazo y mano izquierda. Alejandra corrió a la calle. Detrás salió Ruiz. La joven cayó en la vereda, mientras Ruiz continuaba rociándola. Ezequiel, hermano de la víctima y testigo ocular de todo lo ocurrido, manifestó ante la justicia que Ruiz le gritaba a Alejandra: “Hija de puta, te dije que no ibas a estar con nadie sino estabas conmigo. Te dije que te iba a matar”.
Acto seguido Ruiz escapó, mientras que los familiares y amigos intentaban asistir a Alejandra. Inmediatamente llegó un patrullero de la Comisaría 4º de Cuartel V, quienes acompañaron a la víctima hasta que llegó la ambulancia que la trasladó hasta el hospital Mariano y Luciano de la Vega.
La joven llegó al nosocomio morenense en un desesperante estado. Los médicos determinaron que presentaba un 80% de su cuerpo quemado y comprometidas gravemente las vías respiratorias. La alojaron en la sala de terapia intensiva.
Durante las primeras horas de la tarde de ese mismo miércoles se dispuso el traslado de Alejandra Ruiz a la Clínica AMSA (Asociación Mutual Transporte Automotor) ubicada en la localidad de Ciudadela, partido de Tres de Febrero, donde aún se encuentra internada, con pronóstico reservado. Los galenos ofrecen pocas esperanzas de sobrevida a la familia. Tal es el terrible cuadro producto del salvaje ataque.
Antes de las 7 de la mañana la policía había detenido a Ruiz, quien se encontraba sentado en un campo, bajo un árbol, cerca del páramo conocido como Stefani, también en Cuartel V. Las fuentes confirmaron que no ofreció resistencia a su arresto. Cuando Ruiz escapó del lugar del hecho, se llevó a la más pequeña de sus hijas. La niña fue encontrada a pocas cuadras de su casa, sola y llorando. Ruiz la había abandonado en la oscuridad.
Los primeros pasos de la investigación, a cargo de la Dra. Luisa Pontecorvo de la UFI Nº 3 del Departamento Judicial de Moreno y General Rodríguez, darían por probado la existencia de premeditación y alevosía en el hecho. La premeditación estaría dada porque, según se desprendería de la pesquisa, Ruiz compró, el día anterior, nafta en un envase de plástico en una estación cercana, con la excusa de remojar los pinceles necesarios para su trabajo y de esta manera evitar que se endurezcan. Al menos eso le dijo a su ocasional acompañante, un habitual cliente. Luego se vería que el objetivo era otro y que llevó el combustible cuando fue a la casa de Mendieta. En el caso de la alevosía, el ataque se produjo de tal manera, que la víctima no tuvo manera de evitarlo, ni siquiera de defenderse. Ruiz actuó a traición y sobre seguro. Si esto finalmente puede ser comprobado por la fiscalía, revistaría como un agravante.
Pese a esto, la causa está caratulada como “Homicidio simple en grado de tentativa”. Increíblemente la anacrónica legislación que existe en nuestro país considera al concubinato –más allá de la existencia de leyes aisladas que otorgan algunos derechos acotados- como una unión de hecho y no de derecho, cuando las estadísticas demuestran que este tipo de relación es importante en la estructura social de la Argentina. En este caso la procreación de tres hijos y una convivencia prolongada no constituyen un agravante en la tentativa de homicidio. Es necesaria urgentemente una revisión del código civil y, por extensión del artículo Nº 80 del Código Penal donde reza que “Se impondrá reclusión perpetua o prisión perpetua al que matare: a su ascendiente, descendiente o cónyuge, sabiendo que lo son” ya que considera como conyugues a aquellos que están unidos en sagrado matrimonio; esta es la unión de derecho. Es indispensable incorporar la figura de femicidio –y por ende la tentativa de femicidio- a la legislación vigente, para que de esta manera la sanción de estos aberrantes hechos sean en proporción al delito cometido y así se envíe un claro mensaje a la sociedad sobre la protección de aquellas personas vulnerables que son víctimas de la violencia de sus seres más cercanos.
Alejandra Mendieta se debate entre la vida y la muerte. Fue atacada por el padre de sus hijos y con quien convivió durante años. Alguien al que le brindó su amor y confianza. Si la hubiese quemado un extraño, para nuestras leyes sería igual de grave. Es hora que los legisladores tomen conciencia de este problema que afecta a la sociedad argentina y que dejen de mirar para otro lado.


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anonimo
Febrero 7, 2012, 10:35 pm, Reportar este Comentario anonimo dijo

claudio gonzales no se en que año le dedicaron dos paginas en la revista noticias. como el robin hood de las villas. averigualo. y ahi tenes las fotos

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