Semana 41: Día 275: Correr en invierno
Estas semanas han sido bastante duras para quienes queremos disfrutar de entrenar al aire libre. Pero cortar con las rutinas porque haga frío no es una buena idea. No solo porque interrumpimos nuestro progreso, sino porque nunca sabemos con qué clima nos vamos a encontrar en una carrera, y siempre conviene estar preparado para cualquier situación.
Científicamente no existen beneficios entre correr un día soleado y uno de invierno, que no sea algo puramente motivacional. Solo se deben extremar ciertas precauciones, como un calentamiento más prolongado. Con el frío, el músculo está menos lubricado y por eso cuesta más moverse. Además el abrigo es fundamental, en especial en las manos y en la cabeza. A veces el clima puede ser tolerable, y una vez que hayamos entrado en calor hasta empezaremos a transpirar. Pero no es del todo bueno desabrigarse. La transpiración hará que sintamos más el frío, ya que el agua es un gran conductor de la temperatura.
Y hablando de transpirar, aunque haga fresco no tenemos que descuidar la hidratación. Quizá como no sudamos tanto no sintamos la necesidad de tomar líquidos, ya que disminuye la sensación de sed. Pero tan solo una pérdida del 3% del peso corporal en agua implica menor concentración y memoria, además de una baja notable en el rendimiento físico e intelectual. Para el cuerpo no hay diferencia si la bebida es fría o caliente, lo que importa es que esté bien hidratado.
Aquí encontré 5 consejos para ejercitar en invierno, que no tienen desperdicio:
1. Llegar en forma al verano: cuando llega el calor todos nos desesperamos por lucir sanos y esbeltos. Sin embargo, si empezás desde ahora, no vas a tener que realizar grandes esfuerzos, sino que vas a llegar holgadamente a tus objetivos de estar en forma y saludable simultáneamente.
2. Entrar en calor: aunque nos de vagancia salir de casa por el frío, el ejercicio físico es una buena forma de calentar nuestro cuerpo mediante el movimiento, así mientras permanezcas activo no vas a sentir las bajas temperaturas y además, tu cuerpo te lo va a agradecer.
3. Compensar: los hábitos alimentarios durante el invierno se modifican y, por lo general, las calorías se incrementan un poco. Entonces, dejar de moverte en invierno puede ser la causa de un leve aumento de peso con el que tendrás que luchar en verano. En cambio, si continuás ejercitándote, vas a compensar el consumo levemente superior de calorías y vas a evitar que tu peso se modifique.
4. Diversión: ocurre que las bajas temperaturas también son motivo de situaciones aburridas, en las cuales nos encontramos más propensos a comer. Por eso, buscá el ejercicio que más te agrade y te divierta, y no solo vas a ahorrar, sino que vas a gastar calorías, cuidar tu salud, y disfrutar de una actividad diferente.
5. Salud por todos lados: todos sabemos que la actividad física ofrece muchos beneficios para la salud. Ejercitarse en invierno puede aliviar el estrés, prevenir estados depresivos y asténicos propios del frío, mejorar tus defensas para evitar resfriados, fortalecer tus músculos, favorecer el funcionamiento del corazón y cada una de las porciones de tu organismo.







