La Perestroika de Mariano West
Cuando Mariano West anunció su intención de competir por la intendencia de Moreno, sorprendió a muchos dirigentes políticos (oficialistas y opositores por igual). No entendían cual era la intencionalidad de quien desde 1995, sin dudas, comanda los destinos de Moreno. Ya sea desde la provincia (como ministro de Trabajo o diputado) o desde la nación (como integrante de la Cámara Baja) West siempre tuvo injerencia sobre las decisiones que se tomaron en la gestión de Andrés Arregui. La vuelta de West sonaba extraña, pero también marca la incapacidad que tuvo el oficialismo para generar una figura que contribuya al recambio. La discusión si fue una casualidad o una causalidad ahora es estéril.
West alcanzó casi el 50% de los votos en las últimas generales. Su embestida dejó casi fuera de juego a varios referentes del justicialismo que se animaron a enfrentarlo. Jorge Mendieta, presidente del HCD hasta el 8 de diciembre, puede dar fe de ello. Con una minoría legislativa, West debe hacer equilibrio para que los proyectos que deba enviar al deliberativo sorteen a la oposición. Su voluntad no se impone. Como botón de muestra basta consignar que cuando se debía elegir al nuevo titular del Concejo, West debió marcarles la cancha a sus propios ediles. La intervención de quien tres días después se erigiría como intendente de Moreno (asumió durante la mañana del domingo 11 de diciembre) fue clave para destrabar una situación que amenazaba con complicarse más de la cuenta. Finalmente se logró un acuerdo institucional con la oposición, y Damián Contreras fue erigido como presidente.
Durante el discurso que brindó ante la asamblea legislativa el domingo 11 de diciembre, brindó una frase que pasó casi desapercibida, pero que impactó en los oídos de varios analistas. “No vengo a sostener usos y costumbres equivocados, vengo a cumplir con la ley y en ese marco renovar las prácticas políticas de administración, para impulsar a la juventud, a integrarse con toda su energía a la actividad pública, con la gran aspiración colectiva de buscar el bien común y la felicidad de nuestro Pueblo” dijo West. Algunos dirigentes que decidieron encolumnarse detrás de su figura habían advertido que “Mariano viene por el bronce”.
Números rojos
Sus primeros días fueron vertiginosos. El lunes 12 de diciembre, según explicó a la prensa, estaba antes de las 6 de la mañana en el corralón municipal. A las 7.30 de ese mismo día se paró junto al reloj fichero, “saludando” a los empleados, los cuales no podían creer lo que veían. “Me propongo una tarea muy intensa y se que solo lo podré realizar con el acompañamiento del personal” señaló West, restándole importancia a la situación.
El flamante intendente reconoció que los números de la comuna están en rojo, pero que aspira a cerrar el año en equilibrio. Ya remitió –y se estaría tratando en las próximas horas- el presupuesto para el año 2012. El mismo alcanzaría los 411 millones de pesos. West reconoció que “Los gastos de personal y de la empresa recolectora de residuos deja poco dinero para invertir”. “Voy a hacer una administración austera” afirmó.
Más allá de esta evaluación, antes de fin de año llegó a un entendimiento con los gremios en la búsqueda de una escalada remunerativa para el año próximo “hemos acordado incorporar al presupuesto un incremento salarial del 8 % para el mes de marzo, del 6 % para julio y del 7 % para noviembre”, explicó el intendente destacando que “estos aumentos serán percibidos por todo el personal municipal”. Asimismo, sostuvo que “en los días previos a los aumentos de julio y noviembre nos estaremos reuniendo con los trabajadores para revisar de manera conjunta la evolución de la recaudación y los incrementos de costos”. Además también anunció que, con ocasión de las celebraciones de fin de año y junto con el proyecto de Presupuesto Municipal, enviará al Honorable Concejo Deliberante la propuesta de realizar el pago de una bonificación extraordinaria de $400 para todo el personal, suma que, de ser aprobada, se acreditará el 10 de enero.
Perestroika y Glasnost
Salvando las distancias, cuando Gorbachov llegó al poder promediando la década del 80 a lo que entonces era la Unión de las Repúblicas Socialistas Soviéticas, propuso reformas estructurales profundas: Perestroika (Reestructuración) y Glasnost
(Transparencia). El andamiaje social se conmovió y el panorama mundial se sacudió.
