Ahora Marta Taboada descansa en paz

Más allá de la inusitada violencia, y el absoluto desprecio por la vida, desatada por la última dictadura militar, la mayor crueldad perpetrada por los genocidas está vinculada a una entidad creada por ellos mismos: los desaparecidos. Una invención argentina y una de las pocas palabras que se utilizan en castellano, más allá del idioma que utilice el interlocutor. Como diría Jorge Rafael Videla, presidente de la junta que removió a sangre y a fuego al gobierno constitucional el 24 de marzo de 1976, ante los cronistas del diario Clarín y reproducida por el matutino en su edición del 14 de diciembre de 1979: “¿Qué es un desaparecido? En cuanto éste como tal, es una incógnita el desaparecido. Si reapareciera tendría un tratamiento X, y si la desaparición se convirtiera en certeza de su fallecimiento tendría un tratamiento Z. Pero mientras sea desaparecido no puede tener ningún tratamiento especial, es una incógnita, es un desaparecido, no tiene entidad, no está, ni muerto ni vivo, está desaparecido”. El cinismo llevado a su máxima expresión.

“Patotas” en Moreno

Marta Taboada, Juan Carlos “El Negro” Arroyo y Gladys Porcel de Puggioni eran militantes del Frente Revolucionario 17 de Octubre. Habitaban una casa sobre las actuales calles Joly, entre Centenario y de La Vega, en la zona sur de Moreno, a pocas cuadras de la estación ferroviaria. Durante la madrugada del 28 de octubre de 1976 una “patota” de las fuerzas de seguridad irrumpió en la vivienda, destrozó los muebles y se llevó a los tres. Seis chiquitos, de distintas edades, quedaron al cuidado de una chica de 16 años. Los nenes nunca más volverían a ver a sus padres. Durante décadas serían “desaparecidos”. Marta Angélica Taboada de Dillon tenía 35 años. El “Negro” Arroyo 33. Gladys del Valle Porcel de Puggioni, 23 y estaba embarazada de 5 meses. Era pareja de Arroyo. Hugo Aníbal Puggioni, esposo de Gladis Porcel, fue asesinado por la Triple A en Buenos Aires, en el mes de septiembre de 1974.

La información recabada permitió reconstruir los últimos momentos de cada una de esas vidas. Todos fueron llevados al Centro Clandestino de Detención denominado “Proto Banco” dependiente de la policía bonaerense. Taboada y Porcel fueron posteriormente trasladadas al “Vesubio”, a pocos metros del primero. Sus cuerpos aparecieron acribillados en la esquina de Santa Marina y Chubut el 3 de febrero de 1977. Arroyo fue asesinado junto al dirigente sindical del gremio de farmacia Jorge Di Pascuale durante el mismo mes. Sus cuerpos tuvieron como destino una fosa común en el cementerio del partido de Avellaneda. Rodolfo Walsh, un día después de cumplirse el primer aniversario del golpe y antes de caer bajo las balas del ejército, dejó inmortalizado estos hechos en su insuperable “Carta abierta a la Junta Militar”.

El encomiable trabajo del equipo Argentino de Antropología Forense permitió la identificación de los restos. Se conoció la identidad de los restos de Gladys Porcel de Puggioni en marzo de este año. A finales de julio los de Arroyo. Y hace pocos días los de Taboada.

Una invitación

Marta Dillon es periodista y escritora. Trabaja en el diario Página 12. Es hija de Marta de Taboada. Invitó, mediante una sentida carta remitida por mail, al entierro de su madre. Uno de los párrafos más salientes de la extensa misiva señalaba: “Hay momentos en la vida en que los abrazos se hacen necesarios. En que estas dos palabras, compañeros y compañeras, se convierten en imprescindibles. El 27 de agosto, después de 35 años de la última vez en que pudimos abrazarla, finalmente vamos a enterrar a mi mamá, Marta Taboada, secuestrada y desaparecida desde el 28 de octubre de 1976 junto a Juan Carlos Arroyo y Gladys Porcel; los tres identificados por el Equipo Argentino de Antropología Forense en el último año. Este es un momento en que el abrazo y la presencia de los compañeros y compañeras es imprescindible. Y no sólo para consolar un duelo largamente postergado si no porque sin el trabajo, la constancia, la militancia y el compromiso de todos este momento no hubiera llegado. Cada ronda de la plaza, cada hermano y cada hermana recuperados, cada cuerpo restituido a sus familiares, cada escrache, cada marcha, cada juicio, cada testimonio brindado aun en las épocas más oscuras fueron el camino necesario para que ahora mi mamá, mamá de cuatro hijos, pueda por fin descansar en su última morada. Es por eso que queremos convocarlos a todos y a todas, que queremos que nos acompañen y nos abracen con su presencia, sus voces, su ejemplo”.