Hoy analizando el discurso de West, encuentra muchos puntos en común. Lo ocurrido en la URSS fue una especie de “revolución desde arriba” a la que las bases asistieron sorprendidas. Parece ser el camino elegido por West. Se dilucidará en los próximos meses si la comunidad y la militancia lo apoyan en este transitar.
Una de las medidas encaradas es la reestructuración del gabinete municipal. A través del presupuesto 2012 se puede apreciar la creación de 15 secretarías y 30 subsecretarías. Sin tener en cuenta en este análisis la inversión necesaria para los sueldos de estos funcionarios, los objetivos parecen ser claros. Por una lado la especialización y el acotamiento de las áreas a problemas específicos que permitan una rápida solución. Por el otro, una licuación de poder para aquellos que queden a cargo de esos sectores. La coordinación y las decisiones más importantes recaerán en la figura del intendente. Un férreo control sobre los lineamientos políticos de la gestión.
La transparencia es otro tópico. Dos puntos para destacar. El primero está vinculado a la relación con la prensa. West dijo que “propiciaré encuentros semanales con los medios a agenda abierta, para de esta manera dialogar a través de la prensa con la sociedad de Moreno”. Una clara iniciativa sin dudas democrática. Siempre y cuando los medios invitados a las conferencias sean todos los medios de comunicación, no solo aquellos que puedan tener cercanías, al menos ideológicas, con el gobierno. El segundo lo anticipó en su discurso del 11 de diciembre, cuando mencionó que “voy a proponer que reglamentemos en el distrito la Ley de Ética Pública estableciendo mecanismos de presentación de declaraciones juradas de bienes, por parte de este intendente, los concejales y todos los funcionarios municipales, hasta el nivel de subsecretario”. Otra buena propuesta. ¿Se plasmará en la realidad?
Reforma habitacional
Durante la década del 70 era habitual que todo intelectual de izquierda hablase de una reforma agraria. En Moreno no hay campos para trabajar –o muy pocos-, pero la demanda habitacional es enorme, en un distrito con altísimos niveles de pobreza en una importante franja de la población. El dilema de la usurpación de tierras es una constante en los barrios alejados del casco céntrico. Al respecto West consideró que “el tema de tierras es central. Tenemos sobre nuestras espaldas más de 25 mil familias ya inscriptas. No hay forma de responder con planes de vivienda. Creo que se puede poner en marcha un plan de lotes con servicios en el distrito y vamos a trabajar para eso”. Días después volvió a hablar de las familias demandantes “porque ellas merecen y tienen derecho a una vivienda digna”. A tal efecto West acordó el desarrollo de políticas comunes con el ministerio de Infraestructura de la provincia para “producir loteos populares que permita a las familias morenenses adquirir un terreno donde construir su vivienda”. Los próximos pasos serán claves para resolver esta difícil problemática.
Otra de las bases en la que fundaría su administración serían las denominadas “Mesas de Gestión”. West señaló que “queremos poner en marcha las mesas de gestión. A lo largo y ancho del distrito, puntos donde diagnostiquemos juntos con organizaciones de bien público y veamos las prioridades y las urgencias para que las trabajemos. No hay magia, hay muchas cosas para hacer y el presupuesto es escaso”. Cada una de ellos estará integrada por funcionarios jerarquizados de las principales áreas “para diagnosticar los problemas y luego dar respuestas concretas”. Se avanzaría, como anunció en su discurso, en el presupuesto participativo.
West anunció reformas, reestructuraciones y el “renovar las prácticas políticas de administración”. Un camino difícil tiene por delante. Sobre todo si tenemos en cuenta que orbita desde hace 16 años alrededor de las políticas públicas con fuerte injerencia en Moreno. Si, como declaró, no aspira a ningún otro cargo y si ésta es realmente la culminación de su carrera política, los escollos a vencer serán importantes. No le será sencillo romper con “los usos y costumbres equivocados”, que muchas veces están enquistados en lo más profundo del sistema.
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Perestroika y glasnot… Surrelismo tuyo… sos un campeon! querido… a ver cuando ando por esos pagos y nos tomamos unas chocolatadas por la noche morenense