Peregrinar

Familiares, amigos, militantes se congregaron frente a la municipalidad de Moreno. Algunos de los concurrentes cumplían con la descripción completa. Eran familiares, amigos y militantes. Autoridades, estudiantes, vecinos y curiosos se acercaron para compartir este emotivo momento. Unas 500 personas caminaron las cinco cuadras que separan la plaza Mariano Moreno de la casa donde fueron secuestrados Taboada, Arroyo y Porcel. Allí ahora funciona un jardín de infantes de una institución privada.

La marcha la encabezaba Marta Dillon, rodeada por sus hermanos Andrés, Juan y Santiago y de sus afectos. Los restos de Marta Angélica Taboada de Dillon eran trasladados en una urna decorada, con algunos íconos religiosos, y una larga consigna que la describía como “Mamá, abuela, bisabuela, hermana, amiga, amante, compañera”.

Llegaron al lugar donde vivían y desde donde fueron arrancados. Allí una militante de la Agrupación H.I.J.O.S. leyó una enorme cantidad de adhesiones. Las lágrimas caían sobre las sonrisas. Las sensaciones eran encontradas. Lo único que coincidía eran los latidos desbocados de los corazones.

Tomaron el micrófono Tupac Vladimir Puggioni, hijo de Gladys Porcel. También “El Indio” Domiciano Rivero, compañero de militancia. Posteriormente Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de la Nación y amigo de Marta Taboada. Miguel Fernández, director de Derechos Humanos de la municipalidad de Moreno convocó a todos aquellos que fueron víctimas o testigos de la brutal represión de la junta militar se acerquen a los organismos para seguir avanzando en la reconstrucción de los terribles y dolorosos hechos ocurridos en la zona de Moreno y General Rodríguez durante la década del 70 y principios de los 80 del siglo pasado.

Marta Dillon agradeció la multitudinaria presencia y después dialogó con los medios “tengo muchísima emoción. En estos momentos poco puedo decir. Es muy emocionante estar entre compañeros y compañeras. Que haya venido gente comprometida con un acto como este, para mí es muy valioso”.

Destacó “el trabajo del Equipo de Antropología Forense, el apoyo que se le ha dado desde la Iniciativa Latinoamericana para la Identificación de Personas Desaparecidas que ha cambiado radicalmente las cosas, porque ha empezado a aparecer los cuerpos de nuestros seres queridos. De esta manera nos permite completar una historia”.

“La historia de mi mamá fue corta. Hoy tengo 10 años más que ella al momento de su secuestro. Fue una historia de compromiso, de solidaridad, de amor por los otros y eso es con lo que me quedo sobre todo” recordó, emocionada.

Ahora los restos de Marta Taboada descansan en el cementerio municipal de Moreno. Gracias al trabajo de muchas personas, valientes, se logró reconstruir gran parte de su vida. Solo resta esperar el juicio y el castigo a los responsables de su injusta muerte. Su delito, al igual que el de muchos jóvenes y adultos, fue el de soñar con una sociedad distinta a la que vivían. La que estaba vigente fue la que la mató.

Eduardo Luis Duhalde

“La memoria histórica la vamos reconstruyendo”

El secretario de Derechos Humanos de la Nación, Eduardo Luis Duhalde, participó del homenaje a Marta Taboada. “Estoy aquí, más que como funcionario, como íntimo amigo de Marta. Fue compañera de militancia y mi apoderada. Esto me llega muy profundamente” diría Duhalde mientras la peregrinación estaba por culminar frente a la casa de la calle Joly.

“Yo ya había salido del país. Había salido un mes antes del secuestro de Marta, me había despedido de ella y le había pedido que se cuidara porque estaba en una zona de riesgo. Después me enteré que la habían secuestrado” señaló el funcionario nacional. Duhalde contó ante la multitud que Taboada sacó a uno de sus hijos del país a través del Uruguay. Duhalde ya estaba exiliado en ese momento. “El año 76 fue muy duro. No alcanzaba la memoria para retener los nombres de aquellos que nos enterábamos que había desaparecido o habían sido asesinados” refirió.

Duhalde también recordó el ataque a la quinta “La Pastoril” el 29 de marzo de 1976. “La Pastoril” estaba ubicada al lado del predio deportivo del Sindicato del Seguro, en la zona de La Reja y se estaba realizando una reunión plenaria del PRT-ERP. Allí desapareció, entre otros, Susana Gaggero de Pujals “una chica que yo apreciaba mucho y que era una amiga”.

“La memoria histórica la vamos reconstruyendo. Todos los días se amplía. Este acto es una muestra de eso. Los que asistieron indican como va calando en la sociedad esta recuperación de la memoria, ante la recuperación de algunos cuerpos. Es una tarea que no tiene fin y no tiene plazos” cerró Duhalde.

También estuvieron presentes el intendente de Moreno, Andrés Arregui, el diputado nacional Mariano West, el ex jefe comunal del distrito Ernesto “Coco” Lombardi, Lila Pastoriza, Eduardo Jozami, Graciela Daleo, Judith Said. Lohana Berkins y Marlene Wayar, Nora Cortiñas. Lita Boitano, Gastón Concalves. Juana Muñiz Barreto y los hijos de Paco Urondo, entre otros.



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